Lugares para disfrutar del sexo sin salir de casa

La monotonía es una de las principales causas de ruptura en la parejaInnovar en el sexo es la clave para evitar perder a la persona amada. Hay muchas formas de modernizarnos sin tener que gastar dinero ni moverte de casa.

A veces, lo cotidiano, se puede convertir en el objeto de deseo ideal para reflotar la relación con la pareja.

 

‘Kitchensutra’

Aunque parezca mentira el ‘KitchenSutra‘ se ha convertido en una auténtica disciplina para los amantes del sexo y la buena cocina. Se trata de utilizar todos los elementos, utensilios electrodomésticosde esta parte de la casa para hacer tener relaciones pudiendo, incluso, cocinar en el momento en el que estamos disfrutando.

En este caso, es importante tener mucho cuidado con cocinar desnudos, ya que un salpicón de aceite puede complicar el momento. En cambio, un delantal sin nada debajo será la prenda adecuada para prender la chispa del deseo sexual.

En cuanto a los electrodomésticos el más laureado es la lavadora (si tiene unos años de más, mejor) el movimiento del centrifugado unido al del sexo creará un momento único e inigualable.

 

La terraza indiscreta

Si eres amante de la indiscreción y te encantaría hacerlo con tu pareja mientras otros ojos se deleitan con el momento, el lugar de la casa que te recomiendo es la terraza.

Si es con barrotes es muy excitante que uno de los dos esté cogido e incluso atado a ellos (de esta forma, ante un movimiento brusco evitaremos caer al vacío). Si la terraza está cerrada, algo excitante espegar el cuerpo de la otra persona contra el cristal, de manera que su sudor deje marcada la silueta del cuerpo en el material.

Crea un spa en casa

El baño puede convertirse en un auténtico spa si te lo propones. Velas,inciensos, sales minerales y muchos olores que transportan al mundo del erotismo. Crea un ambiente con el vaho del agua caliente y sumérgete con tu pareja en la bañera.

Hay que tener cuidado con posibles resbalones y bajadas de tensión por la temperatura. Ten cerca algo dulce, bombones con los que jugar, frutas… No importa que te manches, estás en el agua y la lengua es tu esponja.

El descansillo

Las escaleras dan para mucho y permiten multitud de posturas que en la cama seríamos incapaces de hacer. Lo importante es escoger una hora del día que tenga poca afluencia vecinal, a no ser que tu morbo sea querer ser descubierto por la vecina del quinto.

A esas parejas que el tiempo y la monotonía les ha ganado terreno les transportará al momento de la adolescencia donde cualquier rellano se podía convertir en el mejor nidito de amor.

Comedor multiusos

¿Quién no ha pensado en algún momento en tirar todo lo que hay encima de la mesa y hacer el amor para elevarse hasta el mismo cielo? Aunque parezca de película, tú también lo puedes hacer en casa. Eso sí, cuida que ese día la cubertería sea de plástico para evitar lesiones. Lo que está claro es que, después de esta experiencia, no tendrás cara de no haber roto nunca un plato.

 

fuente: gonzoo

Cómo contarle a tu pareja que te gusta el sadomasoquismo

La base para que cualquier relación de pareja funcione es la comunicación. Esto se aplica a cualquier relación sentimental pero es cierto que cobra mayor importancia si es que cabe cuando se trata de sexo. Si no tienes confianza suficiente con la otra personas para decirle qué te gusta y qué no te gusta en la cama lo cierto es que acabará por resultar monótono y sin ningún aliciente y vuestra vida en la cama se estancará.

El sexo es divertido, nunca debemos olvidarnos de ello, y para conseguir que lo sea hay que expresar claramente qué es lo que se quiere hacer. Si quieres probar determinadas posturas o poner en práctica unas fantasías concretas y no te ves con la confianza suficiente como para decírselo a tu pareja esa relación acabará por resentirse. Y lo que es peor, habréis perdido un tiempo en el que podríais haber disfrutado. Nunca sabrás si lo que tu quieres hacer es algo a lo que el otro estaría dispuesto. Puede estar deseándolo tanto como tú.


Hoy en día ya han desaparecido numerosos tabús que existían en torno a determinadas prácticas sexuales. Sin embargo, aún mantienen algunos, en la mayor parte de los casos debido al desconocimiento que existe en este sentido. Y uno de los más desconocidos para la sociedad en general es el sadomasoquismo.

 

¿Qué es el sadomasoquismo?

Se trata de una serie de técnicas que coinciden en el hecho de que mediante la infracción de dolor se consigue un elevado grado de excitación. Puede sentirse por ser quien padece ese dolor o por ser quien lo infringe. Dicho así, y visto por muchos, suena algo agresivo y la primera imagen que se nos viene a la cabeza es la de una persona vestida de cuero y con una fusta.

Sin embargo, como casi todo en esta vida, dentro del sadomasoquismo existen diversos grados. El querer practicar, o al menos probar, el sado no quiere decir que quieras golpear brutalmente a tu pareja ni infringirle dolorde manera intencionada. Todo lo contrario quieres que los dos os excitéis causándoos un dolor que puede ser leve. Es mas, si se alcanza el nivel de excitación adecuado no se resentirá.

Cómo decírselo

Si te encuentras en la situación de querer probar el sadomasquismo has de hablar con tu pareja. La confianza es necesaria, así que no vale el pillarle un día por sorpresa y aparecer con una fusta y vendarle los ojos. Puedes mandarle un mensaje contradictorio y, lo que es aún peor, asustarle para tener sexo contigo.

Lo mejor es aprovechar un momento de distensión e intimidad para lanzar el tema. Puede ser incluso después de unos encuentros sexuales. Tampoco has de hacerlo de manera brusca, sino introducirlo poco a poco como si fuera una conversación casual.Pregúntale qué posturas le apetece probar en la cama y a partir de ahí dile qué te gustaría a ti.

Si en el momento en que pronuncias la palabra sadomasoquismo ves que reacciona bien e incluso se entusiasma por el tema no tendrás problema para cumplir tu fantasía.Bastará hablar algo más del asunto, qué queréis y qué no admitís los dos y establecer una contraseña de seguridad para evitar que la cosa se os vaya de las manos y os acabéis por causar verdadero dolor.

En el caso de que sea reticente e incluso se niegue tienes dos opciones: dar la batalla por perdida o insistir. Nuestra recomendación es que sigas hablando del tema aunque si ves que tu pareja se niega en redondo déjalo pasar, porque lo que empezó como una sugerencia puede acabar en una discusión.

Si tu pareja se muestra receptiva a practicar sadomasoquismo o al menos no se niega en redondo lo importante es mostrarle qué es a lo que te refieres. Y dentro de esta tendencia sexual decirle exactamente qué es lo que tu quieres. Si sois principiantes lo mejor es empezar con dosis bajas de dolor y, si veis que os excita, ir incrementando hasta donde queráis.

Para ello lo más recomendable acudir a material audiovisual. Como ya os comentábamos existen diversos grados de dolor dentro de esta práctica y lo más adecuado es mostrarle el nivel de intensidad que buscas. Pídele su opinión y si no está de acuerdo con determinadas prácticas y posturas hablarlo y modificar el plan. En Reina Pícara encontrarás muchos productos que te ayudarán a iniciarte en el mundo del sadomasoquismo, te asesorarán y te ayudarán a adquirir aquellos idóneos para el nivel que buscas.

Confianza y seguridad

El sexo es una cuestión de confianza. Si la tenéis uno en el otro seréis capaces de dejaros llevar sin miedo a casi nada. También es cierto que cuando uno de los dos ya ha practicado este tipo de tendencias sexuales con otras parejas de cama da cierta seguridad, porque sabe cómo funcionan las cosas y qué hacer en determinados momentos. Se convierte en el guía del otro, algo que cuando se trata de sexo puede llegar a ser tan estimulante como determinadas prácticas o posturas.

Sin embargo si alguno de los dos miembros de la relación no está seguro de practicar sadomasoquismo es mejor que no lo hagáis. Podéis posponerlo para otro momento, esperar a un día en que se encuentre más cómodo o profundizar en vuestra investigación antes de dar el paso.

 

 

 

fuente: Bekia

Lo que tu actitud después de una relación sexual dice de ti

Ellos se duermen y ellas prefieren acurrucarse. También los y las hay que optan por fumarse un cigarro, mientras que las parejas más jóvenes, y adictas a las redes sociales, optan por el ‘Sextagram‘ -inmortalizar y compartir en redes sociales el momento post sexo-. El cine, la televisión, la literatura o la sociedad crean y alimentan desde hace décadas conductas estereotipadas tras el sexo, algunas de las cuales han sido avaladas por un gran número de estudios -los hombres tienen el impulso de dormirse porque tras el sexo su cerebro segrega una sustancia que suprime momentáneamente el deseo sexual y les pide descansar, en las mujeres sucede al contrario-. Ahora, un estudio de la Universidad de Michigan explora desde un punto de vista psicológico el significado de las diferentes actitudes que se producen tras mantener una relación sexual.

Convencidos de que el momento post sexo es igual de importante que la práctica en sí, los psicólogos Daniel J. Kruger -del Colegio de Salud Pública y Centro de Studios de Población de la Universidad de Michigan- y Susan M. Hughes -miembro del departamento de Psicología del Albright College- han desarrollado un estudio para determinar el porqué de las conductas más comunes de las personas en ese momento. Así, y tras estudiar a 456 estudiantes universitarios, una de sus primeras conclusiones rompe con uno de los estereotipos más extendidos: los hombres son los primeros en dormirse tras sexo. Según Kruger y Hughes, las mujeres son tan dadas como los hombres a dormirse antes que sus parejas.

Una vez confirmado este hecho, los investigadores determinan que aquel integrante de la pareja que se duerme el último expresa un mayor deseo de intimar y establecer un vínculo emocional con el otro, así como un mayor compromiso. Mientras que la conducta de dormirse inmediatamente tras el acto sexual está más asociada al sexo casual. Por otro lado, el estudio también asegura que las personas se sienten más satisfechas con sus parejas durante el momento post- sexo cuando estas se muestran más dispuestas a establecer un vínculo que a dormir.

Cuál de vosotros se duerme primero?

 

fuente: Yo Dona

Seis lugares muy calientes para disfrutar en vacaciones

El ocio y el erotismo se unen para crear destinos y propuestas muy llamativas en donde la diversión adquiere tintes eróticos muy diferentes de los que estamos acostumbrados. Esta es una pequeña muestra de los lugares más picantes que podemos visitar este verano.

Bares onanistas en Tokio: Love Joule Bar

La Tierra del Sol Naciente siempre nos sorprende con ideas y curiosidades increíbles, complicadas de encontrar en otras partes del mundo. El Love Joule Bar ofrece la posibilidad a las mujeres de poder masturbarse mientras pasan un agradable rato tomando algo con sus amigas. 

Realmente la idea nació para “acabar con los tabúes que rondan la masturbación femenina”, según comenta la propietaria del bar, Megumi Nakawa. En este lugar encontrarás todo lo necesario para disfrutar del sexo con una misma, desde vibradores hasta dildos y otros productos eróticos relacionados con el onanismo y la mujer.

Restaurantes con mucha “pechonalidad”: Hooters

Este restaurante de comida rápida amenizada con partidos de fútbol y otros deportes de masas es originario de EEUU (Atlanta). Hoy en día podemos encontrar la franquicia en más de 28 países. Nada tendrían de especial si no fuera por sus ”Chicas Hooters”, camareras que son auténticas modelos de pasarela con un uniforme que dejan admirar un potente canalillo, utilizado como reclamo y publicidad de la franquicia.

Hooters alaba la labor de su personal, pues advierte que no solo son una cara bonita. Las chicas están altamente cualificadas para hablar en varios idiomas y tener don de gentes. Además, parte del beneficio de la empresa se destina a la investigación contra el cáncer de mama.

A pesar de ello, no se han librado de aquellos que tachan de sexista tanto su forma de trabajar como el trato que dan a la mujer. Quizás el Hooters más aclamado sea el que se encuentra en Las Vegas (Nevada), abierto desde 2006 como Hotel Casino con todas las características de un restaurante Hooters.

Compras picantes: Sex Capital (México)

En México DF encontramos el centro comercial destinado al sexo más original del mundo. Puedes comprarte unas braguitas muy picantes, deleitarte en las cabinas de strippers o hacer un intercambio swinger en alguno de sus bares mientras tomas un refresco. Es casi imposible no encontrar algo relacionado con la fantasía sexual más estrambótica, ya que en Sex Capital existen más de 80 sex shops en su interior.

Arte al desnudo: Museo Erótico de Hollywood

Si quieres disfrutar (con todos los sentidos) de la meca del cine, no puedes visitar Hollywood sin pasar por el Museo Erótico más importante de los EEUU. Abrió sus puertas en el año 2003 y desde entonces no ha dejado de recibir visitantes, expectantes todos por ver la amplia colección que alberga sobre las conejitas más sexies del mundo:las chicas PlayBoy, incluyendo la portada que la misma Marilyn Monroe concedió a la revista del magnate del sexo Hugh Heffner.

Otros atractivos que posee el museo son maniquíes tamaño natural(como el de Pamela Anderson) a la venta para todo aquel que se encapriche de ellos. Fotos, pinturas, cine y celebridades se mezclan en lahistoria del erotismo contada desde el respeto y sin tabúes en el Museo más X de los EEUU. Si deseas visitar este lugar lo encontrarás en el 6741 de Hollywood Boulevard.

 

Paseos pornográficos: Parque Jeju Loveland (C. del Sur)

En Corea del Sur encontramos el único parque dedicado al sexo. Se encuentra en Jeju, la isla con mayor tamaño del país y una de la grandes joyas de la naturaleza. En él, podemos fotografiarnos con todo tipo de esculturas de temática sexual: sexo anal, oral, y posturas de todo tipo, que hacen que esta naturaleza de virgen… no tenga nada.

 

Que te han parecido nuestras propuestas? te atreves a visitar alguna?? Recuerda mandar foto!!

 

 

fuente: gonzoo

Sexo en público: el morbo de ser descubierto

A la hora de practicar sexo la sorpresa, el morbo y la excitación son importantes. En ocasiones lo son tanto que alguna de estas acciones resulta más placentera que el coito en sí o la penetración. Hay ciertas particularidades sexuales, lo que se conoce formalmente como parafilias, que están más generalizadas que otras.

Por ello las vemos prácticamente normalizadas y como parte de una vida sexual plena. No nos llama la atención, por ejemplo, que a alguien le provoque morbo practicar sexo en un avión y vemos con ciertos reparos que realice prácticas sádicas o masoquistas.

En este artículo vamos a hablar precisamente de practicar sexo en público, el morbo que produce ser descubierto en plena faena con tu pareja. Esto abarca diferentes niveles, que pueden ir desde hacer el amor en los baños de un avión a prácticas en plena calle que rayan el exhibicionismo.

¿Qué son las parafilias?

Una parafilia es un comportamiento sexual que se sale de lo convencional y en el que el placer radica principalmente en actos ajenos, pero complementarios, a la copulación. Así hay casos en los que el morbo radica en la posibilidad de ser descubierto o en que el acto sexual se acompañe de prácticas sadomasoquistas.

Tener parafilia no es nada malo, ni perjudicial y puede llegar a enriquecer el sexo, siempre y cuando todas las personas implicadas sean conocedoras de lo que están haciendo y estén de acuerdo en estas prácticas. Otra cosa son las convenciones sociales de cada momento, que ven con mejores o peores ojos alguna de las prácticas que se pueden salir de lo normal en el terreno del sexo.

El sadomasoquismo, el voyeurismo, la zoofilia, el fetichismo o la necrofilia, junto al exhibicionismo, son algunas de las parafilias más conocidas. Dentro de las consideraciones que la sociedad pueda hacer de estas y otras el hecho de ser descubierto cuando se está practicando sexo con su pareja es de las que menos consideraciones negativas tiene.

El motivo del placer

El practicar sexo con tu pareja en un lugar público y que esto sea un añadido placentero se debe al morbo que provoca el riesgo de ser descubierto. Saber que en cualquier momento alguien puede veros, que eso puede conllevaros problemas, que debéis daros prisa para evitar ser descubiertos, que no podéis hacer ruido para evitar llamar la atención…

Todo esto hace que nuestros sentidos se agudicen y también las sensaciones. El cuerpo se hace más vulnerable a cualquier caricia y sufrimos una subida de adrelina de lo más placentera, más incluso que las propias prácticas sexuales. De ahí que sea una de las fantasías más repetidas entre la población.

Y tratándose de una fantasía os podréis imaginar que las posibilidades son muchas, tantas como os vuestra imaginación os pueda proporcionar. Incluso hay quien no necesita de pareja, le produce un placer extra a la masturbación el hacerlo en un lugar en el que sabe que en cualquier momento puede ser descubierto. Esto suele ir asociado con el exhibicionismo y es un delito.

En ocasiones al morbo de hacerlo en un lugar público se une la espontaneidad, lo conocido como ‘aquí te pillo, aquí te mato’. Esta práctica puede ser fruto de un momento de excitación, ya sea con una pareja consolidada o con una ocasional. De este modo en ocasiones se dan varios factores que ayudan a incrementar la excitación previa y, por lo tanto, el placer.

¿Dónde hacerlo?

Cuando nos referimos a un lugar público lo cierto es que existen diversas posibilidades. Desde hacerlo en un baño público a una casa u oficina en la que hay más gente o incluso al aire libre. El peligro por ser descubierto en estas tres situaciones es muy diferente -hay muchas otras- y la última, incluso, puede conllevar que acabéis en comisaría.

El lugar en que practicar sexo depende de cada pareja y hay quien se horroriza al pensar en hacerlo en su lugar de trabajo mientras que, para otros, es una de sus mayores fantasías sexuales. Para otros es hacerlo en su casa, si es que la comparte con más personas. Lo habitual es, cuando a uno le produce morbo hacer el amor en espacios en que puede ser descubierto, empezar por aquellos en que se encuentra más seguro, como su casa o unos baños públicos -con la puerta cerrada y candado puesto.
Practicar sexo en la propia vivienda o en el lugar de trabajo son prácticas con escaso riesgo, sin contar lo vergonzoso de la situación. En el caso de optar por un espacio de trabajo pueden ser grabados por cámaras de seguridad, lo que supone un extra al peligro de ser descubiertos. Como consecuencia extrema el ser pillados puede tener repercusiones en el trabajo, pudiendo llegar a ser despedidos por realizar prácticas inadecuadas.

Antes hablamos de que hacerlo en el baño de un avión, mientras está en pleno vuelo, es una de las fantasías universales de esta sociedad. No son los únicos baños que pueden ser utilizados para estos menesteres, pero sí unos de los más incómodos. Los de un bar o discoteca, de otros transportes, e incluso los probadores de una tienda son lugares de lo más recurridos.

En los casos comentados en el anterior párrafo las consecuencias de ser descubierto se limitan a una reprimenda y, a lo sumo, pedirles que lo abandonen. Al estar protegidos por una puerta no se les puede acusar de exhibicionismo, porque estaban resguardados de miradas ajenas. Incluso aunque algunos dejen sin cerrar el pestillo para incrementar el peligro y, por lo tanto, el morbo.
Acabar en comisaría

En los casos que vimos anteriormente raramente hay consecuencias duras para la pareja, en caso de ser descubierta. Sin embargo, cuando escogen un espacio abierto, como unos arbustos o el banco de un parque, pueden ser acusados de un delito de exhibicionismo.

La situación empeora si esta práctica ha sido realizada ante menores de edad, lo que elevará la posible condena, que puede llegar hasta los 24 meses de cárcel. En otros casos se verá como un caso de faltas, que puede solventarse con el pago de una multa.

fuente: Bekia

7 juegos sexuales que debés probar

Los juegos eróticos estimulan tanto el cuerpo como la mente, ¡y no hay órgano sexual más poderoso que nuestros cerebros!”, cuenta la sexóloga Alessandra Rampolla en su libro Juntos y revueltos, ¿para siempre? (Sudamericana). “Son excelentes para refrescar nuestra vida sexual y convertir tu habitación o la casa entera en un salón de juegos”, agrega.

Pero nos da una advertencia: “vayan de menos a más… Si nunca en tu vida te disfrazaste, tal vez a tu pareja le resulte chocante que aparezcas de repente vestida como Caperucita roja”. Entonces, la clave es arrancar de a poco, ir tanteando, compartiendo fantasías. ¡Y animarse a jugar!

A continuación, las propuestas de Alessandra:

Cita con un desconocido

¿Qué tal tener un amorío de una noche, pero con nuestra propia pareja? Vestite para matar y citalo en un bar o en una discoteca. Fingid que no os conocéis y haced cosas que saben que erotizarán al otro: tal vez pasarle tu pie por la entrepierna o susurrarle que no llevás lencería puesta o darle un besito húmedo en su oreja… El calor irá subiendo y, si no pueden resistir, no esperen llegar a casa para comerse a besos.

 

Jugar a las cartas

No suena muy erótico, ¿verdad? A no ser que subáis la apuesta de manera sexy y divertida. Para este juego hay que ponerse en clima: velas, comida rica, vinito, ropa sexy. No vamos a apostar dinero, sino a quitarnos la ropa que llevamos puesta, a hacer un striptease, a complacer a nuestra pareja con alguna fantasía o con su práctica sexual favorita. Así que barajen esas cartitas y apuesten, ¡que en este juego ganan los dos!

Body painting

¿Recuerdan que cuando éramos niños uno de nuestros pasatiempos favoritos era pintar? Pues volvamos hacerlo con nuestras parejas y, en lugar de papel, que nuestro lienzo sea su cuerpo. Usen pinturas para body painting y explórense mutuamente, dando rienda a sus dotes artísticas. ¡Es una forma muy original y sensual de dar inicio al juego previo!

Disfraces

También podemos jugar a ser otra persona o, incluso, un personaje de ficción. El uso de disfraces es una práctica que divierte a muchas parejas. Si aún no se han animado, es momento de probar. De repente él puede ser tu súper sexy Jack Sparrow, muy al estilo de Johnny Depp en Piratas del Caribe. Y chicas, ¡anímarós a las pelucas! Escoged una que te quede  de maravilla y vivid la fantasía de ser otra, seduciendo a su pareja como lo hicieron la primera vez.

 

Descubre los puntos

En este caso necesitáis un perfume. Se recomienda usar aceite con esencias, para que al final os hagáis un masaje de esos que elevan la temperatura. El juego consiste en que uno de vosotros dos se coloque pequeños puntos de perfume en ciertos lugares del cuerpo. El reto es que tu pareja logre descubrirlos. El roce de su nariz olfateándonos es súper, súper sensual. ¡Y mucho más en las zonas erógenas!

 

La dominadora

Para este juego necesitan unas esposas para atar las manos de su pareja a la cama y un pañuelito de seda para tapar sus ojos. Quien asuma el papel del dominador podrá jugar con el cuerpo de su pareja, ¡hasta enloquecerlo de deseo! Sólo cuando “ya no dé más” lo liberamos… Hagan este juego con mucho cuidado y con la premisa de que el placer es lo esencial.

 Cómanse

Siempre se habla de esparcir todo el cuerpo con crema batida y empezar a comernos. ¡Genial! Pero yo les propongo que lo hagan de una manera diferente. Sin que él lo sepa, tené a mano un poquito de miel o salsa de chocolate. Mientras le haces sexo oral, empieza untarlo y a comerte la miel. ¿Por qué le va a gustar a tu pareja? Uno, porque lo vas a sorprender y, en segundo lugar, porque la salsa, la crema o lo que uses le genera nuevas sensaciones. Recomiendo la miel porque es bien pegajosa, así tus lamidas van a ser mucho más profundas. ¡Ojo! Las sustancias o alimentos azucarados no deben usarse internamente (en la uretra o dentro de la vagina) porque pueden causar infecciones. Úsenlas siempre en forma externa.

 

¿Hiciste alguna vez estos juegos eróticos? ¿Cuál vas a probar esta noche?

 

 

 fuente: entre mujeres

Cómo evitar caer en la rutina en el sexo

La rutina puede ser perjudicial para muchos aspectos de nuestro vida, aunque en ciertas situaciones es necesaria porque nos aporta estabilidad. Cuando llevamos tiempo en un trabajo, con una dieta o con una pareja podemos acabar por cansarnos y perder interés. La rutina puede meterse también en nuestro dormitorio. La pasión inicial que sentíamos al acercarnos a nuestra pareja, los fuegos artificiales que veíamos pueden ir disolviéndose y acabar por desaparecer hasta no quedar apenas unos restos, las cenizas del sexo que teníamos antes.

Las relaciones, en este caso las amorosas, pueden verse especialmente afectadas por la rutina. No es que se acabe el amor o que ya no exista deseo entre los dos por practicar sexo, sino que a fuerza de hacer siempre lo mismo y, en ocasiones de manera sistemática, acaba por resultar monótono y aburrido.

En ocasiones podemos encontrarnos ante una crisis de pareja cuando en realidad lo que ha ocurrido es que hemos caído en la monotonía. Es mucho menos preocupante que cuando se ha acabado el amor o aparecen terceras personas en la relación. Esto tiene solución, generalmente rápida y apenas implica un poco de interés por parre de los dos miembros de la pareja.

Identificar que se trata de una rutina

De ahí que haya que identificar que el problema que existe en la relación viene derivado de la rutina resulta de lo más importante. ¿Cómo hacerlo? Si la situación que nos ocupa en la cama  resulta aún más fácil de identificar, porque los síntomas resultan más que evidentes.

¿Habéis creado un calendario para vuestros determinar qué días de la semana vais a hacer el amor? ¿Vuestras relaciones siempre se desarrollan en el mismo sitio? ¿Practicáis sexo de manera automática, cual si estuvierais en una gymkana en la que hay que ir superando diferentes pruebas? ¿Tenéis dos o tres posturas que realizáis sistemáticamente? Si has contestado que sí a alguna de estas cuestiones es cierto que estáis instalados en la rutina.

Si, además de eso, sentís que en los últimos tiempos no os apetece practicar sexo con vuestra pareja tenéis un problema. La rutina ha hecho mella en vuestras relaciones. El hecho de que no queráis hacer el amor es debido a que no veis que exista ningún tipo de pasión en ello, es considerado poco más que una obligación, un trámite por el que pasar y que no resulta especialmente placentero.

La rutina se puede dar en la cama en una pareja que lleva años junta y en otra que apenas ha empezado a tener relaciones hace unos meses. Puede, incluso que a uno de los dos le afecte y al otro ni siquiera le importe. Esto no es ninguna ciencia exacta, por lo que tampoco hay plazos. Lo que sí es importante es tratar de ponerle remedio pronto, quizás antes de que acabe por hacer mella y uno de los dos vaya a buscar consuelo en otros brazos.

¿Cómo superarlo?

El sexo puede llegar a convertirse en monótono y es entonces cuando hay que recordar lo divertido que es hacer el amor. Basta echarle un poco de imaginación y quizás también algo de picardíaNo es momento de ser tímidos y sí de hablar con vuestra pareja de qué le apetece hacer y compartir aquello que tú deseas.

 

Si fantaseas con nuevas posturas en la cama, con un juego de roles o precisamente con salir de la cama y ponerle algo de chispa y atrevimiento a vuestros momentos sexuales es el momento de plantearlo. Sé tú el que dé el primer paso o pide a la otra persona que lo haga y te pille por sorpresa.

Lo contrario a la rutina, como puede ser practicar sexo en un momento inesperado o en un sitio en el que antes no lo hubierais hecho, es lo que necesitáis para salir de esta situación. Con un poco de interés por las dos partes y la intención de mantener esa diversidad y entretenimiento en el futuro son las claves para no volver a aburriros en el dormitorio.

Ideas para romper con la rutina

La sorpresa y la espontaneidad son importantes para romper con la rutina en vuestras relaciones sexuales, pero en ocasiones no sabes cómo ponerlo en práctica. Por eso os vamos a dar algunos consejos de cómo hacerlo y prestar atención porque no todos tienen que ver con lo que ocurre en el dormitorio.

Es bien sabido que la imaginación es muy poderosa y el hecho de pensar en qué te va a hacer tu pareja en la cama puede hacer que el placer empiece mucho antes de llegar al dormitorio. Déjale notitas, mándale mensajes e incluso atrévete a hacerte alguna foto picante y envíasela. Eso sí, ser precavidos porque en ocasiones sucede que son otros los que acaban recogiendo los mensajes y no el destinatario y podéis crear un momento incómodo.

En el caso de parejas que llevan muchos años juntas es lógico hasta cierto punto caer en la rutina y no prepararse tanto para vuestros momentos especiales. No hablo siquiera de  los preliminares, sino de la ropa interior, haberse depilado y afeitado recientemente,… Todos esos pequeños detalles a los que damos tanta importancia cuando empezamos una relación y que con el tiempo caen en el olvido.. Recupéralos.

Teniendo en cuenta todo lo que hemos visto en este artículo puede que la rutina, si luego se sabe salir airoso de ella, puede ser incluso buena para vuestra relación de pareja. Os puede hacer buscar nuevas cosas y poner un punto de diversión en la cama.

 

fuente: Bekia