3 formas de empezar con el BDSM

Que Christian Grey ha revolucionado los dormitorios de medio mundo es una realidad. Ante la dificultad de llevarse a este bombón a la cama, muchísimas mujeres han optado por copiar, de alguna manera, su vida sexual. De hecho, hay encuestas dónde se refleja   que el 19% de las mujeres (frente al 11% de hombres) quieren llevar el bondage a su dormitorio. Ay picarona, si eres una de ellas, aquí tienes tres formas de iniciarte con el BDSM.

Si nunca antes has probado este tipo de juegos sexuales, deja fuera de la habitación preocupaciones y prejuicios. Si te paras a pensar, en más de una ocasión habrás incorporado el BDSM en tu vida sexual sin darte cuenta. Por ejemplo, llevar al orgasmo a una persona y retrasarlo brevemente para prolongar el placer es una forma de lo que se conoce como “negación del orgasmo” en el bondage.

Si quieres explorar más, toma nota:

1.Infórmate

Si no tienes muy claro qué consiste la sumisión o la dominación en tus relaciones íntimas…infórmate en blogs o consulta a tu sexóloga de cabecera. En Reina Pícara además del servicio de sexóloga podremos orientarte y ponerte al día de las prácticas BDSM recomendadas para novatas y novatos ¡Ni te asustes, ni tengas vergüenza! La primera vez es normal sentirse perdido pero no cierres las puertas a un mundo de placer.

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2. Prueba con lo que tengas a mano

La sexóloga y terapeuta de parejas Elena Crespi recomienda empezar por cosas pequeñas que tengamos por casa para ver si estamos cómodos: “Con una camiseta o unas medias nos podemos atar, tapar los ojos y probar nuevas sensaciones. Si nos gusta excitarnos privándonos de nuestros sentidos o de movimiento, luego podremos ir a Reina Pícara para adquirir cositas mucho más profesionales.

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Una vez en nuestra tienda…deja volar la imaginación y arriésgate. Encontrarás todo tipo de juguetes eróticos, desde esposas, cintas sin nudos en varios colores y hasta productos de cuero que te harán disfrutar del bondage y del sexo como nunca antes y…¡sin necesitar a Christian Grey!

Si lo pruebas y el bondage es lo tuyo, para las más avanzadas existe la técnica japonesa del shibari, que permite tener sexo atado y en suspensión en al aire. Pero, poco a poco, de esto ya hablaremos más adelante 😉

Nuestra Reina te recomienda empezar por el azote con alguna fusta o látigo suave y jugar desde niveles más sensitivos y delicados que te harán llegar de forma más cómoda a otras prácticas algo más duras… Recuerda, poco a poco y siempre respetando la voluntad de tu pareja.

Te animas?

Bondage para principiantes

No pienses en el bondage como una práctica sexual demasiado heavy ya que, como todo, tiene su lado más soft y puede que, una vez que pruebes, ¡te encante! Les hemos pedido a varias expertas en la materia consejos para principiantes. Open your mind, no digas no antes de tiempo…

1. ¿En qué consiste el bondage?

“El bondage es el arte de inmovilizar a una persona de forma erótica y su historia proviene de un antiguo arte marcial del lejano Japón”. Esta práctica se enmarca en la cultura BDSM (Bondage, Dominación, Sumisión, Masoquismo) y en los últimos tiempos ha tenido un papel destacado en el mundo de la moda, el arte y la literatura. Y un empujón especial gracias al apabullante éxito de la trilogía 50 Sombras de Grey.

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2. Cread un acuerdo mutuo

“Lo primero que debéis hacer es conocer vuestros límites y hasta dónde estáis dispuestos a llegar. Crear un acuerdo mutuo y respetuoso es fundamental para garantizar el éxito de la experiencia. También necesitáis acordar quién será el sometido y quién el sometedor”.

3. Elegid una palabra clave para parar

Esta palabra tiene que ser totalmente neutra, que no tenga nada que ver con el sexo, y servirá para parar lo que estáis haciendo. Seguridad ante todo.

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4. Preved vuestra cita

Así tendréis a mano todo lo que vais a necesitar. “Os va a servir también para ir calentando los motores de la creatividad,pasión y deseo hasta el momento clave”, Esposas, fustas, látigos suaves… escoge entre todo lo que nuestra Reina te puede ofrecer.

5. Sed totalmente conscientes

Este tipo de prácticas no se deben hacer bajo los efectos del alcohol o de algún estupefaciente, ya que es más fácil perder el control en esas circunstancias. Una cosita, a lo mejor la primera vez no sale como esperabais, tranquilos, todo es cuestión de práctica y perfeccionamiento.

6. Llegó el momento de las ataduras

Recomendamos empezar por la parte más ligera del bondage, sin nudos complicados, mejor que sean flojos y fáciles de desatar, ni posturas raras. “Durante la primera vez, os recomiendo utilizar cintas, corbatas, fulares… para tomar contacto, y así pasar a las cuerdas, cadenas, esposas, etc”,Mejor no inmovilizar las manos la primera vez.

7. Ideas para vuestra primera vez

“Es recomendable tapar los ojos durante la sesión para centrarse sólo en las sensaciones. Ante todo, debéis estar dispuestos a la sumisión sexual. Déjate hacer, concéntrate en lo que estas sintiendo y embriágate por el placer de dar vacaciones a tu propia voluntad. Tras finalizar la sesión, es recomendable hablar de la experiencia vivida, compartir vuestras vivencias, explicar cómo os habéis sentido. Esto fomentará una mayor comunicación, os servirá para mejorar en las siguientes sesiones y os dará nuevas ideas. Y recuerda, siempre hay que seguir la regla del SSC (sensato, seguro y consensuado)”.

 

fuente: cosmopolitan

Cinco formas muy bestias de llegar al orgasmo

El sexo puede ser romántico, erótico, sensual y, por supuesto, bestial. Lo salvaje que puede ser una relación sexual depende del consenso entre las partes y de todo aquello que estés dispuesto a hacer. Te hablamos de algunas prácticas que van más allá de lo concebible.

 

El cangrejo ruso

El cangrejo ruso es una Práctica milenaria utilizada en Rusia, aunque sus raíces están en la antigua China. Se realiza entre tres personas y es también conocida con “el golpe de amor”. Más que golpe yo diría “puñetazo en las costillas”. Aunque pienses que quizá te pueden reventar el bazo, lo cierto es que el golpe, seco e indoloro, estimula zonas del ano, que se contrae. Así puedes llegar a disfrutar de un orgasmo impactante mientras otra persona te realiza sexo anal.

Asfixia sexual

Esta es una de las prácticas sexuales más peligrosas, ya que puede causar la muerte si no se realiza bien. Se trata de obtener mayor satisfacción sexual a través de la disminución de la respiración. Hay quienes pasan de realizarlo en pareja, siendo la propia persona la que, con ayuda de bolsas o cuerdas, se provocan una asfixia erótica. Recuerda que una persona puede perder el conocimiento ante la falta de oxígeno. Sin la ayuda de otra que desate una cuerda o quite una bolsa de la cabeza estás completamente perdido.

Bondage acuático

El bondage pertenece al grupo de prácticas sexuales del BDSM y se basa en atar el cuerpo de una persona con diferentes cuerdas bajo la dominación del amo. Lo bestia del bondage acuático es que se realiza en el interior de una piscina, lago o mar. ¡Imagina no poder salir del agua por estar atado mientras tienes sexo y a la vez te ahogas! También se puede realizar en una bañera y, además, es menos peligroso.

Fisting

Fisting o… que introducir el puño por la vagina. Esta práctica no es peligrosa, pero sí un poco bestia. Para llevarla a cabo es necesario estimular a la mujer como para que lubrique lo suficiente, y así poder introducir toda la mano en la vagina. Existen diferentes posiciones. Se debe realizar poco a poco, dedo a dedo: el tiempo es clave para no dañar los genitales. Con empeño, al final el puño entra. También se puede realizar en el ano. Para evitar infecciones o cortes es necesaria una correcta higiene de mano y uñas y también recomendamos utilizar un  lubricante específico.

Sitofilia

Hace días hablábamos de una práctica sexual en la que las personas se excitaban vertiendo diferentes alimentos sobre el cuerpo de otra persona. Líquidos, sopas, siropes… Pero la sitofilia (o ‘food play’) va más allá: se trata de introducir alimentos por la vagina o por el ano. La variante light utiliza verduras (pepinos, zanahorias o calabacines), pero la bestia acepta mazorcas de maíz, piñas u otros alimentos que causen dolor e incluso heridas. Es recomendable utilizar siempre preservativo. Un plátano no te deja embarazada, pero se puede romper dentro y a ver quién es el listo que va al médico diciendo: “Tengo una banana en el ano”. No mola XD

 

 

fuente: gonzoo

Cómo contarle a tu pareja que te gusta el sadomasoquismo

La base para que cualquier relación de pareja funcione es la comunicación. Esto se aplica a cualquier relación sentimental pero es cierto que cobra mayor importancia si es que cabe cuando se trata de sexo. Si no tienes confianza suficiente con la otra personas para decirle qué te gusta y qué no te gusta en la cama lo cierto es que acabará por resultar monótono y sin ningún aliciente y vuestra vida en la cama se estancará.

El sexo es divertido, nunca debemos olvidarnos de ello, y para conseguir que lo sea hay que expresar claramente qué es lo que se quiere hacer. Si quieres probar determinadas posturas o poner en práctica unas fantasías concretas y no te ves con la confianza suficiente como para decírselo a tu pareja esa relación acabará por resentirse. Y lo que es peor, habréis perdido un tiempo en el que podríais haber disfrutado. Nunca sabrás si lo que tu quieres hacer es algo a lo que el otro estaría dispuesto. Puede estar deseándolo tanto como tú.


Hoy en día ya han desaparecido numerosos tabús que existían en torno a determinadas prácticas sexuales. Sin embargo, aún mantienen algunos, en la mayor parte de los casos debido al desconocimiento que existe en este sentido. Y uno de los más desconocidos para la sociedad en general es el sadomasoquismo.

 

¿Qué es el sadomasoquismo?

Se trata de una serie de técnicas que coinciden en el hecho de que mediante la infracción de dolor se consigue un elevado grado de excitación. Puede sentirse por ser quien padece ese dolor o por ser quien lo infringe. Dicho así, y visto por muchos, suena algo agresivo y la primera imagen que se nos viene a la cabeza es la de una persona vestida de cuero y con una fusta.

Sin embargo, como casi todo en esta vida, dentro del sadomasoquismo existen diversos grados. El querer practicar, o al menos probar, el sado no quiere decir que quieras golpear brutalmente a tu pareja ni infringirle dolorde manera intencionada. Todo lo contrario quieres que los dos os excitéis causándoos un dolor que puede ser leve. Es mas, si se alcanza el nivel de excitación adecuado no se resentirá.

Cómo decírselo

Si te encuentras en la situación de querer probar el sadomasquismo has de hablar con tu pareja. La confianza es necesaria, así que no vale el pillarle un día por sorpresa y aparecer con una fusta y vendarle los ojos. Puedes mandarle un mensaje contradictorio y, lo que es aún peor, asustarle para tener sexo contigo.

Lo mejor es aprovechar un momento de distensión e intimidad para lanzar el tema. Puede ser incluso después de unos encuentros sexuales. Tampoco has de hacerlo de manera brusca, sino introducirlo poco a poco como si fuera una conversación casual.Pregúntale qué posturas le apetece probar en la cama y a partir de ahí dile qué te gustaría a ti.

Si en el momento en que pronuncias la palabra sadomasoquismo ves que reacciona bien e incluso se entusiasma por el tema no tendrás problema para cumplir tu fantasía.Bastará hablar algo más del asunto, qué queréis y qué no admitís los dos y establecer una contraseña de seguridad para evitar que la cosa se os vaya de las manos y os acabéis por causar verdadero dolor.

En el caso de que sea reticente e incluso se niegue tienes dos opciones: dar la batalla por perdida o insistir. Nuestra recomendación es que sigas hablando del tema aunque si ves que tu pareja se niega en redondo déjalo pasar, porque lo que empezó como una sugerencia puede acabar en una discusión.

Si tu pareja se muestra receptiva a practicar sadomasoquismo o al menos no se niega en redondo lo importante es mostrarle qué es a lo que te refieres. Y dentro de esta tendencia sexual decirle exactamente qué es lo que tu quieres. Si sois principiantes lo mejor es empezar con dosis bajas de dolor y, si veis que os excita, ir incrementando hasta donde queráis.

Para ello lo más recomendable acudir a material audiovisual. Como ya os comentábamos existen diversos grados de dolor dentro de esta práctica y lo más adecuado es mostrarle el nivel de intensidad que buscas. Pídele su opinión y si no está de acuerdo con determinadas prácticas y posturas hablarlo y modificar el plan. En Reina Pícara encontrarás muchos productos que te ayudarán a iniciarte en el mundo del sadomasoquismo, te asesorarán y te ayudarán a adquirir aquellos idóneos para el nivel que buscas.

Confianza y seguridad

El sexo es una cuestión de confianza. Si la tenéis uno en el otro seréis capaces de dejaros llevar sin miedo a casi nada. También es cierto que cuando uno de los dos ya ha practicado este tipo de tendencias sexuales con otras parejas de cama da cierta seguridad, porque sabe cómo funcionan las cosas y qué hacer en determinados momentos. Se convierte en el guía del otro, algo que cuando se trata de sexo puede llegar a ser tan estimulante como determinadas prácticas o posturas.

Sin embargo si alguno de los dos miembros de la relación no está seguro de practicar sadomasoquismo es mejor que no lo hagáis. Podéis posponerlo para otro momento, esperar a un día en que se encuentre más cómodo o profundizar en vuestra investigación antes de dar el paso.

 

 

 

fuente: Bekia

Descubre el Bondage

En el mundo del sexo hay pocas cosas prohibidas a estas alturas. Cada vez perdemos más los complejos y nos atrevemos a probar cosas nuevas en la cama, o en cualquier otro espacio posible en el que dar rienda suelta a la pasión y al amor. Si quieres probar cosas nuevas con tu pareja el bondage es una de las prácticas a tener en cuenta.

Básicamente el bondage consiste en inmovilizar al otro y que éste confíe totalmente en su pareja. Simplemente con esto bastará para excitar a ambos, el sumiso y el que actúa por iniciativa propia. No es una cuestión de amor, sino de confianza y respeto mutuo. Las posibilidades son muchas y la intensidad de los juegos varía sustancialmente en función de lo que cada uno quiera. De este modo se puede empezar por un nivel básico y, si la pareja está conforme y disfruta con ello, ir incrementando la inmovilización y el nivel de placer.

Como cualquier otra práctica de sexo, lo principal es llegar a un acuerdo con la pareja acerca de lo que se va a hacer, que está permitido y que no. Uno ha de actuar como dominante frente al otro, que estará inmovilizado, así que la confianza ha de ser plena. De no ser así es mejor evitar este tipo de prácticas porque las cosas pueden acabar muy mal.

 

Cómo empezar

Tal y como os comentábamos la esencia del bondage es la inmovilización de uno de los miembros de la pareja. Lo habitual para conseguirlo es atar los brazos o también los brazos y las piernas. En función del gusto de cada uno se pueden tapar los ojos e incluso usar el dolor para excitarse mutuamente.

Aunque si sois novatos en este terreno del sexo, más vale dejarlo para más adelante y empezar por lo que podríamos calificar como bondage suave. Un miembro de la pareja ha de ser el dominante y otro el sumiso, pero se pueden intercambiar los roles en sucesivas sesiones. Eso ya queda al gusto de cada uno.

Hay que tener en cuenta que mientras se practica bondage, una de las partes puede alcanzar un nivel de excitación muy elevado y no percatarse de si su pareja está a gusto. Además, puede darse la situación de que el sumiso no pueda expresarse del modo más adecuado o sus peticiones de liberación puedan ser entendidas como parte del rol en el que está metido.

Por ello, antes de empezar con los nudos lo básico es elegir una palabra clave. Esta os dará seguridad y permitirá que si en un momento dado uno de los dos no se encuentra cómodo el otro pare al escuchar ese vocablo. Como consejo: elegir una palabra que no suela ser utilizada mientras se practica sexo ni tenga unas connotaciones específicas. Así evitaréis equivocaciones.

Qué necesitas

Para empezar a practicar bondage no es necesario comprar productos especializados. Podéis improvisar una sesión en casa con cosas de lo más habituales que cualquiera puede tener a mano. Lo principal es atar a un miembro de la pareja. Podéis hacerlo con un pañuelo o incluso con una cuerda o lazos. Pero cuidado con el objeto porque si es demasiado rudimentario puede acabar por hacer daño. Es recomendable tener a mano unas tijeras por si habéis hecho demasiado fuertes los nudos y hay que liberar a la pareja rápidamente.

Si lo que queréis es tener el kit del profesional hay varias piezas imprescindibles y que podréis encontrar en Reina Pícara.

Unas esposas -existen multitud de modelos entre los que elegir- para atar a tu pareja son lo básico. A ellas súmale un antifaz para que no pueda ver lo que le haces. Y para los más arriesgados, un látigo o fusta con el que azotar al sumiso.

También podéis encontrar cintas para atar en colores neón, fustas o arneses. Luego sólo deberéis dejar volar vuestra imaginación y dejaros llevar por vuestra pareja.

 

Adaptar un rol

En el bondage, como en la mayor parte de prácticas sexuales, la imagen y lo que ésta representa es muy importante. Al tratarse de una sumisión ya de por si se adopta un rol. No es una relación en la que las dos partes estén en igualdad de condiciones, ni en la que se trate de mostrar amor hacia la otra persona.

Por eso existen complementos y ropa de lo más sugestionable para estas prácticas. Lo cierto es que el catálogo textil se centra únicamente en la mujer que podrá lucir medias, corsés, encaje y lencería de lo más variada. Bien pensado, buena parte de ellas se pueden usar en cualquier momento para hacer el amor o excitar a vuestra pareja. Incluso se pueden usar pelucas o un maquillaje diferente y atrevido para meterse en el papel que están interpretando.

A la hora de practicar sexo ya hemos hablado en varias ocasiones de que lo fundamental es que todas las personas implicadas estén de acuerdo en qué hacer y tengan confianza plena. Por ello en el caso del bondage es necesario establecer unos límites, si se consideran necesarios, y decidir que se quiere hacer y que no. Si tienes dudas es mejor decir que no. La sumisión es un juego cuyo fin es excitar, no que pases miedo o te sientas inseguro.

 

Bondage sin penetración

Quienes lo practican aseguran que el nivel de excitación es tal que en ocasiones se puede practicar bondage sin llegar a la penetración. El que ejerce el rol de amo se excita ante el poder que tiene sobre la otra persona, a la que puede hacer todo lo que quiera -siempre y cuando entre dentro de los límites marcados y a los que nos referíamos con anterioridad.

Sin embargo, los que lo han probado aseguran que el nivel de excitación del que actúa como sumiso es aún mayor. La sensación de indefensión, de estar en manos de otra persona y no saber qué ocurrirá, puede llegar a provocar sensaciones tan placenteras o más que un orgasmo. De ahí que el bondage no siempre se complete con la penetración, sino que se quede en un juego.

Es un juego que puede ganar intensidad, porque puede consistir en atar a tu compañero de cama y jugar con él, a taparle los ojos e incluso practicar sadomasoquismo o realizar penetraciones con objetos de lo más peculiares. La imaginación en este terreno es libre pero siempre y cuando haya consentimiento por las dos partes.

 

fuente: Bekia

Lluvia dorada: encontrar placer en la micción

La lluvia dorada es un tipo de fetichismo sexual o parafilia enfocada a la orina y la micción. También llamada undinismo, se trata de una parafilia en la que la persona que toma el rol pasivo recibe la orina directamente de la otra persona. Esta acción puede limitarse a derramar la orina sobre el rostro o cuerpo de la persona pasiva o incluir su bebida por parte esta última (urofagia). Está considerada como práctica extrema y tiene su aceptación en parte del colectivo BDSM de sexo.

La gente con urolagnia a menudo gusta también de miccionar en público, orinarse encima, observar cómo orinan otros o ser orinadas por otras personas. La urolagnia se manifiesta en diversos grados: desde sentir placer al oler orina, hasta beberla.

El origen y nombre de esta práctica sexual parte de la mitología griega cuando Zeus para seducir a Dánae, que estaba encerrada en una jaula inaccesible, se transformó en lluvia dorada y la dejó embarazada. Fruto del acto sexual nació Perseo.

 

Cómo se practica:

Quienes practican este juego previo al sexo aseguran que al tratarse de una situación tan privada y personal como orinar y compartirla con su pareja, se crea una conexión más íntima.

La lluvia dorada es una de las parafilias sexuales (comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en el sexo convencional) que involucran juego recíproco de poder y sumisión en donde un miembro de la pareja es el dominante y el otro, el dominado. El dominante es el que orina sobre el dominado para obtener placer sexual o que lo obtenga su pareja.

Ante todo tenéis que tener claro que es una práctica libre y voluntaria para las dos partes y que si os decidís a llevarla a cabo antes de practicar sexo tengas en cuenta unas pautas. El lugar ideal para llevar a cabo la lluvia dorada es la ducha. Al orinar a tu pareja o ser orinado no debe haber daño físico ni psicológico. Ambos deben ser responsables por las consecuencias que pueda tener este acto sexualPara reducir el riesgo de infecciones, deja correr un poco de orina al principio de la micción y otro tanto al final. Utiliza sólo la orina intermedia, que es la más libre de bacterias. Lava previamente tus genitales y los de tu pareja.

Si estás decidida a probarlo debes tener en cuenta que, si por ejemplo eres la que va a ofrecer la orina, es aconsejable que ingieras una gran cantidad de agua antes, para después orinar en abundancia y claridad. Si por el contrario eres la que la recibe,es aconsejable cerrar los ojos para evitar molestias.

Cómo se puede obtener placer de la orina:

El placer a la hora de practicar la lluvia dorada no se encuentra en la propia orina, sino en el juego de dominación y sumisión que se lleva a cabo entre ambas partes de la pareja. Es por eso que se trata de una parafilia muy practicada por aquellas parejas que también llevan a cabo juegos de sadomasoquismo.

 

¿Es dañino para la salud?:

En términos estrictamente biológicos la práctica de urolagnia no reviste riesgos mayores a la salud comparados a la coprofagia. Sin embargo, debe tenerse en cuenta la posibilidad real de trasmisión de enfermedades o infecciones bacterianas de la uretra, como así también de la reacción alérgica a los componentes químicos de la micción. En cuanto a la ingesta, pequeñas cantidades no revisten riesgo y los principales peligro son la concentración de cloruro de sodio (sal) y el contenido mineral cuando se ingiere en altas cantidades (riesgos similares a los que implica beber el agua de mar). También otros compuestos, como los edulcorantes artificiales pasan a la composición de la orina y pueden dulcificar el fluido.

Si quieres llevar a cabo la lluvia dorada con tu pareja y aún tienes dudas, acude a tu médico de confianza y pregúntale todo lo que necesites para tener una relación de sexo placentera y sincera.

 

 

fuente: bekia

 

El sexo ‘pervertido’, signo de buena salud mental

Dormitorio con látigos, cadenas, mordazas… Sus huéspedes seguramente son personas psicológicamente más sanas que los que se conforman con encajes y sedas. Aunque a menudo se piense lo contrario, parece que las personas que practican bondage y otras formas de sexo extremo pueden ser psicológicamente más saludables.

Lo asegura un estudio publicado por la revista Journal of Sexual Medicine y dirigido por los investigadores de la Universidad de Tilburg, en los Países Bajos. En sus pruebas, los practicantes de bondage tuvieron mejor salud mental que las personas con sexo convencional.

Como lo veis?? estáis mentalmente sanos??

 

fuente: Quo.