Cross-dressing, ¿te gusta ponerte las braguitas de tu mujer?

¿En qué consiste el Cross Dressing? Como su propio nombre indica en el idioma de Shakespeare, Cross, cruzar y dressing, vestiendo, significa travestirse o adoptar la indumentaria del otro género solo en determinados momentos por vivir una experiencia, disfrute sexual o simplemente por diversión. ¿Nunca os habéis preguntado por qué en carnavales tantos hombres eligen el disfraz de mujer para desfilar por las calles? Desde luego no es por ser el más barato.

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Dentro de cada persona existe un mínimo de interés por sentirse en algún momento en la piel del género opuesto. Suele incidir más en los hombres. Los individuos que llevan a cabo esta práctica conocida como crossdresser son personas normales. Su perfil pasa por ser padres de familia, empresarios y heterosexuales. En sus ratos íntimos deciden realizar esta práctica solo por ponerse en la piel femenina. No quieren vestirse de mujer a todas horas, ni se sienten identificados con el género femenino. No practican el travestismo ni son personas transgénero. Simplemente cumplen una fantasía sexual. Si a unas personas les excita el porno, el BDSM o la simple practica de las felaciones, a los CD les pone a mil vestirse de mujer.

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Como siempre, la sociedad se encarga de poner límites para que los seres humanos no vivan con libertad sus gustos sexuales.  Es la misma sociedad hipócrita y carente de valores la que se atreve a llenar de tabúes y prejuicios conductas humanas solo por el hecho de ser diferentes a lo estrictamente establecido. Los CD viven su sexualidad en la intimidad pero si algo bueno tiene llevar puesta ropa interior, independientemente de que sea de hombre o de mujer, es que no se ve. El problema es que el sentimiento de culpabilidad o la preocupación por unos gustos alternativos se lleva por dentro, como la profesión… y las braguitas.

Muchos hombres dan el paso y compran medias, pantis y lencería fina para usarlo debajo de pantalones y chandals, algunos simplemente para observarse delante del espejo. Otros toman prestado la ropa interior de sus parejas. Es su manera de escapar de las normas establecidas de “macho” que exige una sociedad aún bastante machista y en la que el hombre para destacar y triunfar debe ser un rudo personaje de negocios. La “dulzura” femenina les permite relajarse y huir del estrés. Se despojan de un rol absurdo y anclado en el pasado. El mismo que a día de hoy no permite que las mujeres ocupen cargos importantes en la mayoría de las empresas. El mismo que sigue exigiendo que en casa “los pantalones” los lleve el hombre. Frases como esta última dejan de tener sentido cuando hablamos de los Cross-dressing. Ahora ellas pueden llevar los pantalones sin mandar y ellos ser hombres de los pies a la cabeza pero con braguitas puestas. ¿Quién no ha jugado a ponerse unos tacones en su vida…? Quién esté libre de pecado, ya sabe, que tire la primera piedra.

fuente: gonzoo   fuente:gonzoo