7 preguntas frecuentes que se hacen los hombres sobre el sexo

Aunque el sexo está cada vez más presente en las conversaciones entre amigos y los medios de comunicación, y ya no resulta un agravio hablar de nuestras experiencias con franqueza, hay cuestiones que seguimos ocultando. Y no son las mismas para hombres y mujeres.

Tal como explica la psicóloga Alicia Gallotti en el manual Kama-sutra para Dummies (Planeta) “los hombres de todas las edades siguen haciéndose las mismas preguntas que en otros tiempos, en relación con su propia sexualidad y la de sus parejas”. Y estas son, según ella, las más frecuentes.

1. ¿Es posible ser heterosexual y bisexual al mismo tiempo?

Éste es un tema que angustia mucho a los hombres y, en opinión de Gallotti, no debería. La mayoría de los hombres durante la adolescencia ha tenido algún tipo de experiencia homosexual de diversa intensidad, y eso no impide que en determinados momentos se decidan claramente por una u otra opción.

En opinión de la psicóloga, no necesariamente está siempre clara la orientación sexual a lo largo de toda la vida y lo mejor es seguir nuestros instintos libremente, con naturalidad y sin reparos. Todos somos bisexuales en potencia.

2. Excitarse pero no eyacular, ¿genera trastornos?

Gallotti asegura que si eso ocurre no pasa nada raro ni perjudicial,  ya que los espermatozoides se desintegran y son reabsorbidos por el organismo sin ningún problema para la salud. Es conveniente saber que son muchos los hombres que por una razón u otra, en alguna ocasión o varias, al llegar al orgasmo no eyaculan, pero no por ello sufren ningún trastorno.

3. Si estoy agotado, ¿puedo fallar?

“Si yo estuviera en tu lugar”, asegura la psicóloga, “no tendría ningún miedo, sino que lo intentaría, ya que el propio cansancio físico invita a relajarse para eliminar tensiones”. El mejor afrodisiaco es pedirle a tu pareja que te haga un buen masaje, en el que alterne las técnicas de relajación y al mismo tiempo estimule tus zonas erógenas.

Cuando alguien se siente agotado, además, las caricias le llegan como un bálsamo y las recibe desde un estado especial, como cuando te miman y estás medio dormido. Basta con decidirte a hacerlo y sabrás si éste es tu caso.

4. ¿Quién debe tomar la iniciativa en las relaciones sexuales?

Según Gallotti es indistinto quién tome la iniciativa, y es algo que depende de cada pareja; a algunos hombres les gusta que sea ella la que tome el mando, a otros no les gusta en absoluto y sienten más reafirmada su virilidad cuando asumen el papel activo. Hay amantes a los que lo que les gusta es ir cambiando los papeles. “Así que es muy sencillo”, afirma la psicóloga. “Cómo no hay reglas, tú y tu amante podéis establecer las vuestras”.

5. ¿El coito durante el embarazo puede perjudicar al bebé?

“Puedes estar seguro de que al bebé no le ocurrirá nada, si se trata de un embarazo normal, tanto si la penetración es vaginal como si es anal”, asegura la sexóloga. En cambio, explica, puede traer complicaciones en algunos embarazos de riesgo, pero de ser así, tu médico te lo habrá advertido antes.

Es posible que estando embarazada ella note que sus orgasmos cambian en intensidad o nota distintas sensaciones durante el clímax. No hay que preocuparse, es habitual.

6. ¿Quién goza más, el hombre o la mujer?

El disfrute, asegura Gallotti, no tiene nada que ver con el género al que se pertenezca, sino con las características personales de cada amante; hay mujeres que gozan mucho y hombres que también lo hacen, y lo mismo ocurre al revés. Lo más importante que debes saber es que no existe ninguna cualidad que diferencie a hombres y mujeres en ese aspecto.

7. ¿Se puede eyacular con el pene flácido?

Sí, se puede. El mecanismo por el que se produce la erección es diferente a la eyaculación. El primero tiene que ver con el flujo de sangre hacia el tejido esponjoso del pene, que aumenta de tamaño y se eleva por su condición eréctil; la eyaculación es la expulsión del semen por la uretra, y no tiene relación directa con el comportamiento del pene. Son dos fases que no necesariamente dependen la una de la otra ni están directamente ligadas entre sí.

Como ves la cuestiones cambian mucho dependiendo de quién las haga.. en breve las dudas del sector femenino 😉

 fuente: El Confidencial

Dudas Frecuentes en la Alcoba

Sea cual sea nuestra edad, todos tenemos alguna pregunta que nos corroe sobre el sexo y el erotismo

¿Soy normal? ¿Estaré dando la talla? Con qué agrado miraríamos el coito de los vecinos sin más afán que cotejar con lo que uno tiene y responder a estas dos preguntas universales y eternas. Dice la sexóloga Georgina Burgos que estas son las mayores dudas sexuales que rondan por nuestras cabezas. “Estas preguntas, casi siempre abiertas a causa de la falta de información veraz y unas expectativas poco realistas acerca del hecho sexual humano, pueden llevarnos a esperar lo que quizá no es alcanzable para la naturaleza humana. Y pueden crear confusión y frustración”, explica.

 

La ansiedad escénico-sexual:

Bajo ese empeño en dar la talla o ser normal se solapan muchos interrogantes. “Tantos como personas hay en el mundo, y la variedad de matices es inmensa. Por otra parte, las dudas que no tienes hoy las puedes tener mañana; los deseos que jamás imaginaste pueden surgir cuando menos lo esperas… y así vamos construyendo nuestra sexualidad a lo largo de la vida, con todos los cambios biológicos, psicológicos y sociológicos que el paso del tiempo comporta”, explica la experta.

Pone algunos ejemplos: ansiedad porque nos cuesta encontrar el famoso punto G (cuando ni la ciencia ha dado con su localización exacta) y en lugar de explorar las zonas más erógenas nos perdemos en la búsqueda de ese misterioso botón mágico. Ansiedad por saber con qué frecuencia es natural el sexo en una pareja, como si hubiera un patrón más allá de lo que marcan el deseo y la ocasión. O ansiedad por alcanzar el orgasmo simultáneo. ¿Qué necesidad hay? ¿Y cuántos quebraderos de cabeza despilfarramos intentando dilucidar si el tamaño importa o si el grosor es más importante que la longitud?

Las angustias son interminables.

Pero la más universal es el condón. Lo comprobó el Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana (EEUU) después de comparar medio centenar de artículos publicados en catorce países entre 1995 y 2011. No se usa durante todo el coito, muchos se lo ponen al revés, otros lo retiran de modo incorrecto. Y no será por falta de instrucciones en el envase, a veces incluso ilustradas.

Y luego están las dudas puntuales que uno atesora en su intimidad: ¿Sentir deseo por una persona del mismo sexo o una fantasía sexual con ella implica homosexualidad? ¿Es extraño que necesite gritar palabras obscenas o buscar situaciones de riesgo para alcanzar el orgasmo? ¿Por qué, si le deseo, no consigo excitarme? ¿El sexo anal es doloroso? En ocasiones, las vacilaciones surgen por trastornos y disfunciones que la medicina sexual tiene claramente identificados, y entonces hay que recurrir a un profesional. “Cuanto antes, mejor”, indica Georgina Burgos. “Cuando la solución de los problemas se aplaza, es frecuente que se agraven”.

En cuanto a géneros, a ellos les cuesta más hablar sobre sí mismos y exponer sus preocupaciones. Por eso, cuando lo hacen hablan más de la pérdida de deseo de su pareja que de sí mismos. Ellas, sin embargo, se centran en sus insatisfacciones y en sus cuitas. Y confiesan cosas tan reveladoras para la ciencia como que cuanto mayor es la frecuencia del coito, mayor es también, al contrario que en los hombres, su deseo de masturbarse.

Es difícil dar respuesta científica a esas dudas inabarcables que nos suscita nuestra sexualidad, pero si hablásemos más, hasta los científicos quedarían atónitos.

Fuente: Quo