¿En verano tenemos más sexo?

La máxima de que, de por sí, “el verano es la temporada sexualmente más activa”, tiene sus adeptos y sus detractores. Además, están quienes militan por una sexualidad igualmente satisfactoria todo el año y tienen la suerte de poder llevarlo a la práctica.

Es muy difícil saber a ciencia cierta lo que la gente hace en su intimidad. Si se toman en cuenta los relevamientos que aseguran que nacen más bebés entre agosto y diciembre que durante el resto del año se puede calcular que la actividad sexual de esas parejas fue más intensa nueve meses antes, es decir, entre enero y mayo. En realidad, los meses de mayor natalidad varían según el año. Las listas de reservas en las maternidades estallan en septiembre, octubre y abril, con lo cual, contando nueve meses hacia atrás, el puntero señala los meses de vacaciones, tanto de invierno como de verano.

Claro que esto no necesariamente indica que hay más sexo en esos meses. La realidad es que en esos recesos las parejas, por cuestiones relacionadas con la planificación del año laboral, deciden dejar el método anticonceptivo para quedar embarazadas.

En España, también septiembre y octubre son los meses con más nacimientos (cuando diciembre y enero son los meses más fríos del invierno) y esto parece darles la razón a quienes descreen que el verano sea invariablemente “la” temporada para el sexo.

 

Del mito a la verdad

Cientos de artículos periodísticos aseguran que la vida sexual es mucho más intensa en verano que en los meses más fríos del año. El sol, además, activa la producción de oxitocina por las células de la piel, y eso, asegura la literatura científica, fortalece los estímulos placenteros.

Así, parece no quedar duda de que el verano es más excitante. Pero suele pasar que el espejo, o la pareja (que además está preocupada por el dinero que están gastando), o los niños que reclaman permanente atención, o los problemas cotidianos que ni en vacaciones dan descanso o la salud de un cuerpo que ya no es el de los veinte, perturben esa imagen idealizada del verano como “la época más propicia”. Y muchos se preguntan, apretando los dientes: “¿Quién dijo que hay más sexo en verano y en vacaciones?”

 

El valor del momento

La actividad sexual depende de muchos y muy diversos factores. Independientemente de que se diga que el verano es “la” época, lo importante es el momento personal que se atraviesa. Por ejemplo, estar en el ámbito más sensual o excitante pero con una relación de pareja quebrada seguramente no dará buenos resultados.

Otra “trampa” es querer tener todo el sexo que no se tuvo durante el año laborable. No hay que olvidar que las vacaciones suelen conllevar su propio menú de actividades y situaciones que no siempre dejan tiempo ni ocasión para la intimidad: realizar excursiones, convivir con toda la familia en un ámbito más reducido que el cotidiano, salir a comer, estar más cansado que de costumbre, organizarse para ir a la playa, entre otras.

En las vacaciones, también, los padres suelen pasar con sus hijos más tiempo que de costumbre. Eso hace que no siempre el verano sea, para las parejas con niños, el mejor momento para tener relaciones. La convivencia más intensa, además, favorece la emergencia de los conflictos que la rutina ayudó a disimular.

 

Todo el año son vacaciones

A algunas personas les genera fantasías la imagen del calor y los cuerpos en la arena. Están los que se excitan más en invierno, con la intimidad junto al fuego, y para otros cualquier ocasión es igualmente motivadora. La posibilidad de tener una vida sexual intensa depende de dónde vive la persona, qué hace en sus vacaciones, o dónde tiene posibilidad de estar. En síntesis: se puede tener una buena sexualidad todo el año.

Esta “buena sexualidad” no depende del clima ni tiene tanto que ver con la frecuencia de las relaciones, sino con el grado de satisfacción que cada persona es capaz de encontrar en su vida sexual. La época más propicia para el sexo depende de cada uno y es algo muy subjetivo. Y hacer coincidir las fantasías con la realidad es todo un arte.

 

Tips para poner en práctica:

Tanto en verano como en invierno, el buen diálogo en la pareja siempre suele ser mejor determinante de buen sexo que la temperatura ambiente.

* Para que las vacaciones sean sexualmente intensas, es primordial elegir un sitio donde haya muy pocas cosas para hacer.

* El parámetro de una buena sexualidad es el grado subjetivo de satisfacción, y no la frecuencia ni la cantidad de relaciones. No hay una definición “científica” universal de lo que es “tener buen sexo”, válida para todas las personas.

 

Juguetes y Cosméticos eróticos ideales para el verano

En el mundo del erotismo también encontramos juguetes y cosméticos que invitan a disfrutar de la sexualidad en verano.

Que tal un lubricante con efecto frío para calmar los calores estivales, excitante e ideal para el constraste de temperaturas.

Por otro lado quien puede resistirse a un masaje con sabor a mojito tropical o sandía exótica??

Si por el contrario te lanzas a lo último en juguetes atrévete con los consoladores fantasía como ADAM de Adrien Lastic diseñado en un veraniego y alegre color fucsia. Ideal para tus juegos más picarones.

Haz tu lista y empieza a disfrutar de tu verano más erótico.

 

 

fuente: entremujeres

Como satisfacer a tu pareja con un cunnilingus

El cunnilingus es una práctica que se incluye dentro del apartado del sexo oral. Se practica siempre en pareja y se distingue por ser la estimulación de la mujer a través de sus genitales con la boca. Es una práctica que requiere, en primer lugar, que ambos componentes de la pareja lo aceptéis. Normalmente, si hay confianza puede ser una práctica recurrida y placentera en la que debéis estar ambos de acuerdo.

Por ello, será necesario que la mujer sea higiénica con su vagina, sobre todo por respeto a tu pareja. El hecho de que los genitales femeninos desprendan un olor fuerte puede que haga que la otra persona tenga aún más reparo a acercar su boca.También es importante tener en cuenta que el sexo oral puede ser una manera de transmisión de ETS.

Así que si tienes algún tipo de duda o sabes que la otra persona tiene una infección,será necesario que pongas protección. Por ejemplo, sería recomendable el uso del preservativo femenino o barreras de látex para que los fluidos no puedan llevar a contagiarte al entrar en contacto con ellos.

La posición ha de ser aquella que os resulte más cómoda a los dos. Por ejemplo, la más común es la del misionero. La mujer esté sentada con las piernas abiertas y su pareja accede a su vagina tumbado o de rodillas y flexionado. Otra opción es que quien va a realizar el cunnilingus esté tumbado y la mujer se siente sobre su boca. De esta manera ambos estáis cómodos y la mujer puede ir controlando su placer estimulándose en la medida que necesite.

También es posible que una mujer reciba sexo oral estando de pie. De rodillas o sentado, se podrá acceder a su vagina y estimular su clítoris, aunque esta no es una de las posturas más cómodas para el cunnilingus. Si la mujer se pone a cuatro patas, recibirá una estimulación de sus labios menores y mayores desde atrás que puede llegar hasta el clítoris.

Por último, existe la opción de que ambos disfruten del sexo oral con la postura del 69.La pareja se colocará de tal manera que ambos puedan acceder a los genitales del otro cómodamente. Éstas son algunas propuestas, luego entra dentro de la decisión de cada pareja cómo hacerlo, siempre buscando la comodidad de ambos.

La vagina, y concretamente el clítoris, es una zona bastante sensible, por ello has de tener cuidado a la hora de realizar un cunnilingus o decírselo a quien te lo vaya a hacer. La excitación de esta parte del cuerpo deberá ir acorde a la propia excitación de la mujer, de lo contrario puede que le hagas daño o que el placer que le intentas dar no tenga la respuesta que tú buscas. Para ello, deja que ella vaya marcando el ritmo. Irás notando cuando debes dar mayor o menor intensidad cuando notes la lubricación de ella o cuando veas que te está pidiendo que vayas a más.

Cómo hacer un cunnilingus

En primer lugar, has de estar tranquilo y tener paciencia, ya que la estimulación de la mujer puede que sea algo más lenta que la de un hombre, pero eso no implica que no sienta placer o que no acabe sintiéndolo.

Para empezar, poco a poco vete acercándote a su vagina. No es necesario que vayas directamente, es más, no es ni recomendable. Lo mejor es que lo incluyas como un juego más dentro de los preliminares que llevéis a cabo a la hora de tener una relación sexual. Por ello, puedes ir estimulando a la mujer por otras partes del cuerpo para que cuando llegues a sus genitales, estos estén más receptivos.

Una vez que crees que la mujer ya está preparada para el sexo oral, vete dando pequeño besos tanto en sus labios mayores como menores y dando especial cariño a su clítoris. Para que la excitación sea mayor, puedes ir dando pequeños soplidos entre cada beso para que todo tenga una continuidad. Poco a poco, vete sacando la lengua y lamiendo sin prisa el exterior de la vagina. La velocidad ya irás viendo según la respuesta que vaya dando ella a tus acciones

Cuando vayas viendo que esta más receptiva puedes ir haciendo más intensos tus movimientos incluyendo pequeños mordiscos que acaben en su clítoris. Si quieres, puedes ir ayudándote introduciendo uno o dos dedos en su vagina. Puedes ir cambiando de postura si ves que en la que estáis no es lo suficientemente placentera o crees que ella estará más cómoda de otra manera. También recomendamos el uso de lubricantes con sabor para darle un toque distinto a esta práctica sexual.


Todo eso entra dentro de las decisiones que se toman en el momento con el único propósito de obtener placer. Alterna besos y caricias con la lengua regulando la presión que ejerces para que la mujer alcance el clímax o llegue al grado de excitación que quieres para poder continuar con vuestra relación sexual. Ante todo ten claro que es una práctica destinada al disfrute, así que ponla a prueba y disfruta haciendo disfrutar.

 

fuente: Bekia

Dieta Sexualmente Sana

Todo aquel que tritura cincuenta piñones, los mezcla con pimienta y los toma disueltos en un vaso de vino adquiere la capacidad para culminar varias veces el acto amoroso.” La receta data de la Grecia clásica, pero sus ingredientes forman parte del puntal de la salud sexual más actual, que insiste en que dieta y sexo forman un equipo imbatible.

El doctor José Benítez, director médico de Boston Medical Group, es aún más claro: “Una dieta sana permite prolongar la sexualidad más allá de los 60 años. Por el contrario, un joven de 22 años y hábitos perniciosos, como alcohol, tabaco y exceso de grasas, puede presentar ya trastorno eréctil”.

Una cucharada de miel al día

Muchos de los alimentos más cotidianos poseen vitaminas y sustancias con múltiples beneficios sobre nuestro desempeño sexual, y especialmente en el varón. Para entenderlo, el doctor José Benítez recuerda cómo se origina la erección en el hombre:

“Es la respuesta a un estímulo provocado por la circulación sanguínea. Si hay un buen funcionamiento en las arterias del pene, la respuesta da lugar a una función sexual satisfactoria. Por eso, cualquier hábito, como una dieta rica en ciertos alimentos, encuentra su gratificación en la función sexual y en el mecanismo de erección”. Tanto es así que, si las cifras de colesterol en sangre son mayores de 240 mg/dl, las posibilidades de padecer una disfunción eréctil se multiplican por dos. Esto explica que el 78% de los hombres con niveles altos de colesterol la sufran.

También los restauradores han tomado nota y no escatiman florituras a la hora de servir platos sexualmente saludables. Por ejemplo, unas hojitas de menta (que pudo ser la primera planta medicinal usada con fines afrodisíacos) sobre una bola de helado. O el mango, tan rico en vitaminas esenciales para la coagulación de la sangre. ¿Quién se resistiría a saborearlo lentamente con sus rodajas bañadas en leche condensada y una pizca de canela en polvo? Irreprimible y con efecto inmediato.

Parece impensable es entregarse a la pasión sin energía. Por más que la medicina haga ahora especial hincapié en ello, los pueblos antiguos supieron transformar en sabiduría muchas de sus evidencias. En Persia, los recién casados consumían un cucharada de miel  cada día durante el primer mes de matrimonio para cargar energía y revitalizar el organismo después de cada encuentro sexual. La miel es, además, un alimento rico en vitamina B, fundamental en la producción de testosterona, por lo que allanaba el camino hacia la fertilidad. Los árabes tienen por costumbre masticar un puñado de almendras antes del acto sexual. Ricas en arginina, dilatan los vasos sanguíneos y mejoran la circulación, y por tanto, impulsan las erecciones. Esta vitamina abunda también en los huevos.

Pescado contra ‘el gatillazo’

Algunos productos tienen un efecto casi Viagra, sobre todo en hombres con dificultades de erección. Como la zarzamora, que, por su alto contenido en fibra soluble, ayuda a deshacerse del exceso de colesterol. “En general”, dice José Benítez, “una dieta rica en pescado azul ayuda a prevenir la disfunción eréctil al reducir la probabilidad de producir coágulos y mejorar la circulación sanguínea”. Los pescados azules, entre los que cabe destacar la sardina, el atún, el salmón y la caballa, son ricos en ácido omega-3. Este último produce unas moléculas denominadas prostaglandinas, que tienen, entre otras funciones, una importante acción vasodilatadora y reguladora de la presión arterial. Además, elevan los niveles de dopamina en el cerebro, algo que favorece la excitación.

A la hora de consumir el pescado azul debemos tener en cuenta las formas de elaboración más saludables, como a la plancha, a la parrilla, en papillote, al horno (sin añadir grasas), cocido y al vapor. Por el contrario, se trata de reducir el consumo de pescado azul a base de fritos o en conserva.

Todos son alimentos de la dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, legumbres y pescado, y que está también relacionada con una mayor movilidad de los espermatozoides, según un estudio realizado en la Universidad de Harvard (EEUU). Por el contrario, la dieta occidental, en la que abundan la carne roja y procesada, la pizza, los snacks, los dulces y las bebidas energéticas, reduce la calidad y la movilidad seminal.

Según una investigación de la Universidad de Texas, los hombres que consumen 200 miligramos de vitamina C al día, preferentemente uvas y naranjas, mejoran el conteo y la movilidad de los espermatozoides. En palabras de Benítez, el hombre debe estar atento ante la disminución de la rigidez peniana o si un fallo eréctil le ha impedido una sexualidad plena dos o tres veces seguidas. “Puede ser síntoma de otras patologías, como una diabetes, una hipertensión o un problema circulatorio. Es fundamental acudir al especialista y tratar el problema, puesto que casi siempre es reversible”.

 

Alimentos del amor

Cereales con tiamina y riboflavina: Favorecen el funcionamiento del sistema nervioso y garantizan placer durante el acto.
Miel y polen: No solo proporcionan vitalidad, sino que ayudan a aumentar los niveles de testosterona y la capacidad orgásmica.
Huevos: Fuente de vitamina B, clave para mantener la mente libre de estrés.
Helado de vainilla: Rico en calcio y fósforo, aumenta la libido.
Nueces de Brasil: El selenio que contienen ayuda a mejorar la salud de los espermatozoides. Estos frutos son también ricos en vitamina E, un antioxidante que contrarresta el daño que causan los radicales libres.
Hígado: Gracias a su vitamina A, la cantidad de esperma que se genera es mayor. Mejora el desempeño sexual de los hombres.
Naranjas y otros cítricos: Vitamina C. Su ausencia deteriora el esperma. Ricos también en antioxidantes, favorecen la reproducción.
Fresas: Además de estimular las glándulas endocrinas, también mejoran la circulación.
Sandía: Es un potente estimulante de la libido.
Carnes a la plancha: Aumentan los niveles de dopamina y norepinefrina, dos químicos en el cerebro que aumentan la sensibilidad durante el acto sexual.
Pescado azul: Rico en ácidos grasos poli-insaturados y en ácido omega-3, por lo que ejerce una importante acción vasodilatadora.
Aguacate: Excelente para el flujo sanguíneo de los genitales.
Almendras y espárragos: Su contenido en zinc, que eleva la libido, y vitamina E garantiza una sexualidad plena.
Frutos secos: Ricos en vitamina B1, facilitan la transmisión de señales entre el cerebro y los genitales.
Vegetales verdes: Casi todos los vegetales ayudan al buen funcionamiento de los órganos sexuales, puesto que dilatan los vasos sanguíneos.
Semillas de calabaza: Su gran cantidad de zinc ayuda a un aumento notable del número de espermatozoides.
Té sin azúcar: Eficaz antioxidante que estimula el flujo sanguíneo y, por tanto, el deseo sexual.
Aceite de oliva: Su alta concentración de fenoles, estimula el flujo sanguíneo y la dilatación de los vasos.
Lentejas: La fibra disminuye los niveles de colesterol y el zinc contribuye al control hormonal y el deseo sexual.
Pollo: Incrementa el nivel de dopamina, sustancia que aumenta la sensibilidad de la piel durante el acto.

La hora del almuerzo
El menú del día puede influir en el rendimiento posterior entre las sábanas. Lo que comemos nos pasa factura en el ámbito de la intimidad

ELLAS

  • Comer con estrés tiene efectos perniciosos sobre su libido, ya que el incremento de la presión sanguínea y del ritmo cardíaco menoscaban el deseo sexual.
  • El consumo de aceite de oliva permite una mayor irrigación de sangre hacia los genitales, debido a la concentración de fenoles.
  • Las mujeres que toman dos copas de vino al día disfrutan de una mayor lubricación natural.
  • La energía y vitalidad que proporciona el ginseng ayudan a una vida sexual mucho más intensa.

ELLOS

  • El colesterol alto entorpece la producción de testosterona, la principal hormona masculina, lo que llega incluso a anular la excitación ante un estímulo sexual.
  • El ajo y la cebolla, aunque dejan un aliento repelente, favorecen una buena erección al incrementar el flujo sanguíneo.
  • Los andrólogos aconsejan que la consulta para tratar una disfunción eréctil se haga en pareja.
  • El hombre aún no es consciente de la relación tan directa entre sus hábitos de vida y su desempeño sexual.

 

  • ¿Quién no se ha preguntado alguna vez…… La dieta influye en la erección del pene? Con una alimentación adecuada las erecciones pueden ser bastante más potentes. Por eso, no debería faltar en la dieta ginseng, canela, nueces y aceite de oliva virgen.… Existe algún alimento que despierte la atracción? Alan Hirsch, autor de Scentsational Sex, menciona el apio. Al parecer, sus ramas contienen androstenona y androstenol, dos sustancias que, liberadas en la boca, despiertan la atracción a través del olfato de la pareja.… Una copa de vino aumenta el deseo sexual?Hay estudios que avalan esta idea. Los antioxidantes y el alcohol del vino pueden iniciar la producción de óxido nítrico en la sangre, lo que ayuda a incrementar el flujo sanguíneo hacia los genitales.… Si comes yogures tendrás niñas? Según el doctor François Labro, la alimentación de la madre influye en el sexo del bebé, debido al pH del moco cervical. La leche, los yogures, el queso fresco y los lácteos son acidificantes y disminuyen el pH, lo que favorece el nacimiento de mujeres.

 

fuente: Quo

Ten cuidado con tus gemidos: consecuencias de fingir tus orgasmos

Apunta Suzanne Lachmann, psicóloga clínica afincada en Nueva York, que al comienzo de una relación heterosexual, cuando la mujer aún no se siente cómoda y segura, la presión puede dificultar la experimentación de un orgasmo.

Se ha comprobado que uno de los aspectos más estimulantes para un hombre en la relación sexual heterosexual es el de ser capaz de excitar notablemente a la mujer. Así, las mujeres han aprendido a ser expresivas durante el acto sexual (sea dicha manifestación real o fingida) para hacer que sus parejas disfrutan más.

Toda esta dinámica contribuye a que, en los momentos iniciales de una relación, la mujer tema no alcanzar el orgasmo. La ansiedad o la vergüenza de cuánto puede tardar en experimentarlo llevan a menudo a las mujeres a fingir el orgasmo. Lachmann explica en un articulo del Psychology Today las principales consecuencias que tiene esta actitud.

 

Los problemas de fingir un orgasmo

Fingir un orgasmo es peliagudo y, más allá del hecho de que faltamos a la honestidad, podemos encontrarnos con consecuencias muy contraproducentes. El gesto nos soluciona la papeleta a corto plazo, pero a la larga no nos ayuda en absoluto. ¿Por qué?

  1. Podemos generar expectativas irreales

Fingir los orgasmos hace que parezca increíblemente fácil que los experimentemos, por lo que sentamos las bases de unas expectativas que no se corresponden con la realidad. El hombre creerá que siempre sucederá con esa facilidad y no será fácil salir de ese círculo vicioso.

  1. Aumenta la presión interna

La presión que se genera al desencadenar esa dinámica dificulta aún más la capacidad de la mujer para experimentar un orgasmo. Por otro lado, la facilidad con ella parece alcanzarlo hará que el hombre se relaje y considere que tampoco debe hacer mucho para que esto suceda.

  1. Empeora la capacidad de la mujer de tener verdaderos orgasmos

Como se ha señalado, la dinámica en que se entra si empezamos fingiendo los orgasmos impide la obtención de uno real y disminuye las posibilidades de que esto ocurra.

Las desventajas del porno

Lachmann señala, además, que del mismo modo que las mujeres generan unas expectativas irreales al simular que alcanzan el orgasmo fácil y rápidamente, el porno tampoco contribuye a la hora de proyectar unas expectativas reales. En el porno (en una gran parte del mismo) el objetivo único es que la mujer alcance el orgasmo, y éstas lo hacen en este tipo de vídeos eróticos con sencillez y rapidez. En ese sentido, el porno también apunta a la inseguridad masculina cuando ven que el orgasmo de su compañera tarda bastante más en llegar que el de cualquier actriz porno.

La sinceridad

Considerado lo dicho, parece claro que lo mejor que puede hacer una mujer en la cama es ser sincera: con lo que le gusta y con lo que no, pero también con el grado de expresividad que muestra y con lo placentero que le está resultando todo realmente. Hay dos razones por las que no fingir un orgasmo que Lachmann considera de peso:

1. Por mucho que esté influenciado por la pornografía o por las expectativas falsas que una mujer ha generado, en la vida real un hombre lo que quiere esque el orgasmo de ella sea real.

2. Aunque lleve más tiempo, es más sencillo experimentar un orgasmo si ella no ha creado trampas mentales y expectativas irreales que limitan todo el proceso.

La sinceridad a este respecto permite al hombre conocer mejor y de verdad el cuerpo de su partenaire, de modo que alcanzar el orgasmo sea algo natural, divertido y placentero. Además, la honestidad en la pareja suele liberarnos de cualquier presión a la que nos sintamos sometidos, haciendo que todo suceda de manera más relajada.

En otro orden de cosas, si la presión es grande y el orgasmo se complica, siempre puedes explicarle a tu pareja que la noche ha sido en cualquier caso muy disfrutable.

Disfruta del camino, de la experiencia al completo de manera relajada, y el orgasmo llegará solo. Pero si pensamos en el final desde el principio, la aceleración, la presión y las prisas no conducirán a nada bueno. Los preliminares son fantásticos, aprende a disfrutar de ellos!!

 

fuente: el Confidencial

Descubre el Bondage

En el mundo del sexo hay pocas cosas prohibidas a estas alturas. Cada vez perdemos más los complejos y nos atrevemos a probar cosas nuevas en la cama, o en cualquier otro espacio posible en el que dar rienda suelta a la pasión y al amor. Si quieres probar cosas nuevas con tu pareja el bondage es una de las prácticas a tener en cuenta.

Básicamente el bondage consiste en inmovilizar al otro y que éste confíe totalmente en su pareja. Simplemente con esto bastará para excitar a ambos, el sumiso y el que actúa por iniciativa propia. No es una cuestión de amor, sino de confianza y respeto mutuo. Las posibilidades son muchas y la intensidad de los juegos varía sustancialmente en función de lo que cada uno quiera. De este modo se puede empezar por un nivel básico y, si la pareja está conforme y disfruta con ello, ir incrementando la inmovilización y el nivel de placer.

Como cualquier otra práctica de sexo, lo principal es llegar a un acuerdo con la pareja acerca de lo que se va a hacer, que está permitido y que no. Uno ha de actuar como dominante frente al otro, que estará inmovilizado, así que la confianza ha de ser plena. De no ser así es mejor evitar este tipo de prácticas porque las cosas pueden acabar muy mal.

 

Cómo empezar

Tal y como os comentábamos la esencia del bondage es la inmovilización de uno de los miembros de la pareja. Lo habitual para conseguirlo es atar los brazos o también los brazos y las piernas. En función del gusto de cada uno se pueden tapar los ojos e incluso usar el dolor para excitarse mutuamente.

Aunque si sois novatos en este terreno del sexo, más vale dejarlo para más adelante y empezar por lo que podríamos calificar como bondage suave. Un miembro de la pareja ha de ser el dominante y otro el sumiso, pero se pueden intercambiar los roles en sucesivas sesiones. Eso ya queda al gusto de cada uno.

Hay que tener en cuenta que mientras se practica bondage, una de las partes puede alcanzar un nivel de excitación muy elevado y no percatarse de si su pareja está a gusto. Además, puede darse la situación de que el sumiso no pueda expresarse del modo más adecuado o sus peticiones de liberación puedan ser entendidas como parte del rol en el que está metido.

Por ello, antes de empezar con los nudos lo básico es elegir una palabra clave. Esta os dará seguridad y permitirá que si en un momento dado uno de los dos no se encuentra cómodo el otro pare al escuchar ese vocablo. Como consejo: elegir una palabra que no suela ser utilizada mientras se practica sexo ni tenga unas connotaciones específicas. Así evitaréis equivocaciones.

Qué necesitas

Para empezar a practicar bondage no es necesario comprar productos especializados. Podéis improvisar una sesión en casa con cosas de lo más habituales que cualquiera puede tener a mano. Lo principal es atar a un miembro de la pareja. Podéis hacerlo con un pañuelo o incluso con una cuerda o lazos. Pero cuidado con el objeto porque si es demasiado rudimentario puede acabar por hacer daño. Es recomendable tener a mano unas tijeras por si habéis hecho demasiado fuertes los nudos y hay que liberar a la pareja rápidamente.

Si lo que queréis es tener el kit del profesional hay varias piezas imprescindibles y que podréis encontrar en Reina Pícara.

Unas esposas -existen multitud de modelos entre los que elegir- para atar a tu pareja son lo básico. A ellas súmale un antifaz para que no pueda ver lo que le haces. Y para los más arriesgados, un látigo o fusta con el que azotar al sumiso.

También podéis encontrar cintas para atar en colores neón, fustas o arneses. Luego sólo deberéis dejar volar vuestra imaginación y dejaros llevar por vuestra pareja.

 

Adaptar un rol

En el bondage, como en la mayor parte de prácticas sexuales, la imagen y lo que ésta representa es muy importante. Al tratarse de una sumisión ya de por si se adopta un rol. No es una relación en la que las dos partes estén en igualdad de condiciones, ni en la que se trate de mostrar amor hacia la otra persona.

Por eso existen complementos y ropa de lo más sugestionable para estas prácticas. Lo cierto es que el catálogo textil se centra únicamente en la mujer que podrá lucir medias, corsés, encaje y lencería de lo más variada. Bien pensado, buena parte de ellas se pueden usar en cualquier momento para hacer el amor o excitar a vuestra pareja. Incluso se pueden usar pelucas o un maquillaje diferente y atrevido para meterse en el papel que están interpretando.

A la hora de practicar sexo ya hemos hablado en varias ocasiones de que lo fundamental es que todas las personas implicadas estén de acuerdo en qué hacer y tengan confianza plena. Por ello en el caso del bondage es necesario establecer unos límites, si se consideran necesarios, y decidir que se quiere hacer y que no. Si tienes dudas es mejor decir que no. La sumisión es un juego cuyo fin es excitar, no que pases miedo o te sientas inseguro.

 

Bondage sin penetración

Quienes lo practican aseguran que el nivel de excitación es tal que en ocasiones se puede practicar bondage sin llegar a la penetración. El que ejerce el rol de amo se excita ante el poder que tiene sobre la otra persona, a la que puede hacer todo lo que quiera -siempre y cuando entre dentro de los límites marcados y a los que nos referíamos con anterioridad.

Sin embargo, los que lo han probado aseguran que el nivel de excitación del que actúa como sumiso es aún mayor. La sensación de indefensión, de estar en manos de otra persona y no saber qué ocurrirá, puede llegar a provocar sensaciones tan placenteras o más que un orgasmo. De ahí que el bondage no siempre se complete con la penetración, sino que se quede en un juego.

Es un juego que puede ganar intensidad, porque puede consistir en atar a tu compañero de cama y jugar con él, a taparle los ojos e incluso practicar sadomasoquismo o realizar penetraciones con objetos de lo más peculiares. La imaginación en este terreno es libre pero siempre y cuando haya consentimiento por las dos partes.

 

fuente: Bekia

De la extracción del látex a las pruebas de calidad: así se hace un preservativo

Los  preservativos o condones son uno de esos objetos cotidianos que muchos manejan de forma instintiva pero en la que no se paran a pensar. Pero tras algo en apariencia tan simple y básico hay en realidad mucha evolución, mucha innovación y un proceso productivo muy cuidadoso y controlado. No en vano, la salud de muchas personas depende de que cumplan su función de forma cómoda y sin fallos.

Los condones tal y como los conocemos hoy nacieron en el silgo XIX. Ya siglos antes los humanos habían buscado formas más o menos toscas de evitar embarazos y enfermedades al practicar el sexo, no fue hasta 1839, fecha en la que Charles Goodyear descubrió la vulcanización, cuando el caucho se convirtió en el material principal con el que se comenzaron a fabricar los preservativos.


Goodyear descubrió que calentando caucho crudo en presencia de azufre, la unión entre sus moléculas se fortalecía, haciéndolo más elástico y resistente. Así, comenzó a utilizarse el caucho como materia prima para fabricar profilácticos.

Aunque mejoraba los productos anteriores, los condones de caucho no siempre eran sencillos de conseguir ni fáciles de utilizar. Se anunciaban como reutilizables, tenía que recomendarlos el médico según las medidas de cada paciente y su vida útil no era muy larga, sobre todo si se utilizaban combinados con lubricantes de base oleosa, que podían deteriorar la goma.

El látex revoluciona el proceso

Décadas después, en 1919, Frederick Killian revolucionaba el proceso de fabricación. En vez de dar forma a caucho vulcanizado, comenzó a sumergir moldes directamente en látex líquido y a vulcanizar el resultado a posteriori. Esto daba como resultado preservativos más finos y más baratos, que duraban más tiempo en buenas condiciones.

Hoy, el 99% de los condones que se venden en el mundo están hechos de látex y tienen una forma más o menos parecida: un tubo de unos 15 o 16 centímetros de largo, unos 5 de ancho y 0,07 milímetros de grosor,(actualmente los puedes encontrar por tallas) recubierto o bien de una capa de polvos o de lubricante para evitar que se pegue y facilitar su uso. A continuación repasamos el procedimiento por el que se fabrican, se ponen a prueba y se empaquetan para su venta.

El látex con el que se hacen los preservativos proviene de los árboles de la siringa, en Brasil, el sudeste asiático o el oeste de África. La corteza de estos árboles se talla en espiral, por donde resbala la savia que se recoge en cubos.

A esto se le añaden: productos anti fúngicos y antibacterianos, óxido de zinc para acelerar la vulcanización, estabilizadores, anticoagulantes y, según los casos, preservantes, colorantes y aromas. Estos productos prolongan la vida del látex en buen estado, evitando que se degrade y se rompa en el peor momento.

Moldes de cristal para darles forma

El látex y todos sus añadidos se vuelca en barriles, en los que se sumergen moldes de cristal o cerámica, suspendidos en cintas transportadoras, que los hacen girar al sumergirse para que el látex los recubra de forma homogénea. Los moldes se secan y se hunden una segunda vez (e incluso una tercera) en el látex, para que sean de un grosor suficiente para evitar roturas.

Un suave cepillo frota el extremo abierto del preservativo hasta que se enrolla levemente, formando el reborde que lo hace más fácil de colocar. Una vez dada la forma, los moldes entran en el túnel del horno, donde se calientan hasta vulcanizarlos.

Después, los condones se retiran del molde y van a parar a grandes máquinas lavadoras para eliminar olores, así como residuos que hayan podido quedar adheridos, patógenos o sustancias alergénicas. Una vez terminada esta fase, los preservativos ya están hechos, y solo queda poner a prueba su calidad.

Pruebas para asegurar su calidad

El papel de un preservativo es delicado. Es importante que no falle, sobre todo en tres aspectos cruciales: que no se rompa, que no resbale y que no tenga pérdidas.

Para comprobarlo, se realizan pruebas a muestras al azar, tanto antes de ser empaquetados como después, para asegurar que todas las unidades que salen de las fábricas cumplen con los estándares de seguridad.

Algunas de las pruebas sirven para asegurar la resistencia a la tensión del látex. En una de ellas se estira todo lo posible una sección circular de la zona central de un preservativo, para asegurar que resiste lo necesario antes de romperse. Con el mismo objetivo, se inflan con aire, como si fuesen globos, para evaluar su fuerza: si estallan antes de alcanzar un volumen determinado, se consideran defectuosos.

Para comprobar que no hay pérdidas, se hacen dos tipos de prueba. En la primera, los condones se ponen en moldes metálicos y se sumergen en una solución eléctricamente conductora. Cuando la corriente pasa por esa solución, alcanza el molde metálico si hay algún tipo de orificio en el látex, algo fácil de detectar de esta forma. Lo mismo se hace en seco, utilizando una carga eléctrica aún mayor. Si el látex no funciona perfectamente como aislante, es decir, si está perforado de alguna forma, se quema o derrite, y esa remesa se descarta. En la segunda, los preservativos se llenan de agua, y se observa si filtran por algún sitio.

Una vez pasados los test de seguridad, los condones están listos para ser envasados y empaquetados. A partir de los moldes, se enrollan completamente y se les aplica lubricante, que a la vez ayuda a que se conserven más tiempo. Esto se hace justo antes de colocarlos entre dos láminas de papel metalizado y sellarlos en su interior. Esto los mantiene a salvo tanto del aire como de la luz ultravioleta, que pueden deteriorar los preservativos. En el envase también se imprime una fecha de caducidad, que tiene que estar dentro de los cinco años siguientes a la de producción.

Actualmente en el mercado existe una gama de preservativos muy amplia y para todos los gustos y colores.

Desde los preservativos de sabores, hasta los granulados, efecto frío o calor y hasta fluorescentes.

También podéis encontrar otros materiales alternativos al látex para personas que presenten alergias y preservativos femeninos para intercambiar un poco el rol de colocarse el condón.

Sácale el lado divertido y varia en el uso utilizar preservativos, seguro que te ayudan a darle un toque distinto a tus relaciones de pareja.

 

fuente: el confidencial

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