SEXUALIDAD: 6 TABÚS A DERRIBAR

Dicen que las mujeres no tenemos problemas para hablar de nuestra sexualidad de forma abierta,  pero, en realidad, hay algunos temas que “no se tocan”, y que rara vez se comentan, ni siquiera a las mejores amigas.

Once hechos sobre sexualidad que rompen tabúes | Newsweek México

Parece que poco a poco se va ganando terreno y empoderamiento femenino pero aún nos queda mucho terreno a recorrer.

La masturbación. Es algo completamente natural y una práctica más frecuente de lo que se cuenta. De hecho, los niños a veces lo hacen de forma instintiva. No hay que reprimirla y sí abordarla con naturalidad, para que no asocien el disfrute sexual con algo sucio o perjudicial. De hecho, los sexólogos indican que ayuda a conocer mejor el propio cuerpo y también a disfrutar más de la sexualidad y de nuestras relaciones. Lo que no es normal es que se convierta en un hábito o que sustituya al placer sexual que proporciona la relación con otras personas.

Frecuencia en la práctica de relaciones sexuales (tanto si tienes pareja estable como si no). Contrariamente a lo que se creehacerlo más veces no significa que tu vida sexual o tu relación de pareja sea mejor. Lo más importante es que resulte satisfactoria y se ajuste a las necesidades de cada persona. Como en muchas cosas, vale más calidad que cantidad, pero si tú o tu pareja no tenéis las mismas necesidades es importante hablarlo para que no afecte negativamente a la relación. También hay que romper el mito de que a ellos “siempre les apetece” y a nosotras no. A veces es justo al revés, así que cada persona y cada pareja deben encontrar el equilibrio dentro de su propia relación.

Frigidez: es un problema real que hay que consultar, pues se trata de una disfunción sexual. La sexualidad es una parte inherente del ser humano, y no es normal no tener orgasmos y no disfrutar con el sexo, tanto a nivel físico como psicológico. Se calcula que afecta a un 10% de las mujeres, así que es más frecuente de lo que parece. Puede estar relacionado con experiencias traumáticas en la infancia, problemas hormonales o de relación. Hay dos tipos de frigidez: la total, en la que, además de no experimentar placer, no se siente deseo ni tampoco excitación sexual; y la parcial, en la que, a pesar de lograr excitarse, no se alcanza el orgasmo. La falta de lubricación también puede provocar dolor y generar rechazo. Lo mejor en estos casos es ser sincero con uno mismo y con la pareja y buscar el apoyo de un profesional experto en sexualidad.

Tamaño del pene y placer sexual. El tamaño del pene es algo que crea inseguridad a muchos hombres, pero para la mayoría de las mujeres lo que cuenta no son tanto los centímetros de más o de menos, sino la satisfacción sexual, y, en general, según los resultados de un estudio publicado en la revista PLOS ONE, para las relaciones estables y a largo plazo, las mujeres prefieren que el de su pareja tenga un tamaño normal.

Rendimiento sexual. Otro mito que hay que romper. Se considera que los 20 años es la etapa de mayor rendimiento sexual de los hombres, pero en realidad también hay menos experiencia y más fantasías sexuales, y son más frecuentes las eyaculaciones precoces. A partir de los 30, en cambio, se valora más la calidad de las relaciones que la frecuencia, por lo que el mito de aguantar mucho tiempo la erección o tener múltiples orgasmos y practicar el coito de forma consecutiva muchas veces en una sola noche no equivale a una mayor satisfacción sexual. Sin embargo, es importante el tiempo que dura la erección, ya que si es muy breve puede afectar a la satisfacción sexual y a la relación de pareja. Por ello, si hay problemas para mantener la erección, es recomendable consultar a un especialista. Además, en algunos casos, los problemas de erección pueden ser un síntoma indicativo de algún trastorno de salud que es importante detectar y tratar.

Sexualidad en la menopausia y a partir de los 60 años. Tras la menopausia, el sexo pasa a ser un tema que se sitúa en un plano secundario, al menos socialmente, y no digamos a partir de los 60 o en los 70. Pero la sexualidad no desaparece con los años. Es cierto que el deseo sexual disminuye, y también que hay cambios fisiológicos que afectan a los órganos sexuales: en las mujeres es normal notar sequedad vaginal y cambios en el aspecto de los órganos sexuales, pero eso no significa que haya que renunciar al sexoExisten tratamientos para regenerar los tejidos, combatir la sequedad vaginal, y mejorar la funcionalidad de los órganos sexuales, y es recomendable hablar de la sexualidad y consultar a tu ginecólogo/a cualquier problema de este tipo.

fuente: dexeus dona

5 cosas que aumentan el deseo sexual en mujeres

Según Meredith Chivers, de la Universidad de Queens (Canadá), para mantener relaciones sexuales es fundamental “estimular el cerebro de las mujeres”. Médicos, neurocientíficos y psicólogos han identificado en la última década algunos trucos que ayudan a despertar el deseo femenino.

Chocolate
De acuerdo con un estudio publicado en la revista The Journal of Sexual Medicine, las mujeres que toman al menos una pastilla de chocolate negro al día experimentan mayor deseo sexual y tienen relaciones sexuales más placenteras. Y lo que es más interesante: funciona a cualquier edad.

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Yoga
Practicar regularmente yoga no sólo reduce el estrés y la inflamación. Científicos de la Escuela Médica de Harvard (EE UU) han comprobado que la repetición de las posturas o “asanas” propias de esta actividad durante al menos doce semanas consigue aumentar el deseo, la excitación, la lubricación y el número de orgasmos en mujeres de 22 a 55 años.

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Colesterol a raya
Katherine Esposito y sus colegas de la Seconda Universitá degli Studi de Nápoles (Italia) han demostrado que las mujeres con niveles altos de colesterol y otras grasas en sangre experimentan un importante descenso de la excitación, el orgasmo y el deseo. Por su parte, Annamaria Veronelli, de la Universidad de Milán, ha relacionado los problemas de disfunción sexual femenina con diabetes, obesidad y baja actividad de la glándula tiroides.

Inteligencia
En un experimento con más de mil parejas de hermanas gemelas, científicos del King?s College de Londres demostraron que las mujeres con más inteligencia emocional -habilidad para gestionar los sentimientos propios y ajenos- tienen el doble de orgasmos que el resto de las féminas. Según Tim Spector, coautor del estudio, a raíz de los resultados no cabe duda de que “la inteligencia es una ventaja incluso en la cama”.

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Una copa de vino
Hace un par de años, investigadores de la Universidad de Florencia (Italia) reclutaron a 800 mujeres de 18 a 50 años de edad para estudiar si beber vino tinto tenía algún efecto sobre la libido femenina. Los experimentos, de los que se hizo eco la revista Journal of Sexual Medicine, revelaron que consumir una o dos copas de vino al día aumenta el deseo sexual. Los científicos sugieren que se debe a que los antioxidantes de esta bebida aumentan el flujo sanguíneo en zonas claves del organismo.

Habéis tomado nota?

 

fuente: muyinteresante

5 tips para convertir tus orgasmos en ¡Ohhhhhrgasmos!

Hay muchos factores que influyen en la intensidad del orgasmo femenino y que hacen que sea más suave o de los que viene con luces y sonido estéreo.  Aquí van algunos tips para ponernos en órbita.

1 ¿Excitada? Cuanto más, mejor

A mayor excitación más probabilidad de tener un orgasmo, y un orgasmo potente además. Todo eso que (mal)llamamos “preliminares” tienen una enorme utilidad (además de ser sexo, con todas las letras, y de proporcionar placer en sí mismos): y es que incrementan la excitación. Poner en práctica fantasías, estimular manualmente el clítoris (tú misma o tu pareja), sexo oral… y en general todo lo que nos resulte excitante es (muy) bienvenido.

2 Atención y concentración para entrar en acción

Hoy en día pocas nos libramos de ser “multitasking”, por ejemplo podemos (y de hecho solemos) ver nuestra serie favorita mientras vemos y comentamos en Instagram el último y minúsculo modelo de la Kardashian. Pero esto de “estar en misa y repicando” para el sexo no vale: porque un placer estratosférico requiere toda nuestra atención. La interferencia de pensamientos nos “sacará de la escena” y hará que placer y excitación desciendan.

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3 Practica a solas

Es tu cuerpo y nadie mejor que tú para saber qué necesita, cuándo y cómo. Además, la masturbación, al ser en solitario, favorece la concentración y evita las distracciones que pueden darse en pareja, con lo que puede hacer que sea más sencillo alcanzar el orgasmo.

4  Pon a tono tus músculos “del amor”

Practica los ejercicios de Kegel (y cualquier tipo de ejercicio en general que tonifique el suelo pélvico: un mayor tono de los músculos de lo que llamamos el suelo pélvico hace que el orgasmo sea más intenso. Y es que durante el orgasmo se produce la contracción de estos músculos, así que a mejor tono, más intensidad de contracción y más placer. Hazte con unas bolas chinas y fortalece tu musculatura íntima.

Bolas Chinas

5  Mantén una buena autoestima en general, y una buena autoestima sexual en particular

Un estudio (entre otros muchos) realizado por la Universidad de Johns Hopkins  encontró que factores como una buena autoestima y una alta capacidad de empatía correlacionaban con un mayor placer sexual.

Lo mejor de todo es que esto es una dinámica que se retroalimenta (para nuestro placer): hay estudios que determinan que las mujeres que se masturban de manera habitual tienen una mejor autoestima. De manera que cuanto más practiquemos una más mejorará la otra y viceversa… así que manos a la obra.

Toma nota y disfruta!

 

fuente: trendencias

¿Es la mujer menos sexual que el hombre? 10 claves para entenderlo

Bastó con darle permiso para vivir su sexualidad cómo y con quien le apeteciese para que la mujer hiciese del placer genio y figura. Esto ocurrió el día en que pudo contar, sin miedo al escándalo, que le basta entre dos y cuatro minutos para llegar al clímax, que se masturba casi a diario o que se excita más rápidamente y con mayor intensidad que el promedio de los hombres.

Y una vez que estalla la barahúnda, no le importa ya mostrarse como una mujer muy sexual que, según nos relata el psicólogo Santiago Frago, director del centro sexológico Amaltea, utiliza un repertorio asombroso de estrategias para seducir y disfrutar. Descubrimos que, ante un estímulo erótico, responde tan rápido como un hombre: en 10 segundos. Y resulta que casi la mitad de las mujeres son multiorgásmicas y que un 30% usa la masturbación como el más eficaz de los ansiolíticos cuando quiere aliviar algún dolor o conciliar mejor el sueño.

 

Roto, casi definitivamente, el candado del pudor, se atreve a hablar por fin de sexualidad y lo hace de manera muy explícita. Sus palabras delatan que su juego erótico está mucho más desarrollado. Y, por una vez, los años favorecen a la mujer. “Las chicas jóvenes tienen mucha fuerza, ilusión y ganas de enamoramiento, pero el auténtico deseo va tomando fuerza a partir de los 35 y desde ahí su nivel erótico va ‘in crescendo'”, explica Frago, quien no pasa por alto la confusión que crea al hombre la mujer sexual: “Se asusta porque no sabe cómo será su respuesta sexual ante una amante que ha tomado la iniciativa con tal fuerza erótica”.

¿Qué está pasando? ¿No era el hombre el que tenía una sexualidad más ruidosa y pensaba en sexo unas 7.200 veces por día? Para empezar, conviene aclarar que un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio se tomó la molestia de computar sus pensamientos sexuales y moderó la cifra bastante: 19 veces por día. Hubo, no obstante, algún voluntario que llegó a 388 pensamientos.

Quizás deberíamos empezar a invertir frases como “el hombre necesita sexo, la mujer cariño“. Raymond Rosen, investigador del New England Research Institute, detectó que el abrazo es uno de los mejores indicadores para predecir la felicidad masculina en su relación de pareja. Para la mujer lo es la satisfacción sexual. El hombre busca en sus encuentros sexuales el acercamiento a su pareja y un grado mayor de intimidad con ella. Y esto precisamente acrecienta su deseo sexual.

Gloria Arancibia, psicóloga y autora de ‘Placer y sexo en la mujer’, concluye que pensar que la mujer es menos sexual que el hombre es una idea errónea: “El deseo está presente en el ser humano, con más o menos intensidad, pero independientemente de que uno sea hombre o mujer”. ¿Qué ha llevado entonces a subestimar la sexualidad femenina? La psicóloga menciona algunas de las causas:

  1. El peso del coito. Se le ha infundido una sexualidad dolorosa y cargada de vergüenza, culpa o miedo ante el riesgo de infecciones y embarazos. Esto le ha provocado que considere el sexo una fuente de malestar e insatisfacción que le aboca a la desgana o a la renuncia del placer.
  2. Una mordaza para el placer. Nunca se le permitió expresar su deseo. Como consecuencia, su silencio ha supuesto un grave perjuicio para la relación de pareja.
  3. La cultura le ha negado estímulos eróticos. La pornografía, la publicidad más sugerente, los juguetes eróticos… todo está diseñado para excitar al hombre.
  4. Mercadotecnia masculina. Se ha cosificado el cuerpo de la mujer. Ha aprendido a ser deseada, pero no a desear o a conectar con su propio deseo.
  5. Discursos masculinos. El hombre contabiliza sus conquistas. La mujer las oculta. Y se la juzga desde los extremos: castidad y pureza o inmoralidad total.
  6. Confusión: Sexualidad igual a reproducción, como si esta fuese el único fin, algo que ha sucedido durante muchas generaciones.
  7. Desconocimiento. Al contrario que el hombre, anatómicamente le resulta más complicado acceder a sus genitales. No se le ha enseñado a formarse una visión de sus genitales como zonas erógenas, sino como motivo de problemas.
  8. Necesidad de alimentar el ego masculino, aunque el 60% quede insatisfecha. Solo ahora su sexualidad empieza a pertenecerle y se deja llevar por sus sensaciones.
  9. Acto estrictamente genital. Para sentir placer, la mujer necesita poner en juego sus sentidos y desarrollar un arte de amar. ¿Cuántos encuentros sexuales terminan en el orgasmo masculino y su eyaculación? Ella piensa que el erotismo empieza en el café de la mañana y ya no acaba. Tradicionalmente, para el hombre ha empezado y terminado en la cama.
  10. Excelente coartada masculina. Esgrimiendo razones biológicas y culturales, se han querido justificar comportamientos de abuso en la pareja. Ni siquiera sus niveles de testosterona disculparía actitudes derivadas de un supuesto incansable deseo sexual.

 

fuente: yo dona