Qué evitar en la primera cita: guía para chicas

La primera cita puede ser el punto de partida de una relación o también el fin de la misma con un estrepitoso fracaso. Es un momento de nervios, de dudas, de incertidumbres, de no saber qué hacer ni que decir en algunos momentos. Hay muchas cosas que pueden salir mal en una primera cita, pero también puede ir como la seda y convertirse en el primero de otros muchos encuentros.

Sé tu misma, sé natural. Es probablemente el consejo más repetido entre la gente de tu entorno si comentas que estás nerviosa por ir a una primera cita. Es un buen consejo, pero no podemos dejarlo todo a nuestra personalidad, hay otras cosas a tener en cuenta y a evitar. Por ello vamos a centrarnos en esas, en las cuestiones a evitar. Una determinada situación, un look o un plan pueden dar con la cita al traste.

Antes de acudir a la cita

Pero antes de todo empecemos por la personalidad, factor tan recurrido a la hora de buscar pareja. Cierto que en una primera cita tienes que mostrarte tal como eres, pero también es cierto que hay que ser un tanto comedida. Casi todas conocemos nuestras virtudes y también nuestros defectos y en una primera cita no viene mal ocultar alguno de estos últimos y centrarse en lo positivo.

A la hora de acudir a una primera cita no es bueno presentarte sin haber pensado un poco en la misma y en la persona con la que te vas a encontrar. Investiga un poco sobre lo que hace y lo que le gusta y piensa en lo que podéis tener en común para entablar conversación. Si tenéis amigos en común no dudes en preguntarles. Probablemente él haya hecho lo mismo.

La primera impresión que causa una persona es importante, sobre todo con vistas a tener una relación con ella, por eso el look que elijamos para la ocasión es importante. Lo es tanto que si llevas una ropa inadecuada o demasiado extravagante él puede plantearse que lo vuestro no va llegar a ningún lado.

Una primera cita no requiere ir vestida de gala, probablemente, pero tampoco en chándal. Debes elegir un look que sea acorde a la actividad a realizar y al sitio al que vayáis. Si vuestra primera cita tiene lugar en plena naturaleza no es buena idea llevar un vestido ajustado y unos tacones de vértigo, al igual que si vais a un restaurante elegante los vaqueros y las deportivas están descartadas.

 

La moda puede ser una manera de expresar tu creatividad, pero también puede asustar a tu acompañante. Huye de los excesos y las extravagancias. Un abrigo de pieles puede darle distinción a tu look pero si has quedado con un aférrimo defensor de los animales a buen seguro que no lo verá con buenos ojos.

Unos tacones muy altos, sobre todo si nuestro acompañante no lo es tanto, un maquillaje muy oscuro, el uso de muchas joyas o incluso el de cadenas, piercings o tatuajes pueden hacer que él se cree una imagen de ti que puede llegar a ‘asustarle’.

¿Dónde quedar?

En una primera cita, sobre todo si los implicados no se conocen de antes, puede llegar a ser complicado elegir en qué sitio quedar. Si se da la circunstancia de que no conoces a tu acompañante lo mejor es no sugerir un plan extremo. Practicar deportes de riesgo o participar en actividades que duran más de dos horas es mala idea, porque la cita se extenderá en el tiempo. Si todo va bien no pasa nada, pero el problema es que no esté resultando tan bien como pudierais imaginar.

Si él tiene una idea y tu otra de donde quedar podéis hablarlo y llegar a un punto de entendimiento, pero tampoco hay que aferrarse a tu idea porque puede derivar en una discusión. Hay que saber ceder incluso cuando se está preparando la primera cita.Una buena idea es que uno de los dos elija el plan de la primera vez y el otro decida el lugar de la segunda cita. Para eso tiene que ir bien la primera, claro está.

Lo ideal sería que el primer encuentro tuviera lugar en un sitio neutral, que no sea demasiado conocido por ninguna de las dos partes. Si quedáis en el bar al que tu vas con tus amigas él puede sentirse intimidado porque conozcas a la clientela, tengas buena relación con el personal y él se vea desplazado.

La conversación

Una vez elegido qué look llevar y donde ir en la primera cita sólo queda algo que puede salir mal: de qué hablar. Es el momento de conoceros, pero hay ciertos temas que mejor no meter en la conversación. Son aquellos que pueden suscitar discusiones y que son un clásico arruinando encuentros familiares.

La política y el fútbol, salvo que sepáis que tenéis la misma opinión, son los dos principales temas de conversación a evitar en una cita. Lo mismo ocurre con los ex. Puedes hablarle de si has tenido suerte en el amor o no, pero no hace falta entrar en el detalle de contarle las vacaciones del año pasado con tu antiguo novio.

El futuro es un tema recurrente en una primera cita, pero tampoco hay que mostrarse demasiado ansiosa. La maternidad es un tema a tratar con cuidado en la mayor parte de los casos. A la hora de empezar una relación está bien saber si él quiere tener o no hijos, pero no está bien mostrarse demasiado ansiosa por tenerlos, porque puedes asustarle. Lo mismo ocurre con el matrimonio. Si él te dice que no cree en el matrimonio ni se te ocurra insistir en el tema o tratar de convencerlo.

Detalles a cuidar

En una primera cita, como en muchas otras facetas de la vida, es muy útil el consejo:no hagas lo que no querrías que te hicieran a ti. Por ejemplo, no llegues tarde a propósito. No te harás la interesante, sino que parecerá que no tenías interés suficiente en él como para llegar a tiempo. Y si llegas tarde, discúlpate.

Una cita es para conocerse, así que hay que prestar atención a la persona que tienes en frente. Escúchale, presta atención, dale tu opinión si te la pide, interactúa con él,…. Y en especial: olvídate del móvil. Si estás continuamente mirando tus mensajes dará la sensación de que tienes más interés en hablar con quien te los escribe que con él.

No monopolices la conversación. Si vas al encuentro después de tener una bronca con tu jefe es de esperar que te quieras desahogar y contárselo con pelos y señales y encima lo hagas un tanto enfadada. No es buena idea, esa no es una buena conversación para alguien que acabas de conocer o con el que quieres tener algún plan romántico. Tampoco lo es beber más de la cuenta y acabar montando una escena.

No discutir por quien paga. El hombre no tiene que pagar siempre. Si él se ofrece dile que a cambio de que tu pagues en la segunda cita. También podéis pagar a medias. A la hora de despediros, si quieres que te acompañe a casa díselo. Puede que él quiera hacerlo y no se atreva a sugerirlo, pero si tú se lo dices y quiere seguro que te dice que sí.

Buena suerte y a por tu chico!!

 

fuente: Bekia

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