Cómo practicar buen sexo oral

Conocer tu cuerpo  y el de tu pareja son dos factores importantísimos en una relación. Muchas veces nos dejamos llevar por la pasión y el deseo pero nuestra torpeza en la cama, o la de nuestra pareja, hace que no disfrutemos demasiado de la relación. Por eso vamos a explicar cómo hacer buen sexo oral, tanto de una chica a un chico como al revés… Seguro que ellos te lo agradecen.

La felación y el cunnilingus son, probablemente, los preliminares estrella. A pesar de que hace un tiempo era una práctica tabú, hoy en día es algo tan habitual que todo el mundo da por hecho que se produce dentro de una relación sexual de pareja.

Aunque es algo casi imprescindible en las prácticas gays y lésbicas, en la relaciones heterosexuales ya nadie se escapa: ¡tanto hacerlo como recibirlo causa un inmenso placer! Si tu chico quiere hacer un buen cunnilingus o tú una buena felación, estas son las claves que tenéis que tener en cuenta.

5 claves para hacer una buena felación

1. No te centres solo en el pene. Sí, el primer consejo a la hora de hacer una buena felación es que no concentres todos tus esfuerzos en el propio pene. Las ingles, el perineo o incluso los testículos (aunque con cuidado) son zonas repletas de terminaciones nerviosas donde le encantará que te detengas. Los besos, las caricias o incluso la respiración en estas partes caldeará, y mucho, el ambiente antes de introducir el pene en la boca.

2. Presiona con los labios y la mano. Después de jugar alrededor de él, introduce el pene en la boca lentamente. En este sentido, ten mucho cuidado con los dientes, asegúrate de que solo estás usando labios y lengua. El contacto, cuando más cercano sea, mejor, así que presiona ligeramente con los labios y la mano el pene para darle más placer.

3. Juega con la lengua. Porque aquí la lengua, además de la boca, también juega un papel fundamental. Juega con ella mientras se introduce el pene en la boca. Hazlo dando pequeños golpes en el glande y pasándola alrededor de éste. Ejerce presión con ella y muévela de forma desigual: diferentes ritmos, diferente presión, diferentes sitios… ¡Cuanto más varíes, más divertido!

4. El contacto visual y tu intuición. Ver a tu chico en este momento te dará mucha información. A algunas personas les da vergüenza mirar fijamente a los ojos a su pareja en ese momento, pero si te atreves, podrás saber qué es lo que le está gustando por sus gestos y, a ellos, por lo general, les excita mucho que les miren en ese momento. Sin embargo, si no lo ves claro, haz caso a lo que sucede a tu alrededor para saber si le está gustando: si su respiración se acelera, si gime, o si da pequeños empujones hacia tu cabeza con su cadera, es que todo está yendo bien.

5. Adáptate a su forma. Mucha gente se pregunta si debe introducir el pene entero en la boca o centrarse en el glande. Pues bien, sobre gustos no hay nada escrito, pero por lo general a los hombres les gustan las dos sensaciones. Lo mejor es, además de observarle y escucharle, adaptarte al tipo de pene que tenga. Pueden ser de diferente tamaño  y, sobre todo, de diferente forma. Por eso, como ya te contábamos en este artículo, hay penes mejor preparados que otros para hacer una felación pero, en cualquier caso, variando el ángulo o sabiendo donde centrarte según el tipo de pene que tenga, le encantará.

 

5 claves para hacer un buen cunnilingus

1. No vayas directo al grano. Esta es la primera regla: las prisas no son buenas para un buen cunnilingus. Ir directo a la zona es un error, pues unos buenos preliminares siempre allanarán el terreno mejor. Los besos y las caricias, empezando por el cuello, las orejas y los labios, y bajando poco a poco a los pechos y el abdomen hasta el muslo, acariciando la vagina con los dedos, propiciarán una excitación perfecta para pasar a la acción.

2. El truco de la bebida dulce. ¿Vino? ¿Cerveza? ¿Agua? ¡Error! Antes de practicar un cunnilingus ten cerca una lata de cola o alguna bebida dulce. Parecerá una tontería, pero con este tipo de bebidas la lengua se vuelve mucho más suave y se produce más saliva, lo que creará las condiciones óptimas para adentrarte en su zona íntima.

3. Despacio y con delicadeza. Mientras en la felación se puede ir a muchas velocidades diferentes en cualquier momento, con el cunnilingus es diferente. Hay que comenzar besando y lamiendo la parte exterior, de forma suave, despacio. Así uno se adentra poco a poco hasta llegar a los labios menores. Detente en cada zona, besando y utilizando la lengua. ¡La pasión debe ir en aumento para llegar al orgasmo femenino!

4. Varía con la lengua. Si no quieres aburrirla, haz movimientos irregulares con la lengua, aumentando poco a poco tanto la velocidad como la presión. Si te cansas de los movimientos circulares o de ir de lado a lado, prueba con una técnica diferente, escribiendo letras o palabras con la lengua. Es la llamada técnica del alfabeto, prueba a hacerlo de la A a la Z con diferentes velocidades y… ¡Bingo!

5. Fíjate en su lenguaje corporal. Para conseguir que llegue al orgasmo con un buen cunnilingus, debes aprender a escuchar su cuerpo. Su respiración, sus gemidos, su postura corporal… Todo eso no engaña y te contará si lo estás haciendo bien o mal. Si, por ejemplo, ella arquea la espalda y abre más las piernas para facilitarte la tarea, es que lo estás haciendo muy bien. Los espasmos musculares son otra señal… ¡Fíjate! Una vez llegado ese nivel de excitación, los dedos deben hacer aumentar la presión y el placer. Introdúcelos y acaricia su clítoris, el orgasmo estará prácticamente asegurado. E incluso si quieres añadir otro extra, prueba a acompañar la experiencia con algún lubricante o juguete sexual

Has tomado nota??

 

 

fuente: enfemenino

Como satisfacer a tu pareja con un cunnilingus

El cunnilingus es una práctica que se incluye dentro del apartado del sexo oral. Se practica siempre en pareja y se distingue por ser la estimulación de la mujer a través de sus genitales con la boca. Es una práctica que requiere, en primer lugar, que ambos componentes de la pareja lo aceptéis. Normalmente, si hay confianza puede ser una práctica recurrida y placentera en la que debéis estar ambos de acuerdo.

Por ello, será necesario que la mujer sea higiénica con su vagina, sobre todo por respeto a tu pareja. El hecho de que los genitales femeninos desprendan un olor fuerte puede que haga que la otra persona tenga aún más reparo a acercar su boca.También es importante tener en cuenta que el sexo oral puede ser una manera de transmisión de ETS.

Así que si tienes algún tipo de duda o sabes que la otra persona tiene una infección,será necesario que pongas protección. Por ejemplo, sería recomendable el uso del preservativo femenino o barreras de látex para que los fluidos no puedan llevar a contagiarte al entrar en contacto con ellos.

La posición ha de ser aquella que os resulte más cómoda a los dos. Por ejemplo, la más común es la del misionero. La mujer esté sentada con las piernas abiertas y su pareja accede a su vagina tumbado o de rodillas y flexionado. Otra opción es que quien va a realizar el cunnilingus esté tumbado y la mujer se siente sobre su boca. De esta manera ambos estáis cómodos y la mujer puede ir controlando su placer estimulándose en la medida que necesite.

También es posible que una mujer reciba sexo oral estando de pie. De rodillas o sentado, se podrá acceder a su vagina y estimular su clítoris, aunque esta no es una de las posturas más cómodas para el cunnilingus. Si la mujer se pone a cuatro patas, recibirá una estimulación de sus labios menores y mayores desde atrás que puede llegar hasta el clítoris.

Por último, existe la opción de que ambos disfruten del sexo oral con la postura del 69.La pareja se colocará de tal manera que ambos puedan acceder a los genitales del otro cómodamente. Éstas son algunas propuestas, luego entra dentro de la decisión de cada pareja cómo hacerlo, siempre buscando la comodidad de ambos.

La vagina, y concretamente el clítoris, es una zona bastante sensible, por ello has de tener cuidado a la hora de realizar un cunnilingus o decírselo a quien te lo vaya a hacer. La excitación de esta parte del cuerpo deberá ir acorde a la propia excitación de la mujer, de lo contrario puede que le hagas daño o que el placer que le intentas dar no tenga la respuesta que tú buscas. Para ello, deja que ella vaya marcando el ritmo. Irás notando cuando debes dar mayor o menor intensidad cuando notes la lubricación de ella o cuando veas que te está pidiendo que vayas a más.

Cómo hacer un cunnilingus

En primer lugar, has de estar tranquilo y tener paciencia, ya que la estimulación de la mujer puede que sea algo más lenta que la de un hombre, pero eso no implica que no sienta placer o que no acabe sintiéndolo.

Para empezar, poco a poco vete acercándote a su vagina. No es necesario que vayas directamente, es más, no es ni recomendable. Lo mejor es que lo incluyas como un juego más dentro de los preliminares que llevéis a cabo a la hora de tener una relación sexual. Por ello, puedes ir estimulando a la mujer por otras partes del cuerpo para que cuando llegues a sus genitales, estos estén más receptivos.

Una vez que crees que la mujer ya está preparada para el sexo oral, vete dando pequeño besos tanto en sus labios mayores como menores y dando especial cariño a su clítoris. Para que la excitación sea mayor, puedes ir dando pequeños soplidos entre cada beso para que todo tenga una continuidad. Poco a poco, vete sacando la lengua y lamiendo sin prisa el exterior de la vagina. La velocidad ya irás viendo según la respuesta que vaya dando ella a tus acciones

Cuando vayas viendo que esta más receptiva puedes ir haciendo más intensos tus movimientos incluyendo pequeños mordiscos que acaben en su clítoris. Si quieres, puedes ir ayudándote introduciendo uno o dos dedos en su vagina. Puedes ir cambiando de postura si ves que en la que estáis no es lo suficientemente placentera o crees que ella estará más cómoda de otra manera. También recomendamos el uso de lubricantes con sabor para darle un toque distinto a esta práctica sexual.


Todo eso entra dentro de las decisiones que se toman en el momento con el único propósito de obtener placer. Alterna besos y caricias con la lengua regulando la presión que ejerces para que la mujer alcance el clímax o llegue al grado de excitación que quieres para poder continuar con vuestra relación sexual. Ante todo ten claro que es una práctica destinada al disfrute, así que ponla a prueba y disfruta haciendo disfrutar.

 

fuente: Bekia

Tragar semen: mitos y realidades

Existen diferentes ideas en torno a la costumbre de tragarse el semen de tu pareja tras la eyaculación de ésta, y también distintas maneras de vivir esa experiencia. A algunos hombres les gusta que su pareja lo haga, a otros no, a algunas personas les excita tragarlo, y otras aún no se han atrevido a intentarlo por miedo a que les cause algún daño en el estómago o algún síntoma perjudicial. Todas las respuestas hacia este tipo de acto sexual son posibles y perfectamente normales.

Lo más importante a la hora de realizar cualquier práctica que constituya un acto sexual es que sea algo consensuado, con lo que ambas partes de la relación se sientan cómodas. Nunca hay que forzar a la pareja a que ingiera el semen que se expulse, siempre se puede escupir, o utilizar un preservativo, que también servirá como protección contra las Enfermedades de Transmisión Sexual. Os queremos desvelar todos los secretos, mitos y realidades, sobre tragar el semen, para que seáis vosotros quien decida.

Qué es el semen. De qué está compuesto

El semen o esperma es el fluido que se fabrica en el aparato reproductor masculino y que es expulsado a través de la uretra en el momento de la eyaculación. Está formado por espermatozoides, desarrollados en los testículos, y el plasma seminal, líquido que es producido por diferentes órganos y glándulas del cuerpo masculino, entre los que se encuentran la próstata, las vesículas seminales, las glándulas de Littre, el epidídimo, las glándulas de Cowper y los vasos deferentes.

El semen, cuando no hay alguna infección o anomalía, tiene una textura viscosa, un color blanquecino, olor a cloro y un sabor agridulce, que puede variar ligeramente en función de la dieta que lleve el hombre. Así, por ejemplo, si come más frutas será más dulce, y una alta ingesta de carne hará que sea más ácido.

Sólo un 10% del semen está conformado por las células espermatozoides, la gran mayoría restante lo compone el plasma seminal. Éste contiene una gran variedad de elementos químicos, cada uno con unas funciones, entre los que destacamos: el ácido ascórbico (vitamina C), vitamina B12, fructosa (la cual le da el sabor dulzón) y gluscosa, minerales como el zinc, el calcio, el magnesio, el fósforo, el sodio, el potasio; también tiene ácidos úrico, láctico y cítrico, cloro, nitrógeno, colesterol, aminoácidos, proteínas y enzimas, selenio y glicoproteínas (que son agentes de lucha contra el cáncer), además de una sustancia conocida como “moco”, que le dota de su cuerpo viscoso.

¿Es peligroso tragarse el semen?

No es una práctica en absoluto peligrosa, siempre y cuando estemos seguros de que el hombre al que se le practica la felación no tiene Enfermedades de Transmisión Sexual, como el Virus del Papiloma Humano el VIH. Este tipo de enfermedades no se transmiten sólo practicando sexo vaginal o anal, pues al entrar en contacto el fluido con nuestra saliva también se transmite.


Otra situación en la que pudiera ser peligroso ingerir semen es aquella en la que la pareja sea alérgica al mismo, no es algo muy común pero sí posible. Hemos de consultar a nuestro médico si al llevar a cabo cualquier tipo de acto sexual que conlleve el contacto con semen tenemos irritación, enrojecimiento, ardor y/o picor en la zona (aunque es normal que produzca picor al entrar en contacto con el ojo).

Algunas especies animales también lo hacen. Por ejemplo, el calamar ingiere parte del esperma expulsado por el macho en la eyaculación para obtener más energía en la fecundación. También hay cocineros muy extremos que incluyen el semen en sus recetas, y existen libros de recetas exclusivos para realizar platos con este curioso ingrediente, así que no hay mayor muestra de lo inofensivo que resulta ingerirlo.

 

¿Es una práctica recomendable?

Hay expertos que defienden que es sano y muy beneficioso tragar el semen, por lo que ha de hacerse con una frecuencia de al menos dos veces por semana, y otros que dicen que no es necesario hacerlo con tanta asiduidad. No obstante, el motivo para que una persona decida tragar el semen o no, ha de ser simplemente su disposición. Cada persona vive esa experiencia de una manera, a unas les excita, a otras les parece desagradable, y a otras, simplemente, les es indiferente. Es por ello que no hay que verse forzado o forzada a culminar el acto sexual de esta manera, ni a realizar ninguna otra práctica no deseada en el sexo, porque no traerá más que consecuencias negativas a la forma de vivir el sexo.

La principal recomendación en cuanto a esta práctica de tragar el semen, al igual que con cualquier otra variedad del acto sexual, es que se ponga protección a menos que sea una pareja de la que estemos seguros que no tiene ninguna Enfermedad de Transmisión Sexual. En caso contrario, si el hombre quiere que la eyaculación tenga lugar en la boca de su pareja sexual, deberá utilizar un preservativo  adecuado para el sexo oral.

Peligros y beneficios de esta práctica

Los peligros de tragar el semen son los mismos que existen al realizar el acto sexual sin protección (ya sea sexo anal, vaginal u oral hacia mujeres). Incluso el no tragar el semen, si no escupirlo tras la eyaculación, conlleva su riesgo si a la pareja a la que se le realiza la felación tiene alguna Enfermedad de Transmisión Sexual. Uno de estos riesgos es el cáncer de boca o garganta; en EEUU, por ejemplo, el sexo oral con personas que tenían el Virus del Papiloma Humano es la primera causa del padecimiento de estos tipos de cáncer.

Sin embargo, ha de reiterarse que si el hombre al que se le practica el sexo oral está perfectamente sano, no hay ningún tipo de peligro en ingerir su semen.

Se han encontrado numerosos beneficios a la ingesta del semen de la pareja. Podría decirse que el esperma es un alimento muy completo, por los minerales, proteínas y vitaminas que contiene. Sin embargo, como estos pueden encontrarse en muchos de los alimentos de nuestra dieta cotidiana, tampoco se hace imprescindible adquirirlos por medio del semen.

Aun así, hay ciertos componentes que aportan a la salud beneficios más allá de los alimentarios. Hay estudios que revelan que las proteínas y enzimas que contiene el semen, como las glicoproteínas, dotan a la mujer de una mayor protección contra el cáncer de mama, como así se ha visto en muestras de mujeres que practicaban sexo oral (e ingerían el semen tras la eyaculación) una o dos veces por semana. El selenio es otro elementos que contiene y que se utiliza en la lucha contra el cáncer.

Por otro lado, el semen contiene ciertas hormonas, como la oxitocina, el cortisol, la estrona, la prolacitina, la hormona liberadora de la tirotropina y la serotonina. La mayoría de ellas intervienen a la hora de desarrollar estados anímicos positivos (podría decirse que son antidepresivas), o por ejemplo, la oxitocina disminuye el estrés al controlar la producción de cortisol, hormona que el semen también contiene, y posee funciones beneficiosas pero también es liberada en nuestro cerebro en estados de estrés.

A la oxitocina también se la conoce como la “hormona del amor” porque es la que provoca, entre otras conductas, la excitación sexual. Es por ello que no hemos de preocuparnos por no querer tragar el semen, el sexo en sí tiene numerosos beneficios en nuestro cerebro y estado de ánimo. Cuando se realiza el acto sexual, en cualquiera de sus vertientes, se liberan en el cerebro numerosas hormonas muy beneficiosas para nuestra salud física y mental.

Falsos mitos sobre el semen

Es tóxico e irritante. Debido a que el contacto del semen con el ojo produce irritación y picor de éste (el cual desaparece al rato), se ha pensado que se trata de una sustancia perjudicial. Pero no es cierto en absoluto, reiteramos que los elementos que contiene son perfectamente tolerados por nuestro cuerpo. Si nos salpicamos con limón en el ojo también nos irrita, pero sí podemos consumirlo perfectamente.

El semen engorda porque tiene grasas y azúcares. Ciertamente, sí que contiene lípidos y fructosa en su composición, pero la cantidad que se consume de éstas tragando el semen es tan pequeña que no es suficiente para conseguir engordar.

Es más beneficioso tragar el semen que no hacerlo. Cierto es que tiene propiedades de prevención contra el cáncer, pero esto no puede utilizarse como excusa por el hombre para que su pareja trague su esperma tras la eyaculación. Ha de ser una opción consensuada por ambas partes, y si la pareja no se encuentra cómoda haciéndolo no va a traer consecuencias para su salud. Además, los elementos nutritivos que contiene se dan en poca cantidad, no son suficientes para la alimentación diaria, por lo que la diferencia entre tragarlo y no es muy pequeña.

No tragarse el semen de la pareja es símbolo de rechazo. Como todo lo que se puede hacer en el sexo, ha de ser cuestión de sentirse cómodo. Cada persona es distinta, y tendrá preferencia por unas prácticas que por otras, y siempre hay que respetarlas. La textura viscosa y el sabor del semen hacen que sea perfectamente normal no encontrarlo placentero. Hay otras muchas vías para disfrutar del sexo.

 

Como ves la mayoría son ventajas! te atreves??

 

fuente: Bekipareja

Higiene antes y después del sexo oral

El sexo oral es una práctica cada vez más extendida entre las parejas. Hay para todos los gustos, desde quienes lo encuentran como la práctica más placentera dentro del sexo, hasta las más pudorosas que no se encuentran cómodas practicándolo. La base para tener un sexo oral satisfactorio es la higiene, además de que así se previene la transmisión de infecciones, es por ello que os mostramos una serie de consejos para asegurar una sexo oral limpio y saludable. Independientemente de si se utiliza protección, que es lo recomendado cuando se practique con personas que no son una pareja estable que no tenga Enfermedades de Transmisión Sexual, es necesario mantener unos hábitos de higiene íntima, que no son muy estrictos.

 

En general, hay una serie de condiciones bajo las cuales no se debe practicar sexo oral o, por lo menos, hay que utilizar protección. Sería en los casos en los que la persona que lo practica tenga o heridas en la boca o herpes, que puede transmitirse de la boca a los genitales. También en aquellos en que la persona que lo recibe tiene algún síntoma anómalo en los genitales, por ejemplo, erupciones o irritación en el pene, o un flujo anormal en la vagina.

Cómo prepararse para el sexo oral en el hombre

No es necesario llevar a cabo ningún ritual concreto de limpieza antes de que un hombre reciba una felación, siempre y cuando se lleve a cabo una correcta higiene íntima diaria. Esto puede conseguirse en la ducha cotidiana, para ello es necesario aplicarse abundante agua y jabón en toda la zona exterior del pene, los testículos y el vello genital, además del perineo y el ano.

Dentro del prepucio, en los hombres que no están circuncidados, tiende a concentrarse una secreción blanca llamada esmegma, que con el tiempo provoca mal olor y riesgo de infecciones. Es importante evitar que se acumule esa sustancia, por lo que en el baño o ducha se recomienda lavar esa zona retirando hacia atrás el prepucio y aplicando, con cuidado, agua en la cabeza del pene. Después de la ducha hay que asegurarse de secar bien toda la zona genital.

Esta higiene íntima diaria es suficiente para mantener sexo oral de forma sana, aunque, si en el momento de realizar la felación el hombre ha estado sudando o no se encuentra del todo limpio, puede lavarse de forma rápida antes de comenzar el sexo oral. La persona que vaya a hacer la felación también debe cumplir con su higiene, en este caso la limpieza bucal. Es importante tener el hábito de lavarse los dientes diariamente para evitar transmitir bacterias y posibles infecciones a los genitales masculinos.

Cómo prepararse para el sexo oral en la mujer

Al igual que en el hombre, es necesario que la mujer mantenga tanto una higiene íntima como general diaria. A la hora de darse la ducha o baño cotidiano deberá aclarar con agua la zona genital, pero sin aplicar jabones porque es muy probable que produzcan irritaciones. Una vez terminada la ducha, es necesario secar bien la zona porque la humedad puede provocar el desarrollo de infecciones, como la candidiasis vaginal. No afecta a la higiene el mantener o depilarse el vello, pero en caso de tenerlo, es importante que también se lave con jabón durante la ducha.

Mantener estos cuidados de higiene íntima diaria es suficiente para tener una zona genital limpia y sin mal olor, porque, pese al tópico, lo normal en los genitales no es que huelan  mal. Sí aun así ocurre, puede estar indicando alguna infección o una Enfermedad de Transmisión Sexual, por lo que habría que consultar al médico.

Justo antes de practicar sexo oral no es obligatorio ni necesario lavarse la zona genital, ante la duda aplicar un poco de agua y secar, o limpiarse con una toallita húmeda (sólo con agua, sin productos adicionales) es suficiente. El exceso de lavados vaginales no es recomendable para las mujeres, así que no es un aspecto sobre el que obsesionarse. No se recomienda para nada el uso de desodorantes íntimos, pues son muy agresivos para la zona vaginal y además provocarán mal sabor a la pareja.

Al igual que ocurre cuando se va a hacer una felación a un hombre, quien va a practicar sexo oral con una mujer ha de llevar a cabo cuidados bucales para evitar el traspaso de bacterias.

La higiene tras realizar el sexo oral para el hombre

Después de tener sexo oral, no es necesario que el hombre se lave de forma inmediata. Especialmente, después de haber realizado una actividad tan íntima, y también agotadora, como practicar sexo es habitual quedarse echado o sentado junto a la pareja sexual, y no hay por qué romper ese momento.

Sí es recomendable que, un rato después, se limpie la zona genital para evitar la formación de bacterias, además de que normalmente la saliva o el lubricante (en caso de haber usado preservativo o aplicar este producto directamente en el pene) produzcan incomodidad y el hombre se sienta mejor limpiándose tras la felación.

La persona que ha realizado la felación debería, aunque repetimos que no inmediatamente después, lavarse la boca como medida de higiene bucal más que sexual. Así, se dejará la zona limpia y, sobre todo, evitar un aliento o sabor desagradable para su pareja.

La higiene tras realizar el sexo oral en la mujer

El área genital de la mujer es más delicado en este caso que el del hombre. Después de tener sexo oral la zona queda húmeda, y no es recomendable mantenerla así, por lo que debe, por lo menos, secarse con un pañuelo. Al igual que con el hombre, no hay por qué interrumpir el momento íntimo que existe tras la relación sexual, pero en ciertas mujeres más sensibles a tener infecciones no hay que demorar mucho la limpieza. Concretamente, si la mujer es propensa a padecer cistitis, sí es importante que se lave bien al zona genital tras el sexo oral.

Si el sexo ha tenido lugar fuera de casa, puede utilizarse para la limpieza una toallita especial para la higiene vaginal, que dejarán también una sensación más cómoda. Hay que tener en cuenta que si no se limpia el área vaginal se manchará y humedecerá también la ropa interior. La persona que ha realizado el sexo oral también deberá, igual que cuando se hace a hombres, lavarse la boca para mantenerla limpia, sin riesgo de infecciones, y sin mal aliento y sabor.

 

Fuente: Bekia

Consejos para un Sexo oral de locura.

El sexo oral es conocido como cunnilingus, en el caso de las mujeres y como felación en el de los hombres. El término se refiere a dar y recibir placer chupando, lamiendo, mordiendo, besando, absorbiendo, cosquilleando las partes íntimas de la pareja.Sobre todo, cuando todavía no tenemos confianza en las relaciones sexuales puede que nos de reparo practicar sexo oral a la otra persona. ¿Le gustará?, ¿Lo estoy haciendo bien?, ¿por qué tarda tanto en tener un orgasmo? son dudas que nos asaltan antes, después e incluso, en el mismo momento en el que practicamos sexo oral a la otra persona.

Ahora es el momento de que sepas, al menos, algunas de las técnicas sexuales para el sexo oral ¡que no te fallarán!

Cómo empezar

Puedes empezar lamiendo su pene desde arriba o desde  abajo, como prefieras. Empieza lenta y suave, sin apoyar tu lengua entera, con la puntita y ve sacándola poquito a poco, cada vez más húmeda subiendo y bajando por el pene. No se lo podrá creer. En estos momentos su atención sólo estará ahí abajo, por eso, es muy importante que no os distraigáis.

Ahora que los dos estáis húmedos introduce su pene en tu boca hasta dónde puedas llegar. No hay nada peor que te entren náuseas, así que hazlo lentamente y siempre y cuando también sea placentero para ti. 

Un lubricante de sabor te será muy útil para darle un toque tropical o dulzón a vuestras partes más íntimas.

Vuélvele loco

Ahora que ya la tienes dentro de tu boca. Una de las mejores cosas del sexo oral es que puedes jugar todo lo que quieras con tu lengua, tus labios, con mordisquitos y con tu mano. Intenta alternar con todo esto los movimientos que haces en su pene. Coge el pene por su mango con una mano mientras tienes la puntita dentro de tu boca jugando a que la besas con tus labios y tu lengua, alrededor del glande y la corona. Mientras lames su pene como si no dejaras de succionarlo y acariciarlo como un buen helado de vainilla, aprieta con la mano la base del pene y sube y baja rítmicamente. Verás como todo su cuerpo se retuerce, su respiración se entrecorta y la dureza y firmeza de su pene aumenta a cada paso. El sexo oral, para algunas personas, es lo más placentero que hay.

Explosión total

Cuando empieces a notar que su pene está a punto de estallar, no dudes en chasquear tu lengua contra su glande y aumentar el ritmo cuando subas y bajes con la mano o con la boca por su pene. Si tu pareja, mientras practicas sexo oral, no te avisa de cuándo va a eyacular, no te preocupes porque lo vas a notar.

En ese momento notarás como su pene se hincha un poco más, ¡aunque parecía que era imposible! hasta eyacular. Justo antes de la eyaculación no pares de lamer su frenillo y su glande como si de un chupachups se tratara, ¡le flipará!

En la actualidad también existen cosméticos especializados para sexo oral, como el Divino Placer Oral de Shunga, que además de aportar un bonito y sensual brillo a tus labios te servirá para realizar un sexo oral más intenso y excitante. Si lo prefieres más sabroso tienes la variante de Kamasutra que además aporta sabor.

¿Cuáles son tus trucos sexuales a la hora de hacer una felación?, ¿qué es lo que más le gusta a tu pareja?, ¿cómo empiezas el sexo oral?, ¿te da vergüenza el sexo oral? Déjanos tus comentarios de forma anónima y comparte con  tus inquietudes.

 

fuente: Cosmopolitan