Seis cosas que nadie te contó sobre tu clítoris

Sobre esta parte femenina tan ligada al placer sexual hay mucho que decir … seguro que hay cositas que no sabias!

1. Un clítoris es único e irrepetible. Es el único órgano de tu cuerpo creado con el único objetivo de darte placer. Su papel en el orgasmo es crucial.

2. Ha sido un misterio durante muchos años. Hasta 1998 muchos libros de texto lo consideraban una glándula externa. Fue la uróloga australiana Helen O’Connell quien reveló a través de varias series de ecografías que se trataba de un poderoso sistema de órganos compuesto por ocho partes, y dos terceras partes se encontraban en el interior del cuerpo humano de la mujer.

3. Es mucho más que lo que se ve. “Cuando la gente habla del clítoris se refiere a la glándula externa que vemos, la parte exterior más sensible, pero eso es solo la punta del iceberg”, dice Rebecca Chalker, profesora de Sexología de la Pace University en su libro ‘Toda la verdad sobre el clítoris’ (The Clitoral Truth).

4. Tiene muchas terminaciones nerviosas. Es la parte más rica en nervios de la vulva, y contiene más de 8000 terminaciones nerviosas, que lo hacen ser el timón del placer del cuerpo femenino. Tiene dos veces más nervios que el pene.

5. En cada mujer puede ser diferente. Eso explica que cada una necesita una estimulación diferente para sentirse satisfecha. Algunas prefieren que se les estimule directamente en el clítoris mientras otras se excitan más si se les estimula en las zonas cercanas y no les gusta nada que se toque directamente su clítoris. Todo depende de la sensibilidad y la biología.

6. Es muy similar al pene. “Ambos parecen el reflejo del otro en un espejo, solo están organizados de manera diferente”, explica Chalker. “De hecho a las dos semanas de gestación es imposible distinguir el clítoris del pene en un feto. No es hasta la semana ocho de gestación que la testosterona aparece y hace que el pene empiece a tomar forma”, explica la investigadora que señala que la parte interna del clítoris está compuesta por tejido eréctil muy parecido al del pene.

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fuente: mujerhoy

El beso de Singapur: Super técnica sencilla y efectiva para un buen orgasmo

Si se nos pregunta qué podemos hacer para mejorar nuestra vida sexual, probablemente pensaremos en todos esos trucos ya conocidos como prolongar los preliminares, practicar sexo oral o el anal, disfrazarse, o  últimamente, darse unos cachetes gracias a la moda de 50 Sombras de Grey. En lo que raramente repararemos es en algunas técnicas milenarias como la del pompoir y su variante árabe, el kabazza.

El sexo tiene que ver con la fricción, y de ahí la obsesión que muchas mujeres –y hombres– tienen por el tamaño de los penes. Se entiende que, a más tamaño (preferiblemente grosor a longitud), mayor será la satisfacción. Dicho pensamiento se encuentra en la base del conocido como pompoir o, más poéticamente, el beso de Singapur (o, de forma más elusiva, el toque de flauta).

¿En qué consiste? Se trata, básicamente, de una técnica sexual en la que la mujer utiliza su vagina para estimular el pene del hombre como si lo estuviese succionando. De ahí su nombre, pompoir, que en francés sería algo así como “chupadora”: la vagina produce un efecto semejante al de la boca durante el sexo oral. En lugar de moverse cabalgando o embistiendo, la pareja permanece quieta y ella utiliza el músculo pubocoxígeo para estimular la erección masculina, lo que se traduce en orgasmos más intensos tanto para él como para ella.

No se trata de una técnica nada sencilla, y aunque algunas mujeres nacen con la habilidad natural de realizar estos movimientos musculares, muchas tienen que entrenarse para conseguirlo. Los libros de historia arrojan algunos casos, como ocurre con la amante del rey Francisco I y Enrique II de Francia, Diane de Poitiers, que tenía una habilidad especial para esta técnica. Como señala un artículo publicado por Emma Gold en GQ, en Shanghái circula la historia de una prostituta capaz de introducir y sacar el pene de su amante simplemente con los movimientos de su vagina.

Un largo camino hacia el placer

Al parecer, la tradición nació en la India hace más de 3.000 años, y de ahí se extendió a otros países orientales como Tailandia o Japón. Parte de la educación de algunas geishas, se centra en desarrollar esta técnica, así como la de las Devadasis indias proscritas desde el año 1988. De hecho, existe una variación conocida con el nombre de kabazzah, y en la cual participan también los músculos del abdomen. La fijación de algunas celebridades por las prácticas sexuales orientales como el sexo tántrico, han devuelto al pompoir a la actualidad amatoria.

La posición ideal para practicar esta técnica es aquella en la que la mujer se sitúa encima del hombre, puesto que es ella la que marcará el ritmo y la intensidad del encuentro sexual, aunque también puede practicarse de lado. Es más, resulta necesario que el hombre se encuentre en una posición absolutamente pasiva, ya que el movimiento debe ser sutil. Es necesario que la vagina se encuentre dilatada y humedecida, para facilitar su movimiento. Y toda la responsabilidad se encuentra, por una vez, en el lado femenino, que decide a qué ritmo se realiza el acto.

Como explica Denise Costa, fundadora de la página Pompoir Book  –una completa guía sobre el beso de Singapur–, en Salon, esta técnica no sólo permite al hombre tener orgasmos más intensos y duraderos, sino que puede provocar que la mujer experimente los tres tipos de orgasmos posibles, a saber: el vaginal, el del clítoris y el menos habitual de todos ellos, el del útero. En ocasiones, la contracción de la vagina se produce de forma natural cuando una mujer experimenta el clímax.

Ejercicios para reforzar nuestra vagina

Muy pocas mujeres son capaces de lanzarse a realizar esta técnica sin haberse entrenado antes. Costa propone en el artículo una serie de técnicas que nos permiten ser capaces de hacerlo en menos de cinco meses, siempre y cuando nos comprometamos a una disciplina de practicar una hora al día. Entre estos ejercicios se encuentran todos los relacionados con el control de los músculos pélvicos, que son los mismos que evitan que la orina se escape: contracciones, apretar, empujar y otra clase de movimientos realizados de forma consciente cuentan como parte del entrenamiento.

Por lo general, esta clase de ejercicios que tienen como objetivo reforzar el suelo pélvico suelen recomendarse a aquellas mujeres que sufren problemas de pérdida de orina o para facilitar el parto, pero también pueden ayudar a reforzar la vagina. Por lo general, suelen basarse en mantener la contracción durante todos los segundos que sea posible, hasta los diez. Estas prácticas reciben también el nombre de ejercicios de Kegel, y pueden reforzarse a través de los conos vaginales (dispositivos que se insertan y que deben sostenerse gracias a la acción de los músculos),las ya famosas bolas chinas o del propio pene de la pareja. Sin embargo, se debe tener cuidado con estos ejercicios, puesto que su mala práctica puede agravar los problemas de incontinencia o provocar un prolapso.

Existe otra técnica asociada a esta, y que recibe el nombre de the mare’s trick(el truco de la yegua). Esta consiste en mantener el pene de la pareja dentro de la vagina, rodeando con las piernas el miembro del hombre y endurecer los músculos de la pelvis, lo que provoca que la erección no desaparezca, algo que puede llegar a ser doloroso en caso de que el hombre ya haya alcanzado el clímax, pero también ayudar a evitar los problemas de erección.

 

Tomamos nota y lo probamos??

 

 

fuente: el confidencial