Vibradores: elige el tuyo

Los vibradores son complementos sexuales que se pueden emplear tanto para la masturbación como el sexo en pareja. Se incluyen dentro de los juguetes sexuales que tienen como función proporcionarnos placer y pueden recibir, en ocasiones, el nombre de consoladores.

Aparte de usarse para llegar alcanzar el clímax, pueden emplearse como solución terapéutica. En el caso de las mujeres sirve para combatir la anorgasmia (ausencia de orgasmo) y a los hombres les ayuda con sus problemas de disfunción eréctil.

A lo largo de su historia, que comenzó en el siglo XX, han ido evolucionando hasta llegar a la diversidad de formas y texturas que existen en la actualidad. Para tener ante nosotros la oferta más variada, lo mejor es acudir a una reunión de tuppersex. Nos servirán para escoger el adecuado para nuestras necesidades.

Principio de funcionamiento de los vibradores

La principal función de los vibradores es la estimulación sexual. En el terreno meramente del sexo, ayudan a que la excitación aumente y a que no se caiga en la rutina con nuestra pareja. Hay que saber diferenciar entre vibradores y consoladores. Los consoladores son utilizados principalmente para la penetración vaginal y anal.

Cuando se habla de vibradores, implica que tengan un motor interior que los haga vibrar. No tienen que tener como fin la penetración ya que puede que sean meramente para la estimulación del clítoris. Para un máximo placer, la combinación de ambos puede ser una gran estimulación. Hay que saber elegir el adecuado dentro de la variedad de estos juguetes sexuales, pero si los vas a utilizar en pareja será mejor que sea una decisión consensuada.

Cada vibrador tiene unas cualidades determinadas que irán desde los distintos complementos a los distintos usos. Para saberlo, piensa qué parte de tu cuerpo te gusta más que sea estimulada. Nadie mejor que tú va a saber lo que tu cuerpo necesita cuando se habla de sexo.

Los vibradores sirven de gran ayuda para aquellas personas con algún tipo de discapacidad. Para empezar, son personas que posiblemente tengan dificultades para estimularse y estos juguetes sexuales pueden servirles de ayuda, además de un modo de diversión placentero. Por otra parte, si la discapacidad les afecta a la erección masculina, un vibrador potente puede haber más que un estímulo cerebral.

No todo es placer sexual, también son una práctica beneficiosa para nuestra salud. Ayudan a tener una mayor excitación, lubricación y orgasmos. Además ayudan a superar problemas como la anorgasmia, vaginismo y disfunción eréctil. La anorgasmia es la ausencia de orgasmo tras una fase de excitación normal.

Con el vibrador ayudamos a controlar las reacciones sexuales de nuestro cuerpo para saber cómo hacer que lleguemos al clímax. Para ello, tendremos que escoger bien la forma y modularlo para llegar a nuestro objetivo. Si puedes, que tu pareja te ayude a superarlo, ya que la desinhibición puede hacer los bloqueos y el pudor desaparezcan. No tengáis miedo, piensa que en centros sanitarios llegan a recomendarlo como solución.

Para los hombres, los beneficios tienen que ver con la erección. Tanto si el hombre tiene problemas con ella, como si quiere que ésta sea más prolongada, la utilización de anillos vibradores puede ser un método de ayuda. Estos producen un estímulo más fuerte que el que puede enviar el cerebro, por ellos pueden servir de ayuda en caso de disfunción eréctil.

También ayudan a la desinhibición a la hora del sexo. Con los vibradores o consoladores nos ayudamos a conocer más nuestro cuerpo, por lo que el conocimiento que tenemos sobre lo que queremos o necesitamos aumenta y así podemos transmitírselo a la otra persona.

Tipos de vibradores

A continuación os mostramos los distintos tipos de vibradores que existen, aunque hay que tener claro que dentro de cada tipo de vibrador hay una gran oferta de formas y texturas que van innovándose a lo largo de los años. Piensa cuál necesitas e infórmate en un sex shop o tuppersex para tener una información mayor.

Sustitutos de los penes: son los consoladores con vibración. Están enfocados para aquellas mujeres que buscan algo más que la penetración, ya que pueden emplearse además para la estimulación vaginal exterior. Para ellos, lo idóneo sería escoger uno con multivelocidades y diferentes posiciones para ir adaptándolo a nuestras necesidades. Así obtendremos de una manera más fácil el orgasmo. Los hay combinados con estimuladores de clítoris, combinación que puede llegar a ser realmente satisfactoria para las mujeres.


Estimuladores de clítoris: son perfecto si aún no estás familiarizada con este tipo de juguetes sexuales, además de que son el complemento perfecto para el sexo en pareja. No deja de ser un estimulador, así que prueba a acercarlo a otras zonas de tu cuerpo donde crees que el roce de este aparato puede gustarte.


Anales: son aquellos empleados para estimular el ano y penetrarlo. De ellos no se puede decir que sirvan para la autosatisfacción ya que su mecanismo resulta un poco complicado si se intenta disfrutar en soledad. Son perfectos para utilizar en pareja. En caso de que la pareja esté compuesta por un hombre y una mujer, será necesario consultar bien a la otra persona que si accede a ello, ya que puede que no lo vea tan atractivo.


Vibradores mini: son ideales para llevar en nuestro bolso. Son la versión reducida de todos los tipos de vibradores existentes. Puedes llevarlos contigo de viajey así poder disfrutar de él allá donde vayas.

Consejos para elegir el vibrador adecuado

Lo principal y básico es que pierdas todo tipo de pudor y miedo hacia la utilización de cualquier tipo de vibrador. Piensa que si existen es porque nuestra vida sexual no puede caer en la rutina y todo tipo de innovación que incluyamos ha de ser bien acogida. El mejor acercamiento a ellos puede ser a través de una reunión de tuppersex con tus amigas o visitar un sex shop.

Ten en cuenta cuáles son tus preferencias en cuanto a las zonas a ser estimuladas y cómo. Teniendo esto claro ya puedes empezar a experimentar hasta llegar al modelo perfecto para ti. Puede que de primeras no des con él, pero la solución es tan simple como seguir probando. Poco a poco irás conociéndote mejor en el terreno sexual y acabarás siendo una experta en el tema y podrás ayudar a gente de tu entorno que puede que les dé vergüenza hablarlo públicamente.

La visita al sex shop es perfecta siempre y cuando busquemos sólo información. Allí el dependiente nos podrá contar detalladamente las cualidades de cada vibrador y así podremos elegir cuál es el que más se acerca a las necesidades sexuales que tenemos. El problema que nos encontramos es que el dependiente no tiene por qué tener testimonio alguno sobre la experiencia con ellos. También puede haber problema en algún momento para poder tocar un vibrador sin ser comprado. Puede que sea por higiene o por la propia conservación del producto, pero puede influir a la hora de poder elegir bien.

Una reunión de tuppersex con tus amigas es la mejor opción. La asesora que os oriente puede hablaros de las experiencias de otras clientas, además os hará un acercamiento más personal a este tipo de juguetes sexuales. El ambiente que se crea es íntimo y totalmente distendido, ya que estás con tus amigas y vas a poder hacer todo tipo de preguntas sin ningún pudor. No lo dejes en una sola sesión, utilízalas de vez en cuando para ver cómo va innovando el mercado y así poder ir dándole originalidad a tu vida sexual. Es un buen rato y que además te dará conocimientos para disfrutar del sexo jugando. Piensa que una buena vida sexual puede ayudarte en el resto de los aspectos de tu vida, así que arriésgate, olvida el pudor y úsalos.

No lo dudes y acércate a nuestra tienda, estaremos encantadas de asesorarte!

 

fuente: bekia

Lluvia dorada: encontrar placer en la micción

La lluvia dorada es un tipo de fetichismo sexual o parafilia enfocada a la orina y la micción. También llamada undinismo, se trata de una parafilia en la que la persona que toma el rol pasivo recibe la orina directamente de la otra persona. Esta acción puede limitarse a derramar la orina sobre el rostro o cuerpo de la persona pasiva o incluir su bebida por parte esta última (urofagia). Está considerada como práctica extrema y tiene su aceptación en parte del colectivo BDSM de sexo.

La gente con urolagnia a menudo gusta también de miccionar en público, orinarse encima, observar cómo orinan otros o ser orinadas por otras personas. La urolagnia se manifiesta en diversos grados: desde sentir placer al oler orina, hasta beberla.

El origen y nombre de esta práctica sexual parte de la mitología griega cuando Zeus para seducir a Dánae, que estaba encerrada en una jaula inaccesible, se transformó en lluvia dorada y la dejó embarazada. Fruto del acto sexual nació Perseo.

 

Cómo se practica:

Quienes practican este juego previo al sexo aseguran que al tratarse de una situación tan privada y personal como orinar y compartirla con su pareja, se crea una conexión más íntima.

La lluvia dorada es una de las parafilias sexuales (comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en el sexo convencional) que involucran juego recíproco de poder y sumisión en donde un miembro de la pareja es el dominante y el otro, el dominado. El dominante es el que orina sobre el dominado para obtener placer sexual o que lo obtenga su pareja.

Ante todo tenéis que tener claro que es una práctica libre y voluntaria para las dos partes y que si os decidís a llevarla a cabo antes de practicar sexo tengas en cuenta unas pautas. El lugar ideal para llevar a cabo la lluvia dorada es la ducha. Al orinar a tu pareja o ser orinado no debe haber daño físico ni psicológico. Ambos deben ser responsables por las consecuencias que pueda tener este acto sexualPara reducir el riesgo de infecciones, deja correr un poco de orina al principio de la micción y otro tanto al final. Utiliza sólo la orina intermedia, que es la más libre de bacterias. Lava previamente tus genitales y los de tu pareja.

Si estás decidida a probarlo debes tener en cuenta que, si por ejemplo eres la que va a ofrecer la orina, es aconsejable que ingieras una gran cantidad de agua antes, para después orinar en abundancia y claridad. Si por el contrario eres la que la recibe,es aconsejable cerrar los ojos para evitar molestias.

Cómo se puede obtener placer de la orina:

El placer a la hora de practicar la lluvia dorada no se encuentra en la propia orina, sino en el juego de dominación y sumisión que se lleva a cabo entre ambas partes de la pareja. Es por eso que se trata de una parafilia muy practicada por aquellas parejas que también llevan a cabo juegos de sadomasoquismo.

 

¿Es dañino para la salud?:

En términos estrictamente biológicos la práctica de urolagnia no reviste riesgos mayores a la salud comparados a la coprofagia. Sin embargo, debe tenerse en cuenta la posibilidad real de trasmisión de enfermedades o infecciones bacterianas de la uretra, como así también de la reacción alérgica a los componentes químicos de la micción. En cuanto a la ingesta, pequeñas cantidades no revisten riesgo y los principales peligro son la concentración de cloruro de sodio (sal) y el contenido mineral cuando se ingiere en altas cantidades (riesgos similares a los que implica beber el agua de mar). También otros compuestos, como los edulcorantes artificiales pasan a la composición de la orina y pueden dulcificar el fluido.

Si quieres llevar a cabo la lluvia dorada con tu pareja y aún tienes dudas, acude a tu médico de confianza y pregúntale todo lo que necesites para tener una relación de sexo placentera y sincera.

 

 

fuente: bekia

 

Cómo decirle a tu pareja que no quieres nada con ella (y sin que se moleste)

Se suele asegurar que las personas que viven en pareja tienen su vida sexual solucionada, pero la realidad es muy diferente y, desde luego, no es así en todos los casos. La convivencia cotidiana termina cambiando los hábitos sexuales de la relación, que pasa de exprimir al máximo aquellos momentos en que pueden encontrarse a solas, como ocurría durante el noviazgo, a tener todo el tiempo por delante para ellos. Y, junto a esa situación, cada cual tiene sus propios ritmos, sus compromisos y sus apetencias, que pueden seguir caminos muy diferentes.

El cansancio, el estrés, las preocupaciones tanto laborales como familiares, diversas enfermedades u otros factores externos pueden provocar que nos veamos obligados en un mayor número de ocasiones de las que nos gustaría a decir que no a la proposición sexual de la pareja. Harto más complicado resulta si esta no comprende nuestra motivación y sigue insistiendo, algo que nos puede poner en una seria encrucijada que le lleve a plantear dudas sobre la relación (“¿ya no te gusto?”, “¿por qué no es como al principio?”, “¿es que acaso hay otra persona?”).

Ser rechazados es traumático, y es peor aún si se trata de nuestra pareja. A menudo, estas acusaciones que se realizan ante una negativa no son más que una manifestación de la inseguridad que produce el “no”. A nadie le gusta ser rechazado, y menos por alguien que se da por hecho que nos quiere, nos desea y nos respeta. Por eso, hay que ser particularmente cuidadosos con la manera que tenemos en decir que será mejor dejarlo para otro día, pues puede resultar humillante para nuestra pareja y, a largo plazo, poner en peligro nuestra relación.

En un reciente artículo publicado en Salon, la editora Rachel Kramer Bussel recogía algunos de los consejos que, respecto a este tema, había recopilado durante los últimos días y que iban desde simples enseñanzas proporcionadas por gente común a reflexiones cortesía de escritoras como Kristina Wright, autora de Bendición en la cama: la guía para el deseo eterno de una pareja(Cleis Press) . A continuación recogemos algunos de los consejos que podemos decir que ejerzamos nuestro de derecho de decir “no”.

Proporciona una razón

No hay nada más dañino que responder a un flirteo en la cama dando media vuelta y apagando la luz, como si nada hubiese ocurrido. Debemos confiar en la capacidad de nuestra pareja para entendernos y explicarle la razón concreta por la que no nos apetece: en ese caso, la pelota estará en su tejado. Hay que entender, no obstante, que el deseo que los miembros de una pareja sienten no suele ser equivalente, y que, salvo milagrosas excepciones, siempre uno es más sexual que otro (o puede ser que estos roles se intercambien según el momento que atraviese la relación). Un “no” a secas puede dar lugar a una especulación muy peligrosa; “no, porque…” nos ayudará a entender mejor a nuestra pareja.

Manifiesta tus preferencias

Cuando recibimos un “no” por respuesta, quizá estemos haciendo algo mal. ¿Nos preguntamos por qué hemos recibido tal contestación? A veces, el momento no es el adecuado, ni la situación, ni el día, ni la situación mental de la otra persona. Si se explica a la pareja aquello que le ha conducido a rechazar el coito, para la próxima, es más probable que esta se adapte a nuestras preferencias. Si no, seguiremos tropezando una y otra vez en el mismo error.

Date un poco de tiempo

La autora de Bendición en la cama sugiere que nos demos a nosotros mismos un poco de tiempo para ponernos de humor y preparar un estado mental un tanto más atrevido. Cuando nuestra pareja comienza a indicar que le apetece ir a la cama, quizá a nosotros nos pille tan de sorpresa que nuestra reacción inmediata sea decir que no. Bussel propone esperar cinco o diez minutosantes de ser tan tajantes, y utilizar otros recursos externos (la imaginación sexual) para prepararnos.

 

Ante todo, sinceridad

Tan perjudicial es salirse por la tangente sin dar ninguna explicación como decir que sí a regañadientes, simplemente para evitar el conflicto. Hacer el amor cuando no apetece puede provocar que, a la larga, el sexo termine viéndose como una obligación. Si no es el momento adecuado, debemos comunicarlo a la pareja con total confianza.

Si quiere sexo, dale otra cosa

En muchas ocasiones, el problema es el aburrimiento que provoca hacer siempre lo mismo. Decimos que “no” porque ya conocemos a la perfección la película y, sobre todo, cómo va a terminar. Existen otras alternativas sexuales de menor intensidad (la autora propone, por ejemplo, la masturbación mutua) o la posibilidad de probar cosas nuevas para salir de lo habitual, es decir, de lo conocido y lo previsible.

Prevedlo con tiempo

Para muchas personas puede resultar un tanto frío programar los encuentros sexuales, pero no es una alternativa tan descabellada si de esa manera se consigue crear expectación, más ganas y un mejor resultado cuando llegue la hora. Una cena romántica, una escapada, una noche de copas… Pueden ser el prolegómeno ideal. Eso sí, hay que evitar, una vez más, que el plan se convierta en costumbre.

No presiones (pero tampoco contraataques)

Como hemos dicho, decir que no a tu pareja puede resultar violento para ambas personas. Por ello, de igual manera que conviene no insistir si ha quedado claro que no apetece, puesto que hacerlo tan sólo empeorará la situación, tampoco debemos contraatacar y acusar a la otra persona de tener un deseo excesivo, de no tener nunca suficiente o, simple y llanamente, de ser “un guarro/a”. Si ni siquiera con su pareja puede mostrarse tal cual es, ello terminará creando una inseguridad letal en el largo plazo.

Entiéndete a ti mismo

En serio, ¿por qué no quieres hacer el amor? A veces utilizamos la primera respuesta que se nos pasa por la cabeza sin pensar de verdad en lo que hay detrás de ello. ¿Estamos cansados o es que ya no nos atrae nuestra pareja? ¿Es nuestra vida sexual aburrida? El primer e inexcusable paso es entendernos a nosotros mismos, pues sólo de esa manera, podremos explicar a nuestra pareja aquello que nos ocurre, y de esa manera, trabajar juntos para que no exista otro “no” en nuestro futuro (o, si lo hay, lo comprendamos mejor y de manera menos traumática).

 

fuente: el confidencial

Sexo anal: mitos y realidades

Qué es el sexo anal

El sexo anal incluye toda aquella práctica sexual que supone la penetración, ya sea con el pene o con un juguete sexual, del ano. Se utiliza en el sexo tanto entre una pareja heterosexual como entre una homosexual.

 

Para llevarlo a cabo, es importante tener una buena lubricación, ya que, al no ser una zona que se lubrique por sí sola, es posible que duela al introducir el pene. En el caso de que se tenga este tipo de sexo con una mujer, su lubricación vaginal puede servir para preparar el ano, en el caso de los hombres, será necesario emplear un lubricante. Con esto lo que se previenen son las fisuras anales. Lo más importante es que sea una práctica consentida ya que, si no se tiene la suficiente relajación puede ser dolorosa para la persona que es penetrada.

Para los hombres suele ser algo que les produce bastante placer, ya que su Punto G se encuentra a la entrada del ano, en la próstata y es estimulada con el sexo anal. Además encuentran más atractiva esta penetración porque la dilatación del orificio es menor, así la fricción es mayor y las sensaciones mucho más intensas. Así que si eres mujer y no estás convencida con ello, piensa que, aparte de que él disfruta más, es posible que tú también encuentres el placer o incluso, alcances el orgasmo. Además, la persona pasiva puede ser masturbada por su pareja ya que tiene total acceso a su zona genital.

Como en todo en el sexo, es importante que se tenga cuidado con la higiene y las enfermedades de transmisión sexual. Al ser una zona en la que se pueden producir heridas por la falta de lubricación, en el caso de que uno de los componentes de la pareja esté contagiado de alguna enfermedad, hay un serio riesgo de contagio. Para prevenirlo, lo ideal sería que siempre se utilizara preservativo, al menos siempre y cuando se tengan dudas sobre la otra persona.

 

Cómo se practica el sexo anal

- Pareja heterosexual: en el caso de que el sexo anal se lleve a cabo entre un hombre y la mujer, las posiciones sexuales no variarán mucho de las que se pueden llevar a cabo cuando se produce la penetración vaginal. Lo único que variará es el lugar por el que el hombre introduce el pene, por lo tanto traslada aquello que te gusta o con lo que más cómodos estéis ambos componentes de la pareja cuando hay penetración vaginal y disfruta de este otro tipo.

Una postura a tener en cuenta en el sexo anal es la de cuatro puntos. Ella debe colocarse de rodillas cerca del respaldo de la cama y apoyar sus manos en la pared. Él se coloca detrás de ella y así la penetra. Esta postura permite al hombre tener las manos libres y estimular con ellas su clítoris.

Para una mayor profundidad, sin duda deberéis utilizar la postura de la rana. La mujer debe acostarse bocabajo en la cama y abrir sus piernas. El hombre se pondrá encima de ella y sostendrá el peso de su cuerpo con sus manos. Esta postura permite una penetración profunda y un mayor control de los movimientos.

Si os gusta más estar tumbados, vuestra postura es la cuchara. Os tenéis que tumbar uno detrás de otro y así, mientras el hombre penetra a la mujer, puede con sus manos estimularle pecho y clítoris al mismo tiempo.

- Pareja homosexual si la pareja está formada por dos hombres, necesariamente uno ha de ser el pasivo y otro el activo. Los roles no han de repetirse en todas las ocasiones igual, ya que lo más justo es que ambos disfrutéis de penetrar y de ser penetrados.

La postura más clásica es la del perrito. En ella uno de la pareja se tiene que poner a cuatro patas mientras que el otro se coloca detrás, de rodillas. Esta postura facilita una penetración profunda y placentera.

Si ambos quieren disfrutar, uno siendo penetrado, y otro masturbado, la postura perfecta es la de la cuchara. En ella, los dos deberéis tumbaros de lado uno detrás del otro. El que queda colocado detrás, mientras penetra a su pareja puede ir a la vez masturbándole para que el placer sea mutuo.

Otra postura para homosexuales puede ser la X. Ésta requiere un poco más de habilidad, pero eso no quita que pueda haber placer al realizarla. Para ella, el hombre activo ha de sentarse con las piernas abiertas y echarse un poco hacia atrás. Para apoyarse puede utilizar los codos. El que va a ser penetrado tiene que sentarse sobre el pene del que está sentado y, poco a poco, ir dejando que le penetre.

En el caso de que se busque profundidad más que otra cosa, la postura perfecta sería con uno de los hombres tumbado con las piernas hacia arriba y el otro encima.

-Otras prácticas:
Fisting o Fist fucking: consiste en la introducción de la mano dentro del ano, normalmente en forma de puño. Para esta práctica será necesaria una gran lubricación y dilatación, ya que si no es posible que haya heridas con los riesgos de contagio que éstas conllevan.

Doble penetración: pueden participar tres personas, o una pareja heterosexual con un juguete sexual en forma de pene. Como el propio nombre indica, la mujer es doblemente penetrada, tanto por la vagina como por el ano.

Andromimetofilia: esta práctica ha de ser llevada a cabo por una pareja heterosexual también. En ella, la mujer adopta el rol del hombre utilizando un pene de plástico y es ella quien le realiza sexo anal a su pareja.

 

Miedos y mitos sobre el sexo anal

Uno de los principales tabús a romper es que se trata de una práctica exclusiva de una relación homosexual. Es cierto que un hombre no tiene los mismos orificios que una mujer, pero que ellos la lleven a cabo, no hace que una pareja heterosexual no disfrute de ella. Hay que tomarla como una variedad más dentro de las posibilidades que ofrece el sexo para obtener placer cuando nos acostamos con nuestra pareja, sea del sexo que sea la otra persona.

Uno de los problemas a la hora de practicar el sexo anal, sobre todo si se trata de una pareja heterosexual, es el miedo de la mujer a que la penetración pueda ser dolorosa. Está claro que no es como la vaginal y que requiere de una preparación previa, como una buena lubricación, pero eso no supone que tenga que ser dolorosa, solo hay que ponerle un poco más de atención, no forzar y, sobre todo, utilizar preservativo.

A la larga puede que, incluso, proporcione más placer a ambos miembros de la pareja que la tradicional penetración vaginal. Ir un poco más allá en el sexo aporta diversidad y calidad en las relaciones. Disfrútalo y, ante todo, protégete de los posibles riesgos que pueda haber.

Peleas de pareja durante las vacaciones

Nos pasamos todo el año esperando las vacaciones, esa época del año donde creemos que vamos a descansar y desconectar de todo. Sin embargo, al viajar con nuestra pareja, es posible que surja alguna discusión o bronca que terminen en grandes peleas.

Por eso, te explicamos porqué suceden estos problemas, cómo prevenirlos y evitar que vuelvan a suceder en el futuro.

Por qué las vacaciones son una época clave

Cuando nos encontramos sumergidos en la rutina tenemos menos tiempo libre para pasar con nuestra pareja. Así pues, las obligaciones del día a día nos mantienen ocupados física y psicológicamente, por lo que tenemos menos tiempo de prestar atención a pequeños detalles que pueda decir o hacer nuestra pareja y que terminen en bronca.

No obstante, durante las vacaciones, si decidimos además hacer un viaje juntos, es probable que pasemos 24 horas en compañía del otro. Eso incrementa las posibilidades de pelea, ya que pasaremos mucho más tiempo con nuestra pareja y seremos capaces de discrepar y ver comportamientos indeseados más de lo que nos gustaría.

Esto sucede, en mayor parte, porque llevamos idealizando nuestras vacaciones durante todo el año, especialmente si hacemos un viaje fuera de nuestra residencia habitual. Puede que sea solo un integrante de la pareja quien lo haga, pero eso ya es suficiente para generar una discusión.

Al imaginar unas vacaciones perfectas estamos creando un mundo irreal que es muy fácilmente destructible, ya que nadie es perfecto. Motivo por el cual una tercera parte de las rupturas sentimentales de producen durante la época de las vacaciones de verano.

Por qué se suele discutir

Algunas parejas creen que organizar unas vacaciones de verano juntos es la clave para mejorar sus problemas cotidianos. Sin embargo, esa no es la mejor solución, puesto que sin diálogo y entendimiento es imposible que ningún problema de pareja se solucione, sino que se agravará al pasar más tiempo juntos de lo normal.

También se genera discusión durante las vacaciones por cuestiones económicas. Puede que un miembro de la pareja sea más derrochador o menos consciente de la economía familiar y eso pueda ser el incentivo de grandes peleas.

Además, el trabajo puede ser un obstáculo para la pareja durante las vacaciones. Hoy en día nos encontramos con mucha gente que no sabe desconectar del todo. El otro integrante puede que se sienta menospreciado si nuestra atención se encuentra en correos electrónicos o llamadas de trabajo inoportunas.

Si tenemos hijos, estos pueden influir en la pelea durante el viaje. Quizás alguna disputa verso a la educación o del modo de tratarlos puede escalar a una discusión realmente grave. Aunque nos encontremos de vacaciones debe seguir reinando el orden y unas normas similares a las que tenemos en casa para la organización. Por lo tanto, la pareja debe sincronizarse de nuevo para ordenar la habitación o limpiar aquello que esté sucio para que este no sea motivo de disputa.

Finalmente, los celos son un problema más que común durante las vacaciones. Puede que si nos encontramos de viaje en un lugar turístico o en un país extranjero nuestra pareja tienda a mirar más a su alrededor. No obstante, no debemos dejar que un impulso tan bajo como son los celos nos controlen durante las vacaciones, puesto que es motivo de muchas rupturas porque la pareja siente que no confiamos en ella.

Cómo sobrellevar estas situaciones

Si alguna de las peleas nombradas se suceden durante nuestras vacaciones con nuestra pareja, lo que debemos hacer es evitar futuros problemas más graves. Así pues, cuando percibamos que nuestra pareja empieza a enfadarse o nos da una mala conversación, intentaremos restarle importancia al asunto.

Si eso hace que todavía se moleste más, intentaremos hablar con ella civilizadamente para saber cómo solucionar el problema. A veces en las parejas parece que la otra persona disfrute del placer de discutir, si eso es así, le pedirás que te de unos minutos para relajarte (quizás salir a dar una vuelta o sentarte en una habitación diferente) y después podéis hablar del tema una vez estéis más tranquilos y relajados.

Una vez el problema esté solucionado intentaremos no echar en cara todos los problemas y disfrutaremos del resto de nuestras vacaciones lo más plácidamente posible.

Consejos para evitar las discusiones

Para evitar las peleas en las vacaciones, lo más importante es que las planeemos desde el principio juntos. Eso significa que nos involucraremos al 100% en las mismas y lo organizaremos todo por igual. Si el peso de toda la organización recae en una sola persona, es probable que esto sea un buen argumento para echarse en cara el uno al otro si algo no sale como esperado.

Si los dos estamos contentos con el destino y las actividades es más probable que disfrutemos al 100% de la experiencia y menos inconvenientes o broncas puedan surgir. Puede que durante las vacaciones vislumbremos algún comportamiento de nuestra pareja que no nos guste. Si eso sucede y no es de gran importancia,podemos evitarlo.


Sin embargo, si es algo que realmente nos molesta debemos hablarlo civilizadamente, siendo conscientes de las palabras que escogemos para no hacerle daño ni crear una bronca todavía mayor.

Finalmente, le prestaremos plena atención a la persona que más queremos y seremos tolerantes y flexibles. Olvidaremos todos los problemas pasados, las interrupciones laborales y otras personas que puedan entorpecer la relación para centrarnos en nuestra pareja y disfrutar estos días libres que tenemos juntos y crear unas vacaciones para recordar durante toda la vida.

 

fuente: Bekia

Técnicas de masturbación masculina

La masturbación masculina es la estimulación del órgano genital de un hombre, el pene, con el propósito de obtener placer sexual. Puede incluirse dentro del sexo en pareja donde puede ser ésta quien se encargue de llevarlo a cabo. En este caso no implica que el clímax se alcance mediante esta técnica. En el otro caso en el que se incluye, sí que está relacionada la estimulación con el orgasmo. Hablamos de la masturbación como autosatisfacción.

Lo normal es que la masturbación se lleve a cabo con la mano o la boca si existe sexo oral, pero es posible que existan hombres que se ayuden de juguetes sexuales para alcanzar un mayor placer. Dentro de estos pueden estar las fundas, muñecas hinchables o masturbadores cada vez más modernos y menos explícitos.

El porcentaje de hombres que reconoce que se masturba habitualmente se encuentra en torno al 90%. El porcentaje aumenta hasta el 95% si se les pregunta sobre si se han masturbado alguna vez en su vida. Finalmente, baja hasta el 80% si la pregunta se refiere a si lo hacen con asiduidad. Aún así, el porcentaje de hombre que reconoce que se masturba continúa siendo superior al de mujeres que admiten hacerlo, probablemente por el pudor que sienten algunas de ellas a la hora de reconocerlo públicamente.

Técnicas de masturbación masculina.

Las técnicas de masturbación son diferentes en cada hombre, ya que a cada uno le da placer una práctica distinta. Por lo tanto, si quieres satisfacer a un hombre, lo mejor será que le preguntes para salir de dudas. Muchas veces, nos quedamos sólo con aquellas prácticas dentro del sexo que sabemos que satisfacen a nuestro hombre, pero hay muchas más por explorar que, posiblemente, sean incluso más satisfactorias que las que empleamos actualmente.

Como consejoutilizar un lubricante o algo equivalente hará que el roce con el pene sea más suave y placentero.

- Mano cerrada: esta técnica es la más convencional y empleada. La persona que realice la masturbación al hombre, cerrará su mano sobre el pene y comenzará a subir y bajar la mano sobre la erección de éste.

- Tres dedos. Es idéntica a la que se realiza con la mano completa, pero utilizando únicamente el pulgar, el índice y el corazón. Con esta técnica conseguiremos una masturbación mucho más rápida, pero el contacto con el pene será menos, ya que se limitará sólo a la parte superior.

- Mano inversa. Lo particular de esta práctica es que la mano se pone al revés que si empleas la técnica de la mano cerrada. Esto te ayuda a que, con el dedo índice, el hombre pueda estimularse otras zonas como los testículos o la próstata si llegas. No olvides que ese se supone que es el punto G de los hombres.

- Seta. Con esta práctica, la parte estimulada será, principalmente, el glande. Con una mano frotamos la cabeza del pene con movimientos circulares, prestando mayor atención al frenillo al ser una de las zonas erógenas del hombre. Para ayudarnos, podemos poner la otra mano en el empiece del órgano genital para sujetarlo.

- Encender el fuego. Para realizar esta técnica tendrás que, con las palmas abiertas y extendidas, ir frotando el cuerpo del pene como si se tratara de un palo de madera con el que buscas encender un fuego. Tendrás que tener cuidado con la velocidad y la fuerza que emplees. Mejor vete aumentando el ritmo paulatinamente.

- Penetración continua. Esta práctica le hará sentir al hombre que está llevando a cabo una penetración sin tener que llegar a tener sexo completo. Para ellos deberás ir acariciando el pene de manera circular y ascendente, de manera que antes de que una mano llegue a arriba, la otra ya tiene que estar empezando el movimiento en l- Escurrir la ropa. Para esto, necesitaremos las dos manos y las colocaremos una sobre otra. Con movimientos inversos, iremos masajeando  el pene como si estuviéramos escurriendo un trapo. Cuidado con apretar demasiado, ya que podrías hacerle daño y, sobre todo, es muy recomendable en esta técnica el uso de lubricante para que las manos resbalen bien.


- Masaje con el pulgar. Esta técnica está dirigida, principalmente, a la estimulación del frenillo por ser la zona de mayor excitación en el pene de un hombre. Con los pulgares vete masajeando tranquilamente la zona con movimientos circulares. Al ser una zona erógena, no será necesario que presiones, que sea como una leve caricia.

Para los que quieren arriesgar más, pueden emplear para la masturbación juguetes sexuales para los que el uso de lubricante será aún más importante para evitar cualquier tipo de roce:

- Fundas o masturbadores. Éstas ayuda a que la masturbación manual sea mucho más placentera. Se colocan alrededor del pene y con las manos se procede a la técnica que más placentera resulte. Pueden tener relieves que hagan que el roce sea mayor, por lo que la excitación será mucho más intensa. Son como unas fundas que se introducen a partir de la punta y con las manos vas masajeando con ayuda de los relieves interiores.

- Anillos vibradores. Se colocan en el pene y con su vibración ayudan a que la erección sea mayor.Son perfectos para combinar con cualquiera otra técnica de masturbación ya que, al haber una mayor excitación, ésta puede ser más intensa y por lo tanto producir mayor placer.

- Muñecas hinchables. Es uno de los juguetes sexuales más conocidos. Se utiliza para la masturbación simulando tener sexo con otra persona. Para ello, tienen orificios en la boca, vagina y ano, así el hombre puede recrear su fantasía de la forma que más le guste en su intimidad.

- Vibradores. Al contrario que los anillos, no están fijos en el pene, así que deberás utilizarlos rozándoles por aquellas zonas que te produzcan mayor excitación. Puedes hacerlo de manera continuada o dando pequeños golpecitos, todo depende de los gustos de cada uno a la hora de masturbarse. Es un buen juguete para compaginarlo con otra técnica ya que mientras con una mano rozas el pene, con él puedes centrarte en lo que más placer te proporcione.

- Plumas. Son los sustitutos de las manos para las caricias. Perfectos para el principio de la masturbación, ya que con pequeño roces puede ir estimulando al hombre. Pueden utilizarse como una forma de juego, ya que al ser al principio de los preliminares, la excitación no será tanta que puedas molestar a tu pareja. Utiliza tu imaginación para deslizarlas por el pene de tu pareja. No olvides que por la otra parte, las plumas suelen tener una bola de acero, úsala para crear el contraste.

7 preguntas frecuentes que se hacen los hombres sobre el sexo

Aunque el sexo está cada vez más presente en las conversaciones entre amigos y los medios de comunicación, y ya no resulta un agravio hablar de nuestras experiencias con franqueza, hay cuestiones que seguimos ocultando. Y no son las mismas para hombres y mujeres.

Tal como explica la psicóloga Alicia Gallotti en el manual Kama-sutra para Dummies (Planeta) “los hombres de todas las edades siguen haciéndose las mismas preguntas que en otros tiempos, en relación con su propia sexualidad y la de sus parejas”. Y estas son, según ella, las más frecuentes.

1. ¿Es posible ser heterosexual y bisexual al mismo tiempo?

Éste es un tema que angustia mucho a los hombres y, en opinión de Gallotti, no debería. La mayoría de los hombres durante la adolescencia ha tenido algún tipo de experiencia homosexual de diversa intensidad, y eso no impide que en determinados momentos se decidan claramente por una u otra opción.

En opinión de la psicóloga, no necesariamente está siempre clara la orientación sexual a lo largo de toda la vida y lo mejor es seguir nuestros instintos libremente, con naturalidad y sin reparos. Todos somos bisexuales en potencia.

2. Excitarse pero no eyacular, ¿genera trastornos?

Gallotti asegura que si eso ocurre no pasa nada raro ni perjudicial,  ya que los espermatozoides se desintegran y son reabsorbidos por el organismo sin ningún problema para la salud. Es conveniente saber que son muchos los hombres que por una razón u otra, en alguna ocasión o varias, al llegar al orgasmo no eyaculan, pero no por ello sufren ningún trastorno.

3. Si estoy agotado, ¿puedo fallar?

“Si yo estuviera en tu lugar”, asegura la psicóloga, “no tendría ningún miedo, sino que lo intentaría, ya que el propio cansancio físico invita a relajarse para eliminar tensiones”. El mejor afrodisiaco es pedirle a tu pareja que te haga un buen masaje, en el que alterne las técnicas de relajación y al mismo tiempo estimule tus zonas erógenas.

Cuando alguien se siente agotado, además, las caricias le llegan como un bálsamo y las recibe desde un estado especial, como cuando te miman y estás medio dormido. Basta con decidirte a hacerlo y sabrás si éste es tu caso.

4. ¿Quién debe tomar la iniciativa en las relaciones sexuales?

Según Gallotti es indistinto quién tome la iniciativa, y es algo que depende de cada pareja; a algunos hombres les gusta que sea ella la que tome el mando, a otros no les gusta en absoluto y sienten más reafirmada su virilidad cuando asumen el papel activo. Hay amantes a los que lo que les gusta es ir cambiando los papeles. “Así que es muy sencillo”, afirma la psicóloga. “Cómo no hay reglas, tú y tu amante podéis establecer las vuestras”.

5. ¿El coito durante el embarazo puede perjudicar al bebé?

“Puedes estar seguro de que al bebé no le ocurrirá nada, si se trata de un embarazo normal, tanto si la penetración es vaginal como si es anal”, asegura la sexóloga. En cambio, explica, puede traer complicaciones en algunos embarazos de riesgo, pero de ser así, tu médico te lo habrá advertido antes.

Es posible que estando embarazada ella note que sus orgasmos cambian en intensidad o nota distintas sensaciones durante el clímax. No hay que preocuparse, es habitual.

6. ¿Quién goza más, el hombre o la mujer?

El disfrute, asegura Gallotti, no tiene nada que ver con el género al que se pertenezca, sino con las características personales de cada amante; hay mujeres que gozan mucho y hombres que también lo hacen, y lo mismo ocurre al revés. Lo más importante que debes saber es que no existe ninguna cualidad que diferencie a hombres y mujeres en ese aspecto.

7. ¿Se puede eyacular con el pene flácido?

Sí, se puede. El mecanismo por el que se produce la erección es diferente a la eyaculación. El primero tiene que ver con el flujo de sangre hacia el tejido esponjoso del pene, que aumenta de tamaño y se eleva por su condición eréctil; la eyaculación es la expulsión del semen por la uretra, y no tiene relación directa con el comportamiento del pene. Son dos fases que no necesariamente dependen la una de la otra ni están directamente ligadas entre sí.

Como ves la cuestiones cambian mucho dependiendo de quién las haga.. en breve las dudas del sector femenino ;-)

 fuente: El Confidencial