Lucha contra la rutina: Disfrazarse para tener sexo

Los disfraces en la cama son una manera de romper con la rutina en el sexo. Le da un punto mayor de diversión y además nos permite cumplir diferentes fantasías sexuales.

Como siempre ocurre en el sexo, la decisión de incluir disfraces es una cuestión que debe de hacernos sentir cómodos, su único fin es el placer. Mucha gente los utiliza como manera de sentirse más seguro en la cama, pues les da la oportunidad de asumir un rol o una personalidad diferente, y se encuentran más desinhibidos para realizar diferentes prácticas sexuales.

COLEGIALA - Reina Pícara

Si nuestra pareja nos expresa su deseo de querer utilizar disfraces para tener sexo, no quiere decir que se haya cansado de nosotros o que esté fantaseando con otra persona.Todo lo contrario, quiere adentrarse más con nosotros en las posibilidades que ofrece el sexo, intentar no caer en la rutina y pasar un rato más divertido en la cama.

¿CÓMO LLEVARLO A CABO?

Los disfraces son un elemento muy recurrido en el sexo, especialmente cuando éstos reafirman algunas partes del cuerpo más eróticas, como por ejemplo el escote en las mujeres, o el torso en los hombres. Si queremos añadir este toque picante a nuestra vida en la cama, podemos optar por el factor sorpresa o hablarlo con nuestra pareja. La primera opción es idónea para cuando conocemos las fantasías de él o ella, y sabemos que el disfraz le puede excitar más. Si no, será un gran momento para que ambos compartáis las fantasías que os provocan mayor placer, y los disfraces que más os gustarían.

Una vez que tengamos más o menos decidido qué fantasías hacer realidad, podemos empezar a inventarnos cómo será nuestro personaje: más dominante, más sumiso, si interpretaremos una pequeña historia antes de comenzar o pasare,os directamente a el sexo, etc. También se puede utilizar el disfraz para dedicar un baile erótico a la pareja, o simplemente para tenerlo puesto mientras se practique sexo. Todo esto va surgiendo!

¿Cómo conseguimos el disfraz? Nuestra Reina tiene una amplia gama de disfraces,seguro que entre ellos encontrarás el que mejor se adapte a tu noche especial!

 

DISFRACES PARA ELLAS

Son comunes los disfraces femeninos de conejita o gatita. También es muy famoso el traje de colegiala, , enseñando más el escote y el ombligo, unos moñitos como peinado, una piruleta y, como elemento importante y que rompe con el resto del look, unos zapatos de tacón. Los uniformes asociados a roles concretos, como el de sirvienta, policía o enfermera, son otra opción. El de enfermera, además, tiene el factor “misterioso” de que tu pareja no sepa qué ropa llevas debajo de la bata. Los uniformes de autoridad, como el citado de policía, conllevan tomar el control de la situación, y da a la mujer el rol de dominante.

DISFRACES PARA ELLOS

Al igual que en las chicas, los varones también tienen una serie de roles clásicos que provocan placer y excitación en sus parejas. El tópico del “hombre de uniforme” se hace patente en el uso de disfraces en la cama y por ello son populares los trajes de policía, bombero, camarero, marinero o el mono de trabajo, incluso ¿qué tal ser por un día un ejecutivo sexy? fácil u podéis aprovechar algún traje que ya tengáis!

Otro elemento que podemos incluir, tanto para él como para ella, son las máscaras, dando un toque más de misterio, incluso podéis fingir que sois desconocidos. ¡Todo es posible si está en vuestras fantasías! La imaginación no tiene límites!

 

fuente:bekia

¿Por qué nos siguen excitando los uniformes?

No se nos ocurre  mejor forma de empezar esta entrada  que citando a Village People, el grupo musical de finales de los 70, cuyos integrantes vestían los principales uniformes que más excitan a las mujeres y también al mundo gay: policía, soldado, vaquero, obrero, motorista, marino… Matando así dos pájaros de un tiro y asegurándose el público homo y hetero a la vez. Geniales!!

Los uniformes más deseados por los españoles

Poco han variado los gustos desde entonces, ya que según un estudio elaborado por refund.me, el proveedor internacional que ayuda a los pasajeros de las aerolíneas a reclamar sus derechos frente a problemas aéreos, los policías, pilotos y bomberos son los atuendos preferidos por las españolas. La encuesta titulada Los hábitos de viaje y reclamaciones de los españoles, fue elaborada con el objetivo de conocer los pensamientos y actitudes de los usuarios españoles del transporte aéreo, entre más de 1.400 hombres y mujeres usuarios de aerolíneas, con edades comprendidas entre los 18 y los 55 años y procedentes de todas las comunidades autónomas de España. Aunque no se ve mucha conexión entre la erótica de los disfraces y el fin último de esta empresa, el trabajo ha arrojado los siguientes datos: el 29% de las encuestadas reconoce haber fantaseado alguna vez con un atractivo policía, mientras el 27% lo ha hecho con pilotos y el 18% con bomberos. Los cuerpos de tierra y mar le siguen en cuarta posición, primero para los soldados, que provocan al 13,7 % de las participantes, y después la marina. Su atuendo blanco pone moradas a un 11,6% de las encuestadas.

 

La web de encuentros extraconyugales Gleeden ha realizado también un estudio para averiguar el ranking de las profesiones más calientes del verano. El 41% de los encuestados confiesan que les ponen los uniformes. Parece que en época de vacaciones los hombres fantasean, en primer lugar, con las azafatas, le siguen las guías turísticas (el 22%), recepcionistas de hotel (17%), niñeras (11%) y camareras (6%).

Mientras el 37% de las mujeres lo hacen con socorristas; en segundo lugar, 1 de cada 4 participantes, se siente atraídas por un músico, para que les haga una actuación en privado; le siguen los bomberos (17%), los barman (14%) y los médicos (5%).

Otro listado de preferencias, en este caso masculinas, proviene del blog del Dr. Mark Griffiths, un psicólogo y profesor en la Nottingham Trent University, en el que parafraseando al Visual Dictionary of Sex (editado por Dr. Eric J. Trimmer) hace un listado de los uniformes o disfraces que más provocan la imaginación de los hombres: cheerleader (animadora), camarera, enfermera, mujer de la limpieza, secretaria, oficinista y colegiala están en los primeros puestos.

DISFRAZ COLEGIALA - Reina Pícara

Los motivos de la fascinación

El tema de por qué los uniformes suscitan todavía nuestras fantasías, incluso entre los que fuera de la cama se muestran más bien alérgicos a cualquier tipo de autoridad o uniformidad, cuenta con multitud de respuestas, tantas como vestimentas, y elegir la que está más cercana a la realidad es como intentar explicar el inconsciente. Aún así, no faltan intentos. Para empezar, es obvio que determinados cuerpos de seguridad nos garantizan una cierta forma física, ya que a los integrantes del ejército o las fuerzas del orden se les suponen personas entrenadas y no sedentarias. Aunque no hay más que ir a Nueva York y comprobar como ciertos policías carecen de armas para combatir la atracción hacia la comida basura; muy al contrario a los polis tailandeses, por ejemplo, que exhiben unos trajes ceñidos a más no poder, que desatan fantasías en ambos sexos.

Por otro lado, el uniforme arrastra estereotipos, que se supone reúne ciertas cualidades y virtudes. La idea de lo que representa es, por tanto, lo que nos excita. Según Santiago Frago, sexólogo y codirector del Instituto Amaltea, centro especializado en sexología, en Zaragoza,”normalmente la idea que se tiene de un bombero, soldado o policía, incluso de un médico, es la de alguien fuerte, poderoso, que sabe tomar las riendas del asunto y solucionar los problemas, un protector. En el fondo, una persona a la que entregarle el timón de la relación sexual, la responsabilidad de nuestro placer. Es un poco lo que ocurre en 50 Sombras de Grey. Ella es la alumna sumisa que aprende y él, el que enseña y da las pautas. Los hombres, sin embargo, suelen fantasear con mujeres accesibles y dispuestas en cualquier momento”.

Pero el argumento más ingenioso que contesta a esta pregunta viene de la mano de The Philosopher’s Mail, el periódico online de The School of Life, esa asociación empeñada en ofrecernos ideas, programas y servicios para vivir mejor y más sabiamente el día a día. El artículo titulado What do the things that turn us on mean? A brief theory of sexual excitement, dice: “a pesar de que nuestro entusiasmo erótico puede sonar algunas veces  raro y extraño, está, de hecho, motivado por una búsqueda de lo bueno, por un afán de una vida marcada por el entendimiento, simpatía, confianza, unidad, generosidad y bondad. Las cosas que nos excitan son, en el fondo, soluciones a lo que tememos, símbolos de cómo nos gustaría que fueran las cosas”. A continuación pasa a poner ejemplos en los que se cita el problema y la solución. En el apartado de los uniformes, el conflicto está en que “nos da miedo que la autoridad sea hostil, que no entienda nuestras necesidades, que haga nuestras vidas irritantes y aburridas. Todo lo que nos gusta está prohibido y se nos requiere que estemos domesticados y seamos una versión muy poco interesante de nosotros mismos”.

 

Tras este panorama, que bien podría ser una radiografía de la sociedad española, pasa a dar la explicación, “la fantasía sexual que envuelve a gente con uniforme es una solución imaginaria a nuestro miedo a la autoridad. En nuestros juegos sexuales reducimos su poder sobre nosotros. Ahora la autoridad juega a nuestro favor, dándonos la atención que necesitamos, ya no son nuestros enemigos, sino nuestros colaboradores. Imaginamos una utopia en la que la organización y el orden existen para hacernos sentir que todo es más fácil y relajado para nosotros ”. De ser cierta esta teoría, vender disfraces de policía y políticos podría ser una gran oportunidad de negocio que no hay que perder.

El artículo repasa algunas de las fantasías más comunes para demostrar que si nos gusta que nos peguen unos azotes en determinados momentos, eso no significa que seamos masoquistas; de la misma forma que si jugamos a la dominación no necesitamos ser, por narices, unos sádicos. Más bien lo contrario, las fantasías son una forma de exorcizar esos bajos instintos. Santiago Frago apunta como “se han hecho estudios psicológicos en los que se demuestra que las personas violentas o que han agredido a otras, tienen muy poca capacidad para la fantasía, un escaso nivel de imaginación y de poder recrear sus pensamientos”.

 

El paraíso japonés

Si hablamos de uniformes, y por extensión disfraces, Japón es el paraíso para llevar a cabo cualquier tipo de locura, aunque, paradójicamente, es también el país que menos sexo practica. El libro Pink Box: Inside Japan’s sex clubs, de Joan Sinclair (Abrams), compuesto en su mayoría de fotografías, nos acerca al mundo del fuzoku (comercio del sexo), un universo a la vez público y secreto, legal de puertas para afuera pero con prácticas catalogadas de ilegales en muchos casos, y en donde el cliente tiene siempre la razón, pero al mismo tiempo, debe seguir unas normas muy estrictas. Estos clubs permiten practicar sexo con azafatas, mujeres vestidas de colegialas y todos los trajes imaginables, y hacerlo en escenarios recreados a voluntad: vagones de metro, oficinas, interior de un avión, granjas de cerdos…

Los japoneses, grandes fetichistas de los disfraces, cuentan también con todo un atrezo para el pene, gracias a la técnica del kokigami, un juego erótico que consiste en disfrazar al miembro con trajes de papel o tela para sorprender y seducir a la pareja. Las sex shops cuentan con un variado repertorio de vestimentas. El jueguecito ya era practicado por la aristocracia japonesa en el siglo XVII. Ya saben, se empieza por vestirlo, luego se le pone nombre, se le confecciona una personalidad y un discurso y acaba siendo el tirano de la casa.

Lo que sí nos  extraña es que a estas alturas no hayamos avanzado mucho en cuestión de gustos sobre uniformes y disfraces, cuando el imaginario de buenos y malos ha cambiado bastante en los últimos tiempos. 

¿Qué tal el de político corrupto; becario, que sustituiría al de esclavo, o bloguera de moda? El cambiar de personalidad y actuar como tal, algo que también requiere el arte del disfraz, es tan viejo como el mundo y en España lo llevamos practicando desde largo, gracias al carnaval.

 

Te animas??

fuente: el pais

Los disfraces sexy

Hay ocasiones en que hay que poner un poco más de diversión y picardía, buscar volver a ser niños pero jugando a otros juegos para adultos y, sobre todo, sorprender a la pareja para salir de la rutina y cumplir con ello algunas de las fantasías que pueden tener hombres y mujeres. Así, te puedes encontrar usando disfraces sexy.

Los disfraces sexy pueden ser de muchos tipos y normalmente están relacionados con las fantasías de los hombres. Ser dominado por una mujer policía, o atendido por una enfermera lujuriosa, o incluso ser abordado por una pirata puede hacer que muchos hombres se exciten con solo ver el disfraz. Por supuesto, hay otro tipo de disfraces, como el de colegiala o el de doncella, sumisas al hombre, con el que es él quien lleva el control.

El uso de los disfraces sexy no es algo que se deba dejar al azar sino que debería plantearse una situación para hacerla más vívida y con ello que pueda disfrutarse mucho más. No te decimos que se siga un guión pero sí necesitará ponerse en situación, salvo que a ninguno de los dos os haga falta. Sin embargo, con una situación el deseo puede ser mayor así como la espera de saber qué puede pasar en ese momento con ambas personas.

Si quieres sorprender a tu pareja sin duda puedes hacerlo de esta forma que te hará vivir unas situaciones diferentes a las que vives día a día y logrará que el placer de disfrutar de tu pareja, de otra forma, suponga un aliciente más a la hora de practicar sexo con él o ella.