Las mujeres bisexuales y heterosexuales se excitan igual

La resonancia magnética funcional o fMRI es una técnica que permite obtener imágenes de la actividad cerebral mientras realiza una tarea. El uso de la fMRI es necesario para obtener información de las partes más internas del cerebro humano. A través de este tipo de pruebas, un grupo de investigadores ha analizado la respuesta neuronal a la excitación de mujeres de diferente condición sexual.

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Con un total de 76 voluntarias (todas ellas con un rango de edad que abarca de los 25  hasta los 50 años), los científicos investigaron los cambios en el cerebro de los sujetos al visionar una serie de imágenes y vídeos eróticos. Las mujeres estaban clasificadas en tres categorías diferentes:homosexual, heterosexual y bisexual.

El foco de atención se centró en el cuerpo estriado ventral, un área del cerebro asociada con el deseo.  Se pretendía así,  ampliar los hallazgos previos de la literatura de psicofisiología sexual, en los que se sugiere que las mujeres homosexuales tienen mayor especificidad de categoría (en relación con las mujeres heterosexuales y bisexuales) en sus respuestas a estímulos eróticos masculinos y femeninos.

Resultado de imagen de women watching pornLos resultados mostraron lo siguiente, las respuestas subjetivas y neuronales de las mujeres homosexuales reflejaban una mayor influencia hacia los estímulos femeninos, en comparación con las mujeres bisexuales y heterosexuales, cuyas respuestas no diferían significativamente.

Estos mismos patrones se sometieron a estudio con análisis cerebrales completos, con mujeres homosexuales que mostraron activaciones de categoría específica de mayor extensión en áreas de procesamiento visual y auditivo.

Por su parte, las mujeres bisexuales tienden a mostrar patrones más combinados. Estas presentan activaciones más receptivas a los estímulos femeninos en las áreas de procesamiento sensorial y de forma opuesta, activaciones más receptivas a los estímulos masculinos en las áreas asociadas con la cognición social.

 

Conclusiones del estudio

Aunque los datos neuronales presentados se alinean con los patrones previamente observados en la excitación genital y subjetiva de las mujeres, lo cierto es que aún se desconoce la relación entre los patrones de excitación, la orientación y el desarrollo de la motivación sexual hacia determinados sexos en las mujeres.

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Según afirman los investigadores, el estudio respalda hallazgos anteriores que indican que las mujeres tienden a no mostrar respuestas potencialmente específicas de cada categoría a los estímulos eróticos, mientras que, particularmente, las mujeres homosexuales muestran una especificidad algo mayor que las mujeres heterosexuales y bisexuales.

Con vistas al futuro, se espera que las próximas investigaciones exploren hasta qué punto la respuesta sexual no específica de las mujeres contribuye a la plasticidad erótica (es decir, al cambio sexual en relación al contexto) y la fluidez sexual (es decir, el cambio a lo largo del tiempo).

fuente: muy interesante

 

La primavera tu libido altera

De todos es conocida la frase ” La primavera la sangre altera”

Te presentamos 5 curiosidades sobre cómo el cambio de estación afecta a tus relaciones sexuales

1.- Secreción de vitamina D. Esta vitamina es esencial para la correcta absorción del calcio y la protección de los huesos. Su déficit puede llevar a enfermedades como osteoporosis, y el sol es uno de los medios por los que podemos adquirirla. Algunos estudios han puesto de manifiesto que esta vitamina ayuda también a generar mayor nivel de testosterona, por lo que aumenta la libido y el deseo sexual.

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2.- Endorfinas. Con esta exposición al sol se obtiene a la vez una mayor secreción de estas hormonas que ayudan a reducir el estrés, levantando el ánimo y por tanto la recepción a la actividad sexual.

3.- Aromaterapia. Con el calor los aromas se magnifican, sobre todo los perfumes más intensos, incidiendo además sobre las feromonas, encargadas de las relaciones interpersonales. Esta mezcla hace que durante la primavera nos mostremos más propensos a interactuar, y por tanto a mantener relaciones íntimas.

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4.- Astenia primaveral. No toda la influencia de esta época es positiva, ya que existen casos en los que estas semanas provocan irritabilidad, cansancio, somnolencia o cefaleas, entre otros síntomas. Las mujeres que padecen este trastorno tienden a ver reducida su libido.

5.- Alergia. Esta época está también caracterizada por las alergias, que pueden influir en un menor deseo debido, precisamente, al malestar que supone el picor de ojos, estornudos y la desgana en general. En este sentido, lo mejor es esperar a que pasen los días de mayor virulencia, para poder disfrutar con posterioridad de unas relaciones plenas.

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Comienzan a alargarse los días, más exposición al sol, pero también astenia y alergias… la primavera es un cóctel explosivo que pasa factura en la cama.

No solo cambian nuestros hábitos con la primavera; también se revoluciona nuestra vida sexual. Cada vez vamos más ligeros de ropa y claro, todo suma 😉

5 cosas que aumentan el deseo sexual en mujeres

Según Meredith Chivers, de la Universidad de Queens (Canadá), para mantener relaciones sexuales es fundamental “estimular el cerebro de las mujeres”. Médicos, neurocientíficos y psicólogos han identificado en la última década algunos trucos que ayudan a despertar el deseo femenino.

Chocolate
De acuerdo con un estudio publicado en la revista The Journal of Sexual Medicine, las mujeres que toman al menos una pastilla de chocolate negro al día experimentan mayor deseo sexual y tienen relaciones sexuales más placenteras. Y lo que es más interesante: funciona a cualquier edad.

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Yoga
Practicar regularmente yoga no sólo reduce el estrés y la inflamación. Científicos de la Escuela Médica de Harvard (EE UU) han comprobado que la repetición de las posturas o “asanas” propias de esta actividad durante al menos doce semanas consigue aumentar el deseo, la excitación, la lubricación y el número de orgasmos en mujeres de 22 a 55 años.

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Colesterol a raya
Katherine Esposito y sus colegas de la Seconda Universitá degli Studi de Nápoles (Italia) han demostrado que las mujeres con niveles altos de colesterol y otras grasas en sangre experimentan un importante descenso de la excitación, el orgasmo y el deseo. Por su parte, Annamaria Veronelli, de la Universidad de Milán, ha relacionado los problemas de disfunción sexual femenina con diabetes, obesidad y baja actividad de la glándula tiroides.

Inteligencia
En un experimento con más de mil parejas de hermanas gemelas, científicos del King?s College de Londres demostraron que las mujeres con más inteligencia emocional -habilidad para gestionar los sentimientos propios y ajenos- tienen el doble de orgasmos que el resto de las féminas. Según Tim Spector, coautor del estudio, a raíz de los resultados no cabe duda de que “la inteligencia es una ventaja incluso en la cama”.

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Una copa de vino
Hace un par de años, investigadores de la Universidad de Florencia (Italia) reclutaron a 800 mujeres de 18 a 50 años de edad para estudiar si beber vino tinto tenía algún efecto sobre la libido femenina. Los experimentos, de los que se hizo eco la revista Journal of Sexual Medicine, revelaron que consumir una o dos copas de vino al día aumenta el deseo sexual. Los científicos sugieren que se debe a que los antioxidantes de esta bebida aumentan el flujo sanguíneo en zonas claves del organismo.

Habéis tomado nota?

 

fuente: muyinteresante

Qué debes comer para aumentar la libido

Gozar de una buena salud sexual  está relacionado con mantener unos niveles de libido saludables y, para ello, tanto en hombre como en mujeres, es esencial cuidar la salud de nuestros riñones, un órgano directamente relacionado con estos niveles, con alimentos que generen vitalidad y calor interior.

En base a esto, las claves para mantener la libido y cuidar adecuadamente nuestros órganos relacionados con este aspecto son:

  1. En invierno, mantener siempre caliente la zona de los riñones. En épocas de frío excesivo, puede utilizarse una faja o fajín para propiciar un mayor calor en la zona
  2. Una legumbre esencial para nutrir los riñones son las judías azukis. Se trata de unas judías de origen japonés, características por su forma igual a la de este órgano, que contienen gran cantidad de nutrientes y tienen un gran poder depurativo.
  3. En el caso de las mujeres es importante evitar alimentos cárnicos, muy salados, y los horneados industriales, porque desvitalizan su cuerpo y afectan directamente a su calidad sexual, ciclos menstruales y la líbido.
  4. Por lo que se refiere a los hombres, es conveniente restringir el consumo de azúcares simples, el exceso de fruta, zumos, batidos, chocolate y líquidos fríos.
  5. Para las mujeres es adecuado optar por alimentos dulces naturales como verduras cocidas (calabaza, col lombarda, cebolla, etc.), cremas de verduras, legumbres, frutas cocidas y complementar la dieta con cereales integrales en grano, pastas integrales, una pequeña cantidad de algas, menos sal, un poco de miso o shoyou, aceites de buena calidad, fruta y frutos secos e infusiones. A la hora de las cocciones, son preferibles las cocciones ligeras, hervidos, cremas, salteados, compotas o vapor.
  6. En el caso de los hombres es preferible ingerir una mayor proporción de cereales integrales en grano, como el arroz, trigo sarraceno o mijo, tomar más cantidad de elementos salados como el miso, sal marina, shoyou, algas marinas y, por supuesto, complementar la comida con verduras, frutas, legumbres y frutos secos. Para ellos, son beneficiosas las cocciones largas como las que se realizan al horno, los fritos o estofados.
  7. Además, para una buena energía femenina es muy útil el té mu, que es una infusión que contiene 16 hierbas tonificantes de origen chino entre ellas el ginseng, que tonifica y no altera. Además, tomar un baño con gotas de rosas y geranio, ayudará a calmar interiormente y propiciar un mayor nivel de líbido.

Has tomado nota?

 

fuente: yodona

¿Qué es la libido?

¡Qué difícil es explicar el tema del género cuando hablamos de sexo!
Con esta contundente exclamación no quiero comenzar a dar una charla sobre transexualidad o hermafroditismo ya que en este caso sólo me voy a centrar en el significado gramatical de la palabra.
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¿La libido o ‘el’ libido?

Según la RAE se trata de un sustantivo femenino por lo que adjuntar al nombre el artículo el (masculino) daría lugar a un error gramatical.

¿Se escribe con ‘b’ o con ‘v’?

¡Evidentemente con b ! Si nos referimos a lívido con v estaríamos hablando de algo ‘amoratado’ o ‘pálido’ y que nada tiene que ver con el sexo.

¿Lleva acento esta palabra tan escurridiza?

No lleva acento. El término libido puede que sea uno de los más sufridores en erratas a nivel gramatical y es que no es raro que dé lugar a confusión. Además, solemos convertir la palabra en esdrújula cuando la pronunciación debería ser la equivalente a la de una palabra llana.

Hablemos de sexo…

Una vez aclarado el contenido gramatical del término vamos a centrarnos en lo que realmente nos interesa como seres humanos sexuados: ¿qué factores influyen a la hora de tener ganas de practicar sexo? La libido sería al sexo lo que el apetito al hambre. Es por ello por lo que muchos describen este estado como apetito sexual.

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¿Qué es lo que realmente potencia la libido? ¿Este estado influye por igual a hombres que a mujeres?

Hay multitud de factores que determinan la libido de las personas pero el más determinante es sin duda la excitación. Hombres y mujeres no se excitan por igual ni con las mismas cosas. Mientras que ellos consiguen llegar a tener una erección simplemente con la imagen impregnada en su retina de unos senos, ellas necesitan algo más que ver un pene para “ponerse a tono”

Otra gran diferencia entre hombres y mujeres es la influencia de las hormonas en la libido. El ciclo menstrual convierte a las féminas en hormonas andantes las cuales influyen de manera positiva o negativa en su nivel de excitación. En los días anteriores a la ovulación ellas son mucho más receptivas al sexo por el aumento del nivel de estrógenos. No ocurre lo mismo tras un parto pues, el cuerpo tras dar a luz genera prolactina, o lo que es lo mismo, la hormona del antideseo. Por eso tras el alumbramiento muchas mujeres disminuyen su apetito sexual.

La salud mental también influye en la libido de las personas. Los factores psicológicos son determinantes a la hora de practicar sexo. La salud física condiciona la fortaleza mental por lo que no gozar de un buen estado de salud implica desgana a la hora de hacer frente a una relación sexual. Dormir poco, el estrés y las preocupaciones, la falta de tiempo e incluso la ingesta de algunos medicamentos intervienen de forma negativa en nuestra recepción y aperturismo hacia el sexo.

Freud, la libido y la energía vital

Si alguien ha hablado con especial interés sobre este tema fue el psicoanalista Sigmund Freud a la que se refería como la energía vital de cada persona. No iba mal encaminado pues, si una persona no se encuentra bien con uno mismo o su estado de ánimo no derrocha energía y felicidad es incapaz de transmitir buenas vibraciones al resto de seres humanos.

En este contexto ni hombres ni mujeres podrían disfrutar de las relaciones sexuales y mucho menos sacar de dentro la energía suficiente como para utilizar la cama para algo más que para dormir.

Para Freud la energía psíquica profunda es la que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga para conseguirlo. La traducción sería que el nivel de excitación emana de dentro hacia fuera e impulsa a las personas a mantener relaciones sexuales con el fin de saciar las ganas de sexo.

 

fuente: gonzoo

Cinco situaciones que pueden hacerte perder el apetito sexual

La sexualidad forma parte de la pareja, y cuando algo falla en la cama, las consecuencias trascienden más allá de las sábanas. Por eso, es importante reconocer los problemas que van surgiendo a lo largo de la relación para poder remediarlos antes de que sea demasiado tarde.

En este sentido, la psicóloga y sexóloga María Felipa Gea López, advierte que cada vez son más las mujeres que acuden a su consulta buscando respuesta a su falta de apetito sexual. Este ‘Trastorno del Interés’ es un mal que afecta principalmente al género femenino, y que, según afirma la experta, puede persistir durante, como mínimo, medio año.

“A veces la problemática no proviene únicamente de la falta de deseo, sino de la pareja en sí misma. Por eso hay que entender los diferentes tipos de esta ausencia de interés sexual”, reconoce Felipa. Sobre esto, asegura que el trastorno puede ser primario, cuando desde siempre se ha presentado falta de apetito sexual o secundario. Este último es el más problemático, y se da cuando se pierde el deseo. Además, puede dividirse en generalizado (si esta pérdida de interés es hacia cualquier persona o situación) o hacia la pareja. El caso más grave, asegura, sucede cuando la disminución del deseo se convierte en aversión sexual. “Normalmente, este bajo deseo no suele incomodar cuando no se tiene pareja. Pero se convierte en algo preocupante cuando sí se tiene, ya que se relaciona, por ejemplo, con sentimientos de culpa, con desamor o con la falta de atracción sexual”, explica la experta. Estas son sus principales causas:

  1. Problemas dentro de la propia pareja: esta es la más frecuente, desapareciendo cuando estos conflictos se solucionan. Felipa aconseja trabajar en la mejora de la relación para así recuperar el deseo sexual femenino de manera natural.
  2. Sobrecarga de tareas: mujer, madre, trabajadora y todos los demás papeles que la sociedad exige al género femenino pueden ser también causantes de un cansancio que alcanza incluso el ámbito sexual. “Con tantas exigencias, la mujer acaba por ansiar la cama, pero no precisamente para practicar sexo”, bromea Felipa.
  3. Falta de compenetración: los miembros de la pareja no siempre van a compartir el mismo grado de deseo, y esta diferencia puede ser crucial si no se trata con cuidado. Cuando uno de los dos presiona al otro a tener relaciones, es normal que, en la otra persona, disminuyan aún más las ganas de practicar sexo. En este caso, la solución, cuando es un hecho puntual, es respetar a la persona y no forzar ninguna situación. Si se prolonga en el tiempo, es recomendable acudir a un profesional.
  4. Educación sexual inadecuada: la sexualidad, según afirma Felipa, ha sido tradicionalmente mal explicada: “Nuestra cultura ha optado por tomar la sexualidad como un degenerante del ser humano que sólo debía tener como fin la reproducción. El sexo ha sido visto como algo sucio, asociado al pecado capital, y por eso se nos ha olvidado que forma parte de un aspecto más del ser humano”, defiende la experta.
  5. Anticonceptivos hormonales: hay determinados tratamientos, como el uso de anticonceptivos orales, que puede alterar el apetito sexual de la mujer. Esto se debe a que inhiben la producción natural de andrógenos como la testosterona, hormona encargada, entre otras cosas, del aumento del deseo.

Así mismo, la experta recomienda no obsesionarse con las variaciones que se puedan producir en la libido, ya que, como tantas otras situaciones en la vida, son inevitables. “Sabemos cuando se ha convertido en una patología cuando estos síntomas se prolongan en el tiempo y crean un malestar lo suficientemente fuerte como para que estos influyan en otros ámbitos de su vida”, apunta Felipa. Es entonces cuando debe tratarse como un problema de deseo sexual hipoactivo, con atención psicológica y sexológica.

 

Tomad nota y no dudes en acudir a un especialista.

 

fuente: yo dona

¿Por qué los hombres miran a otras mujeres?

Un estudio publicado por Daily Mail sobre los principales problemas de las mujeres con sus parejas cuando se van de vacaciones apuntaba que la mayoría de las discusiones se producen cuando sus chicos miran a otras mujeres en la playa.

Un hombre heterosexual debe tener una gran fuerza de voluntad para no fijarse en un cuerpo femenino, aunque sea el hombre más fiel y más cariñoso. Esto no quiere decir que sean unos salidos, sino que al parecer no pueden evitar sentirse atraídos por las curvas de ellas. Ni siquiera el hombre más fiable y amoroso del mundo llega a tener el control absoluto de sus emociones e impulsos.

La principal sensación que aflora en la pareja cuando el chico mira a otra mujer es la de amenaza. Los motivos más comunes suelen ser los siguientes:

  • A pesar de lo atractiva que pueda ser siempre pensará que la otra lo es mucho más que ella.
  • Consideran que mirar a otra aumenta el deseo sexual- Eso las lleva a concluir que existe una insatisfacción sexual que puede desembocar en una futura infidelidad por parte de ellos.
  • A pesar de que el encontronazo visual se haya producido por la mañana, ellas consideran que su chico seguirá pensando en esa mujer horas, días e incluso años más tarde después de haberla visto en biquini.

Mirar no es ser un salido

Está claro que un hombre puede considerar más atractiva a otra mujer que a su propia pareja, pero esto también les ocurre a ellas por una simple razón: no existe nadie perfecto. La diferencia radica en el amor o la pasión que exista entre ambos. La inseguridad solo destruye la desconfianza y genera celos.

En cuanto a los tres puntos anteriores, cabe recalcar que los hombres olvidan rápidamente a las mujeres en las que se han fijado. Lo visual capta la atención durante unos segundos: los mismos que tardan en desaparecer de la mente.

El problema surge cuando ellas son incapaces de olvidar y se siguen comparando con otras. Las mujeres no son una amenaza para las mujeres, pero la inseguridad y los celos sí lo son. Recuerda que lo mejor en esta vida es estar bien con uno mismo y sentirse único aunque esté la mismísima Pamela Anderson desnuda al lado de tu chico en la playa.

 

 

fuente: gonzoo

 

Los errores más frecuentes que matan el deseo sexual

El ser humano tiende al conformismo, pero hoy solo gana el que arriesga. En el sexo, además de arriesgar, también se debe innovar, embellecer, cuidar las relaciones para no caer en esos errores que en la cama matan el deseo sexual.

Se estima que esto afecta sobre todo a mujeres que tienen relaciones estables y duraderas; pero los hombres, cuya pérdida de deseo con respecto a la pareja es menor, también lo sufren.

La monotonía se materializa en una falta de interés con la pareja. Es más que evidente que hay personas que sin darse cuenta, son verdugos del deseo sexual. ¿Qué errores se cometen en la cama y hacen que muera el deseo y, por tanto, la relación en pareja?

Preliminares, ¿qué es eso?

Con el tiempo hay quienes pasan de los juegos preliminares olvidando la importancia que tienen dentro de la relación sexual (sexo sin dolor, facilidad de llegada al orgasmo, lubricación…). Muchos expertos aseguran que las caricias son incluso más importantes que el acto en sí. El sexo sin preliminares, por tanto, está condenado al fracaso.

Date tiempo, no tengáis prisa, un buen masaje con algún aceite estimulante, música íntima, velitas para dar un toque distinto a la estancia.. todo cuenta.

 

Orgasmos egoístas

Ocurre cuando tu pareja llega al orgasmo y da por finalizada la relación sexual aún cuando la otra persona no está satisfecha. Uno de los errores más comunes es el de olvidar que la pareja también quiere y busca placer (y no solo lo da).

En ocasiones el que se queda sin orgasmo tiende apostar por la masturbación en solitario, y si la compartimos?? Añade algún juguete sexual y ya será la bomba.

 

Sangre de horchata

Otro error en muchas parejas radica en mirar al techo mientras la otra persona hace el resto, como si se tratara de una muñeca de plástico. Hay quienes se dejan hacer y, de pasivos, carecen de pasión.

No se presta atención a detalles como la lencería, u otros cuidados importantes a la hora de darle un toque distinto a una relación que puede convertirse en monótona y aburrida.

Si te atreves con un disfraz y a llevar la iniciativa la situación puede llegar a ser de lo más excitante. Ante todo tu actitud es lo que cuenta.

 

Hablar de sexo las 24 horas

Por horarios, monotonía, cansancio o estrés una de las partes deja el sexo en un segundo plano. En este punto, la otra parte no ve satisfecha su apetencia sexual. Tampoco es recomendable el caso opuesto, ya que se puede crear un efecto rechazo si dos de cada tres palabras tienen relación con la cama.

El pesimismo

Para hacer el amor no se puede ser pesimista. Suele jugar malas pasadas y el resultado puede ser el gatillazo en ellos o la pérdida de concentración en ellas.

La inseguridad también es un mal aliado y uno de los errores más comunes que hacen que la relación sexual salga mal. Deja a un lado tus complejos y problemas del día a día y céntrate en lo que tienes delante.

Ignorar la apariencia

Es uno de los peores errores que se pueden cometer tal y como hemos comentado antes el tema de cuidar detalles como la lencería y depilación son más importantes de lo que pensamos.Imagina que tu pareja no se ha depilado y su aspecto es dejado y nada atractivo. Estar atentos a las señales es un seguro en el terreno sexual.

 

Gritar en la cama

No suele ser agradable dar con alguien que narra el acto sexual y lo complementa con gritos, insultos y frases carentes de sentido común. Lo poco gusta y lo mucho cansa, y más si está sobreactuado.

Comparar situaciones

El último gran error en la cama es la comparación con los ‘ex’. Lo que se consigue, en muchas ocasiones, es tirar piedras contra el propio tejado. Cabe recordar que si es ‘ex’ será por algo y que lo mejor es centrarse en lo que se tiene delante.

 

Te ves identificado con alguno de los errores anteriormente comentados?

Las 10 grandes amenazas para tu vida sexual (y cómo evitarlas)

Con el paso de los años el modo en el que mantenemos relaciones sexuales va modificándose en función de las expectativas, las circunstancias o la edad. Sean de la forma que sean, lo importante es mantener una vida sexual activa y saludable, pero parece que no resulta tan sencillo.

La última encuesta sobre sexo «American Sex Survey» muestra que la mitad de los estadounidenses se encuentran insatisfechos con su vida sexual. La disfunción sexual (que afecta a un 44% de la población), la pérdida de interés, el estrés, los problemas de autoestima o las discusiones de pareja, son algunas de las causas que dañan uestras relaciones sexuales –tanto a su cantidad como a su calidad– y terminan por afectar enormemente a nuestras vidas.

Como explica Erin Brockmeyer en GoLocalPDX, la situación se complica todavía más porque la gente evita hablar de los problemas que tienen en la cama por vergüenza o porque se sienten incómodos reconociendo que algo falla y puede ser por su culpa.

Una vida sexual satisfactoria es fundamental para ser felices y sentirnos plenos. Descubre qué puede estar amenazando tus relaciones y ponle solución.

1. Tener niños

Es cierto que “los hijos te cambian la vida”, pero no dejes que lo hagan a todos los niveles. Encontrar tiempo para estar a solas y practicar sexo cuando hay que adaptarse a los horarios y actividades de los niños suele ser complicado. A esto se le suma la falta de sueño y el estrés que suele derivar en discusiones de alcoba…

Es fundamental reservar momentos para la pareja al margen de la vida familiar. Brockmeyer propone organizar una cita a solas en la que sólo se permita hablar de temas relacionados con los niños y el hogar durante 10 minutos. El resto del tiempo conversar sobre la pareja, anécdotas pasadas, intereses comunes… Relacionarte como hacías antes de tener hijos.

Volviendo a ver a tu pareja como un ser atractivo con el que congenias, las ganas de practicar sexo juntos se reanimarán.

2. La falta de sueño

Aunque ante la pregunta de si al final del día preferían dormir o practicar sexo, el 61% de los estadounidenses escogieron la segunda, lo cierto es que no descansar bien puede derivar en la falta de interés por mantener relaciones consecuencia del cansancio físico y mental.

Además, a nivel hormonal la escasez de horas de sueño se traduce en menores niveles de testosterona en sangre (según un estudio se puede llegar a reducir hasta en un 15%) y, por ende, una disminución del apetito sexual.

¿Renunciar al sexo porque estamos cansados? Si quieres recuperar las fuerzas y estar activo sexualmente, necesitas buscar tiempo para dormir más horas. Hacer algo de deporte a diario nos ayudará a desconectar de los estreses diarios y a dormirnos antes –y, por tanto, más horas–.

3. La falta de sexo

Entramos en loop: un largo periodo con escasez de sexo puede derivar en no buscar practicarlo porque nos cansemos de tener siempre la iniciativa para tenerlo o porque directamente ya no tenemos ganas de encontrar el “momento adecuado”.

Como explica Brockmeyer, mientras “el cerebro masculino piensa en sexo con frecuencia independientemente de la cantidad que estén teniendo”, las mujeres tienen más necesidad de generar un deseo previo en el cerebro para que sus pensamientos se centren en practicarlo.

Si la falta de deseo se debe a un largo paréntesis, intenta anticipar el encuentro sexual mandándole mensajes provocativos a tu pareja para conseguir un estado de excitación previo, incluso antes de llegar a casa. Si su situación es que carece radicalmente de deseo sexual, acuda a un médico y plantéele su problema.

4. Disfunción eréctil

Ocurre más a menudo de lo que piensas. Se calcula que en todo el mundo, el 18,4% de los hombres mayores de 20 años padecen algún tipo de disfunción eréctil. Problema que aumenta con la edad y en personas con patologías como la diabetes.

La mayor parte de los hombres se avergüenzan ante este problema y no quieren hablar de ello. Como dice Brockmeyer, “si su salud física está teniendo algún impacto en su función sexual”, hacer ejercicio o llevar una alimentación saludable puede ayudar a terminar con el problema. Si nos encontramos con que la raíz está en problemas psicológicos, es necesario acudir a un médico para ponerle solución.

 

5. Depresión

Como decíamos, los problemas que afectan a la disminución del deseo sexual pueden ser físicos o psicológicos. En el caso de los segundos, pueden derivar en una depresión, patología que merma la capacidad de excitación sexual y aniquila el deseo.

Acudir a un especialista es fundamental para hacer frente a una depresión y conseguir mejorar nuestro estilo de vida para volver a recuperar nuestros instintos y deseos. En el caso de que nos prescriban antidepresivos, “asegúrate de solicitar un medicamento con pocos efectos secundarios a nivel sexual”, recomienda Brockmeyer.

6. Estrés laboral

Cuando estamos sobre saturados de trabajo y al terminar nuestra jornada laboral continuamos pensando en las tareas pendientes, atendemos a llamadas y contestamos emails, estamos dañando nuestra vida sexual. No tener trabajo afecta de la misma manera ya que no dejamos de pensar en conseguir uno y nuestra confianza y autoestima se ve afectada cada día más.

En cualquiera de los casos, si nuestro cerebro está ocupado en otras cosas no es capaz de desconectar para centrarse en sexo. Tómate al menos un rato al día en el que no pienses en trabajo –y dejes de atender a cosas relacionas– y relájate. Aprovecha ese momento para disfrutar de un buen rato de sexo: ¿hay mejor manera de desestresarse?

7. Mala comunicación (o incomunicación)

Si no se hablan los problemas de pareja –sean de cama o relacionados con cualquier otra actitud– tienden a crecer y aglutinarse hasta hacer una bola de complicaciones difícil de solucionar. Llegados a un punto extremo: ¿quién quiere acostarse con alguien con quien se lleva mal, no le entiende ni quiere escucharle?

 

Como decíamos, los problemas que afectan a la disminución del deseo sexual pueden ser físicos o psicológicos. En el caso de los segundos, pueden derivar en una depresión, patología que merma la capacidad de excitación sexualy aniquila el deseo.

Acudir a un especialista es fundamental para hacer frente a una depresión y conseguir mejorar nuestro estilo de vida para volver a recuperar nuestros instintos y deseos. En el caso de que nos prescriban antidepresivos, “asegúrate de solicitar un medicamento con pocos efectos secundarios a nivel sexual”, recomienda Brockmeyer.

 

8. El desequilibrio hormonal

Con la edad la menopausia afecta a las mujeres del mismo modo que a los hombres la disminución de testosterona: disminuye el deseo sexual.

Además de los tratamientos médicos que ayudan a regular esta carencia de excitación sexual, existen alternativas que van desde la acupuntura o medicina alternativa. Encontrar el equilibrio hormonal y recuperar el deseo.

Por su puesto, en esta nueva etapa de la vida, también es fundamental mostrarnos comprensivos con nuestra pareja y entender que son cambios naturales y tienen solución. Armaros de paciencia y descubrir lo placentero que es el sexo a partir de los 50.

9. Problemas de autoestima

La falta de autoestima y la poca confianza en uno mismo –que puede derivar de rupturas sentimentales, problemas laborales, discusiones familiares o con amistades, etc.– hace que nos sintamos menos atractivos y deseables, por lo que también nos afecta a la hora de mantener relaciones sexuales.

En ambos sexos, tener una mala imagen y percepción de nosotros mismos conduce a la disfunción sexual. De todos modos no te asustes:suele ser algo temporal. Si no eres capaz de salir de este estado de ánimo, debes acudir a un terapeuta para resolver los problemas de autoestima y recuperarte tanto a ti mismo como a tu vida sexual.

10. Algunas medicaciones

Como comentábamos, hay que tener cuidado con las contraindicaciones de algunos medicamentos de consumo generalizado como los antidepresivos.Efectos secundarios que acaban con tu vida sexual como la disfunción eréctil, la sequedad vaginal, falta de interés o la dificultad para alcanzar el clímax.

Es importante que no te sientas avergonzado ni culpable de lo que te ocurre y acudas a tu médico en busca de medicamentos alternativos para disminuir el problema sin que afecte a algo tan importante como poder disfrutar de relaciones sexuales plenas.

 

 

fuente: el confidencial

 

Las hormonas femeninas son las otras culpables de la ‘menopausia’ masculina

La testosterona no es la única culpable de la falta de deseo sexual que algunos hombres muestran con la edad. Esta especie de ‘menopausia masculina’ reduce su libido, incrementa la grasa corporal e incluso puede provocar disfunciones sexuales. En la jerga médica, es lo que se conoce como hipogonadismo, un trastorno que los expertos acusaban a la merma de testosterona. Sin embargo, una investigación que acaba de publicar la revista ‘The New England Journal of Medicine’ arroja novedades. Al parecer, los estrógenos también tienen voz en el desarrollo de esta enfermedad.

Aunque la principal hormona sexual del hombre es la testosterona, “también tenemos una pequeña cantidad de estrógenos circulando por el organismo (la testosterona se transforma en estrógenos por la acción de una enzima denominada aromatasa)”, argumenta Jorge Vallejo, médico adjunto del servicio de Urología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Hasta la fecha, explica, “no se pensaba que pudieran tener una acción fisiológica importante en el hombre”, pero en vista de los resultados que se desprenden de la nueva investigación, realizada por el Massachusetts General Hospital (MGH), los conceptos podrían cambiar.

Un grupo de científicos liderado por Joel Finkelstein puso en marcha un estudio con 198 hombres sanos entre 20 y 50 años. “Queríamos comprobar a partir de qué niveles de testosterona empiezan a producirse los síntomas que se atribuyen a la andropausia y si realmente se deben al déficit de esta hormona, a los estrógenos o a ambas”.

La andropausia, explica Javier de la Peña, jefe de Servicio de Urología del Hospital La Paz de Madrid, “es un fenómeno como la menopausia, con una serie de síntomas ligados a la edad: el músculo pierde volumen y fuerza, aumenta la grasa corporal, se cae el vello del cuerpo (no de la cabeza), pueden aparecer estrías, osteoporosis, declina el deseo sexual y puede causar disfunción eréctil”.

A día de hoy, el diagnóstico de este trastorno se realiza a través de un análisis de sangre, poniendo el punto de mira sólo en los niveles de testosterona. Sin embargo, y teniendo en cuenta que una pequeña porción de esta hormona se convierte en estrógeno, “cuanto más alto sea el nivel de testosterona, más se convierte en estrógeno”. Y viceversa, “cualquier disminución de testosterona se traduce en menos cantidad de estrógeno”, señalan los autores del trabajo.

“Hay muchas hormonas implicadas en este trastorno masculino, pero, como dicen las guías clínicas de la Asociación Europea de Urología, como no se saben cuáles son ni cuáles son sus valores normales, de momento, es la testosterona la que nos indica quién tiene andropausia”, expone Eduardo García Cruz, urólogo del Hospital Clínic de Barcelona.

Menos estrógenos

Para analizar la relevancia de ambas hormonas (testosterona y estrógenos), Finkelstein y su equipo dividieron a los 198 participantes en dos grupos. Primero, todos ellos fueron tratados con un medicamento que suprime la producción normal de todas las hormonas reproductivas. Después, uno de los grupos recibieron dosis diarias de un gel de testosterona (una de las formas de administración de terapia sustitutiva de testosterona) durante 16 semanas. El resto obtuvo las mismas dosis de esta hormona además de un inhibidor de aromatasa, con el objetivo de suprimir la reconversión de testosterona en estrógenos.

 

A todos los participantes se les realizó un análisis de sangre y se registraron sus medidas (antes y después del experimento) de la grasa corporal, el volumen y la fuerza muscular. También completaron un cuestionario sobre su vitalidad, su el estado general de su salud y su deseo sexual.

En el primer grupo, la acumulación de grasa se observa cuando los niveles de testosterona empienzan a caer. La disminución de la masa y la fuerza muscular no se aprecian hasta que la cantidad de esta hormona eran significativamente bajos. En cuanto al deseo sexual, va disminuyendo progresivamente con la reducción de testosterona y la disfunción eréctil no ocurre hasta que los niveles son muy bajos.

En el segundo grupo, los resultados en cuanto a la grasa corporal y el tono muscular no sufrieron variaciones, es decir, la supresión de la síntesis de estrógenos no tuvo efecto significativo añadido al de la reducción de testosterona. Sí lo tuvo en lo referente a la función sexual.Cuando la síntesis de estrógenos se suprimía el deseo sexual se resentía notablemente.

Aún por ratificar

De confirmarse el papel de los estrógenos, concluyen los autores de la investigación, significaría que para diagnosticar el hipogonadismo masculino (andropausia) “no sólo habría que analizar los niveles de testosterona en sangre, como se hace hasta la fecha. Además, habría que valorar la cantidad de estrógenos”.

En la práctica clínica, el problema a la hora de diagnosticar andropausia es que “muchos de sus síntomas se asumen como normales al hecho de envejecer“, apunta García Cruz. El síntoma que más nos guía, por el que vienen a consultarnos, es la disfunción eréctil”.

“La falta de interés sexual nos pone en alerta”, añade el doctor Vallejo. “Es ahí cuando pedimos la determinación de testosterona”. En función de los resultados, los síntomas y de cada paciente, “indicamos una terapia sustitutiva de testosterona”. Los beneficios, coinciden los expertos, “están bastante demostrados”. Si futuras investigaciones ratifican el trabajo de Massachusset, “el abordaje, quizás podría cambiar”.

 

Fuente: El mundo