¿Tener sexo en transporte público? Sí se puede.

Una de las fantasías sexuales más comunes entre hombres y mujeres es hacerlo en un transporte público. Ser observados teniendo sexo en un lugar prohibido resulta excitante pero, ¿ocurriría lo mismo en medios de transporte donde el sexo es un reclamo para viajar en ellos?

 

El vagón del amor (República Checa)

Si eres de esos que no puedes evitar el roce con la gente en los vagones de metro o te excita que un desconocido te meta mano entre la multitud, tu ciudad ideal para viajar en metro es Praga.

Según el portal de noticias Terra, la capital Checa realizó una campaña publicitaria con el fin de promover el transporte público: habilitar vagones de metro para que solteros y solteras pudieran ligar. Según Filip Drapal, portavoz de la compañía de Subtes, no sólo hay que demostrar que en el metro se puede leer o estudiar si no que también hay ” posibilidades de realizar encuentros y si la gente simpatiza, iniciar una relación” 

 

Los barcos del sexo (Alemania)

A pesar de la gran polémica que suscitó a las autoridades alemanas estos ‘barcos de sexo’ (Torture-Ship), lo cierto es que mueven a multitud de personas que zarpan buscando nuevas y vibrantes sensacionessobre las aguas del lago de Constanza.

Actividades sexuales y sadomasoquistas convocan cada agosto a cientos de personas para gozar de una noche llena de erotismo. Según Thomas Weiss, el organizador del evento, no todas las personas que asistan deben tener sexo, pero sí seguir una especie de código de vestimenta basado en el cuero, el látex, la lencería y las cadenas. Más de 17 años avalan el éxito de los barcos del sexo siendo unos de los modelos de negocio en auge de esta región del sur de Alemania.

Limusinas muy ‘hot’ (despedidas de soltero)

¿Cansados del striptease típico en las despedidas de solteros?¡Alquila una limusina y disfruta del despelote sobre coches de auténtico lujo! La ventaja es que el o la stripper estará más cerca de los participantes de la despedida.

Por contra, hay poca libertad de movimientos y el baile queda relegado a movimientos eróticos sobre cuatro ruedas. Cada vez más son las empresas de despedidas que ofertan ‘packs’ donde poder contratar estos dos servicios a la vez. Si quieres hacer una despedida que se salga de lo normal… ¡sube el espectáculo al coche!

 

Los cruceros del placer (España)

Los cruceros Gayfriendly o Ambien Travel son barcos que ofrecen la posibilidad de viajar en vacaciones rodeados del mejor ambiente LGTB. Estos cruceros ofrecen infinidad de ofertas de ocio donde la diversión está asegurada. Desde fiestas ibicencas hasta noches del pijama, todo es posible a bordo de estos buques de lujuria donde ligar está más que asegurado.

 

Aviones excitantes (Las Vegas, EEUU)

Love Cloud es una exclusiva línea aérea de Las Vegas (Nevada, EEUU) que ofrece multitud de servicios para parejas. Entre ellos se encuentran celebraciones de cumpleaños, bodas e incluso poder hacer realidad la fantasía de muchas personas: tener sexo en un avión.

Los vuelos del Golden Eagle realizan su recorrido por el Cañón del Colorado, el lago Meade y Las Vegas y son tanto diurnos como nocturnos. Los precios son variados y oscilan entre los 800 dólares para 40 minutos de viaje hasta los 1.300 de una hora y media. Por supuesto, el presupuesto de un paquete de boda lo debe valorar la aerolínea según las exigencias de sus pasajeros. Si quieres sexo por las nubes ya sabes… ¡Love is in the air!

 

Bicicletas vibradoras (Inglaterra)

La empresa de juguetes eróticos SexShop365 es la culpable de que los paseos en bicicleta sean mucho más placenteros que antes. ‘The Happy Ride’ es un sillín que incorpora un vibrador de uso sexual. Este invento viene de un país amante de los paseos en bicicleta.

 

Seguro que más de uno se lo esta pensando….XD

 

 

fuente: gonzoo

Sexo en público: el morbo de ser descubierto

A la hora de practicar sexo la sorpresa, el morbo y la excitación son importantes. En ocasiones lo son tanto que alguna de estas acciones resulta más placentera que el coito en sí o la penetración. Hay ciertas particularidades sexuales, lo que se conoce formalmente como parafilias, que están más generalizadas que otras.

Por ello las vemos prácticamente normalizadas y como parte de una vida sexual plena. No nos llama la atención, por ejemplo, que a alguien le provoque morbo practicar sexo en un avión y vemos con ciertos reparos que realice prácticas sádicas o masoquistas.

En este artículo vamos a hablar precisamente de practicar sexo en público, el morbo que produce ser descubierto en plena faena con tu pareja. Esto abarca diferentes niveles, que pueden ir desde hacer el amor en los baños de un avión a prácticas en plena calle que rayan el exhibicionismo.

¿Qué son las parafilias?

Una parafilia es un comportamiento sexual que se sale de lo convencional y en el que el placer radica principalmente en actos ajenos, pero complementarios, a la copulación. Así hay casos en los que el morbo radica en la posibilidad de ser descubierto o en que el acto sexual se acompañe de prácticas sadomasoquistas.

Tener parafilia no es nada malo, ni perjudicial y puede llegar a enriquecer el sexo, siempre y cuando todas las personas implicadas sean conocedoras de lo que están haciendo y estén de acuerdo en estas prácticas. Otra cosa son las convenciones sociales de cada momento, que ven con mejores o peores ojos alguna de las prácticas que se pueden salir de lo normal en el terreno del sexo.

El sadomasoquismo, el voyeurismo, la zoofilia, el fetichismo o la necrofilia, junto al exhibicionismo, son algunas de las parafilias más conocidas. Dentro de las consideraciones que la sociedad pueda hacer de estas y otras el hecho de ser descubierto cuando se está practicando sexo con su pareja es de las que menos consideraciones negativas tiene.

El motivo del placer

El practicar sexo con tu pareja en un lugar público y que esto sea un añadido placentero se debe al morbo que provoca el riesgo de ser descubierto. Saber que en cualquier momento alguien puede veros, que eso puede conllevaros problemas, que debéis daros prisa para evitar ser descubiertos, que no podéis hacer ruido para evitar llamar la atención…

Todo esto hace que nuestros sentidos se agudicen y también las sensaciones. El cuerpo se hace más vulnerable a cualquier caricia y sufrimos una subida de adrelina de lo más placentera, más incluso que las propias prácticas sexuales. De ahí que sea una de las fantasías más repetidas entre la población.

Y tratándose de una fantasía os podréis imaginar que las posibilidades son muchas, tantas como os vuestra imaginación os pueda proporcionar. Incluso hay quien no necesita de pareja, le produce un placer extra a la masturbación el hacerlo en un lugar en el que sabe que en cualquier momento puede ser descubierto. Esto suele ir asociado con el exhibicionismo y es un delito.

En ocasiones al morbo de hacerlo en un lugar público se une la espontaneidad, lo conocido como ‘aquí te pillo, aquí te mato’. Esta práctica puede ser fruto de un momento de excitación, ya sea con una pareja consolidada o con una ocasional. De este modo en ocasiones se dan varios factores que ayudan a incrementar la excitación previa y, por lo tanto, el placer.

¿Dónde hacerlo?

Cuando nos referimos a un lugar público lo cierto es que existen diversas posibilidades. Desde hacerlo en un baño público a una casa u oficina en la que hay más gente o incluso al aire libre. El peligro por ser descubierto en estas tres situaciones es muy diferente -hay muchas otras- y la última, incluso, puede conllevar que acabéis en comisaría.

El lugar en que practicar sexo depende de cada pareja y hay quien se horroriza al pensar en hacerlo en su lugar de trabajo mientras que, para otros, es una de sus mayores fantasías sexuales. Para otros es hacerlo en su casa, si es que la comparte con más personas. Lo habitual es, cuando a uno le produce morbo hacer el amor en espacios en que puede ser descubierto, empezar por aquellos en que se encuentra más seguro, como su casa o unos baños públicos -con la puerta cerrada y candado puesto.
Practicar sexo en la propia vivienda o en el lugar de trabajo son prácticas con escaso riesgo, sin contar lo vergonzoso de la situación. En el caso de optar por un espacio de trabajo pueden ser grabados por cámaras de seguridad, lo que supone un extra al peligro de ser descubiertos. Como consecuencia extrema el ser pillados puede tener repercusiones en el trabajo, pudiendo llegar a ser despedidos por realizar prácticas inadecuadas.

Antes hablamos de que hacerlo en el baño de un avión, mientras está en pleno vuelo, es una de las fantasías universales de esta sociedad. No son los únicos baños que pueden ser utilizados para estos menesteres, pero sí unos de los más incómodos. Los de un bar o discoteca, de otros transportes, e incluso los probadores de una tienda son lugares de lo más recurridos.

En los casos comentados en el anterior párrafo las consecuencias de ser descubierto se limitan a una reprimenda y, a lo sumo, pedirles que lo abandonen. Al estar protegidos por una puerta no se les puede acusar de exhibicionismo, porque estaban resguardados de miradas ajenas. Incluso aunque algunos dejen sin cerrar el pestillo para incrementar el peligro y, por lo tanto, el morbo.
Acabar en comisaría

En los casos que vimos anteriormente raramente hay consecuencias duras para la pareja, en caso de ser descubierta. Sin embargo, cuando escogen un espacio abierto, como unos arbustos o el banco de un parque, pueden ser acusados de un delito de exhibicionismo.

La situación empeora si esta práctica ha sido realizada ante menores de edad, lo que elevará la posible condena, que puede llegar hasta los 24 meses de cárcel. En otros casos se verá como un caso de faltas, que puede solventarse con el pago de una multa.

fuente: Bekia