Top 10 de empleos que causan divorcios

En el mundo de las relaciones de pareja, existe un factor que debe ser considerado en cuenta para tratar de asegurar su éxito. Se trata de las carreras profesionales, ya que algunas actividades o empleos son motivo de divorcio o separación.

 

La estrecha relación entre una carrera o trabajo y el posible éxito matrimonial surge de un singular estudio de la Universidad Radford de Virginia, basado en un detallado análisis de los últimos datos de laOficina de Censos de Estados Unidos, cuyos resultados pueden ser considerados al momento de estudiar los posibles motivos de divorcio en una pareja.

 

Determinados trabajos poseen una tasa de divorcio superior al resto, donde pareciera que las parejas no logran superar los problemas asociados a estos empleos y terminan por separarse definitivamente, explica Michael Aamodt, autor del estudio y profesor en la Universidad.

 

“Hemos realizado una profundización en el estudio sobre el vínculo entre carrera y matrimonio, y descubrimos que influyen también en la felicidad conyugal el nivel de educación y riqueza de los esposos”.

 

En ese sentido, el estudio publicado en el Journal of Police and Criminal Psycvhology, muestra que entre las profesiones o empleos con mayores índices de divorcio son:

 

1. Policía (Probabilidad de divorcio del 80%)
2. Barman (38%)
3. Masajista terapéutico (38%)
4. Empleados de industria de tabaco o comida. (29%)
5. Operadores telefónicos (29%)
6. Personal de salud, enfermeras, psiquiatras, auxiliares (28%)
7. Deportistas, artistas y empleados de entretenimiento (28%)
8. Vendedores y telemarketing (28%)
9. Empleados de mantenimiento y construcción (27%)
10. Trabajadores domésticos (26%)

 

De manera general, el estudio de Aadmodt revela que los empleados o profesionales más inteligentes, con más cultura y disponibilidad económica, se divorcian menos que quienes se siente en más desventaja. No obstante, como algunos otros especialistas en el tema indican, los motivos de un divorcio siempre son multifactoriales.  Y tú, ¿a qué te dedicas?

 

Fuente: Sexualidad 180

Receta para una cena apasionada

Una buena cena romántica y a solas con tu pareja es un buen preludio a las relaciones sexuales.  Aprovecha  para darle un giro especial al menú y preparar platos con ingredientes afrodisíacos.

Según la encuesta realizada por SexPlace, entre sus más de 3.500 usuarios, la mayoría, el 63% de los entrevistados menores de 30 años, confiesan que van a utilizar alimentos afrodisiacos.

Pero, ¿qué hay de verdadero en los efectos de ciertos alimentos sobre la libido y el deseo?, y ¿de qué alimentos hablamos?

De los resultados de la encuesta se desprende que entre los productos más usados por sus efectos afrodisíacos se encuentran:

Las fresas: el postre más ‘sexy’. Son las compañeras perfectas del champán y el chocolate. En cuestiones fisiológicas dicen que mejoran la circulación sanguínea, estimula las glándulas endocrinas y el sistema nervioso.

El chocolate: entre las parejas es uno de los más usados, el 74,5% de los encuestados afirman haberlo empleado alguna vez. Su poder afrodisíaco se asume por el hecho de que aumenta los niveles de serotonina, que se relaciona con el incremento del deseo sexual.

El jengibre: se dice que esta planta es una herramienta natural contra la impotencia sexual, además de un rico condimento.

Las ostras: se sostiene que el marisco es el afrodisíaco más potente y de entre todos, las ostras son el referente. Dicen que crudas tienen un mayor efecto, pero hay que andarse con ojo con ellas, pueden sentarnos mal y arruinar la noche. Empíricamente sus efectos son la aportación de altos niveles de zinc que a su vez producen testosterona y estrógenos.

El ajo: Noelia Atienza, Relaciones Externas de SexPlace explica que entre las especias afrodisiacas “la más usada, casi en un 70% es el ajo, una planta de gran poder nutritivo pero también colabora con la vitalidad de las personas y el efecto ‘calentador’ que tiene”.

Pero la lista no se queda ahí, otros productos como el anís, las almendras, el aguacate, la canela, el ginseng, la miel y el regalíz también tiene fama de surtir un efecto lujurioso entre los comensales.

Todo el que se anime a preparar una cena especial, o que quiera sorprender a su pareja, o celebración con pasión, pueden incluir en su cesta de la compra esta lista de ricos alimentos. Y así podrán juzgar por sí mismos sus efectos afrodisíacos.

 

Te animas? Vostros, cena afrodisíaca y un buen vino. Seguro que aciertas!

 

Fuente: Yo Dona

El sexo ‘pervertido’, signo de buena salud mental

Dormitorio con látigos, cadenas, mordazas… Sus huéspedes seguramente son personas psicológicamente más sanas que los que se conforman con encajes y sedas. Aunque a menudo se piense lo contrario, parece que las personas que practican bondage y otras formas de sexo extremo pueden ser psicológicamente más saludables.

Lo asegura un estudio publicado por la revista Journal of Sexual Medicine y dirigido por los investigadores de la Universidad de Tilburg, en los Países Bajos. En sus pruebas, los practicantes de bondage tuvieron mejor salud mental que las personas con sexo convencional.

Como lo veis?? estáis mentalmente sanos??

 

fuente: Quo.

EL ARTE DE LAS CARICIAS

Hay cinco millones de posibilidades de que un simple roce nos produzca un pe­queño escalofrío, tantas como terminaciones nerviosas alfombran nuestra piel. Somos un auténtico campo minado de sensaciones que rara vez se desactiva. Pero hay que saber cómo recorrerlo para dar con el detonador: en algunos sitios hay que pisar fuerte, y en otros suavemente, como queriendo no ser vistos. Es la ruta del placer cuyos primeros centímetros han topografiado en la Universidad de Carolina del Norte con ayuda de un ser que, paradójicamente, no siente nada: un estimulador táctil, un robot, vaya. Allí todo eran llamadas, preguntas y excitación cuando los investigadores dirigidos por Hakan Olausson publicaron en abril, en la revista Nature Neuroscience, el gran secreto que llevaban más de 10 años tratando de descifrar: el de acariciar bien. Ni más lenta ni más rápidamente que entre 1,3 y 10 centímetros por segundo. Con esa cadencia, y aplicando una presión leve, pero que varía ligeramente de una persona a otra, los llamados “mecanorreceptores” del tipo táctil-C (uno de los muchos tipos de detectores que tenemos en la epidermis) envían al cerebro la mejor noticia que pueden, la del placer. A otra velocidad, estos testigos no se inmutan, no se activan, no lo disfrutamos.

El placer no genital

Lejos de quitarle la gracia a la aventura del flirteo y la exploración (por haber determinado de modo frío y exacto cómo tocarse mejor), el equipo de Olausson ha echado más leña al fuego. Porque sus científicos han descubierto, a la par, que este manual de instrucciones no obra en las zonas genitales ni en las mucosas (la vagina, por ejemplo). Es decir, el hallazgo obliga a abundar en el estudio de los prolegómenos y del sexo no genital, que es precisamente el que, según la sexología moderna, atesora el verdadero secreto del éxito posterior en la horizontal. Por lo pronto, ya saben que esta velocidad de caricia está muy relacionada con la estimulación de la relación entre madre e hijo, pero también con la de la relación social. El siguiente paso es conocer si el camino que lleva a la pura excitación sexual viaja por la misma vía al cerebro. Y según apuntan, quizá la respuesta esté en la experiencia previa y en la cultura táctil de cada uno.

La llave del orgasmo

Pistas no faltan para determinar el poderoso influjo de la palma de una mano deslizándose sobre un cuerpo desnudo. Es un tópico científico, pero también una afirmación aceptada, que la piel es el mayor de nuestros órganos (dos metros cuadrados nos recubren). Ella, en sus posesiones,alberga el tacto, y solo este tiene la llave del orgasmo. A los hombres les excita la simple visión de los pechos de una mujer, unos labios gruesos; ellas se turban más con un susurro, un jadeo, a veces un olor; pero nada de todo eso es capaz de desatar el maravilloso calambre que, según determinaron los famosos Masters y Johnson, nace en la zona sacra de la médula espinal, el latigazo del clímax. El tacto sí puede, y la naturaleza nos ha dotado de las herramientas necesarias como animales sexuales que somos: los labios, el dedo índice y el pulgar humanos ocupan una parte considerable del espacio cerebral consagrado al tacto. Y a su vez, esta área dedicada a percibir y procesar lo que tocamos (en la corteza cerebral, detrás de la cisura de Rolando), es también muy amplia. Es más: el hombre es el mamífero con mayor número y variedad de corpúsculos sensitivos en la piel. En parte, porque de ello depende nuestra supervivencia como especie. El tocar gobierna una porción importante de nuestra relación con el mundo físico, pero también es un factor determinante en el sexo y, por lo tanto, en la reproducción. Las caricias en las caras internas de los muslos (estos sí, provistos de vello, como manda el nuevo descubrimiento) y en las zonas púbicas y perineales desatan un torrente de sangre que llena de ajetreo los capilares de los cuerpos cavernosos que conforman el pene, la vagina y el clítoris, e irrigan el cuerpo de la pareja hasta pintarla del llamado rubor del sexo.

 

Fuente: Quo