El yoga va a mejorar tu vida sexual!

¿Llevas una época sin ganas de sexo? ¿No te sientes cómoda con tu cuerpo y eso te impide disfrutar en la cama? Desde estrés hasta falta de autoestima, pasando por una mala forma física o un bloqueo emocional, hay muchos factores que pueden afectar a la libido. Y el yoga puede mejorarlos todos

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 Te lo recomendamos como algo para ti, como un momento y un espacio donde reencontrarte contigo misma, donde calmar tu mente, reconciliarte con tu cuerpo, redescubrir tu feminidad y potenciar esa belleza que proviene de la serenidad y de la confianza en ti misma, que no tiene que ver con tu aspecto físico. Porque el efecto de las asanas (posturas), pranayamas (respiraciones), la relajación y la meditación es tan potente para cuerpo y mente, que consigue mejorar el funcionamiento de toso los órganos y sistemas corporales, de liberarnos de bloqueos y emociones que nos hacen daño y que afectan a nuestro deseo sexual.

Por qué el yoga mejora tu libido

Físicos, mentales y emocionales. Estos son todos los beneficios que el yoga le aporta a tu vida, incluida la sexual:

1.Conexión con tu cuerpo. La práctica del yoga es mucho más que hacer posturas difíciles o bonitas. El yoga supone un camino de vuelta hacia ti misma que te permite conectar cuerpo, mente y espíritu. El estrés, los problemas, la ansiedad, los bloqueos… nos desconectan de nuestro cuerpo, de sus necesidades y hasta de la capacidad de sentir y experimentar placer. Esta reconexión con tu cuerpo te hará volver a escucharlo y sentirlo, despertando de nuevo tu libido de forma natural.

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2.Más energía. El aumento del tono o energía vital es uno de los grandes beneficios de la práctica del yoga, algo que tiene una relación directa con tu libido. La tristeza, la ansiedad, el estrés… te chupan la energía vital y sexual. ¿Lo mejor? El aumento de la energía se nota desde la primera práctica.

3.Te reconcilias con tu físico. Los complejos físicos son un mal endémico en las mujeres y una de las causas de que a veces no consigamos disfrutar lo suficiente en la cama o no nos sintamos deseables. La práctica del yoga te hará ganar tono y fuerza, mejorará tu postura y tu aspecto físico en general, estilizando tu figura. Pero esto no es lo mejor. La conciencia y conexión corporal que aporta el yoga te hará sentirte bien en tu piel y conseguir amar tu cuerpo, algo que ni siempre es fácil. Aceptando tu cuerpo, respetándolo y cuidándolo desaparecerán tus complejos en la cama.

4.Bloqueos emocionales. Todos tenemos miedos, inseguridades y zonas oscuras. Esto, sumado al estrés y a posibles situaciones traumáticas, puede inhibir por completo nuestra libido. La liberación física y mental que aporta el yoga a través de las asanas, el control de la respiración y la meditación, pueden ayudarte a gestionar estas situaciones y a liberarte de de las emociones que te atrapan. Desbloqueando tu cuerpo y tu mente, conseguirás desbloquear también tu libido.

5.Mejora la circulación. Los problemas cardiovasculares son también grandes enemigos del sexo, sobre todo en el caso de los hombres. Pero tú también puedes sufrirlos por situaciones de estrés continuado, sedentarismo o toma de medicamentos. Las posiciones invertidas de yoga activan y mejoran la circulación y oxigenación de órganos, tejidos, músculos y de todo tu sistema reproductor. Esta mayor vascularización en las zonas genitales propicia el deseo y mejora el disfrute sexual.

6.Flexibilidad y resistencia. Las posturas de yoga trabajan especialmente la flexibilidad y la fuerza, lo que hará que te sientas mucho más cómoda y hábil físicamente durante tus encuentros sexuales. Las asanas específicas para la cadera y los genitales te harán redescubrir literalmente estas zonas de tu cuerpo.

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7.Más tono en el suelo pélvico. Los embarazos, los partos, la edad, el ejercicio con impacto… deterioran notablemente la musculatura pélvica que, al perder tono, hace que se reduzca la sensación de placer durante el sexo. Además de aportar conciencia sobre esta zona mediante posturas concretas, el trabajo de las bandhas, como Mula Bandha, tonifica y fortalece de forma específica la musculatura del suelo pélvico.

8.Sientes más. La práctica del yoga te ayuda a escucharte, a distanciarte de os pensamientos negativos y a conectar con tus emociones más profundas sin juicio, permitiéndote disfrutar más de lo que estés haciendo en el presente, por ejemplo, de un encuentro sexual.

9.Más conexión con tu pareja. Practicar yoga en pareja, aunque se trate simplemente de ir juntos a clase (hay estilo de yoga en pareja, como Acro Yoga) os ayudará a mejorar vuestra empatía y a crear intimidad, respeto, compasión y cariño hacia el otro. Esto en enriquecerá mucho vuestras relaciones sexuales y emocionales.

10.Más relajada. En todas las clases de yoga se realiza una relajación final que te permitirá alejarte del estrés, estar más tranquila y de mejor humor, lo que te predispondrá más al juego y al sexo.

fuente: womens health

Mejor suelo pélvico mejores orgasmos!

Aquí tienes la respuesta a la pregunta que seguramente te hayas hecho ahora mismo: “Está claro que quiero conseguir mejores orgasmos pero, ¿qué es el suelo pélvico?” Debes saber que es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior, cuya función principal es sostener los órganos pélvicos (vejiga, uretra, útero, vagina y recto) en la posición adecuada, asegurar la continencia urinaria, ayudar en la etapa expulsiva del parto, estabilizar la pelvis junto a la musculatura abdominal profunda y contribuir a que las relaciones sexuales sean más placenteras.

En ocasiones, tras los embarazos, partos, cirugías pélvicas, estreñimiento crónico o determinadas prácticas deportivas se puede debilitar, provocando incontinencias urinarias y/o fecales, caída o descenso de órganos (prolapsos genitales), disfunciones sexuales, y dolores perineales y lumbares. Por eso, mejorar su tono y resistencia es clave para prevenir estos problemas.

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¿A qué edad debería empezar a ejercitar el suelo pélvico?

Siento decirte que ya llegas tarde. Desde niños, ya sabemos trabajar esta musculatura de manera inconsciente para controlar nuestro esfínteres y así evitar los escapes de orina, gases y heces. Pero la adolescencia es el momento idóneo para empezar a descubrir el suelo pélvico. ¿Por qué? En este periodo de vida muchas mujeres realizan actividades deportivas de mucho impacto, que tiende a debilitar la musculatura perineal. Además, coincide con el momento en el que se inician las primeras relaciones sexuales.

¿Todas las mujeres deberíamos ejercitarlo?

Según un estudio realizado por firmas de productos íntimos el 37% de las mujeres españolas no conoce el estado de su suelo pélvico. Por lo que la respuesta es SÍ. Todas tenemos que trabajar nuestra musculatura perineal ya que, al igual que otros músculos del cuerpo, si no la ejercitamos se debilitará y dejará de cumplir sus funciones de sostén de los órganos, control esfinteriano (uretral y anal), y estabilizador lumbopélvico. Además, como te hemos adelantado, tener un buen tono muscular ayuda a mejorar la calidad de las relaciones sexuales, gracias a que podrás alcanzar los orgasmos con más facilidad, frecuencia e intensidad. Más fuegos artificiales, más felices estaremos a causa de la producción de oxitocina, la hormona de la felicidad.

Pero, ¿cómo puedo ejercitarlo?

Existen diferentes maneras de ejercitar el suelo pélvico. Desde un buen trabajo postural, con los abdominales hipopresivospilates o yoga. Hasta con ejercicios de Kegel, o utilizando la esfera pélvica o las famosas bolas chinas.

Ejercicios de Kegel

Consisten en contraer los músculos del suelo pélvico hacia arriba y hacia dentro (como si ‘apretases’ la vagina) durante unos segundos y, después, relajar. Lo ideal es hacer series cortas, de pocas repeticiones, varias veces al día. Por ejemplo, 10 contracciones rápidas a fuerza máxima (de 1 seg) y 10 relajaciones (de 1 seg), tres veces al día. Y 10 contracciones a fuerza submáxima (de 3 a 8 seg) seguidas de 10 relajaciones (que duren el doble de lo que duró la contracción, 6 a 16 seg); también tres veces al día.

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Esfera pélvica o bolas chinas 

La esfera pélvica (o comúnmente conocidas como bolas chinas) puedes utilizarla todos los días o en días alternos (2-3 veces por semana), durante 20-30 minutos. Aunque si nunca lo has hecho, es mejor que empieces con 5 minutos al día y, si ves que no se cae y que la soportas bien sin realizar mucho esfuerzo, aumenta progresivamente los minutos hasta alcanzar el tiempo recomendado. El 60% de las mujeres no las utiliza según el estudio anteriormente nombrado. ¿Por qué no empiezas a ser del otro 40%?

En Reina Pícara te ayudaremos a escoger el modelo que mejor se adapte a tus necesidades.

Empezaré a notar resultados con los ejercicios a partir de…

Si solo se tiene debilidad muscular y se combinan diariamente ejercicios de Kegel con la esfera pélvica, a partir de la cuarta semana empezarás a notar cómo mejora el suelo pélvico. Lo primero que se siente es un mayor control muscular y además, se aumenta la capacidad de retención de orina y gases. Además, conseguirás tener esos orgasmos que tanto deseas ya que también mejora la calidad de las relaciones sexuales. Esto sucede porque aumenta el roce durante la penetración y la intensidad de los orgasmos.

¿Qué diferencia hay entre ejercitar el suelo pélvico con ejercicios de Kegel o bolas chinas?

Primero vamos a hablar de anatomía. La musculatura del suelo pélvico está compuesta por fibras de tipo I (80%) y fibras tipo II (20%). Las primeras se fatigan poco y son capaces de mantener la contracción muscular durante mucho tiempo (soportan el peso de los órganos cuando estamos sentados o de pie). Las segundas se fatigan rápidamente, pero alcanzan una intensidad de contracción muy alta (muy útil cuando queremos cerrar los esfínteres para evitar los escapes de orina o gases).

 

Con los ejercicios de Kegel mejorarás el control esfinteriano, ya que trabajarás la fuerza, las fibras tipo II. Con las bolas chinas o esfera pélvica pondrás en forma las fibras tipo II, mejorando el tono muscular y así dar un buen soporte a los órganos y una buena estabilidad a la pelvis.

Dicho esto, ¡a ejercitar el suelo pélvico!

 

fuente: womens health

Propósitos sexuales para mejorar nuestras relaciones

1. Planificar el placer, tanto como el trabajo

Cuando somos adolescentes o estamos enamorados nuestras hormonas y genitales tienen un peso considerable en las actividades diarias y ellos mismos se buscan huecos en nuestras apretadas agendas. Sin embargo, la cosa cambia cuando cumplimos años o llevamos tiempo con la misma pareja. El trabajo, las obligaciones cotidianas, el estrés, el gimnasio, los niños, la compra, las redes sociales, la serie de televisión del momento… Todo va antes que la sexualidad, esa maravillosa y gratuita capacidad de pasarlo bien que empezamos a explotar cada vez menos, aunque evocamos con verdadero fervor.

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Dejar los encuentros sexuales en manos de la espontaneidad, si no se pertenece a los grupos anteriores, es como esperar que nuestro jefe nos llame y nos suba el sueldo. Planear y reservar momentos de lascivia, ya sea solo/a o acompañado/a, y convertirlos es citas ineludibles es una buena manera de que el sexo no pase a ser un recuerdo vintage. Aquí ocurre como con el ejercicio físico. Si no nos apuntamos a un gimnasio o actividad los lunes, miércoles y viernes de 7 a 9, va a ser muy difícil que nosotros mismos hagamos deporte en casa. Fíjate un día a la semana para el desmadre!

2. Atreverse a experimentar cosas nuevas

La vida sexual debería asemejarse a esa etapa infantil en la que estamos en permanente fase de experimentación y en la que, poco a poco, vamos reduciendo la lista de experiencias desconocidas. Por supuesto que hay cosas que a primera vista no activan ni de lejos nuestros jugos gástrico; pero excepto estos ejemplos extremos, tal vez deberíamos ser más propensos a dejarnos sorprender por los sabores del mundo.

Ideas preconcebidas, estereotipos o reglas autoimpuestas son algunos de los principales obstáculos para probar cosas nuevas. “Y el sentido del ridículo”, apunta Molero, “es un gran inhibidor sexual que nos impide hacer muchas cosas. Porque además, la risa no casa muy bien con el sexo en nuestra mentalidad, y no debería ser así”. Todos, cada uno adaptado a su personalidad sexual, tenemos cosas que nos gustaría probar y que no nos atrevemos. Es el momento de hacerlo.

3. Comunicar lo que nos gusta y lo que no

La mala o nula comunicación en pareja puede ser una de las causas de que nuestra vida sexual no esté discurriendo tal como nos gustaría. Un fluido y grato intercambio de ideas, preocupaciones y anhelos es una de las características de las uniones felices, fuera y dentro de la cama. Lo que ocurre es que no siempre nos atrevemos a expresar nuestros deseos eróticos con claridad, tacto y en el momento indicado.

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A menudo esperamos que el otro adivine nuestras preferencias sexuales, zonas erógenas favoritas, tiempos, fantasías y eso es imposible. Es posible también que muchas personas se nieguen a dar instrucciones más claras sobre lo que les gusta en la cama durante tiempo y un día estallen y le echen en cara al otro su escasa pericia. En el mejor de los casos, se lo dirán de buenas maneras pero durante el acto sexual, lo que tampoco es muy aconsejable. Es mejor buscar un momento tranquilo y comunicar, de forma amable, lo que nos pone o no. Y un ejercicio que siempre recomendamos  para descubrir las preferencias eróticas del otro es jugar al ‘esclavo sexual’. Un miembro de la pareja se encarga ese día de satisfacer los deseos del otro y hacer, expresamente, lo que se le pida”.

4. Mantener el cuerpo en forma y la mente caliente

La bendita corporeidad requiere de un cierto mantenimiento para que el vehículo en el que nuestra sexualidad se expresa pase cada año la ITV. Fumar y beber de forma habitual son dos de las prácticas que más afectan a la vida sexual. El tabaco es el enemigo número uno, ya que los problemas respiratorios, vasculares, de piel y de sequedad de los tejidos y mucosas, tan típicos del fumador crónico, son muy nocivos para el desempeño sexual. El sedentarismo es otra cosa a evitar. La barriga no solo es antiestética, sino que a menudo es la parte visible del síndrome metabólico, un grupo de condiciones que nos predisponen a desarrollar una enfermedad cardíaca o diabetes y, por supuesto, una alimentación sana tiene también su repercusión positiva en nuestro cuerpo y estado de ánimo.

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A nivel mental, lo que va muy bien para el sexo es estar motivado, tener ilusiones, proyectos de vida, sentirse vital y activo. Esta cualidad es una de las más eróticas que existen y para activar el deseo, lo mejor es pensar en sexo. Y no solo nos referimos a cultivar las fantasías sexuales, sino a reservar momentos para dejar que la mente divague en modo erótico. Echar a volar la imaginación sin una ruta previa, como cuando salimos a pasear sin rumbo, solo con nuestra atención despierta y dispuesta a dejarse llevar.

5. Indagar en nuestra personalidad erótica

Si nos conocemos poco a nosotros mismos, en materia de sexo la mayoría habita a un perfecto desconocido porque las escasas enseñanzas sexuales que hemos recibido se centran en medidas higiénicas, anticonceptivas y, con suerte, enfocadas a conocer mejor nuestros cuerpos, pero poco o nada se enseña sobre nuestra personalidad sexual. ¿Es nuestra historia erótica un reflejo fiel de nuestros gustos, preferencias, inclinaciones o una sucesión de actos destinados a agradar al otro/a, a pretender dar una imagen de personas liberadas sexualmente o a seguir determinadas ideologías, tendencias o doctrinas morales? ¿Cómo hubiera sido nuestro pasado sexual si pudiéramos obrar libremente, sin miedo a las consecuencias?, ¿qué cosas habríamos hecho que aún tenemos pendientes y a cuáles hubiéramos dicho no?, ¿cumple nuestra pareja con nuestras expectativas o más bien nos dedicamos nosotros/as a cumplir las suyas?, ¿cómo somos realmente cuando nos quitamos, no solo la ropa sino la máscara?

El mundo del sexo cuenta con muchos manuales y material audiovisual en el que podemos ver como se ejecutan todo tipo de prácticas. Saber cuáles son las que realmente nos gustan es más difícil porque la filosofía o psicología sexual es una materia todavía pendiente. Hay, por lo tanto, que profundizar en uno mismo, hacer las cosas de forma consciente; pararse y analizar, de vez en cuando, los orígenes de nuestros deseos. Y prepararse para llevarse más de una sorpresa.

6. Huir del capitalismo sexual

El contexto político social influye en nuestra sexualidad y viceversa; y si durante siglos la Iglesia Católica diseñó nuestros encuentros y disfrute, lo que se conoce ya como ‘capitalismo sexual’ empieza a hacer lo mismo con tácticas diferentes. El sexo es un producto más de consumo y la forma en la que lo usamos determina nuestro perfil y estatus en la sociedad.

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Una característica del capitalismo salvaje es la desigualdad. La riqueza se acumula en manos de unos pocos mientras otros se hunden en la pobreza. Sexualmente hablando, la clase media empieza también a desaparecer y mientras unos se embarcan en maratones sexuales asistidos por fármacos (viagra) o drogas (popper), lo que ya se conoce como chemsex; en el otro extremo, cada vez hay más adultos que continúan vírgenes pasados los 35, y no solo en Japón. La asexualidad crece al mismo tiempo que el índice de encuentros sexuales entre parejas disminuye respecto a décadas anteriores.

Actualmente hay tanta oferta de encuentros esporádicos que la gente no pierde tiempo intentando conocerse, entenderse, gustarse.

Como ves hay para todos los gustos y colores 😉

 

fuente: el pais