Cinco formas muy bestias de llegar al orgasmo

El sexo puede ser romántico, erótico, sensual y, por supuesto, bestial. Lo salvaje que puede ser una relación sexual depende del consenso entre las partes y de todo aquello que estés dispuesto a hacer. Te hablamos de algunas prácticas que van más allá de lo concebible.

 

El cangrejo ruso

El cangrejo ruso es una Práctica milenaria utilizada en Rusia, aunque sus raíces están en la antigua China. Se realiza entre tres personas y es también conocida con “el golpe de amor”. Más que golpe yo diría “puñetazo en las costillas”. Aunque pienses que quizá te pueden reventar el bazo, lo cierto es que el golpe, seco e indoloro, estimula zonas del ano, que se contrae. Así puedes llegar a disfrutar de un orgasmo impactante mientras otra persona te realiza sexo anal.

Asfixia sexual

Esta es una de las prácticas sexuales más peligrosas, ya que puede causar la muerte si no se realiza bien. Se trata de obtener mayor satisfacción sexual a través de la disminución de la respiración. Hay quienes pasan de realizarlo en pareja, siendo la propia persona la que, con ayuda de bolsas o cuerdas, se provocan una asfixia erótica. Recuerda que una persona puede perder el conocimiento ante la falta de oxígeno. Sin la ayuda de otra que desate una cuerda o quite una bolsa de la cabeza estás completamente perdido.

Bondage acuático

El bondage pertenece al grupo de prácticas sexuales del BDSM y se basa en atar el cuerpo de una persona con diferentes cuerdas bajo la dominación del amo. Lo bestia del bondage acuático es que se realiza en el interior de una piscina, lago o mar. ¡Imagina no poder salir del agua por estar atado mientras tienes sexo y a la vez te ahogas! También se puede realizar en una bañera y, además, es menos peligroso.

Fisting

Fisting o… que introducir el puño por la vagina. Esta práctica no es peligrosa, pero sí un poco bestia. Para llevarla a cabo es necesario estimular a la mujer como para que lubrique lo suficiente, y así poder introducir toda la mano en la vagina. Existen diferentes posiciones. Se debe realizar poco a poco, dedo a dedo: el tiempo es clave para no dañar los genitales. Con empeño, al final el puño entra. También se puede realizar en el ano. Para evitar infecciones o cortes es necesaria una correcta higiene de mano y uñas y también recomendamos utilizar un  lubricante específico.

Sitofilia

Hace días hablábamos de una práctica sexual en la que las personas se excitaban vertiendo diferentes alimentos sobre el cuerpo de otra persona. Líquidos, sopas, siropes… Pero la sitofilia (o ‘food play’) va más allá: se trata de introducir alimentos por la vagina o por el ano. La variante light utiliza verduras (pepinos, zanahorias o calabacines), pero la bestia acepta mazorcas de maíz, piñas u otros alimentos que causen dolor e incluso heridas. Es recomendable utilizar siempre preservativo. Un plátano no te deja embarazada, pero se puede romper dentro y a ver quién es el listo que va al médico diciendo: “Tengo una banana en el ano”. No mola XD

 

 

fuente: gonzoo

Cómo contarle a tu pareja que te gusta el sadomasoquismo

La base para que cualquier relación de pareja funcione es la comunicación. Esto se aplica a cualquier relación sentimental pero es cierto que cobra mayor importancia si es que cabe cuando se trata de sexo. Si no tienes confianza suficiente con la otra personas para decirle qué te gusta y qué no te gusta en la cama lo cierto es que acabará por resultar monótono y sin ningún aliciente y vuestra vida en la cama se estancará.

El sexo es divertido, nunca debemos olvidarnos de ello, y para conseguir que lo sea hay que expresar claramente qué es lo que se quiere hacer. Si quieres probar determinadas posturas o poner en práctica unas fantasías concretas y no te ves con la confianza suficiente como para decírselo a tu pareja esa relación acabará por resentirse. Y lo que es peor, habréis perdido un tiempo en el que podríais haber disfrutado. Nunca sabrás si lo que tu quieres hacer es algo a lo que el otro estaría dispuesto. Puede estar deseándolo tanto como tú.


Hoy en día ya han desaparecido numerosos tabús que existían en torno a determinadas prácticas sexuales. Sin embargo, aún mantienen algunos, en la mayor parte de los casos debido al desconocimiento que existe en este sentido. Y uno de los más desconocidos para la sociedad en general es el sadomasoquismo.

 

¿Qué es el sadomasoquismo?

Se trata de una serie de técnicas que coinciden en el hecho de que mediante la infracción de dolor se consigue un elevado grado de excitación. Puede sentirse por ser quien padece ese dolor o por ser quien lo infringe. Dicho así, y visto por muchos, suena algo agresivo y la primera imagen que se nos viene a la cabeza es la de una persona vestida de cuero y con una fusta.

Sin embargo, como casi todo en esta vida, dentro del sadomasoquismo existen diversos grados. El querer practicar, o al menos probar, el sado no quiere decir que quieras golpear brutalmente a tu pareja ni infringirle dolorde manera intencionada. Todo lo contrario quieres que los dos os excitéis causándoos un dolor que puede ser leve. Es mas, si se alcanza el nivel de excitación adecuado no se resentirá.

Cómo decírselo

Si te encuentras en la situación de querer probar el sadomasquismo has de hablar con tu pareja. La confianza es necesaria, así que no vale el pillarle un día por sorpresa y aparecer con una fusta y vendarle los ojos. Puedes mandarle un mensaje contradictorio y, lo que es aún peor, asustarle para tener sexo contigo.

Lo mejor es aprovechar un momento de distensión e intimidad para lanzar el tema. Puede ser incluso después de unos encuentros sexuales. Tampoco has de hacerlo de manera brusca, sino introducirlo poco a poco como si fuera una conversación casual.Pregúntale qué posturas le apetece probar en la cama y a partir de ahí dile qué te gustaría a ti.

Si en el momento en que pronuncias la palabra sadomasoquismo ves que reacciona bien e incluso se entusiasma por el tema no tendrás problema para cumplir tu fantasía.Bastará hablar algo más del asunto, qué queréis y qué no admitís los dos y establecer una contraseña de seguridad para evitar que la cosa se os vaya de las manos y os acabéis por causar verdadero dolor.

En el caso de que sea reticente e incluso se niegue tienes dos opciones: dar la batalla por perdida o insistir. Nuestra recomendación es que sigas hablando del tema aunque si ves que tu pareja se niega en redondo déjalo pasar, porque lo que empezó como una sugerencia puede acabar en una discusión.

Si tu pareja se muestra receptiva a practicar sadomasoquismo o al menos no se niega en redondo lo importante es mostrarle qué es a lo que te refieres. Y dentro de esta tendencia sexual decirle exactamente qué es lo que tu quieres. Si sois principiantes lo mejor es empezar con dosis bajas de dolor y, si veis que os excita, ir incrementando hasta donde queráis.

Para ello lo más recomendable acudir a material audiovisual. Como ya os comentábamos existen diversos grados de dolor dentro de esta práctica y lo más adecuado es mostrarle el nivel de intensidad que buscas. Pídele su opinión y si no está de acuerdo con determinadas prácticas y posturas hablarlo y modificar el plan. En Reina Pícara encontrarás muchos productos que te ayudarán a iniciarte en el mundo del sadomasoquismo, te asesorarán y te ayudarán a adquirir aquellos idóneos para el nivel que buscas.

Confianza y seguridad

El sexo es una cuestión de confianza. Si la tenéis uno en el otro seréis capaces de dejaros llevar sin miedo a casi nada. También es cierto que cuando uno de los dos ya ha practicado este tipo de tendencias sexuales con otras parejas de cama da cierta seguridad, porque sabe cómo funcionan las cosas y qué hacer en determinados momentos. Se convierte en el guía del otro, algo que cuando se trata de sexo puede llegar a ser tan estimulante como determinadas prácticas o posturas.

Sin embargo si alguno de los dos miembros de la relación no está seguro de practicar sadomasoquismo es mejor que no lo hagáis. Podéis posponerlo para otro momento, esperar a un día en que se encuentre más cómodo o profundizar en vuestra investigación antes de dar el paso.

 

 

 

fuente: Bekia