Revolución en el Mundo de los Juguetes Sexuales!

Picaron@s! estamos revolucionadas con el nuevo juguete que acaba de llegar a nuestras manos!

Te animas a probar los succionadores de clítoris? suena algo raro e incluso agresivo, pero si te atreves, te aseguramos que habrá un antes y un después en tu vida sexual!

Satysfier estimula el clítoris sin contacto con ondas expansivas y pulsaciones excitantes para obtener un mayor placer. La revolucionaria tecnología de este juguete no tiene nada que ver con un vibrador pues, por primera vez, permite estimular el clítoris sin tocarlo!

El dispositivo absorbe ligeramente el clítoris y, después, lo estimula sin contacto en pequeñas dosis a través de ondas de presión discontinuas. De este modo permite disfrutar de una innovadora experiencia de placer que queda coronada con orgasmos de gran intensidad.

Satisfyer te permite disfrutar de orgasmos múltiples e increíblemente intensos en tan solo unos minutos. Mediante su cabezal ovalado, una innovadora tecnología de vacío y su acción de masaje sin contacto, Satisfyer  te proporciona una dosis extra de placer.

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¿Qué es la libido?

¡Qué difícil es explicar el tema del género cuando hablamos de sexo!
Con esta contundente exclamación no quiero comenzar a dar una charla sobre transexualidad o hermafroditismo ya que en este caso sólo me voy a centrar en el significado gramatical de la palabra.
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¿La libido o ‘el’ libido?

Según la RAE se trata de un sustantivo femenino por lo que adjuntar al nombre el artículo el (masculino) daría lugar a un error gramatical.

¿Se escribe con ‘b’ o con ‘v’?

¡Evidentemente con b ! Si nos referimos a lívido con v estaríamos hablando de algo ‘amoratado’ o ‘pálido’ y que nada tiene que ver con el sexo.

¿Lleva acento esta palabra tan escurridiza?

No lleva acento. El término libido puede que sea uno de los más sufridores en erratas a nivel gramatical y es que no es raro que dé lugar a confusión. Además, solemos convertir la palabra en esdrújula cuando la pronunciación debería ser la equivalente a la de una palabra llana.

Hablemos de sexo…

Una vez aclarado el contenido gramatical del término vamos a centrarnos en lo que realmente nos interesa como seres humanos sexuados: ¿qué factores influyen a la hora de tener ganas de practicar sexo? La libido sería al sexo lo que el apetito al hambre. Es por ello por lo que muchos describen este estado como apetito sexual.

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¿Qué es lo que realmente potencia la libido? ¿Este estado influye por igual a hombres que a mujeres?

Hay multitud de factores que determinan la libido de las personas pero el más determinante es sin duda la excitación. Hombres y mujeres no se excitan por igual ni con las mismas cosas. Mientras que ellos consiguen llegar a tener una erección simplemente con la imagen impregnada en su retina de unos senos, ellas necesitan algo más que ver un pene para “ponerse a tono”

Otra gran diferencia entre hombres y mujeres es la influencia de las hormonas en la libido. El ciclo menstrual convierte a las féminas en hormonas andantes las cuales influyen de manera positiva o negativa en su nivel de excitación. En los días anteriores a la ovulación ellas son mucho más receptivas al sexo por el aumento del nivel de estrógenos. No ocurre lo mismo tras un parto pues, el cuerpo tras dar a luz genera prolactina, o lo que es lo mismo, la hormona del antideseo. Por eso tras el alumbramiento muchas mujeres disminuyen su apetito sexual.

La salud mental también influye en la libido de las personas. Los factores psicológicos son determinantes a la hora de practicar sexo. La salud física condiciona la fortaleza mental por lo que no gozar de un buen estado de salud implica desgana a la hora de hacer frente a una relación sexual. Dormir poco, el estrés y las preocupaciones, la falta de tiempo e incluso la ingesta de algunos medicamentos intervienen de forma negativa en nuestra recepción y aperturismo hacia el sexo.

Freud, la libido y la energía vital

Si alguien ha hablado con especial interés sobre este tema fue el psicoanalista Sigmund Freud a la que se refería como la energía vital de cada persona. No iba mal encaminado pues, si una persona no se encuentra bien con uno mismo o su estado de ánimo no derrocha energía y felicidad es incapaz de transmitir buenas vibraciones al resto de seres humanos.

En este contexto ni hombres ni mujeres podrían disfrutar de las relaciones sexuales y mucho menos sacar de dentro la energía suficiente como para utilizar la cama para algo más que para dormir.

Para Freud la energía psíquica profunda es la que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga para conseguirlo. La traducción sería que el nivel de excitación emana de dentro hacia fuera e impulsa a las personas a mantener relaciones sexuales con el fin de saciar las ganas de sexo.

 

fuente: gonzoo

¿Qué es y por qué se produce un gatillazo?

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) el 85% de los hombres en edad de mantener relaciones sexuales (aproximadamente a partir de los 18 años), consideran la práctica sexual como una de sus principales actividades necesarias tanto en pareja como cuando se está soltero.

Una de las principales preocupaciones y mayor motivo de vergüenza dentro del sexo en los hombres, es el temido gatillazo. Se entiende como gatillazo a la pérdida de erección momentánea cuando el hombre está llevando a cabo relaciones sexuales. Aunque el gatillazo es más propio en edades adultas (a partir de los 35 años) cada vez es más frecuente que se produzcan en los jóvenes debido a la vida de estrés y excesos que viven habitualmente entre otros muchos factores. Según la OMS el 50% de los hombres a lo largo de su vida sexual, vivirán algún gatillazo al menos una vez en su vida, pero cada vez son más los hombres que se convencen de que no ocurre nada en su pene ni testículos, simplemente es un estado transitorio sin afecto secundario alguno.

CAUSAS DEL GATILLAZO

Según médicos especialistas en la materia (psicólogos especializados en la sexualidad y urólogos especializados en cualquier anomalía producida en los miembros de un hombre, especialmente en los testículos y pene) el motivo de que se produzca un gatillazo, en la mayor parte de los casos, viene producido por una idea preconcebida de cómo se va a llevar a cabo en su momento el placer mediante el sexo, especialmente cuando el acto se lleva cabo con una mujer. La problemática viene cuando el hombre centra su atención en no fallar, en producirle el mayor placer posible a la mujer o en su preocupación de si le gustará o no su pene, sus testículos y su manera de darle placer a su pareja. Esto crea una obsesión y ansiedad y debido a que la erección es una respuesta fisiológica del cuerpo, cuando se produce esta preocupación en exceso el hombre deja de disfrutar y de sentir placer y provoca el temido gatillazo que tanta vergüenza les produce.

A pesar de que esta causa es la más frecuenta dentro del sexo, existen otras muchas mayormente derivadas de respuestas psicológicas del estado de ánimo del hombre. El exceso de estrés en la rutina diaria, la falta de sueño e incluso agentes externos como haber ingerido alcohol, alguna droga estupefaciente y/o algún tipo de medicamentos que tenga como efecto secundario la pérdida de erección puede derivar en un posterior gatillazo si se va a mantener una relación sexual. En cualquier caso, no hay que olvidar que el gatillazo es momentáneo y que es importante saber cuáles son sus causas y efectos para poder controlarlo ya que no es producto de ninguna patología concreta.

SOLUCIÓN AL GATILLAZO

Debido a las variadas causas que producen un gatillazo las soluciones también pueden ser muchas y muy dispares. Lo principal que hay que tener en cuenta cuando se produzca un gatillazo es controlar la situación y evitar sentir vergüenza al respecto. Es una reacción de la erección ante un estado anímico que nada tiene que ver con un problema en los testículos o el pene masculino, por lo que no tiene por qué suponer vergüenza alguna ni ningún problema en el posterior placer en el sexo de la mujer (en el caso de que la relación sexual se produzca entre un hombre y una mujer).

Para evitar tener un gatillazo, la mejor solución es tener una dieta saludable, realizar actividad física  al menos tres veces a la semana para tener activa la circulación hormonal, descansar ocho horas diarias y algo muy importante: tener comunicación con su pareja en el tema del sexo. Es importante que cuente con el apoyo de su pareja y que entre los dos, busqueis  la manera de evitar que los agentes externos propios de la vida llena de rutinas, provoque problemas de erección en el sexo que tenga con su pareja.

Si el gatillazo se produce de manera habitual en muy repetidas ocasiones, sería conveniente que visitara a un especialista que le pudiera ayudar a llevar a cabo unas pautas a seguir para evitar que el gatillazo se convierta en una rutina en sus relaciones sexuales. En muchas ocasiones, la presión sexual que se deriva de padecer una gatillazo, provoca que se repitan con mayor brevedad de la que se debería. Como hemos citado anteriormente, el conocido gatillazo tiene fácil solución, no hay de lo que preocuparse.

 

fuente: bekia

Las zonas erógenas menos conocidas que deberías explorar cuanto antes

Una zona erógena es aquella parte del cuerpo cuyo estímulo puede activar sexualmente a una persona, provocando excitación y, eventualmente, un orgasmo. Todos conocemos algunos de estos lugares en hombres y mujeres. Los más fáciles de excitar y más obvios son el clítoris, el pene, los pechos, los pezones… Pero hay muchos más.

Cierto es que los genitales son las zonas erógenas por excelencia, pues tienen un número especialmente elevado de terminaciones nerviosas y al excitarse se vasocongestionan, lo que provoca un aumento del flujo sanguíneo y, por tanto, de la sensibilidad. Pero el cuerpo humano está repleto de terminaciones nerviosas, y en todas ellas se puede excitar a una persona.

 

Estas son algunas de las zonas erógenas de nuestro cuerpo más olvidadas:

 

1. El cerebro

No, no debemos hacer una lobotomía a nuestra pareja para darle un masaje a sus neuronas. Pero el cerebro es en realidad la mayor zona erógena del cuerpo, pues es el encargado de generar la excitación sexual. Y para ello ni siquiera necesita estímulos táctiles o visuales. Es posible tener una erecciónhablando con un amante o, incluso, chateando con él. Y esto es gracias al cerebro, que no sólo es el órgano encargado de generar la excitación sexual, además es el que tiene el control durante el orgasmo.

Es imposible detenerse a explicar las formas en que se puede excitar a una persona a través de su mente, pero lo importante es saber que todo suma: desde las proposiciones indecentes al oído hasta la lencería. No hace falta tocar a una persona para excitarla. De lo contrario no existiría la pornografía ni las poluciones nocturnas.

 

2. Cuero cabelludo

Los masajes en la cabeza son relajantes para la mayoría de personas, pero hay a quienes les resultan además especialmente excitante. En cualquier caso, es un preliminar perfecto para entrar en situación que no debemos subestimar.

Ejerciendo una presión suave con los dedos sobre el centro de las sienes, a modo de masaje, y acompañándola con relajantes círculos en el cráneo, liberaremos tensiones y ayudaremos a nuestra pareja a entrar en una situación de completo relax. Acompañar estos movimientos de una respiración apropiada, el constante contacto de las manos con su cuerpo y, por qué no, algún que otro beso, pueden descubrirte todo un universo de sensaciones.

 

3. Los labios

Esta zona erógena está muy presente en el acto sexual, pero no siempre ha sido así. De acuerdo a un nuevo estudio  llevado a cabo en 168 culturas, sólo el 46% de las sociedades practican el beso como gesto romántico. Y parece ser una invención relativamente moderna: se cree que en las sociedades del paleolítico nadie lo practicaba.

El hombre de Cromañon no sabe lo que se perdía: el beso desencadena un cóctel de hormonas y neurotransmisores capaz incluso de generar orgasmos sin necesidad de contacto genital. Los labios son, de hecho, la zona erógena de nuestro cuerpo más expuesta y tienen 100 veces más sensibilidad que nuestros dedos.

Por todo ello, no es una mala idea usar los labios para excitar cualquier otra zona erógena de nuestra pareja: así también estaremos excitándolos nosotros mismos. ¿Quién quiere usar la mano pudiendo usar la boca

4. Los ojos

La estimulación sexual que genera la vista es igual de importante que la que proviene del tacto. Podemos excitarnos sólo viendo a alguien que nos gusta. Las pupilas se dilatan cuando nos excitamos, lo que hace que seamos más atractivos para el sexo opuesto. Cuanto mayor sea el contacto visual entre dos personas mayor y más profunda será su intimidad.

También los párpados pueden ser una importante zona erógena, pues son muy sensibles y tienen numerosas terminaciones nerviosas. Prueba a besar a tu pareja en la zona mientras tiene los ojos cerrados.

5. El cuello

Según una reciente investigación  publicada en la revista Cortex, el cuello es la zona erógena preferida por las mujeres tras el clítoris, la vagina y los labios. Así que no debemos subestimarla.

El cuello, el área de la clavícula y la nuca son muy sensibles, tanto en hombres como en mujeres, y se pueden estimular con besos y caricias. Hay personas que se excitan muchísimo tras recibir pequeños mordiscos en el área (los míticos “chupetones”). Todo es probar.

 

6. Vientre y ombligo

Muchas personas sienten una excitación especial en esta zona del cuerpo, sobre todo en la parte más cercana al pubis. El ombligo, además, es una región de nuestro cuerpo especialmente sensible y, por tanto, susceptible de excitarnos.

Algunos investigadores creen incluso que el ombligo y los genitales provienen de un tejido común y en algunas personas siguen conectados, de modo que las caricias en éste provocan un cosquilleo en la zona erógena por excelencia. ¿A que estás esperando para saber si tu amante tiene esta facultad?

 

 

fuente: el confidencial