Me ha sido infiel… ¿Ahora qué?

Una vez aparece una infidelidad, ¿qué podemos o qué puedes hacer?

En primer lugar tendrás que decidir qué quieres hacer, ¿quieres continuar con esa persona, o no? Según profesionales de la psicología especializados en terapia de pareja, lo que podréis hacer es:

Responsabilidad compartida. A menudo buscamos culpables, tenemos que olvidar la culpa y centrarnos en la responsabilidad. Si nos centramos en la responsabilidad, entenderemos que los dos miembros de la pareja tendrán que pedirse disculpas, uno tendrá que ser lo suficientemente maduro y adulto como para pedir disculpas por traicionar un pacto entre ellos, y el otro, aunque cueste, tendrá que revisar que pequeña cosa ha podido hacer que haya podido fomentar esa ruptura de pacto (por ejemplo, no buscar momentos de pareja, centrarse en la carrera profesional sin buscar momentos de intimidad, no valorar a la otra persona, etc). A la persona a quien le han sido infiel le costará mucho poder dar este paso pero sin el, no se puede pasar a los siguientes.

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Redefinir pactos del contrato. En segundo lugar, la pareja tendrá que redefinir los pactos de pareja, si la pareja decide que tener sexo con otras personas vulnera el contrato pero solo tontear no vulnera nada, eso será lo que valdrá a partir de ese momento. Hay que tener presente que estos contratos de pareja pueden modificarse las veces que sea necesario siempre que los dos miembros estén de acuerdo, si no es así habrá que pactar hasta que lo estén.

Revisar el modelo de pareja. Los miembros de la pareja tendrán que revisar el modelo de relación de pareja que tienen y reestructurarlo, sin dependencias emocionales nocivas, basado en la confianza, el respeto y la parcela individual que cada uno.

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Restablecer la confianza. Durante todo el proceso es básico e importantísimo que se restablezca la confianza, que los dos miembros estén activos buscando momentos de pareja, lo que a mi me gusta llamar “buscar momentos para hacer de novios”, y poco a poco ir reconstruyendo la confianza entre ambos.

No podemos olvidar que la infidelidad provoca mucho dolor y sufrimiento, y se puede considerar un momento de crisis en la pareja. Por ello se necesita mucho tiempo para curar esas heridas e incluso algún profesional que nos ayude a trabajar a nivel más profundo.

En definitiva, la infidelidad no solamente es tener relaciones sexuales con otras personas, cada pareja es un mundo y cada pareja se construye su mundo. Cada pareja tiene su contrato y sus pactos, y estos han de ser específicos y explícitos (no podéis dar nada por entendido si no lo habéis hablado).

 

fuente: womenshealth

5 razones para perdonar una infidelidad

A continuación, queremos darte algunas razones por las que quizá, perdonar una infidelidad pueda ser el mejor camino para reforzar la relación y que os deis de nuevo una oportunidad, sin echar por tierra todo lo que habíais construido juntos.

1. CONSTRUIRÉIS UNA NUEVA RELACIÓN

Aunque una infidelidad no está justificado en ninguno de los casos porque es un engaño, podréis aprender de este error para buscar las soluciones que realmente vuestra relación necesita para mejorar. Quizá vuestra antigua relación está dañada e incluso muerta, y esto que ha ocurrido es una clara señal de que tenéis que construir una relación nueva desde cero.

Para construir una relación nueva desde cero necesitáis inocencia y también confianza en el uno y el otro. Dejar atrás las heridas y daros la oportunidad de amaros de nuevo, como el primer día. El objetivo es reemplazar el dolor por un nuevo amor más fuerte que os una como nunca.

2. SUPERARÁS LOS SENTIMIENTOS NEGATIVOS QUE TE ATABAN AL DOLOR

Cuando te enteraste que tu pareja te fue infiel lo más probable es que no pudieras quitarte de la cabeza a tu pareja manteniendo sexo con otra persona o quizá compartimiento sentimientos. Pero quizá sólo fue un error por motivos que le hicieron confundir y la realidad es que sólo te quiere a ti y quiere estar a tu lado.

Es posible que durante un tiempo te sientas inseguro/a y enfadado/a, pero esto es normal, son sentimientos que ocurren después de cualquier mentira. Pero tendrás la capacidad de darte cuenta de que puedes superarlo, de que aunque el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional y te puede reconquistar  si así lo deseas. Si realmente quieres a tu pareja y te sientes amado/a como debe ser, entonces estarás de acuerdo conmigo cuando dar una segunda oportunidad no tiene que ser algo malo.

3. PODRÉIS FIJAR NUEVAS NORMAS

Cuando se empieza una relación de pareja existen normas implícitas de comportamiento para que todo marche bien como por ejemplo: preocuparte por la otra persona, pasar tiempo juntos, compartir sentimientos, mantener relaciones sexuales, nutrir la confianza y el bienestar del uno y del otro, etc.

Pero cuando hay un engaño a causa de una infidelidad se puede sentir cómo esas normas implícitas empiezan a tambalear y es necesario hablarlas para ponerlas sobre la mesa y que exista un compromiso real por parte de ambos.

En este sentido, será necesario establecer algunas reglas para que la nueva relación que queréis construir pueda funcionar realmente. Serán normas específicas para vosotros dos, pero es posible que quieras pensar en cosas como decirle al otro dónde se está y con quién a cada momento, hablar por mensajes de texto a menudo… después de un engaño hay que trabajar sobre la confianza y aunque al principio pueda parecer demasiado, es necesario para poder recuperar la confianza y que todo pueda funcionar. El comportamiento de la persona que engañó tendrá que ser totalmente transparente, pero tú también debes poner de tu parte y confiar para que vea que realmente le has perdonado.

4. EL PERDÓN LIBERA TU ALMA

El perdón no es fácil y menos cuando sentimos que nos han traicionado o que nos han faltado al respeto, pero es necesario para encontrar la paz. El perdón no justifica los hechos, tampoco se perdona por liberar al otro de su carga. Quien ha hecho algo negativo lo llevará consigo mismo para siempre, pero perdonar se hace por uno mismo, para poder sentir el alma libre y sin cargas que nos hagan daño innecesariamente. No podemos controlar los actos de las demás personas, pero sí podemos aprender de ellas. Si perdonas la infidelidad de tu pareja, estarás aprendiendo sobre cómo perdonar y además, estarás mostrándole el acto más grande de amor.

5. PODRÉIS CAMBIAR PARA MEJOR

Si tu pareja realmente se siente arrepentida de haberte sido infiel y tú sientes la necesidad de perdonarle y volver a construir una nueva relación juntos desde cero, entonces podréis tener la oportunidad de poder cambiar a mejor juntos.

Los dos podréis aprender sobre esto, ¿por qué te ha engañado? ¿Quién era esa persona? Aunque creas que es difícil reinventarse y ser alguien ‘nuevo’ para tu pareja, se puede y tu pareja también lo puede conseguir, sobre todo si realmente quiere salvar lo vuestro.

Podréis explorar formas de ayudaros mutuamente a que la relación funcione, podéis pensar en cómo cambiar para convertiros en esas personas que realmente queréis ser y disfrutar cada día. Podéis conseguir sentiros bien y que el dolor desaparezca. El tiempo cura las heridas si creéis que realmente pueden ser curadas.

En seis meses deberéis haber mejorado mucho en todos los aspectos, un año después la confianza debe haberse desarrollado de nuevo en ambas partes. Aunque si esto no es así, si ambos seguís sufriendo o no podéis ser felices aunque lo habéis intentado todo, entonces lo mejor es seguir hacia adelante, en solitario.

 

fuente: bekia

¿Por qué los hombres miran a otras mujeres?

Un estudio publicado por Daily Mail sobre los principales problemas de las mujeres con sus parejas cuando se van de vacaciones apuntaba que la mayoría de las discusiones se producen cuando sus chicos miran a otras mujeres en la playa.

Un hombre heterosexual debe tener una gran fuerza de voluntad para no fijarse en un cuerpo femenino, aunque sea el hombre más fiel y más cariñoso. Esto no quiere decir que sean unos salidos, sino que al parecer no pueden evitar sentirse atraídos por las curvas de ellas. Ni siquiera el hombre más fiable y amoroso del mundo llega a tener el control absoluto de sus emociones e impulsos.

La principal sensación que aflora en la pareja cuando el chico mira a otra mujer es la de amenaza. Los motivos más comunes suelen ser los siguientes:

  • A pesar de lo atractiva que pueda ser siempre pensará que la otra lo es mucho más que ella.
  • Consideran que mirar a otra aumenta el deseo sexual- Eso las lleva a concluir que existe una insatisfacción sexual que puede desembocar en una futura infidelidad por parte de ellos.
  • A pesar de que el encontronazo visual se haya producido por la mañana, ellas consideran que su chico seguirá pensando en esa mujer horas, días e incluso años más tarde después de haberla visto en biquini.

Mirar no es ser un salido

Está claro que un hombre puede considerar más atractiva a otra mujer que a su propia pareja, pero esto también les ocurre a ellas por una simple razón: no existe nadie perfecto. La diferencia radica en el amor o la pasión que exista entre ambos. La inseguridad solo destruye la desconfianza y genera celos.

En cuanto a los tres puntos anteriores, cabe recalcar que los hombres olvidan rápidamente a las mujeres en las que se han fijado. Lo visual capta la atención durante unos segundos: los mismos que tardan en desaparecer de la mente.

El problema surge cuando ellas son incapaces de olvidar y se siguen comparando con otras. Las mujeres no son una amenaza para las mujeres, pero la inseguridad y los celos sí lo son. Recuerda que lo mejor en esta vida es estar bien con uno mismo y sentirse único aunque esté la mismísima Pamela Anderson desnuda al lado de tu chico en la playa.

 

 

fuente: gonzoo

 

Ser infiel pero no dejar a tu pareja por comodidad

Un estudio llevado a cabo por el portal de citas extra-matrimoniales Victoria Milán asegura que el hecho de tener un o una amante no es motivo para dejar una relación. La web, tomando una muestra de 4.658 hombres y mujeres, arroja un dato: el 76% de los encuestados que reconocieron ser infieles preferían echar un polvo con sus amantes pero no dejarían a sus cónyuges por una simple razón: la comodidad.

La estabilidad une a las parejas, mientras que la monotonía les lleva a conocer a otras personas con las que avivar la llama de la pasión en el sexo. Hay quienes afirman que “echar una canita al aire” fortalece las relaciones y hacen que valoremos aún más a la persona con la que estamos. Lo que para algunos es un argumento que justifica la infidelidad, para otros no deja de ser una burda excusa con la que cubrirse las espaldas en el caso de ser pillados.

Este mismo estudio constata que el 85% de los infieles tampoco dejarían la relación para vivir un nuevo romance con el amante. Esto se podría resumir en que la infidelidad que predomina es aquella en la que solo se busca placer y sexo y no una relación paralela.

¿Es la infidelidad el fin de una pareja?

Hay quienes afirman que si la aventura ha sido simplemente sexual sí perdonarían a sus parejas. Otros consideran que tener un amante y prolongarlo en el tiempo es algo imperdonable que acaba con la relación.

Al final, más que perdonar una infidelidad hay que olvidar una traición. Los que admiten que perdonan pero no olvidan viven pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor. Así, jamás conseguirán ser felices del todo con sus parejas, aunque estas no vuelvan a ser infieles nunca. En mi opinión,poner los cuernos no tiene por qué ser el final de una pareja, pero sí el comienzo de una nueva forma de ver la relación.

Perdonar de verdad

Cuando perdonamos una infidelidad no podemos caer en el terrible error de convertirnos en celópatas, de mirar el móvil del otro constantemente, de revisar sus redes sociales, sus correos… En definitiva, cuando perdonamos una infidelidad no lo hacemos con una pistola en la cabeza. La persona a la que le han sido infiel y decide perdonar el acto es consciente de que el daño causado puede llegar a ser incluso menor que el de perder a la persona amada.

Pero ante  todo ello existe la terapia, la comunicación y, si no tiene arreglo, ser valiente y dejarlo con tu pareja cuando deseas a otras personas.

 

Vosotros que pensáis?

 

 

fuente: gonzoo

Si no te gusta San Valentín, ¡celebra el día del infiel!

Según la web de contactos Asley Madison, el 13 de febrero es el día más romántico del año para los infieles. Según un estudio realizado por esta página, aquellos que le son infieles a sus parejas se curran mucho más el 13 de febrero que el propio San Valentín, con detalles morbosos y regalos más caros hacia sus amantes.

Después de nuestro último post dónde nuestra Reinas os ofrecía ideas para regalar a vuestros enamorad@s. Vemos que los infieles también regalan a sus amantes cosas siempre mucho más atrevidas..

La encuesta, realizada a 17.392 usuarios de Ashley Madison, arroja algunos datos impactantes, como que el 71% planea con premeditación escaparse junto al “otro” o “la otra” un día antes de celebrar la jornada del amor. El 55% de los hombres de la muestra planean decir a sus parejas que ese día saldrán tarde del trabajo, mientras que la coartada de las mujeres será la de una tarde de compra junto a las amigas.

Mentira y traición

Infidelidad implica mentira y traición. ¿Qué necesidad hay de vivir una vida paralela con un amante mientras actúas con tu pareja como si la relación fuera viento en popa? Hay quienes utilizan el 14 de febrero como excusa para poner los cuernos, al no sentirse lo suficientemente valorados por su pareja.

Este es el motivo por el que acaban engañándola un día de San Valentín. Ser detallista no equivale a querer más o menos a la otra persona, pero hay quienes se desmotivan ante la falta de regalos o cenas a la luz de las velas.

 

Día del infiel

En nuestra opinión, el amor entre dos personas debe ir más allá de lo meramente materialista. Los detalles no deben tener valor monetario, sino sentimental. Esto no quiere decir que la falta de ellos suponga una infidelidad, pero sí produce desmotivación en la pareja.

Puestos a poner fechas en el calendario, y como si de un chiste se tratase, el día del infiel existe y se celebra nada más y nada menos que un día antes que San Valentín. La verdad es que nos escandaliza la manera que tiene el ser humano de mentir, pero hay quienes piensan que una infidelidad de vez en cuando ayuda a revivir la llama del amor.

 

Estáis de acuerdo?

 

 

 

fuente: gonzoo

¿Cuanto más rico, más infiel?

“Por el interés te quiero, Andrés”. Esta podría ser la frase que mejor define la infidelidad económica y financiera. Según el portal de contactos Ashley Madison, la mayoría de las personas infieles se dedican al sector financiero. El 34% de los hombres y el 40% de las mujeres han pasado recibos de sus aventuras a la empresa, algo que actualmente está muy de moda entre los que ostentan el dinero y el poder.

Un estudio realizado entre más de 100.000 personas de 26 países diferentes confirmaba que sufrir infidelidad financiera, es decir, que te engañen por dinero, es mucho más doloroso que si la infidelidad se comete por sexo o por amor.

Tener un o una amante cuesta dinero

¿Podemos decir entonces que la infidelidad reina entre las capas altas de la sociedad? Según los datos que brinda este estudio, sí. Al parecer, las personas que tienen más capacidad financiera son más infieles a sus parejas. La mayoría mantiene, además, cuentas separadas con las que poder comprar regalos para el o la amante o pagar las noches de hotel furtivas (sin contar los recibos que ya pasan a la empresa).

De todo lo anterior se podría deducir que tener un o una amante cuesta dinero y mantenerlo aún más. Italianos y estadounidenses son aquellos que más dinero se gastan en relaciones extra-conyugales. Actualmente, la falta de solvencia económica ha hecho que algunas personas se unan a otras por una mera cuestión de interés económico.

La crisis ha influido negativamente en muchos aspectos de la sociedad, pues la falta de dinero genera situaciones de estrés en el sexo. También provoca que las tensiones del día a día se traduzcan en separaciones o en la búsqueda de una persona capaz de cubrir las necesidades financieras y emocionales.

 

Estáis de acuerdo??

 

 

 

fuente: gonzoo

¿Qué buscan las mujeres infieles? El estudio que rompe con los tópicos existentes

Miles son los estudios y las razones que existen para explicar por qué se producen las infidelidades. El misterio que entraña esta traición es un aspecto que siempre ha llamado poderosamente la atención no solo a los propios afectados, sino también a sociólogos y científicos, que quizá ven en esta faceta un importante rasgo del comportamiento humano.

Esta precisamente ha sido la idea de un nuevo estudio realizado por la American Sociological Association que ha querido explicar los patrones de conducta de la infidelidad, aunque en este caso solo en el sexo femenino. Para su realización han seleccionado a 100 mujeres casadas, entre 35 y 45 años y usuarias activas de Ashley Madison, red social para adúlteros.

Tras ver las conversaciones con los posibles pretendientes, se dieron cuenta de dos aspectos con un notorio significado: el primero de ellos es que dos tercios de las participantes buscaban añadir pasión y romanticismo a su vida, eso sí, siempre con presencia de sexo.
El otro detalle significativo, y muy llamativo, es que la totalidad de esas mujeres no se planteaba bajo ningún concepto dejar su matrimonio, sino que tan solo pretendían encontrar una forma de añadir esa chispa que falta en su vida. Estos resultados sorprendieron hasta a los propios organizadores del estudio, pues tal y como indica Eric Anderson, cabeza de la investigación, esperaban que las mujeres buscaran las aventuras debido al descontento con su vida marital, pero hallaron que tan solo querían dejar a un lado la monotonía sexual de su monogamia.

La realidad es que los resultados de este estudio, además de ser bastante sorprendentes, rompen con las ideas más extendidas sobre el proceder de la infidelidad femenina. Atendiendo a las teorías evolucionistas, se había considerado que el comportamiento infiel era muy diferente en mujeres que en hombres, ya que ellas tienden a las relaciones más emocionales y ellos al puro acto sexual.

Tal y como explica el profesor de la Universidad de Kansas Gary Brase, la razón es que el sexo femenino buscaba un varón que cuidara al hijo(una idea de largo plazo), mientras que el masculino tan solo tenía como objetivo la procreación (visión cortoplacista), por lo que esta nueva investigación rompe con esa extendida explicación evolucionista.

Evolución histórica de la infidelidad

De lo que no cabe ninguna duda es de que la infidelidad es algo que existe desde que el hombre es hombre y al igual que la vida del ser humano y sus hábitos han ido cambiando, también lo ha hecho la forma de amancebarse.

Para el polémico director del Philosopher MailAlain de Botton,una gran revolución sobre la percepción de los “cuernos” ocurrió en el siglo XIX cuando era algo relativamente normal que las clases más elevadas como nobles y aristócratas tuviesen sus amantes, aunque no estuviese bien visto.

No ha sido así en el caso de las mujeres. Siempre ha existido un gran estigma hacia sus infidelidades, en el propio Siglo XIX León Tolstói publicó su archiconocida obra Ana Karenina en la que relata la lucha de la adúltera Ana por abandonar su matrimonio con Aleksei Karenin y vivir su amor con el conde Vronski. Finalmente, la actitud infiel de Karenina acaba siendo rechazada por la sociedad aristócrata, su marido y su amante.

La idea de que la infidelidad es solo cosa de los hombres ha predominado hasta hace muy poco tiempo. En cambio, se vivía con mayor rechazo cuando procedía de las mujeres y, a lo sumo, se asociaba a una actitud más sentimental.

Es por esto, por lo que quizá estemos viviendo en el siglo XXI una nueva revolución de los comportamientos de pareja y una novedosa visión de la fidelidad en ambos sexos. La aparición de diversas redes sociales cuyo único objetivo es mantener relaciones extramatrimoniales de forma rápida y discreta puede considerarse como el inicio de la práctica de los “cuernos 2.0”.

La opinión de Anderson a partir de sus estudios es muy tajante, ya que tiene claro que el modelo de sexo y amor con una persona para toda la vida ha fracasado. Sin embargo, esta opinión no está exenta de polémica y muchas parejas no estarán en absoluto de acuerdo con esta afirmación.

Lo que está bastante claro es que la infidelidad va a seguir existiendo en el futuro y con ella también lo harán los estudios que la intenten explicar, aunque probablemente nos dejen con las mismas dudas, o incluso más de las que se tenían antes.

 

fuente: el confidencial

¿Deseamos aquello que no tenemos?

Posiblemente existen muchísimas más razones pero veamos algunas de las más importantes:

1. La novedad: nuestro cerebro reacciona más intensamente cuando el estímulo que tiene delante es novedoso. Es entonces cuando se disparan los niveles de dopamina y aparece lo que llaman “el subidón dopaminérgico”. Eso implica sentir deseo y excitación sexual de manera casi automática. Pero eso no necesariamente conlleva a culminar esa excitación con esa persona…

2. La rutina: la rutina e incluso la monotonía (para mí la monotonía es la suma de la rutina y el aburrimiento) hacen que esa persona que tienes en casa y que ves cada día, tu pareja, sea menos apetecible porque uno se acostumbra a ella.

3. Alimentar el deseo: estamos poco educados en alimentar el deseo dentro de la pareja estable para que este se mantenga a lo largo de los años. Evidentemente disminuye con el tiempo, no sería posible sentir la locura de los primeros seis meses durante los próximos treinta años de vida… pero que disminuya con el tiempo suele ser culpa de no alimentarlo ni cuidarlo.

4. Cuando damos por segura la relación de pareja: si creemos que nunca perderemos la relación y que no puede suceder nada para que la pareja se rompa, es cuando damos por segura la relación e, inconscientemente, dejamos de cuidarla con tanta intensidad como al principio, cuando debemos seducir a la pareja para que nos elija y se quede con nosotros.

5. Rayo de pasión: tendemos a pensar que el deseo acude a nosotros cual rayo de pasión descontrolada que nosotros no dominamos… y eso no suele ser exactamente así. Ese “subidón” que hace que nuestro deseo aparezca sin forzarlo suele darse en 3 situaciones muy concretas:

- Cuando nos enamoramos: este es el “subidón dopaminérgico” que comentábamos anteriormente

-Cuando somos adolescentes: la bomba hormonal que sufrimos durante esta etapa hace que sin hacer ningún esfuerzo nuestro deseo y nuestra excitación esté a flor de piel

-Cuando una persona desea ser madre o padre: en ese momento se le ve una finalidad muy clara a la sexualidad (tener un hijo) y es cuando el deseo sexual suele multiplicarse por mil.

Pero ese rayo de pasión no suele aparecer si no lo cultivamos un poco… ¿Cómo podemos hacerlo? Veamos algunas pistas:

-Teniendo en cuenta que no solamente hay que seducir a la pareja en la etapa del cortejo

-Aprendiendo a tener una buena comunicación con la pareja (y también una buena comunicación sexual)

-Gozando de una relación de pareja sana, que no sea tóxica

-Valorando la sexualidad en pareja como un juego que puede servir para divertirnos, darnos placer, comunicarnos y decirnos que nos amamos

-Conociéndonos bien a nosotros mismos para poder ayudar a nuestra pareja a que aprenda cómo funciona nuestro cuerpo

-Evitando los mitos y las falsas creencias sobre la sexualidad y la pareja

Y posiblemente podríamos  estar escribiendo horas y horas para ver qué se puede hacer para enriquecer el deseo de una pareja para no caer en la monotonía…

Por lo que, como siempre, os animamos a que busquéis qué es aquello que os ayudará a vosotros y a vuestra pareja a enriquecer vuestra pasión y a seduciros…

PD: Tenemos ojos, somos personas, nuestro cuerpo reacciona ante los estímulos… por lo que si nos sentimos excitados con el vecino o la profesora de nuestro hijo no es nada malo… lo que hacemos con eso es lo peligroso pero que nuestra mente dispare deseo cuando vemos a alguien que no es nuestra pareja no es un indicador de que algo va mal… sencillamente nos indica que somos personas y reaccionamos ante lo que vemos…

 

fuente: mucho más que sexo

No puedo evitar espiar el móvil de mi pareja

Todos hemos notado que la relación de pareja convencional se ha visto modificada, a mejor o a peor, con la existencia de los teléfonos móviles y nuevas tecnologías.  Ahora puedes estar comunicado con tu pareja las 24h del día, enviarle mensajes, saber lo que está haciendo en cada momento y, en muchas ocasiones, se crean disputas innecesarias y también sospechas.

El uso de estos teléfonos sería perfecto si todos lo utilizásemos de un modo responsable, no agobiando a nuestra pareja y dejándole la libertad que todos merecemos. El problema es que puede convertirse en nuestro peor enemigo cuando convivimos con una persona que sufre de celos. Facebook, Twitter, Whatsup… aplicaciones a nuestro alcance que nos pueden traer más de una desconfianza.

¿Es necesario darle privacidad?

Si ambos tenéis la suficiente confianza como para estar seguros de que no se está produciendo una infidelidad, todo irá bien. Si tu pareja desconfía de ti, deberías intentar averiguar el por qué. Es posible que con el paso del tiempo hayas dejado de prestar la atención que se merece a la comunicación. Al llegar a casa no cuentas nada sobre tu día y esto lleva a tu pareja a sospechar que estás ocultando algo, aunque posiblemente lo que sucede en realidad es que no te gusta hablar del trabajo o que estás demasiado cansado como para hablar de tus problemas. Tal vez tampoco ayuda que estés todo el día enganchado a tu móvil y te suenen cada dos por tres avisos de mensajes.

Estas situaciones deben evitarse sea como sea, no es justo que tu pareja tenga que sufrir por tu falta de comunicación. Por otra parte, si esto ya ha sucedido en tu relación, lo mejor sería hablar sobre fidelidad y celos con tu pareja, cualquier cosa antes de espiar su teléfono móvil.

A pesar de que una pareja es cosa de dos, debes entender que continuáis siendo individuos con vuestros propios derechos y espacios, hay cosas que se comparten por el simple hecho de vivir en pareja, y por lo tanto se utilizan en común, pero no es el caso del teléfono móvil.

El teléfono móvil es una herramienta personal de cada uno, en el cual guardamos fotos  de nuestros amigos, mensajes en los que nuestros conocidos nos cuentan sus problemas e información de bancos u otras gestiones. Si hay un lugar en que se encuentre toda nuestra vida almacenada, ese es nuestro teléfono móvil, y por lo tanto no tenemos porqué compartir esta información con nadie del exterior. Hoy en día para muchos el móvil es sagrado, algo tan privado como cotillear el correo ordinario, agendas u otros…

Obviamente, si tenemos la suficiente complicidad en nuestra relación como para compartir estos datos, no debería existir ningún problema a la hora de compartirla en la intimidad. Pero siempre respetando la propiedad del otro y mirándolo con su propio consentimiento. En ningún caso espiar el teléfono a sus espaldas.

¿Por qué no comparte sus mensajes conmigo? ¿Esconderá algo?

Normalmente los usuarios de telefonía móvil tenemos largas conversaciones de mensajes con amigos, conocidos o familiares. Hay personas que además son muy cautas con su privacidad e intentan leer estos mensajes cuando nadie más puede verles. Si es el caso de tu pareja, lo mejor sería hablarlo con él y averiguar por qué se esconde para leer sus mensajes de texto. En este caso no se trata de un simple ataque de celos,  sino que la otra parte te está incitando a que sientas una curiosidad natural. No tiene porqué ser algo relacionado con la fidelidad, pero es lógico que nos interesemos por nuestra pareja. Tal vez esté discutiendo con alguien y no quiera preocuparnos, o esté haciendo nuevos amigos y no quiera que leamos lo que hablan entre ellos.

Son tantos los casos que podemos encontrar en una conversación telefónica que hacer conjeturas inventadas sería flagelarnos a nosotros mismos una y otra vez. Intenta hablar con tu pareja antes de entrar en una crisis causada por los celos y la sospecha. Si tu pareja no quiere darte ninguna explicación, y en absoluto quiere decirte las personas con las que habla por el móvil, tienes todo el derecho a sospechar y la necesidad de hablar con él.

¿Debo compartir los míos?

Compartir los mensajes de texto en una relación no es algo realmente necesario, aunque es cierto que si esto se hace, ayudará a crear más confianza entre vosotros y, de este modo, evitaremos sospechas por infidelidad.

Si crees que tu pareja se dedica a espiar tu teléfono móvil, deberías hablarlo con él y decirle que ese no es el camino correcto. No importa si guardas algo o no en tu móvil, pero esto es una falta de respeto que no se debe consentir. Es una muestra de que tu pareja no confía en ti.

Tampoco es necesario llevar esto a extremos y blindar nuestro teléfono móvil con claves y contraseñas que nuestra pareja desconozca, pues sería lógico que nuestra pareja empezase a sospechar que algo está sucediendo tras tanta seguridad.

Si eres consciente de que tu pareja empieza a sospechar que hablas con otros hombres por móvil y no es así, no alargues ese sufrimiento innecesario. Finalmente terminará por explotar y se creará una discusión basada en la nada de la que los dos saldréis mal parados.Habla con él, utiliza siempre la conversación para llegar a una solución a vuestro problema y entrad en razón, los celos no deben basarse en hechos inexistentes, la fidelidad se basa en la confianza, y el hecho de espiar el teléfono de nuestra pareja es un claro síntoma de desconfianza. Por lo tanto, si nuestra pareja espía nuestro móvil, debemos empezar a solucionar nuestros problemas de inmediato.

Toma nota y que el móvil y las nuevas tecnologías no te creen discusiones o ataques de celos innecesarios. Más que un enemigo utilízalo como un cómplice. O no a todas nos gusta recibir mensajitos románticos y subidos de tono??