Consejos y dudas sexuales: ¿Por qué sube y baja la libido?

A veces experimentamos una falta de ganas de mantener sexo que puede tener explicación o no. Otras veces, por el contrario, nuestra sexualidad se multiplica. Para hablar de esta situación se dice que ‘la libido está baja o alta’.

¿QUÉ ES LA LIBIDO?

La ‘libido’ es un término acuñado por Sigmund Freud que significa necesidad o deseo sexual. Esto depende tanto de un factor biológico como de un factor psicológico y uno social. En cuanto a la parte biológica las hormonas sexuales (testosterona y dopamina) moderan el deseo tanto en hombres como mujeres y en cada persona se da un mayor o menor nivel. Otras circunstancias sociales como la familia, la religión, el lugar o el trabajo así como el factor psicológico que puede estar condicionado por el estrés, la depresión o simplemente, la personalidad de cada uno también son clave para el apetito sexual.

¿POR QUÉ SUBE Y POR QUÉ BAJA?

Está demostrado que el deseo de sexo en la mujeres está relacionado en el ciclo menstrual. La mayoría de mujeres aumenta su libido los días anteriores a la ovulación, es decir, en el momento más favorable de su fertilidad. Este comportamiento se vincula con el nivel de testosterona durante el periodo, ya que en estos días es mucho mayor. En los días que siguen a la finalización del periodo la testosterona baja y por lo tanto, las ganas de actividad sexual.

A esto hay que sumarle la naturaleza biológica de los hombres y mujeres. En general, el momento en que la libido alcanza su mayor exponente en hombres es cuando llegan a la pubertad, entre los 15 y 17 años. A partir de ahí, su libido va bajando poco a poco a lo largo de su vida. A diferencia de ellos, las mujeres van ganándola momentáneamente hasta que llegan a la treintena, que será cuando su libido llegue a su momento cumbre.

Otras circunstancias sociales también afectan a la libido. La falta de privacidad puede ser una de ellas, ya que si no nos sentimos cómodos en un lugar será complicado hacer el amor. El estrés, las distracciones del día a día, el cansancio y la depresión son los motivos más frecuentes que bajan la libido, así como problemas psicológicos de experiencias sexuales traumáticas, ataques violentos, la baja autoestima o ansiedad por empezar una nueva relación íntima.

Por otra parte, el estado físico de cada uno también tendrá que ver. Los problemas de hormonas como el hipotiroidismo y algunos medicamentos afectan a la libido. En los hombres también importa la frecuencia de eyaculación, ya que en un estudio se demostró que tras 7 días de abstinencia la libido era mucho mayor.

Por supuesto otros medicamentos, drogas, anti-depresivos y hábitos reducen el apetito sexual. Las píldoras anticonceptivas, al contener la testosterona, también reducen las ganas de hacer el amor. El tabaco y el exceso de alcohol también afectan, y por el contrario, hacer ejercicio y disminuir estos vicios reforzarán una libido sana.

¿PODEMOS CONTROLAR NUESTRA LIBIDO?

Sí que es posible controlar nuestra libido mediante conductas y medicamentos, entre otros factores. Existe una variedad de fármacos afrodisíacos que ayudan a revitalizar el deseo de sexo así como la Viagra para hombres, o vigorizantes sexuales como los que puedes encontrar en nuestra tienda física que produce la erección para el acto sexual.

Gel Estimulante THOR

En el caso de las mujeres anímate a probar las cremas orgásmicas, te ayudarán a estar más estimulada y receptiva.

Pero como es lógico, el deseo sexual también dependerá mucho de la relación de pareja. Si estáis en buenos términos las probabilidades de tener una libido alta son mucho mayores que, si por ejemplo, acabáis de discutir. La comunicación entre vosotros será clave para que vuestra actividad sexual sea óptima.

Si la libido se convierte en un problema para ti y tu pareja puedes considerar buscar el consejo de nuestra sexóloga que te ayudará a buscar la raíz del problema y buscarle solución.

 

 

 

 

Sexo para acabar con la depresión otoñal

¿Qué hay de la temible depresión otoñal? Hay muchos datos que dicen que si algo nos puede salvar del hastío de esta estación es la práctica sexual! Genial, no?

Tres de cada cinco españoles se apuntan cada año a tal desafío y viven el cambio de estación con más fogosidad que en ningún otro momento. Son gajes de la naturaleza y ya sea por el fresquito otoñal, que se presta al achuchón, o por cuestiones hormonales, el otoño nos vuelve más zalameros y juguetones con la pareja.

El otoño se caracteriza por esta chispa sexual y las parejas disfrutan de un momento muy dulce cuando vuelven a la rutina después del período vacacional. “Hay mayor disponibilidad para esos momentos íntimos y cercanos”. También los usuarios de Facebook pueden comprobar cómo en los perfiles aumenta el número de amigos que marcan en su estado “en una relación” o “comprometido”.

Al preguntar a la psicóloga Concha Etiens Cruzado las razones de esta efervescencia sexual, aporta varias y las acredita con diferentes investigaciones y también desde su experiencia clínica:

  1. Entre octubre y noviembre aumentan los niveles de testosterona, según la Asociación Española de Andrología. Esto significa que despierta el instinto de apareamiento y el deseo sexual es mayor. Hombre y mujer se lanzan a la búsqueda de pareja y de relaciones. En el varón se produce un mayor flujo sanguíneo hacia el pene, por lo que las erecciones son más prolongadas.
  2. Los hombres consideran que todas las mujeres son más atractivas en los climas fríos.
  3. Las parejas estrechan vínculos debido a la vuelta a la rutina y la bajada progresiva de la temperatura. El ser humano se vuelve más cálido y generoso en sus relaciones.
  4. Puesto que la concentración de espermatozoides es más alta que en verano, es la época propicia para la reproducción. Las posibilidades de fecundación son más altas, de acuerdo con un estudio de Division of Reproductive Healt Center. Nuestros antepasados relacionaban el fin de la cosecha con una mayor frecuencia en sus relaciones sexuales.
  5. El otoño trae consigo una cesta cargada de alimentos excelentes para nuestra sexualidad. Las nueces, las castañas y los tomates son algunos de esos alimentos energizantes y con propiedades afrodisíacas. Una investigación de Smell &Taste Treatmentand Research Foundation reveló que el olor de la calabaza y de los buñuelos, propios de otoño, incrementan un 20% el flujo sanguíneo hacia el pene. La razón podría estar en la conexión tan estrecha entre el bulbo olfativo y el centro del placer del cerebro.
  6. Si el verano es la estación de las rupturas, el otoño propicia la unión. Hay mayor número de solteros disponibles que, animados por esa conjunción de factores climatológicos y hormonales, inician una nueva relación. Los investigadores Jackson Gorham y Andrew T. Fiore, expertos en Comunicación Social, hicieron un seguimiento en Facebook y la conclusión fue rotunda: en otoño aumentan los romances con la misma fuerza que durante los días previos a la fiesta de San Valentín.

Y para cuando llegue el invierno con sus temperaturas extremas, que nos pille precavidos! Con buenos frutos para estimular el apetito sexual y evitar desajustes en nuestro organismo; picardía contra la melancolía; un buen puñado de orgasmos que liberen oxitocina en cantidades suficientes para sentirnos amorosos; y acopio de arrumacos para que pase desapercibida la caída de la temperatura.

 

 

fuente:yo dona

Cinco situaciones que pueden hacerte perder el apetito sexual

La sexualidad forma parte de la pareja, y cuando algo falla en la cama, las consecuencias trascienden más allá de las sábanas. Por eso, es importante reconocer los problemas que van surgiendo a lo largo de la relación para poder remediarlos antes de que sea demasiado tarde.

En este sentido, la psicóloga y sexóloga María Felipa Gea López, advierte que cada vez son más las mujeres que acuden a su consulta buscando respuesta a su falta de apetito sexual. Este ‘Trastorno del Interés’ es un mal que afecta principalmente al género femenino, y que, según afirma la experta, puede persistir durante, como mínimo, medio año.

“A veces la problemática no proviene únicamente de la falta de deseo, sino de la pareja en sí misma. Por eso hay que entender los diferentes tipos de esta ausencia de interés sexual”, reconoce Felipa. Sobre esto, asegura que el trastorno puede ser primario, cuando desde siempre se ha presentado falta de apetito sexual o secundario. Este último es el más problemático, y se da cuando se pierde el deseo. Además, puede dividirse en generalizado (si esta pérdida de interés es hacia cualquier persona o situación) o hacia la pareja. El caso más grave, asegura, sucede cuando la disminución del deseo se convierte en aversión sexual. “Normalmente, este bajo deseo no suele incomodar cuando no se tiene pareja. Pero se convierte en algo preocupante cuando sí se tiene, ya que se relaciona, por ejemplo, con sentimientos de culpa, con desamor o con la falta de atracción sexual”, explica la experta. Estas son sus principales causas:

  1. Problemas dentro de la propia pareja: esta es la más frecuente, desapareciendo cuando estos conflictos se solucionan. Felipa aconseja trabajar en la mejora de la relación para así recuperar el deseo sexual femenino de manera natural.
  2. Sobrecarga de tareas: mujer, madre, trabajadora y todos los demás papeles que la sociedad exige al género femenino pueden ser también causantes de un cansancio que alcanza incluso el ámbito sexual. “Con tantas exigencias, la mujer acaba por ansiar la cama, pero no precisamente para practicar sexo”, bromea Felipa.
  3. Falta de compenetración: los miembros de la pareja no siempre van a compartir el mismo grado de deseo, y esta diferencia puede ser crucial si no se trata con cuidado. Cuando uno de los dos presiona al otro a tener relaciones, es normal que, en la otra persona, disminuyan aún más las ganas de practicar sexo. En este caso, la solución, cuando es un hecho puntual, es respetar a la persona y no forzar ninguna situación. Si se prolonga en el tiempo, es recomendable acudir a un profesional.
  4. Educación sexual inadecuada: la sexualidad, según afirma Felipa, ha sido tradicionalmente mal explicada: “Nuestra cultura ha optado por tomar la sexualidad como un degenerante del ser humano que sólo debía tener como fin la reproducción. El sexo ha sido visto como algo sucio, asociado al pecado capital, y por eso se nos ha olvidado que forma parte de un aspecto más del ser humano”, defiende la experta.
  5. Anticonceptivos hormonales: hay determinados tratamientos, como el uso de anticonceptivos orales, que puede alterar el apetito sexual de la mujer. Esto se debe a que inhiben la producción natural de andrógenos como la testosterona, hormona encargada, entre otras cosas, del aumento del deseo.

Así mismo, la experta recomienda no obsesionarse con las variaciones que se puedan producir en la libido, ya que, como tantas otras situaciones en la vida, son inevitables. “Sabemos cuando se ha convertido en una patología cuando estos síntomas se prolongan en el tiempo y crean un malestar lo suficientemente fuerte como para que estos influyan en otros ámbitos de su vida”, apunta Felipa. Es entonces cuando debe tratarse como un problema de deseo sexual hipoactivo, con atención psicológica y sexológica.

 

Tomad nota y no dudes en acudir a un especialista.

 

fuente: yo dona