Cuando el sexo se convierte en nuestro mayor miedo

¿Se puede vivir sin sexo? Ya sabemos que existen personas asexuales que lo hacen perfectamente o demisexuales que solo tienen relaciones con otros seres humanos a través de un vínculo emocional. El sexo no lo es todo en la vida pero es parte de un todo que se llama sociedad. En la que vivimos actualmente la influencia del sexo es más que evidente. Vemos la desnudez en publicidad, las redes sociales están plagadas de sexo, la literatura y el cine muestran cada vez más las artes amatorias y como no, el porno sigue siendo la palabra más buscada de Internet. ¿Cómo sobrevivir a una sociedad hipersexualizada cuando se le tiene auténtico pavor al sexo? 

Se denomina ”erotofobia” al trastorno que sufren las personas que sienten temor ante el sexo. El término proviene de ‘eros’ que hace referencia al dios griego del amor y ‘fobos’ (fobia, temor). Normalmente quienes lo padecen suelen aislarse del mundo. Además, son incapaces de mantener relaciones aunque se enamoren. Reaccionan de forma negativa ante cualquier asunto de índole sexual llegando incluso a mostrarse agresivos.  

¿De dónde proviene la fobia al sexo? Varios factores son los culpables de que una persona reaccione mal ante el sexo. El entorno social donde se crece es esencial. Una familia demasiado conservadora puede condicionar la educación de los hijos considerando el sexo como un tabú o lo que es peor, como algo malo. Suelen ser personas que desconocen todo lo relacionado así como el uso de anticonceptivos. 

Otros factores mucho más graves son consecuencias de violaciones o el hecho de haber sido obligados a mantener sexo con la pareja o ejerciendo la prostitución. El miedo o la culpa que emerge de lo anterior está por encima del placer o de ver la sexualidad como algo normal entre seres humanos.

La autoestima de cada persona también es un elemento clave a la hora de conocer las causas de rechazo o temor al sexo. Estas personas pueden incluso llegar a mantener relaciones sexuales pero se culpan de si la pareja tiene un ‘gatillazo’, no llegan al orgasmo y lo común en el caso de ambos es la anorgasmia y frigidez.

El acercamiento a la sexualidad por parte de un sexólogo y acudir a una psicólogo o psiquiatra para superar la dolencia es la clave. También es importante no culpabilizarse ni culpabilizar, todo lleva su proceso. Está claro que el sexo puede resultar desde la experiencia más bonita y placentera a la más grotesca y desagradable. Reconducir a la persona es esencial para que disfrute de uno de los elementos clave que nos ha concedido la naturaleza.

 

 

fuente: gonzoo