Buscando el punto P de los hombres

¿Creías que estimular el pene era la única forma que tenía un hombre para alcanzar el orgasmo? Nada más lejos de la realidad. Cualquier hombre, sea de la orientación sexual que sea, puede conseguir orgasmos únicos estimulando otra zona concreta.

7 datos del punto G masculino que debes conocer

La próstata, una glándula sexual masculina, es la encargada de generar el líquido seminal que facilita la movilidad de los espermatozoides y su vida durante la eyaculación masculina. Y aunque es vital para la reproducción, es también una zona muy sensible que puede proporcionar orgasmos de infarto.

La próstata es el punto clave para conseguir un orgasmo potente. Está situada debajo de la vejiga, justo delante del recto, y tiene forma de castaña. Y la magia ocurre cuando estimulamos a 5-7 centímetros de la entrada del ano, tocando esa zona.

 

Cómo estimular el punto P para conseguir mayores orgasmos

Al tratarse de una zona altamente enervada es extremadamente sensible así que la mejor forma de estimular ese punto P es haciendo un masaje sobre la zona, algo que puede hacerse de nuevo en pareja (o en solitario), como con el punto G femenino.

Como con cualquier otra práctica nueva, es importante ir despacio y solo avanzar si ambos miembros de la pareja estáis de acuerdo y os sentís cómodos. La comunicación es vital y tenemos que hablarnos para saber si este juego funciona con nosotros como pareja o no.

Antes de empezar hazte con un lubricante anal a mano para evitar incomodidades o que podamos hacerles daño. Es mejor que sea específicamente para esta zona porque suelen ser más densos que los lubricantes normales. Incluso los hay que ayudan a la relajación de la zona.

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El ano es una zona muy sensible, así que lo mejor es empezar poco a poco y solo ir avanzando cuando la otra persona se sienta cómoda y aumente su excitación. Y ojo, algo que a veces se nos olvida: si vas a usar tus manos es importante tener cuidado con las uñas. Mejor cortitas. Un juguete anal gradual y suave puede resultar un gran aliado.

Hay quien antes de realizar cualquier práctica sexual “por la retaguardia”, prefiere hacerse un lavado anal o ponerse un enema para evitar consecuencias desagradables, pero no es estrictamente necesario.

Comenzaremos estimulando el perineo, la zona exterior que se encuentra entre los testículos y el ano, con caricias que vayan acercándose poco a poco al ano de nuestra pareja. No tengáis prisa, podéis ir tan despacio como necesitéis. Y como con todo en el sexo: cuando a uno de los dos le resulte incómodo, parad.

Una vez estimulado el exterior y con los dedos ya lubricados, podemos comenzar poco a poco a introducir los dedos y masajear la zona por dentro, siempre en dirección hacia el abdomen de nuestra pareja. Una vez dentro, busca un punto en forma de bolita. Esa es la magic zone, la próstata. Estimúlala con el mismo movimiento que al punto G, con el “ven aquí” flexionando los dedos.

Te animas?

 

fuente: trendencias

 

10 Cosas para empezar con el Sexo Anal

 Si nunca lo has hecho antes, el sexo anal puede ser algo que intimida un poco, aunque no debería ser así si te has preparado correctamente.

1. Que no falte el lubricante

“Despacio y que resbale” es el modus operandi que defiende Alicia Sinclair, coach sexual.

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El ano, al contrario que la vagina, no se lubrica de forma natural, así que confía en los lubricantes cuando intentes cualquier juego anal, incluyendo los que involucren juguetes sexuales, plugs y dildos.

“La apertura anal es más estrecha que la vaginal y necesita de mucha lubricación”, explica el médico Zvi Zuckerman, terapeuta sexual certificado en Between Us Clinic. “Hay que lubricar tanto el pene como el ano”.

2. Tómatelo con calma

Si eres nueva o nuevo practicando sexo anal, te recomendamos empezar poco a poco para que te sientas cómoda al llegar al momento de hacerlo. Un plug anal, por ejemplo, te puede servir para practicar antes de intentarlo con un pene y hará que la probabilidad de desgarro disminuyan porque, sí, puede pasar. “Si la penetración es demasiado agresiva, puedes desgarrar el músculo del esfínter anal de tu pareja”, advierte Zuckerman.

Utilizar los dedos (con guantes de látex) y las cuentas anales son dos buenas formas de introducirse en el sexo anal. El médico osteópata Evan Goldstein, fundador y CEO de Bespoke Surgical, dice que su recomendación es probar con un kit de entrenamiento anal. “Empieza con el juguete más pequeño y vete subiendo de tamaño cuando al utilizar cada uno de ellos, puedas hacerlo sin notar ningún problema”.

3. Al dolor, hay que decir que no

Si te duele al practicar sexo anal, hay que parar, sin hacer preguntas, dice la doctora Stacy Tessler Lindau, profesora en la facultad de medicina de la Universidad de Chicago y la directora de la página web WomanLab.org.

4. No te olvides de utilizar protección

Las heces contienen bacterias y eso conlleva el riesgo de contraer vaginosis bacteriana tras practicar sexo anal en caso de que la materia fecal entre en contacto con la vagina. Para que este riesgo sea menor, asegúrate de que tu pareja utiliza un condón (si eres la que recibe) y haz que se lo quite y se ponga uno nuevo si luego pasáis a practicar sexo vaginal, dice Lindau. “Así podrás reducir la transmisión de bacterias”, comenta.

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Zuckerman también señala que utilizar un condón es esencial a la hora de impedir la propagación de infecciones por ETS, además de para prevenir una infección del tracto urinario en el caso de la parte masculina.

5. Calentar utilizando uno o dos dedos

Es buena idea que te plantees introducirte a ti misma en el sexo anal utilizando tu propio dedo mientras te relajas en la ducha o en la bañera, dice la doctora Laurie Mintz, autora del libro Becoming Cliterate: Why Orgasm Equality Matters-And How to Get It. “Tras introducir tus dedos, mételos un poco más arriba hacia el coxis que es la curva que hace el ano”, nos cuenta Mintz. “Avanza despacio y para en cuanto encuentres la más mínima resistencia. Tu objetivo debe ser el de preparar y dilatar el ano, no el de forzarte.” Una vez que hayas practicado tu sola, habrá llegado el momento de involucrar a tu pareja en la acción. Consejo: Mintz dice que cuando tu pareja meta sus dedos, deberías empujar un poco hacia abajo como si estuvieras haciendo el movimiento que se hace al defecar para relajar los músculos del esfínter.

 

fuente: womens health

Sexo anal: mitos y realidades

Qué es el sexo anal

El sexo anal incluye toda aquella práctica sexual que supone la penetración, ya sea con el pene o con un juguete sexual, del ano. Se utiliza en el sexo tanto entre una pareja heterosexual como entre una homosexual.

 

Para llevarlo a cabo, es importante tener una buena lubricación, ya que, al no ser una zona que se lubrique por sí sola, es posible que duela al introducir el pene. En el caso de que se tenga este tipo de sexo con una mujer, su lubricación vaginal puede servir para preparar el ano, en el caso de los hombres, será necesario emplear un lubricante. Con esto lo que se previenen son las fisuras anales. Lo más importante es que sea una práctica consentida ya que, si no se tiene la suficiente relajación puede ser dolorosa para la persona que es penetrada.

Para los hombres suele ser algo que les produce bastante placer, ya que su Punto G se encuentra a la entrada del ano, en la próstata y es estimulada con el sexo anal. Además encuentran más atractiva esta penetración porque la dilatación del orificio es menor, así la fricción es mayor y las sensaciones mucho más intensas. Así que si eres mujer y no estás convencida con ello, piensa que, aparte de que él disfruta más, es posible que tú también encuentres el placer o incluso, alcances el orgasmo. Además, la persona pasiva puede ser masturbada por su pareja ya que tiene total acceso a su zona genital.

Como en todo en el sexo, es importante que se tenga cuidado con la higiene y las enfermedades de transmisión sexual. Al ser una zona en la que se pueden producir heridas por la falta de lubricación, en el caso de que uno de los componentes de la pareja esté contagiado de alguna enfermedad, hay un serio riesgo de contagio. Para prevenirlo, lo ideal sería que siempre se utilizara preservativo, al menos siempre y cuando se tengan dudas sobre la otra persona.

 

Cómo se practica el sexo anal

Pareja heterosexual: en el caso de que el sexo anal se lleve a cabo entre un hombre y la mujer, las posiciones sexuales no variarán mucho de las que se pueden llevar a cabo cuando se produce la penetración vaginal. Lo único que variará es el lugar por el que el hombre introduce el pene, por lo tanto traslada aquello que te gusta o con lo que más cómodos estéis ambos componentes de la pareja cuando hay penetración vaginal y disfruta de este otro tipo.

Una postura a tener en cuenta en el sexo anal es la de cuatro puntos. Ella debe colocarse de rodillas cerca del respaldo de la cama y apoyar sus manos en la pared. Él se coloca detrás de ella y así la penetra. Esta postura permite al hombre tener las manos libres y estimular con ellas su clítoris.

Para una mayor profundidad, sin duda deberéis utilizar la postura de la rana. La mujer debe acostarse bocabajo en la cama y abrir sus piernas. El hombre se pondrá encima de ella y sostendrá el peso de su cuerpo con sus manos. Esta postura permite una penetración profunda y un mayor control de los movimientos.

Si os gusta más estar tumbados, vuestra postura es la cuchara. Os tenéis que tumbar uno detrás de otro y así, mientras el hombre penetra a la mujer, puede con sus manos estimularle pecho y clítoris al mismo tiempo.

Pareja homosexual si la pareja está formada por dos hombres, necesariamente uno ha de ser el pasivo y otro el activo. Los roles no han de repetirse en todas las ocasiones igual, ya que lo más justo es que ambos disfrutéis de penetrar y de ser penetrados.

La postura más clásica es la del perrito. En ella uno de la pareja se tiene que poner a cuatro patas mientras que el otro se coloca detrás, de rodillas. Esta postura facilita una penetración profunda y placentera.

Si ambos quieren disfrutar, uno siendo penetrado, y otro masturbado, la postura perfecta es la de la cuchara. En ella, los dos deberéis tumbaros de lado uno detrás del otro. El que queda colocado detrás, mientras penetra a su pareja puede ir a la vez masturbándole para que el placer sea mutuo.

Otra postura para homosexuales puede ser la X. Ésta requiere un poco más de habilidad, pero eso no quita que pueda haber placer al realizarla. Para ella, el hombre activo ha de sentarse con las piernas abiertas y echarse un poco hacia atrás. Para apoyarse puede utilizar los codos. El que va a ser penetrado tiene que sentarse sobre el pene del que está sentado y, poco a poco, ir dejando que le penetre.

En el caso de que se busque profundidad más que otra cosa, la postura perfecta sería con uno de los hombres tumbado con las piernas hacia arriba y el otro encima.

-Otras prácticas:
Fisting o Fist fucking: consiste en la introducción de la mano dentro del ano, normalmente en forma de puño. Para esta práctica será necesaria una gran lubricación y dilatación, ya que si no es posible que haya heridas con los riesgos de contagio que éstas conllevan.

Doble penetración: pueden participar tres personas, o una pareja heterosexual con un juguete sexual en forma de pene. Como el propio nombre indica, la mujer es doblemente penetrada, tanto por la vagina como por el ano.

Andromimetofilia: esta práctica ha de ser llevada a cabo por una pareja heterosexual también. En ella, la mujer adopta el rol del hombre utilizando un pene de plástico y es ella quien le realiza sexo anal a su pareja.

 

Miedos y mitos sobre el sexo anal

Uno de los principales tabús a romper es que se trata de una práctica exclusiva de una relación homosexual. Es cierto que un hombre no tiene los mismos orificios que una mujer, pero que ellos la lleven a cabo, no hace que una pareja heterosexual no disfrute de ella. Hay que tomarla como una variedad más dentro de las posibilidades que ofrece el sexo para obtener placer cuando nos acostamos con nuestra pareja, sea del sexo que sea la otra persona.

Uno de los problemas a la hora de practicar el sexo anal, sobre todo si se trata de una pareja heterosexual, es el miedo de la mujer a que la penetración pueda ser dolorosa. Está claro que no es como la vaginal y que requiere de una preparación previa, como una buena lubricación, pero eso no supone que tenga que ser dolorosa, solo hay que ponerle un poco más de atención, no forzar y, sobre todo, utilizar preservativo.

A la larga puede que, incluso, proporcione más placer a ambos miembros de la pareja que la tradicional penetración vaginal. Ir un poco más allá en el sexo aporta diversidad y calidad en las relaciones. Disfrútalo y, ante todo, protégete de los posibles riesgos que pueda haber.