Descubre el Bondage

En el mundo del sexo hay pocas cosas prohibidas a estas alturas. Cada vez perdemos más los complejos y nos atrevemos a probar cosas nuevas en la cama, o en cualquier otro espacio posible en el que dar rienda suelta a la pasión y al amor. Si quieres probar cosas nuevas con tu pareja el bondage es una de las prácticas a tener en cuenta.

Básicamente el bondage consiste en inmovilizar al otro y que éste confíe totalmente en su pareja. Simplemente con esto bastará para excitar a ambos, el sumiso y el que actúa por iniciativa propia. No es una cuestión de amor, sino de confianza y respeto mutuo. Las posibilidades son muchas y la intensidad de los juegos varía sustancialmente en función de lo que cada uno quiera. De este modo se puede empezar por un nivel básico y, si la pareja está conforme y disfruta con ello, ir incrementando la inmovilización y el nivel de placer.

Como cualquier otra práctica de sexo, lo principal es llegar a un acuerdo con la pareja acerca de lo que se va a hacer, que está permitido y que no. Uno ha de actuar como dominante frente al otro, que estará inmovilizado, así que la confianza ha de ser plena. De no ser así es mejor evitar este tipo de prácticas porque las cosas pueden acabar muy mal.

 

Cómo empezar

Tal y como os comentábamos la esencia del bondage es la inmovilización de uno de los miembros de la pareja. Lo habitual para conseguirlo es atar los brazos o también los brazos y las piernas. En función del gusto de cada uno se pueden tapar los ojos e incluso usar el dolor para excitarse mutuamente.

Aunque si sois novatos en este terreno del sexo, más vale dejarlo para más adelante y empezar por lo que podríamos calificar como bondage suave. Un miembro de la pareja ha de ser el dominante y otro el sumiso, pero se pueden intercambiar los roles en sucesivas sesiones. Eso ya queda al gusto de cada uno.

Hay que tener en cuenta que mientras se practica bondage, una de las partes puede alcanzar un nivel de excitación muy elevado y no percatarse de si su pareja está a gusto. Además, puede darse la situación de que el sumiso no pueda expresarse del modo más adecuado o sus peticiones de liberación puedan ser entendidas como parte del rol en el que está metido.

Por ello, antes de empezar con los nudos lo básico es elegir una palabra clave. Esta os dará seguridad y permitirá que si en un momento dado uno de los dos no se encuentra cómodo el otro pare al escuchar ese vocablo. Como consejo: elegir una palabra que no suela ser utilizada mientras se practica sexo ni tenga unas connotaciones específicas. Así evitaréis equivocaciones.

Qué necesitas

Para empezar a practicar bondage no es necesario comprar productos especializados. Podéis improvisar una sesión en casa con cosas de lo más habituales que cualquiera puede tener a mano. Lo principal es atar a un miembro de la pareja. Podéis hacerlo con un pañuelo o incluso con una cuerda o lazos. Pero cuidado con el objeto porque si es demasiado rudimentario puede acabar por hacer daño. Es recomendable tener a mano unas tijeras por si habéis hecho demasiado fuertes los nudos y hay que liberar a la pareja rápidamente.

Si lo que queréis es tener el kit del profesional hay varias piezas imprescindibles y que podréis encontrar en Reina Pícara.

Unas esposas -existen multitud de modelos entre los que elegir- para atar a tu pareja son lo básico. A ellas súmale un antifaz para que no pueda ver lo que le haces. Y para los más arriesgados, un látigo o fusta con el que azotar al sumiso.

También podéis encontrar cintas para atar en colores neón, fustas o arneses. Luego sólo deberéis dejar volar vuestra imaginación y dejaros llevar por vuestra pareja.

 

Adaptar un rol

En el bondage, como en la mayor parte de prácticas sexuales, la imagen y lo que ésta representa es muy importante. Al tratarse de una sumisión ya de por si se adopta un rol. No es una relación en la que las dos partes estén en igualdad de condiciones, ni en la que se trate de mostrar amor hacia la otra persona.

Por eso existen complementos y ropa de lo más sugestionable para estas prácticas. Lo cierto es que el catálogo textil se centra únicamente en la mujer que podrá lucir medias, corsés, encaje y lencería de lo más variada. Bien pensado, buena parte de ellas se pueden usar en cualquier momento para hacer el amor o excitar a vuestra pareja. Incluso se pueden usar pelucas o un maquillaje diferente y atrevido para meterse en el papel que están interpretando.

A la hora de practicar sexo ya hemos hablado en varias ocasiones de que lo fundamental es que todas las personas implicadas estén de acuerdo en qué hacer y tengan confianza plena. Por ello en el caso del bondage es necesario establecer unos límites, si se consideran necesarios, y decidir que se quiere hacer y que no. Si tienes dudas es mejor decir que no. La sumisión es un juego cuyo fin es excitar, no que pases miedo o te sientas inseguro.

 

Bondage sin penetración

Quienes lo practican aseguran que el nivel de excitación es tal que en ocasiones se puede practicar bondage sin llegar a la penetración. El que ejerce el rol de amo se excita ante el poder que tiene sobre la otra persona, a la que puede hacer todo lo que quiera -siempre y cuando entre dentro de los límites marcados y a los que nos referíamos con anterioridad.

Sin embargo, los que lo han probado aseguran que el nivel de excitación del que actúa como sumiso es aún mayor. La sensación de indefensión, de estar en manos de otra persona y no saber qué ocurrirá, puede llegar a provocar sensaciones tan placenteras o más que un orgasmo. De ahí que el bondage no siempre se complete con la penetración, sino que se quede en un juego.

Es un juego que puede ganar intensidad, porque puede consistir en atar a tu compañero de cama y jugar con él, a taparle los ojos e incluso practicar sadomasoquismo o realizar penetraciones con objetos de lo más peculiares. La imaginación en este terreno es libre pero siempre y cuando haya consentimiento por las dos partes.

 

fuente: Bekia

Kit de bondage

Con el éxito de los libros eróticos  y sobre todo de 50 sombras de Grey, los juguetes eróticos relacionados con el BDSM, bondage y sado están a la orden del día y cada vez más parejas se decantan por este tipo de juegos.

Por eso desde Reina Pícara hemos pensado que quizás os podría interesar uno de nuestros productos, un kit de bondage con el cual hacer realidad todas las fantasías que puedas tener con tu pareja. El kit está compuesto por un antifaz en material que simula la piel, esposas, correas y látigo con mango en forma de pene.

Además, viene también con algunas ideas para utilizar todos estos productos como propuestas de sujeción y juego que darán muchas variantes a la hora de crear divertidas escenas que excitarán a ambos.

También lo puedes utilizar con otros juguetes de bondage como fustas, pinzas para pezones o lo que se te pueda ocurrir y dependerá de que quien esté atado sea un hombre o una mujer.

Eso sí, cuidado a la hora de utilizarlo porque hay que estar bien seguro de lo que se hace. Os recomendamos que se tenga una palabra de seguridad para evitar que se pueda hacer daño o que la otra persona se sienta más segura sabiendo que parará todo cuando no se sienta capaz de hacer lo que hace.

En este caso el kit te servirá para probar nuevas experiencias y, quién sabe, quizás y te acabe gustando más que el sexo vainilla.

Puedes adquirir tu kit de bondage con nosotros en Reina Picara.