Swingers, follamigos, otakus.. descubre las nuevas formas de amar.

Siempre se ha dicho que cada pareja es un mundo. Ya es hora de admitir que no hay modelos universales. Cada vez más relaciones rechazan ser encorsetadas para vivir alternativas propias e igualmente gratificantes. Estos alérgicos a los tópicos asumen que existe un abanico de opciones que podría condensarse en este pequeño diccionario de la heterodoxia:

Resultado de imagen de folla amigos

Follamigos

Quienes defienden estas relaciones están convencidos de que la amistad y el sexo pueden ser una magnífica combinación, física y emocionalmente satisfactoria, y además exenta de molestos compromisos. Amanda, usuaria de un blog de parejas, razona allí sus ventajas: “Es fantástico contar con ellos [amigos con derecho a roce]; no esperan compromiso, no te montan un pollo si un día no quieres quedar y no tienes que planificar las vacaciones pensando en si les gustará el destino. Y esa es la gran diferencia con una pareja formal, que no hay ataduras ni obligaciones para satisfacer a la otra persona en el día a día”.

Asexuales

Aman con la misma intensidad, pero no necesitan la intimidad física. Eloise y Fred son buen ejemplo de ello. Se conocieron hace cuatro años y esperan seguir juntos el resto de sus vidas. “No he tenido el más mínimo contacto sexual con Fred, pero me satisface plenamente. Y yo a él”, dice Eloise. Y añade: “como nosotros hay muchas otras parejas. La sexualidad es una gran mentira”. Así lo creía Salvador Dalí

Resultado de imagen

‘Swingers’

“¿Acaso no podemos permitirnos relajar la cláusula de exclusividad de 24 horas, siete días a la semana, de nuestros contratos de compromiso?”, se pregunta la periodista Helen Croydon. Los que practican el intercambio de parejas sí lo creen. Además, según han comentado actrices como Megan Fox o Mo’Nique, es una buena manera de salpimentar la propia intimidad.

‘Otakus’

Es el nombre que reciben en Japón quienes renuncian a los amores reales por las perfectas parejas virtuales. Se trata de relaciones a través de programas informáticos que recrean su media naranja, con la que quedan a comer, van al cine y practican cibersexo. Nurika es una ‘otaku’ que en el programa This World, de la BBC, explicaba su opción así: “Con novios de verdad una tiene que considerar el matrimonio, así que lo pensaría dos veces antes de salir con un hombre en tres dimensiones”.

Relaciones híbridas

A uno no le interesa el sexo o se conforma con el que comparte con su pareja; el otro desea una actividad sexual más intensa. La solución es que la busque fuera de casa tras un acuerdo que suele establecer como condición que los encuentros sean esporádicos y nunca más de dos veces con la misma persona, similar al que, todo indica, establecieron hace mucho tiempo los Clinton; o al que Demi Moore ofreció, si es verdad lo que afirman algunos amigos cercanos, a Ashton Kutcher para salvar su relación.

Resultado de imagen de demi moore and austin

LAT (‘Living Apart Together)

“Tres años después de divorciarme comencé otra relación. Ya me había acostumbrado a estar sola, a hacer de mi capa un sayo sin tener que dar explicaciones a nadie. A él le pasaba igual, de modo que decidimos no seguir viviendo en la misma casa, juntos pero no revueltos. Y de eso ya hace casi cinco años”, dice Sofía, una enfermera que se acerca a la jubilación. Podría ser la portavoz de una tendencia cada vez más habitual entre parejas que entienden que la convivencia puede restar más que sumar. Durante años, Helena Bonham Carter y Tim Burton hicieron que su matrimonio funcionara residiendo en casas contiguas. El mismo acuerdo entre Monica Bellucci y Vincent Cassel tuvo éxito durante más de una década.

Flexisexuales

Podría considerarse una variante de las parejas abiertas. En este caso, la búsqueda de placer fuera de la relación surge porque uno de los dos se siente atraído también por personas de su mismo sexo, y el otro considera mejor permitirle vivir esas experiencias antes que la frustración suponga un lastre para el amor. Una manera altruista de cohabitar con la bisexualidad, como han conseguido hacer las actrices Anna Paquin o Evan Rachel Wood.

Resultado de imagen de Anna Paquin

 

Poliamorosos

Para ellos las relaciones no son exclusivas y los sentimientos resultan más enriquecedores si se comparten con dos o más. Según la escritora Lucía Etxebarría, “es la filosofía no posesiva, honesta, responsable y ética de amar a varias personas al mismo tiempo. Implica el consentimiento de los involucrados”. Blythe Pepino, cantante que puso banda sonora al filme ‘Cincuenta sombras de Grey’, lleva años con Tom Jacob y, en paralelo, casi dos saliendo con Alice, una artista de Bristol. Tom también disfruta de otra relación, con una joven que conoció a través de Tinder.

Parejas abiertas

Se aceptan aventuras con terceros. Casada hace 23 años, Noelia siempre quiso vivir su amor en libertad: “Lo que hagamos fuera de casa importa poco”, dice. Como Brad Pitt y Angelina Jolie, que afirman que la fidelidad no es esencial, o Will Smith y Jada, quienes han dicho: “En nuestros votos matrimoniales no juramos renunciar a todos los demás”.

 

Sorprendido?

 

fuente: yo dona