Bisexuales, el colectivo invisible y desconocido

Algunos hablan de forma equivocada de un tercer género para referirse a aquellos que se sienten atraídos física y psíquicamente tanto por hombres como por mujeres. La bisexualidad ha sido catalogada como una ‘desviación’ del ser humano durante toda la historia y, aún hoy, parece complicado que la opción de que existan personas que se enamoren de otras sin importar que sean hombres o mujeres sea algo que entre en las cabezas de muchas personas.

Otros, sin embargo, lo achancan a modas o movimientos sociales que abogan por la libertad sexual huyendo de las formas tradicionales de pareja. Pero la bisexualidad no es una tendencia ni una forma de vida, es una realidad.

Una tercera idea sobre la bisexualidad es aquella que defiende a este colectivo como personas que están en fase de descubrir su homosexualidad. Piensan que ser bisexual atiende a un estado de la persona cuyo género, aún sin definir, busca salir o quedarse ‘en el armario’ y, mientras, encuentran en las relaciones sexuales con hombres y mujeres su verdadera identidad sexual. Otro error. No es una etapa puente.

Sigmund Freud aseguraba que todos somos bisexuales de nacimiento y que son las circunstancias las que nos hace cruzar o no de acera. Hoy en Según la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, la bisexualidad se define como la orientación sexual de quienes sienten atracción sexual, emocional y/o romántica hacia personas de más de un género y/o sexo, no necesariamente al mismo tiempo, de la misma manera, al mismo nivel ni con la misma intensidad.

Así de fácil, conciso y preciso. Pero hay quienes se niegan a que haya personas en el mundo capaces de amar a seres de su mismo sexo a la par que lo hacen con el contrario.

 

La difícil tarea de ser bisexual

Desde nuestro punto de vista, no debe ser fácil ser bisexual. En primer lugar, tienes que enfrentarte a una sociedad donde la mayoría no entenderá tus gustos y te calificará de ‘depravado’. En segundo lugar, sentir que no estás satisfecho cien por cien con ninguna pareja a no ser que seas liberal.

También hay bisexuales que viven en parejas no liberales y deben decantarse por hombres o mujeres sin poder ‘probar’ el sexo opuesto. La eterna lucha entre el deseo y la fidelidad es la culpable de que, en algún momento, pueda surgir un sentimiento llamado insatisfacción, causante de muchas rupturas de pareja.

 

¿Es la bisexualidad solo cosa de mujeres?

Si hay algo curioso en la definición de  la bisexualidad es que varios estudios demuestran una incidencia mayor en mujeres que en hombres. Por ejemplo, un informe realizado por la Universidad Estatal de Boise (Idaho, EEUU) afirmó que el 60% de las mujeres se sentían atraídas por su mismo sexo aún siendo heterosexuales. El porno que consumían, además, no era exclusivamente hetero; también se demandaban vídeos lésbicos e, incluso, porno gay.

La diferencia con respecto de los hombres es mucho más pequeña. Según otro informe de The Open University (Inglaterra), los declarados bisexuales no llegan al 6% de todo el conjunto de la población encuestada. Lo realmente complicado de la bisexualidad es la aceptación de uno mismo. De hecho, existe la bifobia, que es el odio a las personas bisexuales e, incluso, a uno mismo por el hecho de serlo. Descubrir la bisexualidad no es tarea fácil y, en muchas ocasiones, hace que nazca del interior un sentimiento de confusión y rechazo que les impide abrirse al mundo.

Interesante, verdad?

 

 

fuente: gonzoo

La sangre como lubricante y otras prácticas sexuales peligrosas

En el sexo todo está permitido hasta que se sobrepasa la línea de lo saludable. Está claro que no vivimos en una sociedad homogénea donde todas las personas estamos cortadas por el mismo patrón, pero existen una serie de normas básicas para la convivencia entre seres humanos. Hay quienes se pasan estos ‘códigos’ del sexo por el forro y prefieren experimentar con los límites, incluso poniendo en juego su propia salud.

Jugar con enfermedades es un riesgo que algunos asumen a la hora de mantener relaciones sexuales con otras personas. La excitación para ellos se basa en poner en peligro su vida por el posible contagio.

Blood Play

Este Fetiche utiliza la sangre como elemento indispensable en las relaciones sexuales. Por supuesto, si la chica está con la regla, los y las amantes de esta práctica están de enhorabuena, pues no hará fatal recurrir a cortes o incisiones en la piel para lograr extraerla del cuerpo.

Como su propio nombre indica, esta práctica invita a jugar con la sangre, utilizarla de lubricante, lamer heridas, restregarla por el cuerpo e, incluso, probarla. Se define como hematolagnia la atracción física por la sangre a través del olfato, la vista o la textura, y la excitación que provoca en una persona. Lo normal es que los cortes se realicen mutuamente, pues lo que importa es la sangre del ‘amado’. Cabe recordar que una de las principales vías de contagio de enfermedades se produce a través de la sangre; por eso, jugar con ella es un gran riesgo.

La ruleta rusa del VIH

La ruleta rusa no es ningún juego, sino más bien jugarse la vida. Es la absurdez llevada al extremo donde la meta es sobrevivir a una bala. Las posibilidades de hacerlo solo son fruto del azar, al igual que en la ruleta rusa del sexo.

Esta práctica consiste en mantener relaciones sexuales “a pelo” sabiendo que una o varias personas presentes en la orgía están infectadas por el VIH. A mí, nosotros solo de pensar en la idea, personalmente nos da más miedo que placer.

 

Zoonosis

Las infecciones que se transmiten de los animales a los seres humanos se llaman zoonosis. Algunas pueden ser transferidas a través del contacto casual, mientras que otras se transmiten por las actividades que exponen a los seres humanos a sangre, semen, fluidos vaginales, orina, saliva y heces. Esto significa que la actividad sexual con los animales es una actividad de alto riesgo, además de ser considerado un delito de maltrato animal.

 

Echar un polvo con fiebre

Hay personas a las que les pone a cien hacerlo con gente que tiene fiebre. La temperatura corporal provoca reacciones diferentes en el cuerpo de la persona enferma. El investigador suizo Manfred Schedlovski afirmó, tras realizar un estudio, que practicar sexo puede curar un resfriado y que esto se debe a que refuerza el sistema inmunológico y lo estimula para combatir la enfermedad.

 

Te has quedad tan flipado como nosotros??

 

 

 

 

fuente: gonzoo

 

Todos malinterpretamos las señales del sexo opuesto

En el común escenario de una charla entre un hombre y una mujer en la que esta se interesa por el tema, sonríe y es amable, él lo que cree es que existe un interés sexual.

¿Te suena? La situación al contrario es la misma: un hombre que se siente sexualmente atraído por una mujer que acaba de conocer y le muestra diversas señales pero ella piensa que únicamente está tratando de ser amable.

Ambos, hombres y mujeres, malinterpretamos esas “señales” o “pistas” del sexo opuesto, según un reciente estudio del Departamento de Psicología de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (Noruega) y que recoge la revista Evolutionary Psychology.

Uno de los temas en los que los psicólogos evolucionistas están especialmente interesados es en la psicología sexual de género entre las culturas y los grupos sociales. “La aptitud reproductiva de un hombre, es decir, la cantidad de descendencia que produzca, depende de la cantidad de mujeres a las que él es capaz de dejar embarazadas. Pero esa actitud no funciona para las mujeres”, explica Mons Bendixen, coautor del estudio. De hecho, el riesgo de un embarazo con el consecuente parto, lactancia y crianza del mismo, ha hecho que la psicología de la mujer -a través de miles de generaciones- haya evolucionado a poner el listón más alto; lo que significa que ellas necesitan señales mucho más claras que los hombres antes de considerar mantener relaciones sexuales.

 

Para su estudio, los investigadores contaron con 308 participantes heterosexuales (siendo el 59% de ellos mujeres) con edades comprendidas entre los 18 y los 30 años. La mitad de las mujeres y el 40% de los hombres estaban manteniendo una relación sentimental en el momento del estudio. Todos ellos realizaron un cuestionario con idénticas preguntas al estudio realizado en EE.UU. en 2003 con idéntico fin. Los resultados fueron idénticos a los del estudio americano: tanto hombres como mujeres explicaban que sus señales sociales eran malinterpretadas por el otro, pero en el caso de los hombres, estos eran los que más veces malinterpretaban las señales.

 

Los resultados no son una sorpresa, visto desde una perspectiva evolutiva-. Lo fascinante es que nuestros resultados son idénticos a un estudio realizado en los EE.UU., a pesar de que Noruega es uno de los países sexualmente más liberales que la mayoría en igualdad de género en el mundo. Este hecho debilita alegaciones alternativas sobre que los roles sociales de hombres y mujeres en diferentes culturas determinan su psicología en estas situaciones”, aclara Bendixen.

Estáis de acuerdo?

 

fuente: muy interesante

 

 

10 emojis o emoticonos que significan sexo

Expresan emociones a velocidad de WhatsApp y ayudan a decir mucho con muy poco. Los emoticonos o emojis se han convertido en una herramienta fundamental en el ámbito de la mensajería instantánea. Sin embargo, no es raro que existan confusiones en el significado de esos iconos tan graciosos cuyo origen tiene más que ver con la cultura japonesa que con la occidental.

El uso de los emoticonos o emojis se ha popularizado tanto a través de WhatsApp que a pocos les importa si el significado original de esa imagen tiene algo que ver con el sentido que le damos en una conversación instantánea. Los emojis cobran vida propia y se reinventan en cada situación, en cada contexto… Y no sólo eso, sino que además se han convertido en una herramienta más que útil para romper el hielo y llegar más rápido a la cama, tal como revela la encuesta anual de Match.com, cuya conclusión más llamativa es que aquellas personas que utilizan más a menudo los emojis o emoticonos en sus charlas, tienen en general una vida sexual más activa.

Y si los emoticonos se reinventan, ¿cuáles son los más usados para referirse al deseo, a las ganas de sexo, a la necesidad de sentir, de tocarse o de emocionarse con alguien que te atrae físicamente?

La flamenca, la berenjena, los rombos (¿por qué no tres rombos en vez de dos?), el hotel del amor, la chica que pide turno, la pareja unida por un corazón rosa, la carita pícara con la lengua fuera, la unión de la mano y las gotas de agua, los gorritos de fiesta en serie y la combinación de la carita que guiña el ojo y saca la lengua con la que mira del lado con la boquita torcida son algunos de los más usados para referirse al sexo. ​Pero no son los únicos, ¿nos cuentas los tuyos?

 

 

fuente: mujerhoy

La medida exacta del sexo: cuándo lo haces demasiado y cuándo poco

Muchas personas creen que no hacen el amor lo suficiente; otras, las menos, creen que lo hacen demasiado; pero todas se preguntan lo mismo ¿cuánto es “lo normal”?

Se trata de una cuestión difícil de responder. Si entendemos “lo normal” en términos estadísticos, parece que lo habitual es hacer el amor al menos una vez a la semana. Según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas sobre el asunto, de 2008, el 71,7% de los hombres y el 65,3% de las mujeres asegura mantener relaciones sexuales al menos una vez cada siete días, el 25% de los encuestados asegura mantener relaciones tres o cuatro días a la semana y el 3,7% presume de hacerlo a diario.

Si está empezando a lamentarse porque es incapaz de hacer el amor todas las semanas, no se preocupe. La gente siempre miente en este tipo de encuestas y, claro está, la frecuencia con la que mantiene relaciones es muchísimo menor. En cualquier caso, la asiduidad con la que practicamos sexo sólo es importante si nuestra pareja considera que no es la adecuada.

Como explica en Psychology Today Robert Weiss, uno de los más reputados psicoterapeutas estadounidenses, especialista en relaciones de pareja, el exceso o la falta de sexo sólo es un problema real a nivel psicológico cuando provoca entorpece nuestra relación de pareja o desencadena otras trabas como estrés, ansiedad o falta de autoestima.

Lo importante es que tú consideres que es suficiente

El polémico DSM-5 –el manual de diagnóstico que suele conocerse como “la biblia de la psiquiatría”– nombra dos desordenes distintos (uno para hombres y otro para mujeres) para referirse a la falta de deseo sexual: el Trastorno de excitación sexual femenino y el Trastorno masculino de deseo sexual hipoactivo.

Una persona puede hacer el amor dos o tres veces por semana y sentir que no es suficiente y otra hacerlo de Pascuas a Ramos y sentir que es más que suficiente

Como explica Weiss, el criterio de diagnóstico es extremadamente similar en ambos, por lo que cabria preguntarse qué sentido tiene separarlos. Esencialmente, el DSM-5 invita a los psiquiatras a diagnosticar uno de estos trastornos cuando se cumplen tres requisitos:

1. Pérdida de interés por el sexo durante más de seis meses.

2. El desinterés sexual causa un malestar significativo en el individuo: estrés, ansiedad, depresión, miedo…

3. La falta de interés por el sexo no es atribuible a un factor externo, como el abuso de sustancias, los efectos secundarios de la medicación, una condición médica, o un grave trauma en la relación (como ocurre con la violencia doméstica, por ejemplo).

El DSM-5 no se detiene a especificar con qué frecuencia se deben mantener relaciones individuales. Y no lo hace porque, como apunta Weiss, ésta es una preferencia individual: “Una persona puede hacer el amor dos o tres veces por semana y sentir que no es suficiente y otra hacerlo de Pascuas a Ramos y sentir que es más que suficiente. Y ninguna de las dos debe ser patologizada por esa diferencia”.

 

Lo normal no existe

Al igual que la gente se califica como heterosexual, homosexual o bisexual, hay personas que califican a sí mismas como demisexuales o asexuales: aseguran que no suelen sentir atracción por nadie y no piensan que eso sea un problema. Esto puede parecer extraño, pero como asegura Weiss, no hay nada de malo en no tener interés por el sexo, siempre que la persona viva feliz con ello.

“Siempre y cuando su actividad sexual (o la falta de ella) no esté causando estrés, ansiedad, disminución de la autoestima, haga daño a otros, viole la ley, cause problemas en la relación (si estás en una) o tenga consecuencias en tu vida, no necesitas preocuparte”, explica Weiss.

 

El sexo se puede programar, como cualquier otra actividad, y merece la pena que hagamos un hueco en nuestra apretada agenda para practicarlo

Por el contrario, si crees que haces el amor demasiado o demasiado poco, y eso te causa problemas, lo mejor es que pidas ayuda. Como explica el psicólogo, en ocasiones la falta de deseo sexual está relacionada directamente con problemas médicos o desordenes mentales que tienen tratamiento. En otras, sólo se deriva de un problema en tu relación, que deberías solucionar hablando con tu pareja o, si no es suficiente, pidiendo ayuda a un terapeuta.

A veces, para solucionar la falta de sexo sólo hace falta querer tener más sexo, y dejar de poner excusas. Como explico a El Confidencial el sexólogo Roberto Sanz, “damos prioridad a poner una lavadora antes que a echar un polvo”, y pensamos que las relaciones sexuales no pueden planificarse, algo que es rotundamente falso. El sexo se puede programar, como cualquier otra actividad, y merece la pena que hagamos un hueco en nuestra apretada agenda para practicarlo, verdad?

 

 

fuente: el confidencial

 

 

 

Cinco formas muy bestias de llegar al orgasmo

El sexo puede ser romántico, erótico, sensual y, por supuesto, bestial. Lo salvaje que puede ser una relación sexual depende del consenso entre las partes y de todo aquello que estés dispuesto a hacer. Te hablamos de algunas prácticas que van más allá de lo concebible.

 

El cangrejo ruso

El cangrejo ruso es una Práctica milenaria utilizada en Rusia, aunque sus raíces están en la antigua China. Se realiza entre tres personas y es también conocida con “el golpe de amor”. Más que golpe yo diría “puñetazo en las costillas”. Aunque pienses que quizá te pueden reventar el bazo, lo cierto es que el golpe, seco e indoloro, estimula zonas del ano, que se contrae. Así puedes llegar a disfrutar de un orgasmo impactante mientras otra persona te realiza sexo anal.

Asfixia sexual

Esta es una de las prácticas sexuales más peligrosas, ya que puede causar la muerte si no se realiza bien. Se trata de obtener mayor satisfacción sexual a través de la disminución de la respiración. Hay quienes pasan de realizarlo en pareja, siendo la propia persona la que, con ayuda de bolsas o cuerdas, se provocan una asfixia erótica. Recuerda que una persona puede perder el conocimiento ante la falta de oxígeno. Sin la ayuda de otra que desate una cuerda o quite una bolsa de la cabeza estás completamente perdido.

Bondage acuático

El bondage pertenece al grupo de prácticas sexuales del BDSM y se basa en atar el cuerpo de una persona con diferentes cuerdas bajo la dominación del amo. Lo bestia del bondage acuático es que se realiza en el interior de una piscina, lago o mar. ¡Imagina no poder salir del agua por estar atado mientras tienes sexo y a la vez te ahogas! También se puede realizar en una bañera y, además, es menos peligroso.

Fisting

Fisting o… que introducir el puño por la vagina. Esta práctica no es peligrosa, pero sí un poco bestia. Para llevarla a cabo es necesario estimular a la mujer como para que lubrique lo suficiente, y así poder introducir toda la mano en la vagina. Existen diferentes posiciones. Se debe realizar poco a poco, dedo a dedo: el tiempo es clave para no dañar los genitales. Con empeño, al final el puño entra. También se puede realizar en el ano. Para evitar infecciones o cortes es necesaria una correcta higiene de mano y uñas y también recomendamos utilizar un  lubricante específico.

Sitofilia

Hace días hablábamos de una práctica sexual en la que las personas se excitaban vertiendo diferentes alimentos sobre el cuerpo de otra persona. Líquidos, sopas, siropes… Pero la sitofilia (o ‘food play’) va más allá: se trata de introducir alimentos por la vagina o por el ano. La variante light utiliza verduras (pepinos, zanahorias o calabacines), pero la bestia acepta mazorcas de maíz, piñas u otros alimentos que causen dolor e incluso heridas. Es recomendable utilizar siempre preservativo. Un plátano no te deja embarazada, pero se puede romper dentro y a ver quién es el listo que va al médico diciendo: “Tengo una banana en el ano”. No mola XD

 

 

fuente: gonzoo

Así eres en el sexo según tu signo del zodiaco

Un horóscopo puede representar 12 tipos de personalidades diferentes que conforman nuestra forma de ser tanto dentro como fuera de la cama. Hay quienes, obsesionados por conseguir una vida próspera con su ‘media naranja’, estudian su carta astral para comprobar la compatibilidad y, por tanto, felicidad que les podría deparar el futuro. Pongámoslo más fácil.¿Cuáles son los signos del zodiaco con los que mejor puedes compenetrarte en la cama?

Tauro – del amor al sexo

Es el signo del zodiaco que más se tacha de ser testarudo, pero en el sexo es todo lo contrario. Si bien no buscan una relación de amor con el primer encuentro sexual sí necesitan que se les incentive para que la pareja fluya poco a poco. Según la astrología, sus parejas ideales son Sagitario, Cáncer y Leo, signos zodiacales mimosos que también requieren detalles para saberse queridos.

Cáncer – el poder de la dominación

La inseguridad de este signo hace que necesite varias de pruebas de amor para sentirse bien en el sexo. Como signo de agua fluye y se deja hacer sin dominar en la relación sexual pero toma las riendas para complacer al máximo a la pareja. El ver como el otro disfruta les da poder. Las mejores parejas sexuales para un Cáncer son los Piscis, Leo, Tauro y Escorpio.

Aries – ”aquí te pillo, aquí te mato”

Sexualmente hablando son muy calientes, por eso necesitan parejas que ‘les sigan el rollo’. Jugar, experimentar y probar cosas nuevas son algunas de sus características más relevantes. Huyen de las personas cómodas y de la rutina, por lo que no se caracterizan por ser muy fieles en el caso de que la monotonía sexual se apodere de su vida. Encajan a la perfección con Escorpio y Sagitario, aunque con este último podemos hablar de una relación amor-odio.

Géminis – los más exhibicionistas

La bipolaridad de los géminis también trasciende a su ‘modus operandi’ sexual. Les encanta salir de la cama y practicar sexo en lugares inhóspitos. Un parque, el trabajo, un portal… No todo el mundo está dispuesto a ello pero signos como Leo, Escorpio, Aries o Libra pueden ser vulnerables a las proposiciones exhibicionistas de los Géminis y caer en la tentación de hacerlo, por ejemplo, sobre el capó de un coche.

Escorpio – devoradores de sexo

Veneno puro y pinzas que matan solo por sexo. Los Escorpio utilizan todas sus armas para hacerse con la ‘presa’ y acabar con ella bajo las sábanas.Son dominantes, pero no ofrecen amor eterno. Es fácil caer en sus redes pero ellos no prometen una segunda oportunidad. Aries, Géminis o Piscis pueden ser unos buenos amantes.

Leo – la educación al servicio del placer

Los Leo son ardientes y fogosos en el sexo. Su capacidad de seducción atrae sin remedio al resto de signos zodiacales. Son impetuosos a la vez que serviciales y educados. El sexo es una parte muy importante de la relación, por lo que si no eres muy promiscuo ni te pienses tener un idilio con ellos, a no ser que seas Escorpio, Libra o Aries.

Piscis – de 0 a 100, pero con signos de agua

Este signo del zodiaco tiene especial predilección (sexualmente hablando) por otros signos de agua como Cáncer. Los Piscis buscan, por tanto, la estabilidad en una relación y se aseguran el sexo de calidad con signos como Capricornio o Escorpio.

Virgo – sexo en la segunda cita

Los Virgo no son de los que se van a la cama la primera noche; antes debes demostrarles seguridad. Buscan personas sinceras que desde el primer momento dejen cerrados los límites del sexo. Una vez que toman confianza es todo ‘coser y cantar’, pero ellos entonan mejor de la mano de losGéminis, los Acuario y por supuesto, los Cáncer.

Sagitario – aventureros sexuales

Si buscas nuevas emociones y aventuras aseguradas los Sagitario son los mejores compañeros sexuales. Eso sí, huyen de ataduras y defienden el sexo libre fuera de relaciones duraderas. Por eso no viene mal ponerles un límite. Aries, Leo o Acuario son los signos más afines.

Acuario – sexo improvisado

Al igual que los anteriores, diferencia sexo y amor, pero una vez pillados ya no son capaces de despegarlo. Hasta ese momento los Acuario disfrutan del sexo improvisado. Son muy imaginativos, pero eso sí, si no hay una atracción inmensa solo buscarán el sexo por el sexo. Si eres Libra, Sagitario o Géminis tienes diversión asegurada.

Libra – depredadores sexuales

Los Libra son auténticos depredadores sexuales y buscan el hedonismo del placer y el sentirse bien tras practicar sexo. Son ardientes y están sedientos de sexo, por lo que no dudarán en fijarse en signos como Leo, Géminis o Aries.

Capricornio – sexo para desestresar

Se dice que ‘la cabra tira al monte’, y para los Capricornio el sexo es una vía de escape de la monotonía diariaSe entregan al máximo en cada una de sus relaciones sexuales. No son fáciles de tratar y hay que comprenderlos. Los signos más compatibles sexualmente son los Escorpio, Piscis o Tauro.

Ahora ya puedes comenzar a hacer apuestas sobre si la persona con la que sales, tu ‘amigovio’ o aquella chica que te gusta son compatibles sexualmente contigo. Recuerda que el sexo es una de las partes más importantes de las relaciones de pareja. La rutina o falta del mismo son el motivo principal de que muchas personas corten una relación.

Los signos del zodiaco ofrecen la posibilidad de estudiar cómo será tu sexo en base al horóscopo de tu pareja. RECUERDA: el mundo de la astrología no es una ciencia exacta, de hecho, puedes creer en ella o no, pero es interesante, verdad?

 

 

fuente:gonzoo

Cuatro trucos para ser más atractivo y ligar cuando quieras, según la ciencia

Desde que entramos en la pubertad, probablemente por las presiones sociales de la vida de instituto, empezamos a obsesionarnos con la idea de tener éxito y ser populares.

Descubrir cómo ser una persona atractiva o cómo gustarles a los demás es una de las grandes metas de nuestra vida. Llegados a este punto querrás saber cómo conseguirlo. Por eso la ciencia lleva tiempo tratando de darnos una explicación.

Tener un estilo propio, estar en forma, ser extrovertidos… No sólo basta con esto. Como explica  Larry Getlen en New York Post, numerosos estudios científicos han investigado por qué amamos o de donde provienen las sensaciones de lujuria. Se remite al libro Real Science of Sex Appeal(Sourcebooks) para enumerar cuatro de los factores que según la ciencia  nos hacen deseables y atractivos.

1. Los olores que nos excitan y desinhiben

La ciencia ha descubierto que determinados olores pueden resultarnos o no atractivos porque aumentan el flujo de sangre en nuestros genitales. ¿De qué hedores hablan? ¿Permufes de alta gama? ¿Se trata de feromonas? Nada que ver.

En el caso de los hombres, parece que el olor a pastel de calabaza incrementa ese flujo de sangre en un 40% seguido del olor a palomitas de maíz en un 9% y el de pizza de queso en un 5%. Por su parte, a las mujeres el olor a regaliz de caramelo combinado con aroma de pepino, “es el que genera un mayor incremento del flujo de sangre a la vagina”, explican los expertos en el mencionado libro.

Los olores actúan reduciendo la ansiedad y eliminando las inhibiciones

Fue el científico experto en neurología Alan R. Hirsch quien realizó un estudio para analizar cómo diferentes olores estimulan la excitación sexual y descubrió los que provienen de experiencias placenteras como los dulces o la comida rápida –adictiva y deliciosa para muchos– eran algunos de los que mayores reacciones provocaban en los pacientes: “El olor a regaliz negro aumenta el flujo de sangre en el pene en un 13%, pero este porcentaje se eleva al 32% cuando se combina con el olor de donuts”.

“Esto no quiere decir que asociemos estos olores con el sexo”, puntualiza Getlen. En realidad la teoría de Hirsch trata de explicar que los olores funcionan un poco como el alcohol: “Tal vez los olores actúan reduciendo la ansiedad y eliminando las inhibiciones”.

 

2. Cuida tu ritmo cardíaco: puede provocar flechazos

“No es ninguna sorpresa que al tener un flechazo puede aumentar nuestro ritmo cardíaco”, explica Getlen, pero según una investigación llevada a cabo por un gimnasio local, en realidad la relación funciona a la inversa. Es el ritmo de nuestro corazón lo que hace que nos atraiga una persona.

Según dicho estudio, cuando aumenta nuestra frecuencia cardíaca –por ejemplo haciendo deporte– podemos percibir sentimientos de atracción hacia una persona que se encuentre cerca: “Si con la frecuencia cardíaca alta nos ponen delante a un apuesto extraño, puede encenderse artificialmente un sentimiento de cariño”, explican los autores.

Esto se debe a una sustancia química que hay en el cerebro llamada noradrenalina, que se libera cuando sentimos interés sentimental por alguien de forma similar a como hace la adrenalina estimulando nuestros procesos de toma de decisiones “que podría incitarnos a querer conversar con una persona que tengamos cerca”, comentan en el libro.

3. Encuéntrate a ti mismo

Por mucho que se diga que los opuestos se atraen, probablemente ya hayas descubierto que esto no funciona así. “Los científicos dicen que somos mucho más propensos a tener un apareamiento selectivo con las personas que son similares a nosotros”, explican en el libro.

Es más, según demostró un estudio, no sólo nos atraen las formas de ser similares a las nuestras, el aspecto externo influye tanto que tendemos a elegir a las personas que tienen el mismo peso que nosotros.

Los investigadores se sorprendieron al descubrir que se escogían a ellos y ni siquiera se reconocían en las imágenes

“La profundidad de nuestro deseo por encontrar una pareja similar a nosotros alcanza extremos sorprendentes”, destaca Getlen. Según un estudio en el que se les expusieron a diferentes personas una serie de fotografías retocadas digitalmente –entre las que se encontraban las de su propia cara invertida– para que escogiesen qué rostros del sexo opuesto les atraían más, los investigadores se sorprendieron al descubrir que se escogían a ellos y ni siquiera se reconocían en las imágenes.

 

4. Y si todo lo demás falla, ponte canciones tristes

Getlen termina su enumeración con este punto irónico en el que plantea que “cuando nos entra la angustia, muchos de nosotros elegimos revolcarnos en canciones tristes que nos recuerden nuestros amores perdidos”.

Si, autoflagelación y melancolía gratuita, pero la ciencia avala que es el camino correcto a seguir. Una investigación en la que se expuso a diferentes personas a la visualización de imágenes de relaciones sentimentales pasadas a través de una resonancia magnética, encontró que “el cerebro procesa la ocurrencia del mismo modo como haría al retirar la cocaína a un adicto”.

Así, escuchar música durante una ruptura puede ayudar a mitigar el dolor: “Las notas melodiosas sirven como bálsamo auditivo porque estimulan el sistema límbico del cerebro que regula las sensaciones placenteras”, plantean en el libro.

“Esa red de neuronas libera dopamina del placer que provocó en respuesta a una persona que escucha sus melodías favoritas”, escriben. Así, la ciencia demuestra que lo que puede parecer casi una autotortura, “escuchar canciones de amor en repetición, puede saciar un poco las vías cerebrales anteriormente estimuladas por una ex pareja” y calmar la angustia.

 

Interesante, verdad?

 

 

fuente: el confidencial