Síndrome post-vacacional y desencanto sexual

Cuando llega el mes de septiembre parece inevitable hablar de síndrome post-vacacional. La vuelta a la rutina, la necesidad de adaptarnos a los horarios, el trabajo que espera como una pesada carga, hace que podamos sufrir cansancio, desgana, angustia, ansiedad y cierta melancolía agudizada por el cambio de tiempo y las primeras lluvias. Este estado psicológico favorece la vulnerabilidad afectiva y sexual, pudiendo hacer que los desencuentros se conviertan en conflictos insuperables.

El desencanto y la vuelta a la rutina hacen estragos en la pareja cuya vida sexual no va bien y atribuye su malestar a la falta de tiempo, al trabajo, al estrés, esperando que las vacaciones sean la solución. Cuando ya no hay excusas y se tiene todo el día -y toda la noche- por delante y no se manifiesta ni el más tibio deseo… Cuando las escasas relaciones dejan un poso de amargura y desencanto… Cuando se piensa en el sexo como una asignatura pendiente que no se aprobó durante el curso y se lleva mal para septiembre… Cuando el placer no visita a la pareja y la intimidad sexual no ayuda a difuminar las rencillas y conflictos que toda convivencia genera… Y aun más, se perfilan y agigantan aquellas manías y defectos que en la vorágine cotidiana pasan más desapercibidos…

En esta situación la pareja está a la deriva y abogados, psicólogos y sexólogos sabemos que en el mes de septiembre se incrementan las visitas de parejas. En unos casos para formalizar la irremediable separación y, en otros, en un intento desesperado por salvar la convivencia.

Ante esta vorágine de sentimientos y emociones es mejor no tomar decisiones precipitadas, no nos dejemos llevar por el desencanto post-vacacional. Las ilusiones y emociones con las que una vez se construyó ese vínculo de pareja bien merecen delimitar si es una crisis pasajera o si son discrepancias irreconciliables. Identificar sosegadamente los sentimientos, deseos y afectos es muy importante y para esto puede ser muy útil la ayuda de un profesional.

Dale un toque distinto y anímate a probar juguetitos, lencería nueva o cosmética erótica que ayude a romper la rutina de pareja, seguro que quedareis encantados.

¿Has vivido alguna crisis post-vacacional? ¿Cómo vive tu libido la vuelta de vacaciones? ¿Qué opinas de este tema?

fuente: el mundo

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