Olvídate de dar dos besos, así se saluda en el extranjero

En España solemos dar dos besos para saludarnos cuando nos vemos, aunque a veces tendemos a ofrecer la mano en señal de respeto. Nuestras muestras de cariño no son universales y deberemos asimilar las normas básicas de educación si planeamos vivir en otro país. ¿Quieres saber cómo se saluda en el extranjero? Toma nota  por si te marchas fuera estas vacaciones!

En Latinoamérica es muy común que besemos en las mejillas a nuestros amigos cuando nos los encontramos. Normalmente, este gesto es habitual entre dos personas de distinto sexo, salvo en Chile, Argentina y Uruguay donde también es costumbre este tipo de saludo entre gente del mismo sexo. En el resto del continente los hombres suelen saludarse con un buen apretón de manos.

En Rusia, el beso entre camaradas es algo completamente aceptado, y no se quedan cortos en esto de mostrar afecto: si a ti te daban dos (besos), a ellos les dan tres. También es habitual besarse tres veces en las mejillas en Bélgica, Alemania, Suiza y Holanda, empezando por la derecha y siempre y cuando haya confianza. En caso contrario, lo habitual es darse la mano. Así que no vayas por ahí regalando besos a personas con las que no tienes trato o te mirarán como a un bicho raro.

Reino Unido es un poquito más frío que el resto de Europa. Ellos siempre ponen la nota discordante en el marco europeo: conducen por la izquierda, no utilizan el sistema métrico decimal y no se saludan con dos besos (ni con tres) a no ser que los saludados sean familiares o amigos de confianza. Para todo lo demás, apretón de manos.

Sin contacto físico

Si estás pensando mudarte o ir de vacaciones a algún país asiático deberás saber que allí son muy suyos con esto de la cortesía. Mientras para nosotros saludar con dos besos es algo más que normal, en Japón y China, por ejemplo, la fórmula correcta es una leve inclinación de cabeza hacia la otra persona en señal de respeto. Y, en función de la autoridad que tenga tu saludado tendrás que inclinar la cabeza más o menos. Nunca hay contacto físico.

Si estás en busca de otros paisajes quizá te interese India como nuevo hogar. Aquí está permitido darse la mano para saludarse siempre y cuando tengas trato o negocios con la otra persona. Normalmente, aquí se colocan las palmas de las manos juntas, pegadas las unas con las otras y se colocan debajo de las barbillas para luego inclinar ligeramente la cabeza. Es el namaste.

En el mundo árabe, por otro lado, es habitual ofrecer la mano (derecha) y aliñar el encuentro con dos o tres besos en la mejilla. Además, deberás decir “que la paz sea con vosotros y las bendiciones de Dios estén con ustedes”. Facilito, ¿eh? Eso sí, y esto es importante, en la cultura árabe no hay contacto físico entre hombres y mujeres, así que no vayas por ahí ofreciendo tu mano o tu mejilla a una persona del sexo opuesto.

 

 

fuente:gonzoo

Adiós penetración, hola clítoris

Muchas personas siguen pensando que el sexo solo es cosa de penes y vaginas, de meter y sacar, cuando lo cierto es que hay otras zonas erógenas del cuerpo capaces de hacer que una persona llegue al orgasmo. En los hombres, por ejemplo, se encuentra ubicado en el punto P (o prostático). Por ello, el sexo anal puede resultar muy placentero. Por otra parte, las mujeres obtienen placer de dos formas diferentes: llegando al punto G o a través de la fricción del clítoris. 

Seamos sinceras: ¿cuántas mujeres son capaces de tener un orgasmo a través de la penetración? La respuesta es sencilla y el porcentaje claro. Según un estudio, el 75% de las féminas no son capaces de encontrar placer solo con la penetración. De hecho, en muchas ocasiones comienza a aparecer un sentimiento de malestar que provoca que las relaciones sexuales no sean placenteras. Por ello, digamos hola al clítoris.

A pesar de lo ‘pequeñito’ que es, durante la excitación es capaz de aumentar su tamaño hasta el triple. Al igual que el glande, este órgano posee tejidos eréctiles que se llenan de sangre. Esto provoca una inflamación que hace que la zona sea más sensible.

Cómo estimularlo

Para conseguir semejantes dimensiones, lo importante es estimularlo a través del tacto. La estimulación de la zona debe ir de menos a más y en círculos, nunca con contacto directo durante los preliminares. Hay que tener en cuenta que solo en su parte externa se ubican más de 8.000 terminaciones nerviosas: ¡el doble que en el pene!

Como curiosidad, esta es la única parte del cuerpo que no envejece y que, además, solo sirve para el sexo. Una vez que la mujer alcanza la madurez, el clítoris mantiene su sensibilidad para el resto de la vida, por lo que tendrá la misma capacidad de llegar al orgasmo a los 25, a los 50 o a los 90.

Otra opción para su estimulación es la utilización de juguetes diseñados para ello, mientras en el mercado encontramos los típicos vibradores con forma fálica para practicar penetración, cada vez son más los diseños que están pensados para utilizar de forma externa y de esta forma centrarse en el clítoris.

En Reina Pícara tenéis desde masajeadores acuáticos como el ya famoso patito vibrador, balas vibradores con diseños divertidos y discretos hasta el actualmente tan de moda masajeador “micro” de gran potencia y fama por sus últimas apariciones en películas X.

Seguro que encuentras el tuyo!

 

fuente: gonzoo

¿Cómo trabajar con la pareja y no perder la pasión sexual?

Hay amores que mueren por asfixia. Puede suceder cuando la pareja comparte cama, mantel, hijos y conflictos. Si además trabaja en casa, el riesgo avanza hasta llegar a sentir la relación como una soga al cuello. Y, a ver, amantes dispuestos a morir entrelazados tenemos a los de Teruel y pocos más. “Si pasamos las 24 horas con la misma persona, es casi inevitable que aparezcan conflictos. El mito del amor romántico y del enamoramiento, donde el amor se basa en pasar el cien por cien del tiempo con la otra persona y hacerlo todo juntos, sin límites y sin una distancia saludable, es muy perjudicial para la pareja“, explica el psicólogo y terapeuta de parejas Manuel Menassa.

En este contexto, donde los asuntos laborales y domésticos se funden y confunden, se hace difícil amar de un modo excitante y pasional, cultivar el amor romántico o desear a ese compañero de trabajo que al llegar la noche se convierte en tu amante. Habrá entonces que encontrar una forma particular de amar, de sentir y de hacer el amor.

Menassa aconseja tomar esta circunstancia como cualquier otra donde puedan aparecer las crisis. Por ejemplo, una discusión con la familia de origen, un problema económico, vivir en ciudades diferentes o educar a los hijos de otras relaciones. “La solidez de la relación es decisiva para ver si compartir trabajo y hogar perjudicará o no a la pareja y si sabrá solucionar cualquier tipo de conflicto. Como en cualquier otra situación, las dificultades se pueden convertir en crecimiento”.

Pero, ¿cómo reinventarse para seducir en un entorno tan poco favorable y para que la pasión sobreviva en el torbellino de números, facturas y papeles? Menassa ofrece una serie de pautas que acaban convergiendo en una muy elemental: “En los casos donde convivamos y trabajemos con nuestra pareja en casa, es importante discriminar que hay un tiempo para el trabajo, otro para la pareja y también otro para cada uno individualmente”.

1-Aprender a separarse de la persona amada. Si todo es amor, puede resultar contraproducente. Terminaremos por maltratar el amor que nos teníamos, convirtiéndolo en un amor egoísta. En definitiva, entender que no puedo estar las 24 horas del día con la persona que amo es importantísimo para que la pasión en la pareja se mantenga.

2-Poner límites en la relación, con las cosas y con las personas. Es fundamental para volver a ellas sin caer en esa rutina que tanto daño produce en la relación de pareja. Sin límites, el deseo sexual y la pasión sufren un declive imparable.

3-Echar el cierre a la oficina. Aunque sea un cierre psicológico, ya que el espacio físico familiar y laboral es el mismo. Si no separamos los roles, van a aparecer muchas tensiones y desequilibrios en la vida particular que se pueden expresar por la disminución de la pasión en la pareja, la pérdida del deseo y las discusiones sin ningún sentido: llegará un momento en que nos resultará insoportable hasta su modo de sorber la sopa en la cena romántica que habíamos preparado o discutiremos en horario familiar sobre la manera de almacenar los clip, si es mejor por colores o por tamaños.

4-Los problemas del trabajo se quedan en el despacho. Si es difícil en condiciones laborales diferentes, aquí los sentimientos hostiles ni siquiera han salido de casa. Por eso, habrá que hacer doble esfuerzo psíquico para que esos asuntos que nos crean estrés no dañen la armonía familiar.

5-Limitar y definir la jornada laboral. El consejo debería implicar a todos aquellos trabajadores, sobre todo por cuenta propia, que dilatan sin fin sus horas gracias al uso de móviles, tabletas y otras tecnologías.

6-Es recomendable tener un espacio de trabajo dentro de la casa, bien diferenciado del resto de la misma.

7-Separación de roles. Es posible que el papel que desempeñe la pareja sea diferente al que desempeñan dentro de la relación. En el trabajo, uno de ellos puede ser el jefe, pero en la vida amorosa deben desaparecer jefes y empleados para dar paso a una pareja que desea sensualidad, sexualidad y cariño.

8-Gestionar el tiempo libre. El tiempo de ocio y de disfrute, tanto en pareja como por separado, lo tenemos que aprender a administrar. Muchas de las veces, como no hablamos de nuestro tiempo individual, terminamos no hacienda nada. Como dice el refrán, ni contigo ni sin ti. Es decir, dejamos de hacer cosas diferentes o que nos gustan ni solos, ni en pareja, ni con amigos.

 

fuente: yodona

Sí, puedes enamorar a alguien en diez minutos

En una primera cita, como en la vida, deberíamos apuntar a dos objetivos: primero, conseguir lo que queremos y segundo, disfrutarlo. Fue el ensayista Logan Pearsall Smith quien insinuó tan sabia enseñanza, pero en lugar de eso, tenemos la fea costumbre de librar una guerra implacable contra nosotros mismos: “Con los nervios, olvidé el rímel”. “Quizás no debería haberme puesto tan sexy”… ¿Este chico será para mí?”… “¿Y si después no me vuelve a llamar? A ver si va a ser como el último cretino!”… “No me depilaré y así tendré el pretexto para no acostarme con él, al menos en esta primera cita”… “Por supuesto, tampoco beberé en exceso, no vaya a ser que al final acabe en su cama ¡con estos pelos!…

En fin, elucubraciones inútiles y grotescas si tenemos en cuenta que nuestro cerebro erótico ya ha previsto por nosotros mucho de lo que pasará en este primer encuentro con una persona. Es él el que tiene la clave para conseguir una segunda cita y el que en pocos minutos descubre si hay ese ‘feeling’ físico y psicológico que determinará el futuro más inmediato de una pareja.

Es bueno saberlo para vivir la cita con intensidad y manejar con maña esos primeros instantes tan cruciales si queremos conquistar a una persona y, quién sabe, convertirlos en una eternidad.

1-Casi el 70% de lo que transmitimos en esa primera cita sucede en los primeros momentos y sin apenas mediar palabra. Los gestos, la postura, nuestra apariencia, cómo miramos o la expresión de nuestra cara lo dicen casi todo por nosotros. Inmediatamente, la mente se pone a procesar todos estos datos y, en un instante, hemos caído bien o mal. Y esto es casi irrevocable. El neurólogo italiano Antonio Damasio ha estudiado bien el fenómeno y dice que, aunque parece precipitado, nuestro cerebro procesa más rápido de lo que creemos en diferentes áreas. El sistema límbico dicta la primera emoción y luego la reelabora el razonamiento. Es como un mecanismo de alerta ancestral.

 

2-La primera impresión se forma al mirar a la cara. Bastan milésimas de segundo para hacernos una idea de esa persona cuando nos detenemos en su rostro, en la forma de la mandíbula, la boca, los ojos y los pómulos. Así concluyó una investigación de la Universidad de Nueva York al comprobar cómo con una rápida ojeada, ciertos rasgos faciales nos dicen si estamos ante alguien honrado, atractivo o autoritario.

3-Investigadores del Trinity College han descubierto también, utilizando escáneres de resonancia magnética funcional, que alguien puede enamorarse con un simple cruce de miradas. Es la ley de la atracción. Caprichosa, inesperada y sorprendente. Nuestros ojos se clavan en otros y, de repente, se activa un punto de la corteza prefrontal. Da igual que ese día vistamos con nuestro color menos favorecedor. Esta atracción física es una cuestión más compleja y permite a nuestro cerebro evaluar en un instante si la persona que tenemos enfrente es adecuada para nosotros, mucho más allá de la vestimenta. El cerebro tiene tiempo incluso de encender otras áreas si detecta una contradicción entre su cálculo personal y la percepción de los demás acerca del atractivo de esa persona. Y todo ello en apenas 30 segundos.

4-Este juicio, justo o no, que responde a la percepción que tenemos en los primeros segundos incluye también la simpatía que desprende y su encanto natural. Estas dos cualidades generan muy buenas sensaciones y hacen sentir muy bien a los que están alrededor. Curiosamente, el grado de simpatía no va a variar demasiado una vez que la relación arraiga. Hay que decir que las mujeres son más intuitivas y aciertan más con esa primera impresión de rechazo o de agrado. Los hombres, en cambio, son más avispados a largo plazo.

5-¿No hay nada entonces que podamos hacer? Al contrario, la belleza y el atractivo lo componen también los pequeños detalles: nuestro modo de movernos, el olor corporal, la seguridad que proyectamos, si nos manejamos con cierta habilidad social o sabemos de qué hablamos cuando tocamos un tema. Son nuestras mejores credenciales. Según el neurólogo italiano, la peor impresión se la llevan las personas indiscretas, negativas, criticonas, excesivamente simpáticas o bromistas, embaucadoras, demasiado parlanchinas o déspotas. La honestidad es un valor añadido, pero no es necesario cargarle la cabeza a un recién conocido con nuestra lista de desengaños o las fechorías del último amante.

6-La apariencia física despierta un sentimiento de alegría que incluye deseo sexual, pasión u otras reacciones que pueden o no ser precursoras de una relación con más apego. De todos modos, la atracción responde a una combinación química y neuronal muy compleja, ajena casi siempre a condiciones físicas concretas. Si das con una persona que te hace sentir bien y transmite confianza, el cerebro libera oxitocina, una hormona que nos inclina después hacia ella haciendo que la sintamos bella.

 

7-Y tal vez si nos atreviésemos a pedir a nuestro círculo más cercano qué características nos definen, sabríamos de antemano qué puede causar rechazo. Solo en unos pocos casos esos rasgos son patológicos. En el resto se pueden reconducir y aprender a conectar bien con quien nos gusta.

 

fuente: yodona

A mayor discusión, ¿más brutal es el sexo?

Cuanto mayor discusión, ¿el sexo de reconciliación es más brutal? Parece que sí, pero hablamos, por supuesto, de enfados y quejas que pueden aparecer en una pareja normal y sana; pequeños enojos que no afectan al estado psíquico o físico de la persona. Una vez establecidos estos parámetros, cabe añadir que el ser humano es una máquina. Algunos se atreven a afirmar que la mejor del mundo pero, en ocasiones, cuerpo y mente actúan en solitario.

Según Aaron Ben-Ze´ev, filósofo de la Universidad de Haifa (Israel), el sexo tras una discusión no es otra cosa que “un alto estado de agitación asociado a la pelea que hace fluya entre ambas personas una mayor excitación sexual“. Algunos sexólogos corroboran esta idea y añaden que el enfado, la rabia o los celos podrían incrementar la intensidad de las relaciones sexuales.

Esto se debe a una respuesta química del cerebro que se genera tras la discusión. Por otra parte, se forja un sentimiento de reconstrucción del vinculo emocional dañado por culpa de una pelea, así como las ganas de amar, tocar, besar o acariciar a la otra persona a la que pensábamos que habíamos perdido.

Compensar un mal rato

También hay quienes consideran que tras una discusión queremos mostrar el lado más amable y cariñoso para compensar el mal rato. Ese es el motivo por el que, quizá, se pone más empeño en ese encuentro sexual que en cualquier otro rutinario.

El problema surge cuando se establece un hábito: que cada vez que se quiera practicar sexo brutal, una de las dos partes provoque una pelea. Esto puede ser una causa principal de ruptura entre las personas.

Mito o realidad, lo que está claro es que el sexo no arregla los problemas. Puede que a corto plazo sirva para evitar las dificultades, pero a la larga tienden a salir de golpe todos los sentimientos negativos que un día desencadenaron una discusión.

 

 

fuente: gonzoo

Llegar a la vez al orgasmo… ¿solo ocurre en las películas?

Él la mira extasiado, se acerca a ella, la atrae hacia sí y la besa con entregada intensidad. Una luz tenue y cálida, procedente quizá de un fuego de hogar o de los últimos rayos de sol de un prodigioso atardecer, inunda la escena mientras los dos protagonistas avanzan en sus prolegómenos eróticos. El hombre empieza a desnudar a la mujer (que justo ese día se ha puesto un conjunto monísimo de ropa interior, ¡qué suerte!) y ella se deja hacer mientras, a su vez, despoja al macho de sus prendas.

De pronto caen los dos en una cama que estaba por ahí, seguramente con suaves sábanas de seda, porque todos sabemos que son comodísimas para dormir y no te resbalas ni nada. Imágenes de un trasero masculino, piernas entrelazadas, rostro femenino con ojos cerrados y boca entreabierta, gemidos. Intuimos que él la penetra porque ella de inmediato se ve transportada a un estadio superior de excitación y embeleso. Los movimientos se aceleran y… ya está, orgasmo simultáneo y aquí paz y después gloria.

Esta escena tan idílica que flirtea con la ciencia ficción es la típica secuencia erótica de telefilme que hemos visto en mil ocasiones. Y ya se sabe, cuando una mentira (o lo que sea) se cacarea el número suficiente de veces se convierte en realidad en nuestros maleables cerebros. Como el sexo es un artefacto que se construye a lo largo de la vida a base de unas cuantas ideas preconcebidas por aquí, nuestras propias experiencias por allá, lo que nos han contando o hemos visto o leído, todo ello aderezado con fantasías, expectativas e instinto, al final acabamos zozobrando en un mar de dudas y no sabemos si lo que se plantea en este artículo, el Orgasmo Simultáneo (así, con mayúsculas), es un objetivo o una casualidad, algo esencial o una contingencia que se materializa si se dan las condiciones adecuadas.

Gracias al cine independiente y a la progresiva exigencia de un público que demanda más realismo y menos cursilería, tenemos otras escenas de sexo que vienen a desmitificar el tópico de la sincronía extática. Ahí tenemos a Nicole Kidman y Jude Law en Cold Mountain, que protagonizan una realista y sorprendente sesión erótica donde se insinúan prácticas comunes pero muy raramente reflejadas en el cine convencional (al menos hasta ahora). Con el personaje al que da vida Gillian Anderson en la serie ‘The Fall’ nos aproximamos a una sexualidad femenina desinhibida y dominante, lejos de clichés.

El misterio de por qué a los seres humanos nos reporta una mayor satisfacción o enriquecimiento espiritual el hecho de hacer determinadas cosas a la vez es algo que sobrepasa los confines del sexo. Puede que tenga que ver con el más puro y duro pragmatismo del que habla Elias Canneti en su ensayo ‘Masa y Poder’. O a lo mejor es un trágico empeño por paliar la soledad cósmica que campa por nuestros corazones: si lo más importante de nuestra vida, nacer y morir, lo hacemos solos, pues lo que hay en medio hagámoslo juntitos, ¿no?

 

«Está idealizado y sobrevalorado», dice uno de los amigos con los que comparto sobremesa. De manera poco sutil he preguntado al grupo qué pensaban de eso de llegar a la vez. Otro, con bastante socarronería, afirma que «no existe» (¿se referirá al orgasmo en sí mismo?). «Es una cuestión de coordinación. No es importante pero si se busca, se encuentra». «Resulta más fácil para las mujeres, porque somos multiorgásmicas». «Tiene connotaciones románticas». Aaay, el romanticismo, dos almas que se unen en un místico abrazo, el yin y el yang, la concepción del cosmos como una milimétrica estructura machihembrada que perpetúa su movimiento gracias a la retroalimentación continua de energías sutiles.

Sigamos con lo que nos ocupa. La concordancia orgásmica es una de esas bestias escurridizas cuya persecución puede terminar en éxito o fracaso dependiendo de múltiples factores.

En cuanto a las condiciones puramente objetivas, según la escritora británica especializada en sexo y relaciones Tracey Cox, ‘sexperta’ del británico Daily Mail, «la duración del clímax masculino es de entre cinco y 10 segundos, mientras que el orgasmo femenino puede prolongarse hasta los 15 segundos o más. Haz la cuenta y pronto verás que alcanzar el éxtasis en el mismo momento es altamente improbable». Eso sin contar con el hecho demostrado de que «aproximadamente el 75% de los hombres siempre tiene un orgasmo en las relaciones con su pareja, comparado con el 30% de las mujeres». Uno de los consejos de Cox es utilizar la «técnica o maniobra del puente», recomendada por la mayoría de los terapeutas sexuales. La idea es proporcionar estimulación clitoriana hasta el punto de casi llegar al clímax mientras él desencadena con sus embestidas un orgasmo reflejo.

La posición también importa. Estar a horcajadas sobre él o dejar que el hombre entre desde atrás provoca una mayor estimulación de la pared frontal de la vagina, lo que aumenta las posibilidades de un orgasmo por penetración. La all fours, además, nos da a las mujeres más libertad para acceder al clítoris y jugar con él como mejor convenga…

El educador y terapeuta sexual Ian Kerner, autor del libro She Comes First: the Thinking Man’s Guide to Pleasuring a Woman (Ella llega antes; la guía del hombre pensante para dar placer a una mujer), dice que alcanzar el éxtasis sexual a la vez es tan probable como que te toque la lotería, y pone el foco en la intimidad y la comunicación.

Según Kristen Mark, de la web Goodinbed.com, «el sexo se basa en expectativas, y si la tuya es que debes tener un orgasmo simultáneo, vas a estar siempre decepcionada». Una encuesta realizada por esta web reveló que el 70,6% de las mujeres fingen su orgasmo para evitar herir los sentimientos de su pareja. «Estamos bombardeados con imágenes en los medios que nos dicen que el sexo gira alrededor del orgasmo, pero no debemos creérnoslo. Y si ya es bastante malo que lo centremos en el clímax, hacerlo en el orgasmo simultáneo lleva la presión todavía más lejos», añade.

 

El orgasmo es el perfecto epítome de esta sizzling culture en la que estamos inmersos (cultura del chisporroteo, término acuñado por una servidora). Algo candente, veloz y efímero que nos sobrecoge y, casi instantáneamente, desaparece. Internet y la profusión de psicofármacos que prometen alivio rápido no hacen más que alimentar esa concepción de que las gratificaciones inmediatas (incluyendo ese tipo de orgasmo utilitarista y postmoderno) no solo son exigibles, sino que por una razón de economía y eficiencia han de ser, además, simultáneas.

 

 

fuente: yodona

Tu pene me sobra: chicas hetero que se enamoran de otras chicas

La heterocuriosidad es tendencia. Mujeres que se definen como heterosexuales pero que se excitan con determinadas chicas. Algunos dicen que es una moda, pero igual es una forma bastante reduccionista de tratar el asunto. Los ‘girl crushes’ (flechazos femeninos) han existido siempre, solo que ahora se habla de ello

Hace unos días, El Pais publicaba un reportaje sobre las ‘heterocuriosas’: chicas capaces de enamorarse de otras mujeres sin llegar a mantener relaciones sexuales con ellas. Desde pequeñas, las chicas van fraguando su identidad sexual. Siempre había una chica en el colegio que destacaba por encima de las demás y que su forma de andar, hablar o vestir se repetía como síntoma de admiración.

 

La idealizada y la que todas querían ser como ella. ¿Hasta qué punto esa situación tan cotidiana de la vida de una chica puede provocar que ‘cambie de acera’? ¿Se puede pasar de adorar a alguien a estar enamorado de esa persona sin necesidad de tener sexo con ella? Y de ser así, ¿qué idea de futuro tiene alguien heterosexual enamorada de una mujer lesbiana?

No os rasguéis las vestiduras por pensar que la heterocuriosidad es una bisexualidad encubierta, un proceso por el cual una persona se niega a sí misma por el qué dirán o el contexto social. No tiene por qué ser así. A veces, ciertas actitudes conjugadas con determinado aperturismo mental hacen que una chica hetero se enamore de otra (hetero o no).

La bisexualidad es mucho más complicada que la heterosexualidad o la homosexualidad. Tachados de viciosos, insaciables o inconformistas, a menudo los bisexuales se han visto obligados a esconderse bajo nombres como ‘heterocuriosos’ por miedo a una sociedad injusta con la capacidad de amar de cada uno.

El fenómeno de los “Girl Crushes” esta al orden del día.

 

fuente: gonzoo

Pinta un pene para desestresarte

Empezó siendo una broma y ahora los libros de sexo para colorear se han convertido en todo un fenómeno social en Brasil. Pintar parejas a cuatro patas o situaciones de sexo grupal es la nueva manera de combatir el estrés y la ansiedad diaria.

¡Por fin llegaron los libros de ‘sexo para colorear’! En un primer momento,los dibujos se centraban en flores y animales. Su autora, la británica Johana Basford, había comenzado a distribuir sus trabajos por medio mundo en 2013 ofreciendo este tipo de pasatiempos como una forma de liberar el estrés del día a día. ‘Bosque Encantado’ y ‘Jardín Secreto’ son dos de sus obras más famosas.

Uno de los países que mejor acogió la llegada de estos libros fue Brasil. Entonces, a una pequeña editorial del país amazónico, Babel Books, se le ocurrió la idea de cambiar las plantas y los cervatillos por dibujos sexuales. Y dieron en el clavo. Ahora se pueden encontrar en países como Holanda, EEUU, Inglaterra o bien en la web de la editorial.

Se lanzó al mercado con el nombre de ‘Suruba para colorir’, que traducido al español sería ‘Orgía para pintar’, y el placer que provoca debe ser enorme pues ya va por su tercera edición. En enero de este mismo año los libros estaban a la cabeza del ranking de los más vendidos con casi un millón de ejemplares.

 

Fin terapéutico

Como no podía ser de otra forma, redes sociales como Facebook se hicieron eco y ya existen grupos con miles de seguidores. La creadora de su ‘fanpage’ asegura que hay más de 60.000 asociados que comparten dibujos, técnicas e información. Aseguran que para ellos tiene un fin terapéutico.

A día de hoy, una treintena de caricaturistas brasileños trabajan para poder sacar al mercado una nueva edición. Debido al éxito comercial, se ha generado un merchandising con lápices, cajas y hasta bolsos en los que guardar los ejemplares.

Divertido, verdad?

 

 

fuente: gonzoo

 

 

Orgullo Gay, una celebración con mucha historia

Comienzan las Fiestas de Orgullo Gay en Madrid y la ciudad se ha teñido con los colores del arco iris. Marchas, conciertos, carrozas inundan las principales arterias de la ciudad entre el 1 y el 5 de julio pero no será hasta la tarde del 4 cuando se podrá vivir la gran manifestación en pro del colectivo LGBT. Se estima que alrededor de 2,5 millones de personas llegarán a la capital de España con un lema común ¡Identidad sexual y tolerancia! 

Hay quienes aún viviendo en el siglo XXI se siguen llevando las manos a la cabeza ante la exposición y alardeo de conductas sexuales diferentes a lo “normal” pero, ¿qué es lo normal?

Las primeras referencias que se tienen en la historia sobre el Orgullo Gay son más antiguas que el nacimiento de Cristo pero no fue hasta finales de los años 60 del siglo XX, y como resultado de los disturbios de Stonewall en Nueva York, cuando por fin gais, lesbianas, bisexuales y transexuales salieron a la calle para reivindicar sus derechos y dejar de ser perseguidos por una sociedad que imponía cánones ”normales” con conductas anormales.

Londres, Ámsterdam, París o Barcelona son otros lugares del mundo donde también se celebra esta fiesta por la libertad y contra la discriminación sexual. Esto no ha sido de la misma manera siempre. Como diría la canción de Sabina, ”pongamos que hablo de Madrid”…

Años 70, la bandera bicolor

Y tan en bicolor ya que la televisión sólo emitía imágenes en blanco y negro sobre el comienzo del activismo gay en Barcelona. La primera manifestación que se produjo en España tomó las calles de la ciudad condal el 28 de junio de 1977, fecha que pasaría al calendario como el comienzo del Orgullo. A pesar de que lesbianas y gays acudieron a la marcha, sus reivindicaciones no llegaron a tener ninguna repercusión social.

Por fin, ¡no somos delincuentes!

En 1978 se firmó al Constitución Española. Este texto derogaba la Ley de Peligrosidad Social despenalizando la homosexualidad pero tuvo que pasar aún una década para que el colectivo saliera de su sombra y viera por fin la claridad.

Poco a poco la cifra de personas que se unen al Día del Orgullo Gay comienza a ser mayor a medida que las reivindicaciones se simultanean en otros lugares del mundo como Nueva York o Londres. En el año 92 algo más de 500 personas salían a las calles de Madrid por sus derechos. Esta semana serán más de dos millones.

Faltaban aún muchos pasos por dar. En el año 1995, el Congreso de los Diputados aprobaba un nuevo Código Penal por el cual se castigaba la discriminación por cuestiones de orientación sexual. Ya no eran delincuentes y tampoco vulnerables. Será por ello que un año más tarde las marchas del Orgullo colonizaban el país desde Sevilla hasta Bilbao.

En Madrid ya eran más de 3000 personas las que luchaban bajo el lema de visibilidad pues a pesar de los logros obtenidos aún eran señalados con el dedo. ¿La diferencia? Esta vez lo harían con la mano en alto pues apareció la primera carroza en las marchas del festejo.

Adiós a la vergüenza

En el año 2000 Madrid estaba a la cabeza de ciudades europeas con más afluencia de visitantes durante las marchas del Orgullo. Carrozas, látex, marineros, cuerpos esculturales, patrocinadores, prensa, conciertos…y sobre todo aperturismo. Adiós a la vergüenza.

Cada año son más las personas que llegan a la capital para disfrutar de una fiesta que todo un país ha logrado hacer suya con compromiso, esfuerzo y muchas veces contra leyes absurdas que pretendían tapar una realidad social. En 2005 llegó el gran avance con la aprobación del matrimonio homosexual.

Normalización, respeto, libertad, son sinónimos de avance pero también son palabras con mucho peso y con las que millones de personas en el mundo se pueden sentir CON MUCHO ORGULLO.

 

 

fuente: gonzoo