¿Dónde puedes viajar con tu vibrador?

Ya estamos en verano y muchos con el chip de vacaciones encendido. También el momento maleta con su respectiva margarita del qué me llevo y qué no. Si entre vestidos de tirantes y sandalias planas tenías pensado guardar un consolador, asegúrate de que vas a poder pasar la frontera con él, pues según donde vayas está permitido o no… No es broma.

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El país donde no podrás viajar con ninguno de tus juguetes sexuales es… ¡Vietnam! El departamento de aduanas vietnamita señala que los artilugios sexuales serán confiscados a los pasajeros que los lleven consigo y les serán devueltos una vez abandonen el país”, todo un detalle por su parte, vaya.

Sin llegar al extremo de Vietnam, hay otros países donde la libertad sexual no forma parte de su ADN y por tanto, no quieren que del tuyo tampoco. Hablamos de  Arabia Saudí, Baréin, China, Cuba, Egipto, Emiratos Árabes, Gambia, Indonesia, India, Irán, Kenya, Kuwait, Malasia y Singapur, donde la pornografía está penada.
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Y si por casualidad tu destino es Malaui, Senegal o Etiopía no te confíes, pues nos cuentan  que allí también existen penas “por atentar contra el pudor”.

Tanto si te va el rollo swinger, el poliamor, o practicar sexo fuera del matrimonio debes saber que en Marruecos y en Qatar podrías ir a la cárcel y que el adulterio es más que un problema de pareja en una docena de países. Estos son Afganistán, Arabia Saudí, Brunéi, Corea del Norte, Corea del Sur, Emiratos Árabes, Estados Unidos (en 21 estados, aunque su persecución es poco frecuente), Filipinas, India, Irán, Malasia, Mali, Maldivas, Nigeria, Pakistán, Sudán, Taiwán y Yemen.

Has tomado nota?

Cinco mandamientos imprescindibles para ligar en verano

Es posible que la operación bikini no haya sido tan exitosa como esperabas o que el destino escogido sea menos idílico de lo que imaginaste, pero una cosa es indiscutible: el verano te hará irresistible.

Hemos preguntado Mario Luna, experto en seducción, las pautas básicas para desenvolverse en medio de tantas opciones, humanas y tecnológicas, sin que nos resulten apabullantes.

1. El primer desafío es la competencia. ¿Cómo? Marcando diferencia. Hay una buena noticia: muchas de las actividades y objetivos que toda mujer inteligente suele dejar para el verano son ideales para aumentar su atractivo y la posibilidad de conocer a alguien especial. Por ejemplo, las ganas de estar bien físicamente te habrán llevado a tomarte más en serio tu salud. Aunque la belleza no es siempre salud, la salud sí se traduce en belleza. Es posible que para prepararte de cara al verano hayas asistido a clases de yoga o senderismo, cursos de nutrición o de kite surf… ¿Acaso todo esto no es suficiente para sentirte mucho más sexy? No solo eso. Además, te permitirá conocer personas más interesantes con las que compartirás valores e intereses clave. Hay un montón de actividades veraniegas excelentes para el cuerpo, la mente y las emociones. Si además te llevan a descubrir a tu media naranja, o al menos mandarinas de mayor calidad, darás por bien exprimidas tus vacaciones. Quien de verdad quiera un modo de ligar con un toque de distinción deberá dejar atrás el tradicional resort con pulserita o el apartamento con amigas en zona de ligoteo. Quizás haya que sacrificar la cantidad de opciones para conseguir calidad y afinidad.

2. Distinguir una conquista pasajera de una relación con algún potencial de continuidad. Es un acto necesario y saludable. Recrearte en un encuentro puntual y decorarlo con mil matices está muy bien y convertirá la aventura fugaz y pasional en un momento imborrable en nuestra memoria, pero habrá que tener claro que no puedes esperar demasiado de esa persona. Esa sensualidad veraniega podría jugar en tu contra y hacer que termines viendo una rana divertida o excitante como el príncipe que te acompañará el resto de tu vida. ¡Ojo con ello!

3. El cortejo tiene que ser rápido. Hay que actuar pronto y reducir el tiempo de encontrarse. Existen muchas aplicaciones que aceleran el proceso con espacios virtuales donde dar rienda suelta al deseo, enviar besos y abrazos virtuales o conocer los gustos del usuario. Si se usan, elegir la adecuada es importante, tanto como escoger la terraza o el local donde uno se sentirá más cómodo. Si te mueves con seguridad, te ayudará a brillar y exhibir tu potencial. La aplicación se encarga de hacer esa primera criba, pero el recurso tecnológico es solo un primer paso. No conviene estancarse en la red. No hay tecnología capaz de reemplazar el flirteo a través del tacto, el gusto o el olfato. El móvil seguirá ahí, pero como un juguete erótico más para seducir y caldear el ambiente entre encuentro y encuentro.

4. Practicar sexo seguro. La protección frente a hongos, virus, bacterias y embarazos no deseados es una lección casi de Perogrullo. El escudo emocional aún flojea en muchas mujeres. Hay que ser realista a la hora de formarse expectativas. El “preservativo emocional” es igual de obligado como el de látex. Si eres directora de una sucursal de banco y te lías con tu profe de surf (que vive y sueña con la próxima ola), no debe sorprenderte que lo vuestro no resista “el test del invierno”.

5. ¿Disfrutaste? Genial, pero toca pasar página. O al menos uno debe estar preparado por si la cosa no prospera. Para bien o para mal, siempre quedará la opción del móvil para acortar distancias o crear ese espacio simbólico, seguramente con menos encanto que los momentos vividos durante las vacaciones. Gestionarlo será otro cantar.

 

fuente: yo dona

Manual para practicar sexo en una tienda de campaña

Discrepamos con Nell Frizzell de The Guardian, cuando sostiene que las acampadas son el mejor antídoto para la lujuria, en un artículo que titula “Why camping is a passion killer”   Aunque estamos de acuerdo con ella en que no es lo mejor que se puede hacer cuando se está empezando una relación con alguien que realmente interesa y en quien se han depositado, si no todas, algunas esperanzas. “La última cosa que necesitas cuando los pegajosos brotes del potencial amor aparecen en las ramas de la vida de soltero, es ir de camping. Deslizarse en una claustrofóbica mortaja de nailon llena de olor a pies junto a alguien al que se conoce desde hace muy poco tiempo y bajo el insano bamboleo de un techo en medio del campo es el equivalente, en cuanto a relaciones, a poner tu brazo en la boca de un Rottweiler. Puedes salir ileso, pero tienes muchas posibilidades de que no”, dice Frizzell.

“El problema con el camping”, continúa Nell, “es que es íntimo y anti higiénico. No es el mejor lugar para cimentar una nueva relación. La mayor parte del tiempo que pasas dentro de la tienda, lo haces enroscado como una gamba a la plancha y la mayor parte del tiempo que pasas fuera, lo haces llevando un forro polar. Nadie está sexy con un forro polar”. Es verdad que el camping suele ser un lugar incómodo y poco acogedor, pero es muy probable que algunos de los mejores momentos de sexo  de nuestra vida los hayamos echado en malolientes váteres de bares, destartalados coches, portales llenos de meadas de perros o estrechísimos retretes de aviones. Y también cabe la posibilidad de que cuando planeamos la noche de nuestra vida, en un hotel de ensueño, con el hombre o mujer que más nos calienta, resulta que sobreviene el gatillazo. Sí, los camping son sucios, pero el sexo también lo es.

Además, volver, aunque sea de forma simulada, a la naturaleza y al modo de vida de nuestros ancestros, nos hace sentir vulnerables, insignificantes y a merced de los animales o las inclemencias del tiempo, lo que puede contribuir a abrir nuestras mentes, corazones  al mismo tiempo, en una poco corriente e interesante combinación. .

Michelle Waitzman es otra entusiasta de este deporte, tanto que ha escrito el libro Sex on a tent: A wild couple’s guide to getting naughty in Natura, en el que da consejos para practicar el sexo en una tienda de campaña, además de sugerir enclaves románticos alrededor del mundo y recetas para comer ese tipo de cosas que solo se ingieren cuando no se dispone de cocina, nevera y lavar los platos es una de las actividades a evita a toda costa. Dejarlo todo a la aventura, no es la mejor idea para tener una ídem dentro de un pequeño cubículo de nailon, en medio del bosque, por lo que hay que observar ciertos puntos en los que Waitzman y todos los que tienen algo que contar al respecto coinciden.


1. Para tener una relación sexual en una tienda, lo primero que hay que tener es una tienda.

El material de camping se ha modernizado mucho en los últimos años y ha dejado atrás a aquellas tiendas de campaña que tardaban horas en erguirse y segundos en desplomarse, especialmente si alguna actividad, más interesante que dormir como una piedra, tenía lugar en su interior. La regla básica para comprar una tienda es que hay que elegirla de cuatro plazas, si los que planean pasar la noche son dos y la de ocho, si lo que se pretende hacer es un cuarteto; ya que los fabricantes de estos productos tienen una idílica idea de sus clientes y creen que son todos muy delgados y que no se mueven mientras duermen. Los techos mínimamente altos son otra característica a tener en cuenta, si uno pretende hacer algo más que la postura del misionero y no quiere acabar con tortícolis o lumbalgia, y también hay que procurar que la tienda tenga ventanas, con mosquitero incluido. Las que cuentan con dos entrada son perfectas, porque así no habrá que pasar por encima del otro si uno quiere ir al baño en mitad de la noche. Siguiendo con el equipo, no estaría de más hacerse con un saco de dormir doble o con cremalleras compatibles y que unido a otro pueda convertirse en uno más grande porque, aunque estamos en verano, las noches pueden refrescar en el campo o en la montaña. Finalmente, un colchón hinchable o una esterilla algo ancha y consistente es importante. Por mucho que limpiemos el suelo sobre el que vamos a plantar la tienda siempre habrá una piedra o raíz que se nos incruste en la espina dorsal en el momento menos indicado.

2. El kamasutra de las acampadas

Aunque unas vacaciones en el camping no es el mejor momento para probar el nivel advanced del Kamasutra, tampoco hay que limitarse a la aburrida postura del misionero. Todo dependerá de las dimensiones de la tienda, la altura y la creatividad que se despliegue con los accesorios propios de una acampada, pero ya hay una postura indicada especialmente para estos casos. Según el terapeuta sexual Ian Kerner, autor dePassionista: the empowered women’s guide to pleasuring a men, la de la cuchara –los dos de lado y él detrás de ella– es la más adecuada porque según Kerner “no importa lo larga, corta o alta que sea la tienda”, y añade que para darle más emoción al asunto se puede utilizar un anillo vibrador de pene, para estimular aún más el clítoris. Si se cuenta con un colchón o algo mullido, la cosa no debería ser muy distinta a estar en la propia cama, lo que sí hay que evitar a toda costa es aquellos movimientos en los que sea necesario asirse a una barra o algo sólido. En las tiendas de campaña nada es lo suficientemente resistente, créanme. Los juguetes eróticos son siempre bienvenidos mientras no sean demasiado ruidosos, aunque implican que hay que lavarlos a conciencia y mantenerlos limpios. Y si la tienda no es lo suficientemente grande y no hay moros en la costa, siempre se puede salir al exterior y secundar el movimiento erótico-ecologista Fuck for Forest, para salvar las masas verdes del planeta, al mismo tiempo que uno da rienda suelta a la lujuria.

3. Evitar dar un espectáculo de luz y sonido

El delicado tema de la luz es otro de los aspectos a tener en cuenta, porque las populares velas están estrictamente prohibidas dentro de una tienda y es normal que queramos algo de claridad, e incluso la necesitemos para echar mano de algún complemento. Los camping gas son artilugios a evitar porque además de servirnos para inhalar dosis indeseables de gases, proporcionan una luz nada favorecedora, que convierte al más pintado en una aberración de la naturaleza. Existen linternas con luz graduable y suave, mucho más apropiadas. Aunque lo más importante es el lugar donde se coloque el foco luminoso. Si lo ponemos en el suelo de la tienda este hará el efecto de sombras chinescas y agrandará las siluetas de los que están dentro; mientras fuera, un público entusiasta disfruta de una sesión de porno a la fresca. Si no queremos proporcionar este espectáculo la solución esté en poner la luz arriba, en la cúpula de la tienda, lo más suave posible.

Los/las amantes ruidosos tienen tres opciones: ir de camping a un festival de música lleno de gente –nadie notará los gemidos–, practicar la acampada libre en un lugar remoto y apartado o jugar al juego del silencio. Esta última opción puede añadir morbo al asunto. Uno está rodeado de tiendas y debe experimentar todo tipo de sensaciones sin emitir un solo sonido. Puede incluso, que si no lo consigue alguien deba taparle la boca y seguir adelante con el experimento.

4. Un poco de higiene, pero sin obsesionarse

Si hay algo imposible de mantener limpio y en orden es una tienda de campaña, pero para eso han sido creadas, para retener olores aunque se las ventile de la mañana a la noche y para que nunca encontremos nada dentro de ellas. En cuestión de sexo muchos aconsejan usar preservativos, aunque se tenga pareja estable y no se utilicen habitualmente, por el simple hecho de evitar el derramamiento de fluidos; tener siempre toallitas húmedas a mano y disponer de bolsas de plástico con cierre, para no ensuciar más de lo necesario. Los hay tan precavidos que proponen llevar un váter portátil para asearse en caso de que en el baño haya cola. Aunque tal vez lo mejor sea relajarse, asumir que tras unos días de acampada es posible que las moscas empiecen a girar sobre nuestras cabezas y beneficiarse de los eróticos efectos de las feromonas, esas sustancias presentes en el sudor de forma natural que luego compramos en esencias y perfumes carísimos para atraer al sexo contrario, o al propio.

No, no creemos que ir de camping sea un mata pasiones y la prueba viviente es que Nicholas y Bobbin Ercoline, la pareja que fotografió Burk Uzzle en el mítico festival de Woodstock de 1969 –que aparecía abrazada y cubierta por una manta– y que ilustró un disco, se mantiene unida y en perfecto estado de salud. Nicholas y Bobbi rompieron todas las reglas: fueron de acampada y casi seguro que hubo sexo, drogas y rock & roll y, contra todo pronóstico, siguen aún juntos y felices.

 

fuente: el pais