Propósitos sexuales para mejorar nuestras relaciones

1. Planificar el placer, tanto como el trabajo

Cuando somos adolescentes o estamos enamorados nuestras hormonas y genitales tienen un peso considerable en las actividades diarias y ellos mismos se buscan huecos en nuestras apretadas agendas. Sin embargo, la cosa cambia cuando cumplimos años o llevamos tiempo con la misma pareja. El trabajo, las obligaciones cotidianas, el estrés, el gimnasio, los niños, la compra, las redes sociales, la serie de televisión del momento… Todo va antes que la sexualidad, esa maravillosa y gratuita capacidad de pasarlo bien que empezamos a explotar cada vez menos, aunque evocamos con verdadero fervor.

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Dejar los encuentros sexuales en manos de la espontaneidad, si no se pertenece a los grupos anteriores, es como esperar que nuestro jefe nos llame y nos suba el sueldo. Planear y reservar momentos de lascivia, ya sea solo/a o acompañado/a, y convertirlos es citas ineludibles es una buena manera de que el sexo no pase a ser un recuerdo vintage. Aquí ocurre como con el ejercicio físico. Si no nos apuntamos a un gimnasio o actividad los lunes, miércoles y viernes de 7 a 9, va a ser muy difícil que nosotros mismos hagamos deporte en casa. Fíjate un día a la semana para el desmadre!

2. Atreverse a experimentar cosas nuevas

La vida sexual debería asemejarse a esa etapa infantil en la que estamos en permanente fase de experimentación y en la que, poco a poco, vamos reduciendo la lista de experiencias desconocidas. Por supuesto que hay cosas que a primera vista no activan ni de lejos nuestros jugos gástrico; pero excepto estos ejemplos extremos, tal vez deberíamos ser más propensos a dejarnos sorprender por los sabores del mundo.

Ideas preconcebidas, estereotipos o reglas autoimpuestas son algunos de los principales obstáculos para probar cosas nuevas. “Y el sentido del ridículo”, apunta Molero, “es un gran inhibidor sexual que nos impide hacer muchas cosas. Porque además, la risa no casa muy bien con el sexo en nuestra mentalidad, y no debería ser así”. Todos, cada uno adaptado a su personalidad sexual, tenemos cosas que nos gustaría probar y que no nos atrevemos. Es el momento de hacerlo.

3. Comunicar lo que nos gusta y lo que no

La mala o nula comunicación en pareja puede ser una de las causas de que nuestra vida sexual no esté discurriendo tal como nos gustaría. Un fluido y grato intercambio de ideas, preocupaciones y anhelos es una de las características de las uniones felices, fuera y dentro de la cama. Lo que ocurre es que no siempre nos atrevemos a expresar nuestros deseos eróticos con claridad, tacto y en el momento indicado.

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A menudo esperamos que el otro adivine nuestras preferencias sexuales, zonas erógenas favoritas, tiempos, fantasías y eso es imposible. Es posible también que muchas personas se nieguen a dar instrucciones más claras sobre lo que les gusta en la cama durante tiempo y un día estallen y le echen en cara al otro su escasa pericia. En el mejor de los casos, se lo dirán de buenas maneras pero durante el acto sexual, lo que tampoco es muy aconsejable. Es mejor buscar un momento tranquilo y comunicar, de forma amable, lo que nos pone o no. Y un ejercicio que siempre recomendamos  para descubrir las preferencias eróticas del otro es jugar al ‘esclavo sexual’. Un miembro de la pareja se encarga ese día de satisfacer los deseos del otro y hacer, expresamente, lo que se le pida”.

4. Mantener el cuerpo en forma y la mente caliente

La bendita corporeidad requiere de un cierto mantenimiento para que el vehículo en el que nuestra sexualidad se expresa pase cada año la ITV. Fumar y beber de forma habitual son dos de las prácticas que más afectan a la vida sexual. El tabaco es el enemigo número uno, ya que los problemas respiratorios, vasculares, de piel y de sequedad de los tejidos y mucosas, tan típicos del fumador crónico, son muy nocivos para el desempeño sexual. El sedentarismo es otra cosa a evitar. La barriga no solo es antiestética, sino que a menudo es la parte visible del síndrome metabólico, un grupo de condiciones que nos predisponen a desarrollar una enfermedad cardíaca o diabetes y, por supuesto, una alimentación sana tiene también su repercusión positiva en nuestro cuerpo y estado de ánimo.

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A nivel mental, lo que va muy bien para el sexo es estar motivado, tener ilusiones, proyectos de vida, sentirse vital y activo. Esta cualidad es una de las más eróticas que existen y para activar el deseo, lo mejor es pensar en sexo. Y no solo nos referimos a cultivar las fantasías sexuales, sino a reservar momentos para dejar que la mente divague en modo erótico. Echar a volar la imaginación sin una ruta previa, como cuando salimos a pasear sin rumbo, solo con nuestra atención despierta y dispuesta a dejarse llevar.

5. Indagar en nuestra personalidad erótica

Si nos conocemos poco a nosotros mismos, en materia de sexo la mayoría habita a un perfecto desconocido porque las escasas enseñanzas sexuales que hemos recibido se centran en medidas higiénicas, anticonceptivas y, con suerte, enfocadas a conocer mejor nuestros cuerpos, pero poco o nada se enseña sobre nuestra personalidad sexual. ¿Es nuestra historia erótica un reflejo fiel de nuestros gustos, preferencias, inclinaciones o una sucesión de actos destinados a agradar al otro/a, a pretender dar una imagen de personas liberadas sexualmente o a seguir determinadas ideologías, tendencias o doctrinas morales? ¿Cómo hubiera sido nuestro pasado sexual si pudiéramos obrar libremente, sin miedo a las consecuencias?, ¿qué cosas habríamos hecho que aún tenemos pendientes y a cuáles hubiéramos dicho no?, ¿cumple nuestra pareja con nuestras expectativas o más bien nos dedicamos nosotros/as a cumplir las suyas?, ¿cómo somos realmente cuando nos quitamos, no solo la ropa sino la máscara?

El mundo del sexo cuenta con muchos manuales y material audiovisual en el que podemos ver como se ejecutan todo tipo de prácticas. Saber cuáles son las que realmente nos gustan es más difícil porque la filosofía o psicología sexual es una materia todavía pendiente. Hay, por lo tanto, que profundizar en uno mismo, hacer las cosas de forma consciente; pararse y analizar, de vez en cuando, los orígenes de nuestros deseos. Y prepararse para llevarse más de una sorpresa.

6. Huir del capitalismo sexual

El contexto político social influye en nuestra sexualidad y viceversa; y si durante siglos la Iglesia Católica diseñó nuestros encuentros y disfrute, lo que se conoce ya como ‘capitalismo sexual’ empieza a hacer lo mismo con tácticas diferentes. El sexo es un producto más de consumo y la forma en la que lo usamos determina nuestro perfil y estatus en la sociedad.

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Una característica del capitalismo salvaje es la desigualdad. La riqueza se acumula en manos de unos pocos mientras otros se hunden en la pobreza. Sexualmente hablando, la clase media empieza también a desaparecer y mientras unos se embarcan en maratones sexuales asistidos por fármacos (viagra) o drogas (popper), lo que ya se conoce como chemsex; en el otro extremo, cada vez hay más adultos que continúan vírgenes pasados los 35, y no solo en Japón. La asexualidad crece al mismo tiempo que el índice de encuentros sexuales entre parejas disminuye respecto a décadas anteriores.

Actualmente hay tanta oferta de encuentros esporádicos que la gente no pierde tiempo intentando conocerse, entenderse, gustarse.

Como ves hay para todos los gustos y colores 😉

 

fuente: el pais

Comprar tu primer juguete erótico, dudas?

Los tabúes sobre los juguetes sexuales parecen estar desapareciendo, no solo hacen relaciones sexuales más satisfactorias y placenteras, sino que también tienen efectos favorables sobre la musculatura y los tejidos pélvicos”.

Como en todo, siempre hay una primera vez en lo que a la compra de estos juguetes se refiere y no siempre sabemos por dónde empezar a buscar ni qué deberíamos tener en cuenta. Estas son las preguntas que debe hacer antes de comprar su primer juguete sexual.

¿En qué parte del cuerpo quiero usarlo? 

La oferta es tan amplia que puede resultar confusa e incluso agobiante. Por eso, el primer paso antes de comprar es pararse a pensar en qué parte del cuerpo lo queremos usar. Hay que definir si quieres un producto para zona externa o lo prefieres para penetración. El diseño puede cambiar mucho dependiendo del uso.

Vibrador Punto G

En cambio, “si queremos explorar nuestro punto G, nos decantaríamos por un vibrador cuya punta sea curvada”

¿En qué etapa de la vida estoy? 

No solo se trata de analizar las características del juguete, sino también las de quién lo va a utilizar ya que cada mujer tiene unas necesidades diferentes según sus características personales. Así, por ejemplo, hay que tener en cuenta factores como la edad, si se han tenido relaciones sexuales o si se es madre. “Las mujeres con el himen íntegro pueden adquirir vibradores de un tamaño más pequeño”, aclaran las ginecólogas. Respecto a su uso en mujeres embarazadas, siempre que la gestación esté transcurriendo de forma normal, sin complicaciones obstétricas que lo contraindiquen, también se pueden usar para reforzar la musculatura pélvica. Y para aquellas que se encuentren en periodo perimenopáusico, el uso de vibradores es especialmente aconsejable: Está suficientemente documentado que una sexualidad satisfactoria influye sobre los tejidos de la pelvis disminuyendo el riesgo de atrofia vaginal. También tienen efectos beneficiosos para prevenir y mejorar la incontinencia urinaria.

¿Qué medida debo elegir? 

El tamaño, a la hora de elegir un juguete erótico —o al menos el primero— sí importa!  Si somos principiantes, lo aconsejable sería empezar por un tamaño pequeño que facilite la inserción y no cause dolor. Y no solo importan las medidas del juguete, sino también las de la persona, sobre todo si vamos a optar por un dildo doble —que estimule tanto para la vagina como el clítoris— porque la distancia entre estas partes del cuerpo no es la misma en todas las mujeres y esto, concluye un estudio de la Emory University (EE UU), influye en la probabilidad de que experimente regularmente el orgasmo.

Vibrador Billy The Kid

¿Que estilo de juguete me gusta? 

En el mercado hay infinidad de modelos y marcas pero la principal diferencia es si te gusta más un juguete de estética real, es decir, con forma de pene natural, o por el contrario optas por un modelo más fantasía y de estética moderna. Como en la vida, para gustos colores!

¿Cómo debo mantenerlo? 

Aunque el placer sea la prioridad, no debe olvidar preguntar cómo se cuida el objeto. Principalmente por una cuestión de salud, ya que se  dan casos de infecciones por un uso incorrecto de estos instrumentos. Para evitarlo, hay que lavarlo con agua y jabón neutro después de usarlo y una vez seco guardarlo en alguna funda o estuche que tengamos para protegerlo de polvo y suciedades.

Si el juguete va a ser compartido o introducido por varios orificios, al igual que en las relaciones sexuales, será necesario contar con el uso del preservativo para evitar infecciones de transmisión genital. Y hay que tener especial cuidado con los “juguetes caseros”,  según el material, pueden originar lesiones en el aparato genital y obligarte a pasar un mal rato en las Urgencias de tu hospital más cercano.

 

 

fuente: buena vida

Plan de ataque para evitar la ruptura post vacacional

En septiembre y octubre se presenta casi un tercio de las demandas anuales de divorcio. El 28% del total. ¿Y a quién hay que echarle la culpable? Pues al tiempo libre y a la cantidad de horas que pasamos juntos. Un plan de vida que para algunos es una auténtica olla express. “No es que las vacaciones provoquen divorcios, si no que la rutina enmascaraba problemas en la pareja que la vida cotidiana no permitía abordar”, puntualiza la psicóloga infantil y de familia de la Clínica Corachán Laura Górriz.

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Pero nos negamos a pensar que la única alternativa, tras unas semanas de tensión, es ir haciendo las maletas para hacer vida por separados. Por eso hemos hablado con Górriz, y otros expertos en terapia de pareja, para que nos aclaren las ideas y podamos evitar una ruptura (si de verdad es lo que queremos):

1. A examen. Sé sincera: ¿Si cambiaras algunos detalles de la rutina, crees que las cosas irían mejor? ¿Consideras que la falta de comunicación es uno de los principales problemas? ¿Si encontrarais un espacio/actividad a la semana para compartir entre los dos, sería positivo para vosotros? Si has contestado que SÍ a las 3 preguntas, “divorciarse no es la solución, si no lo que necesita tu pareja es un reencuentro”, según Górriz. Next?

2. Mirarse en el espejo. Es importante tomar conciencia de lo que nos pasa a cada una de nosotras y con nuestra pareja “y asumir la responsabilidad propia”, recomiendan Mª Laura Fernández y Anna Oria, psicóloga y terapueta de Terapia Psi.

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3. Hacer la lista de los cambios. Una vez hecho el examen de conciencia, hay que hacerse la siguiente pregunta: ¿Qué cambios estoy dispuesto a hacer yo para que la relación funcione?, como propone el psicólogo Clínico Héctor Galván del Instituto Madrid de Psicología. Y sostiene que es importante ver la crisis como una oportunidad para salir reforzados como pareja.

4. Momento face to face. Pero no solo hay que hacer una reflexión interna. También es importante “compartir nuestras creencias y emociones sin pretender tener ninguna razón con respecto al otro”, agregan Fernández y Echevarría. Para ello, puedes volver a las tres preguntas iniciales y sentarte con tu pareja para responderlas conjuntamente “con propuestas coherentes y realistas”, incide Górriz.

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5. Y pasar a la acción. Como último consejo, puede ser positivo realizar una lista con las cosas que os gustaría hacer el resto del año. Disfrutar del tiempo libre (y hacerlo juntos) siempre puede ser una buena opción.

Toma nota y que el final del verano no sea el final del vuestra relación!

fuente: womens health