Bisexuales, el colectivo invisible y desconocido

Algunos hablan de forma equivocada de un tercer género para referirse a aquellos que se sienten atraídos física y psíquicamente tanto por hombres como por mujeres. La bisexualidad ha sido catalogada como una ‘desviación’ del ser humano durante toda la historia y, aún hoy, parece complicado que la opción de que existan personas que se enamoren de otras sin importar que sean hombres o mujeres sea algo que entre en las cabezas de muchas personas.

Otros, sin embargo, lo achancan a modas o movimientos sociales que abogan por la libertad sexual huyendo de las formas tradicionales de pareja. Pero la bisexualidad no es una tendencia ni una forma de vida, es una realidad.

Una tercera idea sobre la bisexualidad es aquella que defiende a este colectivo como personas que están en fase de descubrir su homosexualidad. Piensan que ser bisexual atiende a un estado de la persona cuyo género, aún sin definir, busca salir o quedarse ‘en el armario’ y, mientras, encuentran en las relaciones sexuales con hombres y mujeres su verdadera identidad sexual. Otro error. No es una etapa puente.

Sigmund Freud aseguraba que todos somos bisexuales de nacimiento y que son las circunstancias las que nos hace cruzar o no de acera. Hoy en Según la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, la bisexualidad se define como la orientación sexual de quienes sienten atracción sexual, emocional y/o romántica hacia personas de más de un género y/o sexo, no necesariamente al mismo tiempo, de la misma manera, al mismo nivel ni con la misma intensidad.

Así de fácil, conciso y preciso. Pero hay quienes se niegan a que haya personas en el mundo capaces de amar a seres de su mismo sexo a la par que lo hacen con el contrario.

 

La difícil tarea de ser bisexual

Desde nuestro punto de vista, no debe ser fácil ser bisexual. En primer lugar, tienes que enfrentarte a una sociedad donde la mayoría no entenderá tus gustos y te calificará de ‘depravado’. En segundo lugar, sentir que no estás satisfecho cien por cien con ninguna pareja a no ser que seas liberal.

También hay bisexuales que viven en parejas no liberales y deben decantarse por hombres o mujeres sin poder ‘probar’ el sexo opuesto. La eterna lucha entre el deseo y la fidelidad es la culpable de que, en algún momento, pueda surgir un sentimiento llamado insatisfacción, causante de muchas rupturas de pareja.

 

¿Es la bisexualidad solo cosa de mujeres?

Si hay algo curioso en la definición de  la bisexualidad es que varios estudios demuestran una incidencia mayor en mujeres que en hombres. Por ejemplo, un informe realizado por la Universidad Estatal de Boise (Idaho, EEUU) afirmó que el 60% de las mujeres se sentían atraídas por su mismo sexo aún siendo heterosexuales. El porno que consumían, además, no era exclusivamente hetero; también se demandaban vídeos lésbicos e, incluso, porno gay.

La diferencia con respecto de los hombres es mucho más pequeña. Según otro informe de The Open University (Inglaterra), los declarados bisexuales no llegan al 6% de todo el conjunto de la población encuestada. Lo realmente complicado de la bisexualidad es la aceptación de uno mismo. De hecho, existe la bifobia, que es el odio a las personas bisexuales e, incluso, a uno mismo por el hecho de serlo. Descubrir la bisexualidad no es tarea fácil y, en muchas ocasiones, hace que nazca del interior un sentimiento de confusión y rechazo que les impide abrirse al mundo.

Interesante, verdad?

 

 

fuente: gonzoo

Los cuerpos famélicos ya no se llevan, la moda es tener curvas

Año 2015. Mujeres como Scarlett Johansson, Kim Kardashian o Monica Bellucci exhiben sus maravillosas curvas por las diferentes alfombras rojas. Suelen ir acompañadas de hombres cuyas espaldas y brazos cubrirían el cuerpo de muchas mujeres. ¿Qué ha sido de los cuerpos famélicos que hace unos años desfilaban por las pasarelas más exitosas del mundo? La respuesta es fácil: ya no se llevan.

Las curvas están de moda y son eróticas. En mi opinión, al fin la sociedad comienza a darse cuenta de la sensualidad del cuerpo torneado de una mujer y del vigor de los brazos de un hombre. Es cierto que cada cual tiene sus gustos, pero existe un significado por el que hombres y mujeres prefieren tetas grandes y penes enormes.

Pechos grandes

Grandes o pequeños, la mayoría de chicos desean esta parte tan erótica del cuerpo de la mujer, pero ¿sabías que cuanto menos dinero tiene una persona más le gustan las tetas grandes? Al menos este es el dato que ha publicado la revista cinetífica Plos One. Según el estudio realizado, aquellos hombres que pasan más hambre se decantan por mujeres con más pecho. Algunos biólogos como Larry Young, de la Universidad de Emory, consideran que el pecho es una fuente de oxitocina, la hormona del amor. El deseo de tocar, masajear o besar un pecho provoca la liberación de esta hormona y, por tanto, un aumento del placer.

Por si fuera poco, hay quienes dicen que observar el busto femenino alarga la vida del hombre, por lo que, según un estudio realizado en Alemania por el doctor Katren Weatherby, ver porno es la pócima de la eterna juventud. Ver diez minutos al día de cine X  supone un aumento de la esperanza de vida de cuatro a seis años. Esta investigación resultó ser un bulo, pero viene genial como excusa si tu chica te pilla en mitad de una escenita caliente en la tele u ordenador.

 

De los 90 a la actualidad, las mujeres occidentales han aumentado —entre unos trucos y otros— dos tallas de sujetador. Así que, ¡que no te mientan! Los chicos en lo primero que se fijan es en el tamaño del pecho y ya después en los ojos o la sonrisa. Se estima que, al menos, el 80% de los hombres mira primero y durante más tiempo el pecho de una mujer para más tarde recorrer el resto del cuerpo. Flipa!

 

La virilidad, en centímetros

Sigamos con los hombres. Si los penes grandes no se llevasen, no existirían todas las páginas web con aparatos y métodos varios para aumentar el tamaño del miembro viril. La media del tamaño del pene de un occidental es de 13 a 16 centímetros. Aun así, e incluso superando la media, el 63% de los varones consideran que el tamaño de su ‘pajarito’ es pequeño.

Basta con tener estas medidas para mantener a la pareja satisfecha, ya que el 85% de las mujeres se conforman con estos centímetros. Para algunas, más de 16 supone un calvario a la hora de mantener relaciones sexuales.

Al parecer, podría haber una relación entre el tamaño del pene y la capacidad de fecundación del hombre. Aunque, en mi opinión, la virilidad o la capacidad de fecundar un óvulo no depende de los centímetros de más. A pesar de ello, todavía existen tradiciones (como la japonesa) en la que cada marzo veneran un gran miembro sagrado en su particular ‘festival del pene’. Según la leyenda, ayuda a las mujeres a quedarse embarazadas y da energía a los niños y ancianos.

 

Que os parece??

 

 

 

fuente: gonzoo

Fenómeno “Splosh”: tendencia sexual, fetichismo o parafilia?

Manchar el cuerpo con diferentes tipos de alimentos: nata, leche, chocolates, purés, pasta con tomate… Sí, es un fetiche y además no es nuevo. Se conoce como ‘splosh’ y tiene derivados que sustituyen los alimentos por otras sustancias como el barro o la tinta. Te explicamos en qué consiste todo esto.

El término ‘splosh’ es simplemente una onomatopeya inglesa que hace referencia al sonido de un pastel estampándose en la cara de alguien. La primera vez que se utiliza este término es a finales de los años 80, cuando una revista erótica inglesa realiza un reportaje sobre este fetichismo.

La base de esta tendencia sexual es manchar el cuerpo con diferentes tipos de comidas: nata, leche, chocolates, purés, pasta con tomate… Con el tiempo se han incluido otro tipo de materiales como el barro, la tinta o la pintura sin tener ni siquiera que desnudar a la persona. Es el llamado ‘wet and messy’, o lo que es lo mismo, húmedo y sucio.

En el mundo de la cosmética erótica también se juega mucho con el tema de ofrecer productos con sabores y destinados a ser comestibles y ofrecer un juego diferente. Nuestra Reina te ofrece desde la pintura corporal de chocolate, hasta lubricantes con sabores tan atractivos como la Nube o el Guaraná.

 

¿Fetiche o parafilia?

En el sexo cualquier fetichismo se puede llevar al extremo. El ‘splosh’ no incluye fluidos corporales, pero los amantes de la escatología utilizan el semen o las heces para ser embadurnados. Si de ahí pasamos a basura, heces de animales, sangre u otros elementos de escaso gusto estético, entonces el fetiche derivaría, en mi opinión, en una parafilia que un psicólogo debería tratar.

Podríamos decir que el fin justifica los medios si a la hora de elegir un producto para untar este es comestible. Por ejemplo, no veríamos raro que alguien limpiase con su lengua las zonas manchadas con jugo de frutas, de leche condensada o de nata en otra persona.

Cuidado, no es conveniente usar elementos demasiado ácidos o corrosivos, pues pueden provocar daño en la piel. Esta práctica se puede realizar en soledad, pero lo normal es que se haga en pareja, pues se establecen nuevos vínculos y despierta emociones que parecían haberse perdido con el tiempo o la monotonía. Lo cierto es que el fenómeno ‘splosh’ está irrumpiendo con fuerza y cada día son más las personas que innovan mezclando dos de las principales fuentes de energía de los seres humanos: la comida y el sexo.

 

Te animas?

 

 

 

fuente: gonzoo

“King Out” nueva tendencia sexual, magrearse vuelve a estar de moda

El “rey fuera” (‘king out’) se ha convertido en una nueva tendencia en la que no se realiza el coito como tal, sino que se alcanza el orgasmo solo con besos y caricias. Es decir: magreo. Esta práctica fue muy común en los años 70 y es algo así como volver a ese permanente estado de excitación adolescente.

O pasarse o no llegar. Así es el ser humano. Hartos de una sociedad marcada por el empleo abusivo del sexo, que impregna todas las parcelas de la vida cotidiana, existen personas que huyen del “mete-saca” y se centran en algo olvidado para muchos de los mortales: los preliminares.

Nuestros padres lo llamaban magreo y los nacidos antes del año 2000 lo catalogamos como “petting” Ahora esta moda vuelve a pisar fuerte y se hace grande a través de la denominación ‘king out’, o lo que es lo mismo, el “rey fuera”: sin penetración. Esta forma de entender el sexo no es nueva pero está marcando tendencia. Besos, caricias, abrazos y masturbaciones mutuas forman parte de la relación sexual. Todo está permitido excepto el coito.

Sobarse es terapéutico

Follar va a dejar de ser algo de ‘mayores’. Con esto no quiero decir que todos los adolescentes se vayan a poner a echar polvos como locos, pero al parecer, la práctica del ‘king out’ ayuda a subir la libido de las parejas cuya relación sexual ha caído en la monotonía.

Muchos sexólogos recomiendan el magreo cuando la llama de la pasión se ha venido abajo. Hay dos alternativas para resucitar el deseo sexual entre dos personas. Por una parte, buscar alternativas e innovar a la hora de mantener relaciones sexuales; por otra, practicar el ‘king out’, es decir, dejar con las ganas a la pareja para que aumente su deseo sexual y echar un polvo en condiciones a posteriori.

 

No confundir con sexo tántrico

Algunos hombres pensarán que esta práctica es egoísta pero cuidado, porque ellos pueden disfrutar del magreo tanto o más que la mujer, descubriendo nuevas zonas en su cuerpo (como el ano o los pezones) con las que experimentar y llegar a un orgasmo carente de penetración.

Ojo. No debemos confundir esta práctica con el sexo tántrico. El ‘king out’ permite llegar al orgasmo sin necesidad de penetrar. En el tántrico, lo normal es que no se produzca penetración pero tampoco es necesario alcanzar el orgasmo. El punto en común es que ambas forma de entender y practicar sexo utilizan el deseo como herramienta principal.

 

Te animas a ponerlo en práctica??

 

 

fuente: gonzoo

Parejas de ‘usar y tirar’ , el efecto coolidge

Son infieles, inconformistas y promiscuos. Personas que no se casan con nadie y huyen de las ataduras de la convivencia en pareja. Este tipo de hombres y mujeres están influenciados por el ” efecto coolidge”, es decir, el conjunto de sensaciones que genera tener un nuevo compañero sexual. Se conoce también como “renovación energética del sexo”, cuyo principal reclamo, desde nuestro punto de vista, es: ¡Practica sexo siempre que puedas y las fuerzas te lo permitan, sin pensar en el daño que puedas estar haciendo a los demás!

Esta conducta se ha achacado más a los hombres que a las mujeres. En el reino animal, los machos de diferentes especies se sienten cansados tras aparearse repetidas veces con una misma hembra. Sin embargo, la aparición de una nueva hembra les reactiva el deseo sexual y las ganas de comenzar un nuevo periodo de apareamiento.

Apología de la infidelidad

Este tipo de actos aparece cuando solo hay un macho para fecundar a diferentes hembras. En los seres humanos esto no ocurre, claro, y hombres y mujeres tienen las mismas opciones de saltar de pareja en pareja cuando quieran.

Los promotores de esta tendencia aseguran que cambiar de pareja reactiva el deseo sexual, por lo que no se cortan al hacer apología de la infidelidad. Pero más allá de teorías evolutivas basadas en el reino animal, las ganas o no de tener pareja  y serle infiel no dependen del número de hombres y mujeres que nos rodean, sino de la capacidad de raciocinio de cada uno.

Sexo y Deseo

Los extremos nunca son buenos. Ni la persona conformista que pasa los días con una pareja con la que no tiene ningún tipo de deseo sexual, ni aquella que es incapaz de sentir lo que es el amor de larga duración por la pérdida de libido a los tres meses de estar con alguien. El sexo y el deseo  son dos conceptos que van de la mano y se desarrollan al mismo tiempo que la pareja. En mi opinión, si una cosa no funciona se deja y punto, pero no sin antes haberlo intentado.

Las personas somos animales que vamos despojándonos del instinto a la vez que evolucionamos. Es decir, comenzamos a pensar con la cabeza en vez de con los genitales. El ‘efecto coolidge’ no es una excusa para ser infiel, pero tampoco es malo cambiar de pareja sexual constantemente, siempre y cuando no se prometa amor eterno.

 

 

fuente: gonzoo