Seis cosas que nadie te contó sobre tu clítoris

Sobre esta parte femenina tan ligada al placer sexual hay mucho que decir … seguro que hay cositas que no sabias!

1. Un clítoris es único e irrepetible. Es el único órgano de tu cuerpo creado con el único objetivo de darte placer. Su papel en el orgasmo es crucial.

2. Ha sido un misterio durante muchos años. Hasta 1998 muchos libros de texto lo consideraban una glándula externa. Fue la uróloga australiana Helen O’Connell quien reveló a través de varias series de ecografías que se trataba de un poderoso sistema de órganos compuesto por ocho partes, y dos terceras partes se encontraban en el interior del cuerpo humano de la mujer.

3. Es mucho más que lo que se ve. ”Cuando la gente habla del clítoris se refiere a la glándula externa que vemos, la parte exterior más sensible, pero eso es solo la punta del iceberg”, dice Rebecca Chalker, profesora de Sexología de la Pace University en su libro ‘Toda la verdad sobre el clítoris’ (The Clitoral Truth).

4. Tiene muchas terminaciones nerviosas. Es la parte más rica en nervios de la vulva, y contiene más de 8000 terminaciones nerviosas, que lo hacen ser el timón del placer del cuerpo femenino. Tiene dos veces más nervios que el pene.

5. En cada mujer puede ser diferente. Eso explica que cada una necesita una estimulación diferente para sentirse satisfecha. Algunas prefieren que se les estimule directamente en el clítoris mientras otras se excitan más si se les estimula en las zonas cercanas y no les gusta nada que se toque directamente su clítoris. Todo depende de la sensibilidad y la biología.

6. Es muy similar al pene. ”Ambos parecen el reflejo del otro en un espejo, solo están organizados de manera diferente”, explica Chalker. “De hecho a las dos semanas de gestación es imposible distinguir el clítoris del pene en un feto. No es hasta la semana ocho de gestación que la testosterona aparece y hace que el pene empiece a tomar forma”, explica la investigadora que señala que la parte interna del clítoris está compuesta por tejido eréctil muy parecido al del pene.

En cuanto a productos eróticos relacionados directamente con la estimulación de clítoris nuestra Reina te recomienda las cremas orgásmicas o clítorianas, ideales para aumentar el riego sanguíneo y hacer que el clítoris este mucho más receptivo y sensible a las caricias.

Vibrador  Recargable A-Moore

Si deseas hacerte con un juguete para disfrutar a solas o en pareja, recuerda que los hay diseñados específicamente para esta parte del cuerpo! Nuestra recomendación del día es el tan ansiado y adorado conejito de Adrien Lastic, discreto , potente y encantador!!

 

 

fuente: mujerhoy

Los nueve ‘pecados’ del primer mes de relación

Un chispazo desencadena todo lo demás. Las relaciones deben superar la frontera de las primeras semanas para consolidarse y dar un paso hacia el compromiso, pero a veces esa frontera es una diabólica carrera de obstáculos. El ansia por sentirnos queridas o la inseguridad pueden hacer que nos comportemos como auténticas psicópatas y echemos a perder justo aquello que andábamos persiguiendo.

 Para evitar los errores en los albores de una relación, el portal de citas EHarmony ha elaborado una lista con los nueve pecados más frecuentes durante la primera toma de contacto con una posible media naranja.

  1. Llegar tarde

    Puede parecer una tontería, pero no lo es en absoluto. Hacer esperar a la otra persona no es solo una falta de educación, sino también una falta total de respeto. A nadie le gusta sentirse despreciado, y menos durante el comienzo de la relación. De modo que, si eres de las que deja todo para el último momento, ponte las pilas y organízate para llegar con 20 minutos de antelación.

  2. Pasarte con las copas

    Un par de vinos pueden ayudarte a sentirte más a gusto y hacer que la cita fluya mejor. Sin embargo, parecer una ebrio durante la cena no hará que él o ella te mire con buenos ojos. Si piensa que no eres capaz de moderarte, podría entender que también eres irresponsable en otras áreas de tu vida. La emoción está bien, pero vivir junto a un torbellino incontrolable no es divertido. Por tanto, un persona que valga la pena preferirá una pareja tímida y sobria -al menos en la primera fase- que alguien que se líe la manta a la cabeza mientras agita el quinto cubata.

  3. Hacer ‘la búsqueda’ en internet

    Es un clásico: conoces a alguien y te lanzas a investigarle en las redes sociales. Te sientes Sherlock por unos minutos (o incluso unas horas). Al final del día sabes dónde estudió, quiénes son sus padres y cuáles son sus cinco grupos de música favoritos. Lo de ‘La Búsqueda’ es una auténtica droga, sí, pero debes dejarla. De modo que bloquea tus instintos y espera para conocer a tu cita por los cauces normales: cena y conversación, de esa forma resultará mucha más natural y divertido para ambos.

  4. Hablarle de tu ex

    Probablemente te marcó para siempre, pero no es el momento de hablar de él o de ella. Cuando comienzas una relación tienes que centrarte en el futuro, no en el pasado. En caso de que sigas siendo amigo/a de tu ex pareja, tampoco deberías compartir los detalles de esa amistad con tu nueva conquista, porque podría crear inseguridad y hacerle creer que tiene un competidor demasiado cerca. El tema de los amoríos pasados debe quedarse en el cajón, por lo menos hasta que tu nueva relación sea un poco más sólida.

  5. Decirle que te estás enamorando

    Hablar de esa clase de sentimientos demasiado pronto puede estropear la relación. Durante las primeras semanas, la pareja aún no es lo suficientemente fuerte como para decir ‘te quiero’. Al principio, los sentimientos de cada uno evolucionan a ritmos diferentes, de manera que siempre habrá una parte más ‘colgada’ que la otra. Dar a entender que estás enamorado hará sentir incómoda a tu pareja y podría arruinar lo vuestro. Es mejor esperar y disfrutar de su compañía, ver cómo se van desarrollando los acontecimientos y dejar el ‘te quiero’ para cuando sea una expresión real y correspondida.

  6. Soltar la ‘bomba’ del matrimonio

    Puede que comiences a quedar con alguien con la idea de terminar teniendo una relación seria. Quizá planeas, en un futuro no muy lejano, casarte y tener hijos. Sin embargo, las primeras semanas de una relación no son el mejor momento para poner ese tipo de cartas sobre la mesa, ya que una declaración así podría asustar a tu pretendiente. Interrogarle sobre su opinión acerca del matrimonio no es buena opción tampoco. La mejor estrategia es esperar, porque entre conversación y conversación, sus perspectivas respecto al compromiso quedarán claras sin necesidad de ponerle contra la espada y la pared.

  7. Criticar

    La línea entre preocuparse y criticar a alguien es peligrosamente fina. Si no te gusta cómo le queda la barba o el vestido que se ha puesto, no es buena idea dejárselo caer en la tercera cita. De la misma manera, debes tener mucho cuidado con las personas que vierten críticas sobre ti demasiado pronto, puesto que es una actitud que seguramente empeorará con el tiempo. Si te dice que debes perder un par de kilos o que no le gusta cómo vistes, posiblemente no sea para ti.

  8. Poner verde a alguien

    Todos tenemos nuestra opinión sobre los demás. Hay personas que nos hacen hervir por dentro y rasgos que no soportamos. Sin embargo, con un puñado de citas con alguien en nuestro haber, no sabemos lo suficiente como para ensañarnos con alguien. Podemos detestar ciertas ideas políticas o algún tipo de acento, pero cuidado, no sabemos si su hermano, por ejemplo, cumple con nuestro objeto de rechazo. Ser moderado puede evitar un comentario muy desafortunado para el que no estáis preparados.

  9. El sexo

    Ese arma de doble filo. Cuando conocemos a alguien que nos gusta, a las pocas citas sentimos la tentación de intimar en todos los sentidos. El deseo aparece enseguida y es difícil decir que no a los instintos naturales. El problema es que ir a la cama sin estar preparados puede abrir una brecha grande en la pareja. Estar seguros de los sentimientos y que fluya cierta confianza es importante para que los juegos sexuales actúen como un vínculo y no un motivo de distanciamiento.

fuente: yo dona

¿Influyen el peso y la altura a la hora de disfrutar en el sexo?

Al observar una pareja donde uno es mucho más alto o más grueso que el otro solemos decir la mítica e inoportuna frase de : “mira…si parecen el punto y la i.” La verdad es que el amor o la atracción sexual no entiende ni de fronteras, ni de centímetros, algo que no es para nada criticable siempre y cuando no influya en la calidad del sexo.

 

Según un estudio realizado por la Universidad Chapman de California la altura y el peso sí influyen en el sexo. La muestra se ha tomado a 60.000 hombres y mujeres heterosexuales. El estudio ha concluido con un dato que puede levantar ampollas en la sociedad ya que afirma que los bajitos tienen menos sexo que las personas de estatura media. ¿En qué se basa la Universidad Chapman para lanzar este dato? Ellos no son de los que tiran la piedra y esconden la mano…todo lo contrario. Según los investigadores, hombres y mujeres buscamos una serie de cualidades físicas en el ser humano con un motivo; procrear.

No es algo casual ni novedoso. Ni siquiera cuando no se está buscando traer un retoño al mundo. Viene intrínseco en el código genético del ser humano. Ellas los prefieren altos y atléticos pues el cerebro considera que determinados atributos son sinónimos de “semental.” Por otra parte, en la prehistoria, los hombres más fuertes solían ser los cazadores, los sustentadores de la tribu y por tanto quienes tenían el poder o llevaban las riendas de la familia.

En el caso de los gustos de ellos hacia ellas la cosa cambia. Las mujeres con curvas resultan más atractivas de cara al futuro y al igual que en el caso anterior, es herencia del pasado; mujeres con grandes pechos o caderas para alimentar a la prole son más llamativas. En conclusión y siempre desde la perspectiva de este estudio, las personas de menos estatura  y delgados echarían menos polvos que el resto. Según palabras del director de la investigación David Frederick, “es posible que las mujeres tengan un umbral mínimo de altura para considerar a un hombre como potencial pareja sexual.”

Al final, para gustos los colores, la  altura, el peso… Es evidente que para un “aquí te pillo, aquí te mato” nos fijamos en los atributos físicos de las personas pero si la elección de una pareja con la que tener un futuro y formar una familia dependiera de lo guapos o atléticos que seamos nos iría bastante mal. La sociedad ha evolucionado y sí, el físico es importante, pero el cerebro lo es aún más.

 

fuente: gonzoo

Sexo para acabar con la depresión otoñal

¿Qué hay de la temible depresión otoñal? Hay muchos datos que dicen que si algo nos puede salvar del hastío de esta estación es la práctica sexual! Genial, no?

Tres de cada cinco españoles se apuntan cada año a tal desafío y viven el cambio de estación con más fogosidad que en ningún otro momento. Son gajes de la naturaleza y ya sea por el fresquito otoñal, que se presta al achuchón, o por cuestiones hormonales, el otoño nos vuelve más zalameros y juguetones con la pareja.

El otoño se caracteriza por esta chispa sexual y las parejas disfrutan de un momento muy dulce cuando vuelven a la rutina después del período vacacional. “Hay mayor disponibilidad para esos momentos íntimos y cercanos”. También los usuarios de Facebook pueden comprobar cómo en los perfiles aumenta el número de amigos que marcan en su estado “en una relación” o “comprometido”.

Al preguntar a la psicóloga Concha Etiens Cruzado las razones de esta efervescencia sexual, aporta varias y las acredita con diferentes investigaciones y también desde su experiencia clínica:

  1. Entre octubre y noviembre aumentan los niveles de testosterona, según la Asociación Española de Andrología. Esto significa que despierta el instinto de apareamiento y el deseo sexual es mayor. Hombre y mujer se lanzan a la búsqueda de pareja y de relaciones. En el varón se produce un mayor flujo sanguíneo hacia el pene, por lo que las erecciones son más prolongadas.
  2. Los hombres consideran que todas las mujeres son más atractivas en los climas fríos.
  3. Las parejas estrechan vínculos debido a la vuelta a la rutina y la bajada progresiva de la temperatura. El ser humano se vuelve más cálido y generoso en sus relaciones.
  4. Puesto que la concentración de espermatozoides es más alta que en verano, es la época propicia para la reproducción. Las posibilidades de fecundación son más altas, de acuerdo con un estudio de Division of Reproductive Healt Center. Nuestros antepasados relacionaban el fin de la cosecha con una mayor frecuencia en sus relaciones sexuales.
  5. El otoño trae consigo una cesta cargada de alimentos excelentes para nuestra sexualidad. Las nueces, las castañas y los tomates son algunos de esos alimentos energizantes y con propiedades afrodisíacas. Una investigación de Smell &Taste Treatmentand Research Foundation reveló que el olor de la calabaza y de los buñuelos, propios de otoño, incrementan un 20% el flujo sanguíneo hacia el pene. La razón podría estar en la conexión tan estrecha entre el bulbo olfativo y el centro del placer del cerebro.
  6. Si el verano es la estación de las rupturas, el otoño propicia la unión. Hay mayor número de solteros disponibles que, animados por esa conjunción de factores climatológicos y hormonales, inician una nueva relación. Los investigadores Jackson Gorham y Andrew T. Fiore, expertos en Comunicación Social, hicieron un seguimiento en Facebook y la conclusión fue rotunda: en otoño aumentan los romances con la misma fuerza que durante los días previos a la fiesta de San Valentín.

Y para cuando llegue el invierno con sus temperaturas extremas, que nos pille precavidos! Con buenos frutos para estimular el apetito sexual y evitar desajustes en nuestro organismo; picardía contra la melancolía; un buen puñado de orgasmos que liberen oxitocina en cantidades suficientes para sentirnos amorosos; y acopio de arrumacos para que pase desapercibida la caída de la temperatura.

 

 

fuente:yo dona

El sexo empieza por la boca

“La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?. Los suspiros se escapan de su boca de fresa. Que ha perdido la risa. Que ha perdido el color”. Con esta sonatina, el poeta Rubén Darío, se hacia una y otra vez una pregunta de fácil respuesta; ¡la princesa está triste porque nadie le come su boca de fresa! La boca es uno de las partes más sensuales del cuerpo tanto para hombres como para mujeres. Una boca bien cuidada, limpia, carnosa, maquillada, sabrosa es un elemento sexual a través del cual los seres humanos tenemos la capacidad de encontrar el placer sin necesidad de la penetración.

Los labios, y nos referimos a los de la cara, son una de las partes más sensibles del cuerpo. Al igual que otras zonas erógenas, como el perineo o el clítoris,están repletos de terminaciones nerviosas culpables de hacernos llegar al placer a través de su estimulación.

A nivel visual es muy atrayente. Morderse un labio, lamer una fruta, sonreír de forma pícara. Este tipo de estimulación visual es sobretodo excitante para los hombres. La boca de una mujer puede ser el inicio de todo un ritual  sexual que finalice con una de las prácticas preferidas para ellos; el sexo oral. El uso de la boca para dar placer no es sólo competencia de las mujeres pues ellos también pueden hacer que una fémina consiga llegar al cielo a través de la estimulación del clítoris con la lengua.

Con la boca no solo lamemos, chupamos o succionamos el cuerpo de la persona. En ocasiones una palabra, un relato erótico, el gemido que se emite cuando se llega al orgasmo puede resultar tan sexy como un simple lametazo.

La saliva es otro elemento clave para gozar de un buen sexo y además ayuda como lubricante natural para que la penetración sea menos dolorosa y mucho más placentera. Eso sí, siempre y cuando la persona esté sana y este líquido sea totalmente inofensivo para la salud. La saliva contiene bacterias que no afectan al buen estado del ser humano y que incluso en ocasiones actúa de antiséptico. No sólo eso, la conexión que establece esta sustancia es la culpable de que nos gusten los besos. Se compone básicamente de agua pero posee una poderosa cantidad de testosterona, hormona que incrementa el deseo sexual.

El beso. De fresa, de limón, de plátano. Los besos nos hacen reconocer a la persona. Ese ligero sabor a tabaco que no olvidas de tu ex. El beso de la mañana con sabor a café. Los besos son la expresión más grande del amor y del deseo. A través de ellos liberamos una serie de hormonas como la dopamina, serotonina u oxitocina que son las causantes de sensaciones como la felicidad. Los besos crean conexiones entre  personas y son tan antiguos como el ser humano.

El primer registro de un beso lo encontramos en el año 2.500 A.C.Esculpidos en piedra en la India, e incluso en el Kamasutra, en donde los ósculos se han utilizado como parte indispensable de algunas posturas y elemento esencial de las artes amatorias. Será por eso por lo que el hombre lo ha plasmado durante toda su historia a través de infinitas obras de arte como ‘El beso’ de Rodin o de Gustav Klimt  o ‘Psique reanimada por el beso del amor’ de Antonio Cánovas.  Está claro que cada persona tiene sus gustos pero cuando hablamos de sexo somos tan exquisitos que deseamos que ese placer sea, a pedir de boca.

Te animas a añadir a tus besos uno de  nuestros productos más picarones?? que te parece un poco de fresa, guaraná o la original nube para tus besos más íntimos?? para los más atrevidos nos acaban de llegar los aceites con sabores tan llamativos como la piña colada o el mojito, ideales para tus juegos más exquisitos.

Si eres de las que buscas nuevas experiencias prueba el “divino placer oral” de la marca Shunga, ideal para darle a tu amante los besos más estimulantes y excitantes. No se quedará indiferente..

 

fuente: gonzoo

¿Por qué nos siguen excitando los uniformes?

No se nos ocurre  mejor forma de empezar esta entrada  que citando a Village People, el grupo musical de finales de los 70, cuyos integrantes vestían los principales uniformes que más excitan a las mujeres y también al mundo gay: policía, soldado, vaquero, obrero, motorista, marino… Matando así dos pájaros de un tiro y asegurándose el público homo y hetero a la vez. Geniales!!

Los uniformes más deseados por los españoles

Poco han variado los gustos desde entonces, ya que según un estudio elaborado por refund.me, el proveedor internacional que ayuda a los pasajeros de las aerolíneas a reclamar sus derechos frente a problemas aéreos, los policías, pilotos y bomberos son los atuendos preferidos por las españolas. La encuesta titulada Los hábitos de viaje y reclamaciones de los españoles, fue elaborada con el objetivo de conocer los pensamientos y actitudes de los usuarios españoles del transporte aéreo, entre más de 1.400 hombres y mujeres usuarios de aerolíneas, con edades comprendidas entre los 18 y los 55 años y procedentes de todas las comunidades autónomas de España. Aunque no se ve mucha conexión entre la erótica de los disfraces y el fin último de esta empresa, el trabajo ha arrojado los siguientes datos: el 29% de las encuestadas reconoce haber fantaseado alguna vez con un atractivo policía, mientras el 27% lo ha hecho con pilotos y el 18% con bomberos. Los cuerpos de tierra y mar le siguen en cuarta posición, primero para los soldados, que provocan al 13,7 % de las participantes, y después la marina. Su atuendo blanco pone moradas a un 11,6% de las encuestadas.

 

La web de encuentros extraconyugales Gleeden ha realizado también un estudio para averiguar el ranking de las profesiones más calientes del verano. El 41% de los encuestados confiesan que les ponen los uniformes. Parece que en época de vacaciones los hombres fantasean, en primer lugar, con las azafatas, le siguen las guías turísticas (el 22%), recepcionistas de hotel (17%), niñeras (11%) y camareras (6%).

Mientras el 37% de las mujeres lo hacen con socorristas; en segundo lugar, 1 de cada 4 participantes, se siente atraídas por un músico, para que les haga una actuación en privado; le siguen los bomberos (17%), los barman (14%) y los médicos (5%).

Otro listado de preferencias, en este caso masculinas, proviene del blog del Dr. Mark Griffiths, un psicólogo y profesor en la Nottingham Trent University, en el que parafraseando al Visual Dictionary of Sex (editado por Dr. Eric J. Trimmer) hace un listado de los uniformes o disfraces que más provocan la imaginación de los hombres: cheerleader (animadora), camarera, enfermera, mujer de la limpieza, secretaria, oficinista y colegiala están en los primeros puestos.

DISFRAZ COLEGIALA - Reina Pícara

Los motivos de la fascinación

El tema de por qué los uniformes suscitan todavía nuestras fantasías, incluso entre los que fuera de la cama se muestran más bien alérgicos a cualquier tipo de autoridad o uniformidad, cuenta con multitud de respuestas, tantas como vestimentas, y elegir la que está más cercana a la realidad es como intentar explicar el inconsciente. Aún así, no faltan intentos. Para empezar, es obvio que determinados cuerpos de seguridad nos garantizan una cierta forma física, ya que a los integrantes del ejército o las fuerzas del orden se les suponen personas entrenadas y no sedentarias. Aunque no hay más que ir a Nueva York y comprobar como ciertos policías carecen de armas para combatir la atracción hacia la comida basura; muy al contrario a los polis tailandeses, por ejemplo, que exhiben unos trajes ceñidos a más no poder, que desatan fantasías en ambos sexos.

Por otro lado, el uniforme arrastra estereotipos, que se supone reúne ciertas cualidades y virtudes. La idea de lo que representa es, por tanto, lo que nos excita. Según Santiago Frago, sexólogo y codirector del Instituto Amaltea, centro especializado en sexología, en Zaragoza,”normalmente la idea que se tiene de un bombero, soldado o policía, incluso de un médico, es la de alguien fuerte, poderoso, que sabe tomar las riendas del asunto y solucionar los problemas, un protector. En el fondo, una persona a la que entregarle el timón de la relación sexual, la responsabilidad de nuestro placer. Es un poco lo que ocurre en 50 Sombras de Grey. Ella es la alumna sumisa que aprende y él, el que enseña y da las pautas. Los hombres, sin embargo, suelen fantasear con mujeres accesibles y dispuestas en cualquier momento”.

Pero el argumento más ingenioso que contesta a esta pregunta viene de la mano de The Philosopher’s Mail, el periódico online de The School of Life, esa asociación empeñada en ofrecernos ideas, programas y servicios para vivir mejor y más sabiamente el día a día. El artículo titulado What do the things that turn us on mean? A brief theory of sexual excitement, dice: “a pesar de que nuestro entusiasmo erótico puede sonar algunas veces  raro y extraño, está, de hecho, motivado por una búsqueda de lo bueno, por un afán de una vida marcada por el entendimiento, simpatía, confianza, unidad, generosidad y bondad. Las cosas que nos excitan son, en el fondo, soluciones a lo que tememos, símbolos de cómo nos gustaría que fueran las cosas”. A continuación pasa a poner ejemplos en los que se cita el problema y la solución. En el apartado de los uniformes, el conflicto está en que “nos da miedo que la autoridad sea hostil, que no entienda nuestras necesidades, que haga nuestras vidas irritantes y aburridas. Todo lo que nos gusta está prohibido y se nos requiere que estemos domesticados y seamos una versión muy poco interesante de nosotros mismos”.

 

Tras este panorama, que bien podría ser una radiografía de la sociedad española, pasa a dar la explicación, “la fantasía sexual que envuelve a gente con uniforme es una solución imaginaria a nuestro miedo a la autoridad. En nuestros juegos sexuales reducimos su poder sobre nosotros. Ahora la autoridad juega a nuestro favor, dándonos la atención que necesitamos, ya no son nuestros enemigos, sino nuestros colaboradores. Imaginamos una utopia en la que la organización y el orden existen para hacernos sentir que todo es más fácil y relajado para nosotros ”. De ser cierta esta teoría, vender disfraces de policía y políticos podría ser una gran oportunidad de negocio que no hay que perder.

El artículo repasa algunas de las fantasías más comunes para demostrar que si nos gusta que nos peguen unos azotes en determinados momentos, eso no significa que seamos masoquistas; de la misma forma que si jugamos a la dominación no necesitamos ser, por narices, unos sádicos. Más bien lo contrario, las fantasías son una forma de exorcizar esos bajos instintos. Santiago Frago apunta como “se han hecho estudios psicológicos en los que se demuestra que las personas violentas o que han agredido a otras, tienen muy poca capacidad para la fantasía, un escaso nivel de imaginación y de poder recrear sus pensamientos”.

 

El paraíso japonés

Si hablamos de uniformes, y por extensión disfraces, Japón es el paraíso para llevar a cabo cualquier tipo de locura, aunque, paradójicamente, es también el país que menos sexo practica. El libro Pink Box: Inside Japan’s sex clubs, de Joan Sinclair (Abrams), compuesto en su mayoría de fotografías, nos acerca al mundo del fuzoku (comercio del sexo), un universo a la vez público y secreto, legal de puertas para afuera pero con prácticas catalogadas de ilegales en muchos casos, y en donde el cliente tiene siempre la razón, pero al mismo tiempo, debe seguir unas normas muy estrictas. Estos clubs permiten practicar sexo con azafatas, mujeres vestidas de colegialas y todos los trajes imaginables, y hacerlo en escenarios recreados a voluntad: vagones de metro, oficinas, interior de un avión, granjas de cerdos…

Los japoneses, grandes fetichistas de los disfraces, cuentan también con todo un atrezo para el pene, gracias a la técnica del kokigami, un juego erótico que consiste en disfrazar al miembro con trajes de papel o tela para sorprender y seducir a la pareja. Las sex shops cuentan con un variado repertorio de vestimentas. El jueguecito ya era practicado por la aristocracia japonesa en el siglo XVII. Ya saben, se empieza por vestirlo, luego se le pone nombre, se le confecciona una personalidad y un discurso y acaba siendo el tirano de la casa.

Lo que sí nos  extraña es que a estas alturas no hayamos avanzado mucho en cuestión de gustos sobre uniformes y disfraces, cuando el imaginario de buenos y malos ha cambiado bastante en los últimos tiempos. 

¿Qué tal el de político corrupto; becario, que sustituiría al de esclavo, o bloguera de moda? El cambiar de personalidad y actuar como tal, algo que también requiere el arte del disfraz, es tan viejo como el mundo y en España lo llevamos practicando desde largo, gracias al carnaval.

 

Te animas??

fuente: el pais

Manual para ver porno en pareja

En la edad de piedra de la pornografía las películas eran hechas por hombres y su fin era que el género masculino se excitara y se aliviara en el menor tiempo posible. Las cintas iban dirigidas no al intelecto ni a la cabeza, sino al pene entero, y lo de menos era la calidad. Con el tiempo, las mujeres empezaron a ver porno y, al darse cuenta de lo malo que era, algunas decidieron hacer películas especialmente diseñadas para ellas, en las que había algo más que penetraciones y felaciones interminables. Cintas en las que además de pechos, vaginas y penes se veía también las caras de los hombres –las de ellas aparecían siempre en un primer plano, cuando practicaban el sexo oral a sus parejas–. Esta idea generó bastante revuelo y a este tipo de pornografía se la llamó porno para mujeres. Algunos hombres, cansados de ver siempre lo mismo, se interesaron también en este nuevo género. La gente empezó a admitir que, de vez en cuando, veía películas ‘guarras’ y algunos lo hacían hasta en pareja. Y así, con el tiempo, el porno dejó de ser algo sucio para pasar a ser algo cool.

Los cines X, que habían sido desterrados por obra y gracia de Internet, volvieron a existir y su prestigio era igual al de los cineclubs. La gente comentaba en el trabajo la última película porno que había visto, deleitándose en las mejores secuencias y, con el tiempo, aquellas primeras películas tan malas, que nadie admitía haber visto ni bajo tortura, pasaron a ser objeto de culto y veneración, como el cine de Fellini o la filmografía de Ed Wood, el peor cineasta de la historia.

En este relato de ciencia ficción, nosotros nos encontraríamos exactamente en el punto en el que la gente empieza a admitir que, de vez en cuando, se conecta a videosporno.tv o pornohub, porque ese es el primer paso para empezar a compartir un mismo interés.

Aunque la confesión de ese pecado es producto también de la enorme mejoría que ha sufrido el cine porno, y del hecho de que su calidad vaya en aumento. Como comenta Erika Lust, escritora, guionista, directora y productora de cine erótico sueca, afincada en Barcelona, “el porno compartido es una tendencia cada vez mayor, que acaba de empezar a ser parte de la vida sexual en pareja. La mayoría de las personas veían o siguen viendo porno a solas porque los vídeos en los tubes son vergonzosos. Yo ofrezco algo distinto, algo novedoso que permite ser disfrutarlo entre dos. Si mis películas todavía están clasificadas como porno para mujeres me gustaría cambiarlo, porque mi público es mucho más extenso y complejo. Actualmente, mi audiencia está dividida entre un 50% de hombres y 50% de mujeres”.

Un estudio llevado a cabo en febrero de este año entre las cabeceras Revistas como Marie Claire y Equire reveló  que el 17% de las mujeres norteamericanas admiten que ven vídeos porno –aunque seguro que hay más que no se atreven a reconocerlo–, y que uno de cada cuatro dólares que se gasta en pornografía, procede de los bolsillos femeninos. Pornhub, una de las webs más populares que ofrecen vídeos guarros gratuitos y que ven 156 millones de personas cada mes, ha reconocido recientemente que un cuarto de su audiencia mundial está compuesta por mujeres. Y dentro de este grupo, las de entre 18 y 24 años, la generación que ha sido amamantada por Internet y los smartphones, constituye el 35% de la audiencia femenina, seguida por el grupo de edad entre 25 y 34 años. 

Si la pornografía ya no está hecha para mastuerzos y si, además, se puede acceder a ella de forma anónima, es muy probable que cada vez haya más fans de este género que, además, lo reconozcan. Y, aunque muchos cineastas o productores vean las webs de porno gratuitas como una competencia desleal, yo diría que han hecho una importante labor de divulgación, mostrando algún que otro vídeo menos convencional y más interesante, que no ha hecho sino abrir el apetito y el interés por buscar algo que hacía tiempo que se necesitaba con urgencia, y que pensábamos que no podía existir: pornografía inteligente.

Si a los hombres les gustaba el porno y a las mujeres les empieza a interesar, no hay razón que impida que ambos vean juntos este tipo de películas, porque, como revela un reciente estudio  llevado a cabo por los investigadores canadienses Kevin Alderson y Marley Resch y publicado en The Journal of Sex and Marital Therapy, las parejas que ven porno unidas permanecen unidas.

El experimento se centró en estudiar el impacto en las relaciones de pareja del uso de pornografía conjuntamente entre los dos miembros, o por separado y, en este caso, con las dos variantes posibles: cuando el otro compañero lo sabe y lo admite, o cuando se hace a escondidas. Los resultados fueron que cuando las parejas ven cosas sucias juntas, y han acordado previamente lo que es aceptable y lo que no, tienden a tener relaciones más satisfactorias sexualmente y más prósperas, debido al nivel de honestidad y comunicación.

En el extremo contrario estarían las parejas en las que uno de los miembros ve porno, pero sin que el otro lo sepa, generalmente los hombres. Estas uniones eran las que puntuaban más bajo en satisfacción y en nivel de complicidad.

Pero para iniciarse en esta nueva asignatura en la vida sexual de las parejas, no estaría de más observar algunos principios o ideas básicas.

Es importante ver, al menos, la mitad de la película

Las películas o videos porno no son como esas clases de aeróbic o zumba, en las que hay que repetir e imitar los movimientos de la profesora, al mismo tiempo que las vemos. Tampoco debemos esperar que su efecto sea el que producían en nuestra infancia las películas de Supermán o de Tarzán, que nada más acabar nos urgían a hacernos con una capa o un taparrabos e imitar, incansablemente, el grito del amigo de los monos para horror de nuestros sufridos padres. De hecho, la visión de material erótico no tiene ni siquiera que acabar en sexo. Su función, como explica Erika, “es estimular, ya sea física o mentalmente. Empujar hacia la sensorialidad erótica y crear sensaciones de placer. Mi trabajo apunta a excitar más la mente e inspirar”.

Los que le dan al play y a los diez minutos están ya quitándose la ropa están de enhorabuena, pero eso no es ver porno. Eso es practicar el sexo con ruido de fondo. De la misma manera que cuando vamos al cine con alguien que nos gusta, elegimos los asientos de atrás y nos ponemos falda sin ropa interior, nuestra intención, probablemente, no es ver el último trabajo de Aki Kaurismäki.

Hay que evitar compararse con las actrices y los actores que vemos en pantalla

La pornografía debe servir para estimularnos, no para hundirnos en la más absoluta de las miserias, por eso hay que evitar a toda costa compararse con las chicas y chicos que realizan esas proezas sexuales, porque seguramente saldremos perdiendo y con un nuevo complejo más en nuestra extensa lista: ¡maldición, no puedo bailar twerking al mismo tiempo que recibo sexo anal! Los investigadores canadienses del estudio anterior, mantenían la hipótesis de que la negativa de muchas mujeres a ver cintas eróticas, se debía a que “pueden ver la pornografía como una forma de competición, en la que ellas parecen no satisfacer las necesidades de sus parejas”. Lo que se agrava en el caso de que la visión de este tipo de material se haga a escondidas o de forma compulsiva. Algo que incluso algunas personas pueden sentir como un cierto tipo de infidelidad.

Pero los problemas que se derivan de la comparación pueden afectar también a ellos, que empiezan a considerar que sus penes no dan la talla o que eyacular antes de las dos horas encierra un trastorno fisiológico. En estos casos, hay que recordar que el cine es un mundo de ilusión y fantasía, que la sangre en la pantalla es salsa de tomate y que los actores porno tienen extras y ruedan las películas por secuencias, nunca de un tirón. Y que si nos pasara lo mismo con este género que con el cine de Hollywood, los hombres solo querrían ver películas de Mickey Rourke y ellas de Renée Zellweger.

El porno siempre puede enseñarnos algo nuevo

Jamás afirmaría que las webs de contenido pornográfico puedan sustituir a una buena educación sexual, especialmente en la adolescencia, si es verdad que, en la edad adulta, pueden resolver ciertas dudas o situarnos en el contexto adecuado, siempre y cuando uno haya comprendido el punto anterior. Existen términos y practicas sexuales que desconocemos y es aquí donde el cine porno puede sacarnos de dudas o presentarnos una panorámica que, según los gustos, resultará tentadora y nos incitará a probarla, o actuará a modo de mata pasiones, con lo que podemos tacharla ya de nuestra lista. Por el ciberespacio existen también tutoriales en materia erótica que tratan sobre aspectos muy específicos del sexo y dan consejos sobre ellos, como Guide to Wicked Sex, del educador sexual Tristan Taomino, en vivid-ed.com, y que contempla todos los temas, desde el bondage sexual, a como una mujer puede dar placer anal a un hombre.

 

 

Hay que encontrar el subgénero que más nos motive

Esta nueva afición, compartida entre dos, hace que muchos cineastas empiecen a satisfacer los gustos de este colectivo. Erika Lust recomienda “XConfessions.com, es una buena opción pensada para parejas. Yo les diría que se hagan socios y que miren las pelis que rodamos, que se inspiren en ellas y que nos compartan sus confesiones y fantasías. Si son lo suficientemente buenas, tal vez las rodemos”.

Pinklabel.tv, es una web que se publicita con el eslogan de “Porno con buen gusto” y en la que pueden encontrarse, además de porno feminista, cosas diferentes y aptas para todos los gustos. Mientras theromancesseries.com, en el lado opuesto, es otro portal especialmente indicado para románticos donde abundan las velas, los exquisitos decorados y la luz tenue.

No hay que olvidar que ellas son siempre más exigentes

Como Erika Lust declaraba en un artículo de The Telegraph, titulado What a girl wants. The rise of porn for women, “enseño, tacto, intimidad, conexión. Muestro los ojos, ya que las mujeres cuando ven porno se fijan también en la expresión de la cara del hombre, no solo en su cuerpo”. Un dato que, como comenta el artículo, confirma un estudio publicado en The Archives of Sexual Behavoir, que revela que mientras ellos se centran en las caras y cuerpos de las actrices, mientras ven porno; ellas tienen en cuenta a los dos géneros, dando prioridad a las caras masculinas y los cuerpos de su mismo sexo.

Esta especial predilección femenina por las expresiones y no tanto por las medidas o tamaños, hace que las mujeres sean más sensibles a la interpretación y detecten más rápido si los actores están disfrutando o no. Muchas féminas, como cuenta el artículo de The Telegraph, prefieren ver vídeos caseros, porque los consideran más auténticos y porque piensan que su fabricación ha sido un acto más voluntario. La trastienda del porno interesa también a las mujeres. Como Erika afirma en el artículo anterior, “las mujeres son mucho más críticas y tienen en cuenta todos estos aspectos”.

 

fuente: el pais

Cuando el sexo se convierte en nuestro mayor miedo

¿Se puede vivir sin sexo? Ya sabemos que existen personas asexuales que lo hacen perfectamente o demisexuales que solo tienen relaciones con otros seres humanos a través de un vínculo emocional. El sexo no lo es todo en la vida pero es parte de un todo que se llama sociedad. En la que vivimos actualmente la influencia del sexo es más que evidente. Vemos la desnudez en publicidad, las redes sociales están plagadas de sexo, la literatura y el cine muestran cada vez más las artes amatorias y como no, el porno sigue siendo la palabra más buscada de Internet. ¿Cómo sobrevivir a una sociedad hipersexualizada cuando se le tiene auténtico pavor al sexo? 

Se denomina ”erotofobia” al trastorno que sufren las personas que sienten temor ante el sexo. El término proviene de ‘eros’ que hace referencia al dios griego del amor y ‘fobos’ (fobia, temor). Normalmente quienes lo padecen suelen aislarse del mundo. Además, son incapaces de mantener relaciones aunque se enamoren. Reaccionan de forma negativa ante cualquier asunto de índole sexual llegando incluso a mostrarse agresivos.  

¿De dónde proviene la fobia al sexo? Varios factores son los culpables de que una persona reaccione mal ante el sexo. El entorno social donde se crece es esencial. Una familia demasiado conservadora puede condicionar la educación de los hijos considerando el sexo como un tabú o lo que es peor, como algo malo. Suelen ser personas que desconocen todo lo relacionado así como el uso de anticonceptivos. 

Otros factores mucho más graves son consecuencias de violaciones o el hecho de haber sido obligados a mantener sexo con la pareja o ejerciendo la prostitución. El miedo o la culpa que emerge de lo anterior está por encima del placer o de ver la sexualidad como algo normal entre seres humanos.

La autoestima de cada persona también es un elemento clave a la hora de conocer las causas de rechazo o temor al sexo. Estas personas pueden incluso llegar a mantener relaciones sexuales pero se culpan de si la pareja tiene un ‘gatillazo’, no llegan al orgasmo y lo común en el caso de ambos es la anorgasmia y frigidez.

El acercamiento a la sexualidad por parte de un sexólogo y acudir a una psicólogo o psiquiatra para superar la dolencia es la clave. También es importante no culpabilizarse ni culpabilizar, todo lleva su proceso. Está claro que el sexo puede resultar desde la experiencia más bonita y placentera a la más grotesca y desagradable. Reconducir a la persona es esencial para que disfrute de uno de los elementos clave que nos ha concedido la naturaleza.

 

 

fuente: gonzoo

Decálogo para protegerse de una Pareja Asfixiante

Primero te seduce y te colma de atenciones. Cuando ya te ha enamorado, empieza a limitar tus movimientos y a querer gestionar tu vida social. Cuando te quieras dar cuenta, ya te habrá aislado de tus amigos y de otras personas queridas. Una vez que te tenga bajo su control, intentará manipular tu mundo. Por momentos creerás enloquecer e incluso conseguirá que llegues a cuestionarte tu estado mental, pensando que así quedarás para siempre bajo su control. Si por esta causa se te ocurre en algún momento perder tu equilibrio emocional, aprovechará esa crisis nerviosa como prueba de un posible trastorno.

Con esta secuencia, el psiquiatra Luis De Rivera describe la situación que se desarrolla en muchos hogares a causa de una pareja controladora y asfixiante. El escenario es similar al que protagonizaron Charles Boyer e Ingrid Bergman en la película ‘Gaslight’ (1944), un clásico del thriller psicológico que sigue repitiéndose en demasiadas parejas.

El mito de la media naranja, y el deseo desesperado de encontrar la otra mitad que nos complete, han convertido muchas relaciones en un rosario de maltratos y humillaciones. “Destruye el yo individual y hace que en esa fusión de hombre y mujer, uno acabe devorado por el otro”, indica De Rivera. El motivo fundamental es la inseguridad de la parte de la pareja que pretende controlar el mundo de los dos. “Esa inseguridad -dice- deriva en celos, desconfianza y miedos. El amor se transforma entonces en apego, una emoción que implica dependencia y necesidad de conjugar cada verbo en plural. En el amor existe confianza y gusto por compartir, pero también un espacio vital y físico para cada uno. En el apego, sin embargo, solo hay una actitud posesiva que lleva al maltrato psicológico y, en ocasiones, a la violencia física o sexual”.

 

Este sentimiento de apego resulta letal para la pareja, pues acaba por minar el amor. Es también destructivo para el individuo, tanto para el que sufre el control como para quien tiene esa necesidad de dominar e inspeccionar cada movimiento de la persona que cree amar. “La persona asfixiante normalmente sufre soledad y una falta de seguridad en sí misma. Y eso es lo que le vuelve posesivo. Convierte a su pareja en sospechosa, no sabe de qué, y necesita revisar su bolso, curiosear en su móvil, examinar sus redes sociales y seguir sus pasos. Cualquier incidente levanta su sospecha. Y reacciona. Los arranques de pasión e ira se hacen constantes e insoportables”.

Una personalidad tan obsesiva y controladora es habitualmente el resultado de una carencia afectiva que se arrastra desde la infancia. “Muchos niños que crecen con miedos, falta de amor e inseguridades pasan a ser adultos con una necesidad enfermiza de sentirse queridos. Por eso, se aferran a su pareja con el temor constante de la pérdida y del abandono”, explica el psiquiatra.

Es un comportamiento tan común en hombres como en mujeres. Son personas dependientes e inestables emocionalmente. El sufrimiento que transmiten es tal que, en lugar de atraer a la pareja, hacen que se aleje cada vez más, a pesar del amor.

De Rivera deja claro que esta actitud despótica, además de abominable, resulta inadmisible: “Lo normal en la relación es sentirse libre y, cuando no es posible, tratar de interrumpir este ciclo de acoso desde la primera señal”.

  1. Si su necesidad de control es persistente, no confundir su conducta con una muestra de amor romántico. No existe nada que lo justifique.
  2. No permitir que se haga cargo de todas las tareas y responsabilidades. Esto le permite hacerse fuerte en su conducta posesiva.
  3. Actuar con tranquilidad. Quien vive sintiendo el martillazo constante comete más errores y sufre, por tanto, de manera más intensa esa sensación agobiante de su controlador.
  4. Por más que el otro insista, no descuidar jamás el círculo de amistades y familiares.
  5. dentificar los hábitos de la persona obsesiva y no tolerar esos métodos de asedio que vulneran el espacio personal y privado: Llamadas continuas, hacerse con cualquier contraseña, afán por colarse en todas las conversaciones u obsesión por conseguir los números de teléfono de toda la familia, amigos y compañeros de trabajo.
  6. Acostumbrarle a que el teléfono móvil, igual que otros dispositivos, pertenecen a la esfera privada y son inviolables.
  7. No cometer el mismo error de controlar sus pasos. Nada de peleas, venganzas o noches en vela a causa del sufrimiento. Hay que tratar de atenuar el dolor y ser proactivo.
  8. Marcar distancia. No existe disponibilidad absoluta para el sexo, para responder a sus llamadas o para atender sus requerimientos las 24 horas del día.
  9. Si persiste el amor, intentar fomentar su autoestima y valorar con él la posibilidad de buscar ayuda psicológica o una terapia de pareja.
  10. No buscar un único culpable. Cada uno debe responsabilizarse de su parte de la situación creada y tomar las medidas necesarias para conseguir una vida en común armoniosa.

Como advierte el psiquiatra, puede que el amor no sea suficiente para lograr ese espacio íntimo e infranqueable. Si a pesar de todo esfuerzo, la relación ahoga e impide el crecimiento y desarrollo personal, quizá una ruptura a tiempo evitará mayor desgaste físico y psicológico.

 

fuente: yodona