4 juegos sexuales inspirados en ’50 sombras más oscuras’

1. Disfrazarse y seducir, de nuevo, a la pareja

 La filosofía del carnaval encierra un componente muy erótico que es la posibilidad de ser otro por unas horas, reinventarse o interpretar un papel.

Para empezar, hay que conseguir que la pareja o la persona a la que queramos sorprender de nuevo se preste a acudir a una fiesta de disfraces, solo o con amigos.

El juego se centra en que la persona encargada de la seducción debe decir a su ‘víctima’ que no acudirá a esa fiesta, ya sea porque está fuera por trabajo, se pone enferma repentinamente o alguna causa de fuerza mayor. Hay que buscar una excusa creíble y convencer al otro de que vaya a divertirse sin nosotros. El paso siguiente es que la persona que organiza el juego debe disfrazarse lo mejor posible porque su deber es acudir a esa fiesta, sin que el otro lo sepa, y tratar de seducirle.

2. Tener el control, aunque sea remoto, ‘Tú tienes el mando”.

¿Qué es más excitante en el sexo, tener el control o cederlo?; y, seguramente, la mayoría contestaría que lo ideal es una mezcla de ambas cosas.

Escoge uno de los juguetes con mando que te ofrece nuestra Reina y una vez que tengamos el aparato adecuado y alguien dispuesto a ocuparse de los mandos, se trata de ir a algún sitio público, jugar y explorar los propios límites; contando siempre con la posibilidad de ir al baño a aliviarse, sola o acompañada.

Huevo Vibrador + Mando LRS

En 50 sombras más oscuras no falta la escena del restaurante, en la que Grey le pide a Anastasia que se quite las bragas. Para superar esa escena solo hace falta pasarse antes por Reina Pícara. El juego admite todo tipo de retos, recompensas o castigos, como el de quedarse sin postre, si se está cenando rodeada de gente.

3. Atar o ser atado

Cualquiera que haya pasado de la postura del misionero dispone de unas esposas.

Independientemente de nuestro grado de simpatía hacía la filosofía BDSM, uno debería probar, al menos una vez en la vida, el juego de las ataduras.

Kit para atar a la cama

 

El placer de este juego, para el que se queda ‘indefenso’, está en la entrega y en la sensación de vulnerabilidad e indefensión, que hacen subir la adrenalina y la excitación, sin contar con que muchos disfrutan de la sensación física de sentir la presión de las ataduras. Para el activo, el que ata, el gusto está en tener el poder y en las grandes posibilidades creativas que eso brinda. A partir de aquí cada uno puede diseñar el plan a su medida, o no planear nada y dejarse llevar; pero la gracia está en calentar al otro y llevarlo al límite para luego seguir o parar y dejarlo aún más desorientado, si cabe.

Además de las clásicas esposas actualmente nuestra Reina te ofrece desde cuerda, cinta bondage hasta correas de cama de lo más excitantes!

4. Jugar a ser otro

Todos tenemos fantasías, en mayor o menor medida, que nos gustaría realizar pero que vemos casi imposible que se de la posibilidad o circunstancias para que ocurran.

Una de las fantasías más comunes es tener sexo con un completo extraño, que nos aborda en un bar o en la calle.

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Pero si se cuenta con un partenaire, con ganas de jugar, se puede emular esta ficción. Tan solo hay que escribir el guión. Por ejemplo, busquemos una calle con no demasiados bares –tarea difícil si uno vive en España- y quedemos de encontrarnos en alguno de esos locales, sin especificar cuál, entre las 20:00 y las 21:30. Vistámonos de forma algo distinta, de acuerdo a nuestro personaje, que puede ser un ejecutivo extranjero en viaje de negocios, una turista sola en la ciudad, una trabajadora o trabajador del sexo en busca de clientes… Actuemos conforme a nuestro papel y tengamos cerca un lugar donde poder llegar a mayores: habitación de hotel, coche, confortable baño de algún restaurante o discoteca. Y experimentemos la sensación de ser otro, sin juzgarlo ni esperar nada de él. Es probable que le cojamos el gusto y hasta que algún día nos den el Goya a la mejor actriz o actor revelación.

Has tomado nota??

fuente: el pais